Los “lavadores” de dinero

Manlio Fabio Beltrones retó al presidente Calderón: que si tiene nombres de narcopolíticos que los diga. El priísta bien sabe que no se puede hacer pública la lista en que se investiga por enriquecimiento inexplicable a más de 140 políticos de diferentes niveles. En ella están desde famosos dinosaurios hasta desconocidos alcaldes. La razón obvia para no hacer pública la lista es que entorpecería las propias pesquisas, y la razón más compleja es que la obsesión de Calderón por vincular todos los delitos con narcotraficantes como autores de todos los males del país, lo deja la mitad de las veces con la boca llena y las manos vacías.

Julio César Godoy, el diputado acusado ahora de lavado de dinero, nos da la pista de lo que realmente debemos mirar. Asegura que la PGR miente al relacionar los 24 millones de pesos en sus cuentas bancarias con dinero del narcotráfico. “El hecho de que yo pudiera no haber pagado impuestos, no significa que reciba dinero del narco”, dijo Godoy en un desliz confesional sobre evasión fiscal que pocos han comentado.

El lavado de dinero llevado a cabo por los políticos mexicanos es más complejo de lo que nos quieren hacer creer. Todos los partidos utilizan grandes cantidades de efectivo, para ello cuentan con estrategias de robo y reacomodo de fondos públicos y obtención de fondos privados que ocultan en casas de seguridad, o con movimientos en bancos offshore, desde donde se triangulan pagos para que el dinero reingrese a través de empresas consultoras de imagen o publicidad política. Si bien es cierto que la ley que acota los depósitos en México ha complicado la vida a políticos corruptos y a criminales profesionales, no los detiene.

En los casos de redes de tratantes de personas he documentado la existencia de cuentas bancarias a nombre de familiares de los delincuentes (desde la madre que vive en la pobreza pero es titular de la cuenta, hasta un fondo de ahorro de 30 millones para un bebé de cuatro años). En el famoso caso Succar, el Ministerio Público Federal tenía evidencia de que el tratante de niñas fungía como lavador de dinero de poderosos políticos y empresarios a través de su hotel en Cancún, por ello congelaron más de 20 millones de dólares.

En la medida en que el Estado crea instrumentos para abatir a la delincuencia, quienes infringen la ley buscan cómo evadirla, pero cuando se trata de lavado de dinero en la política, deben fiscalizarse los propios partidos, cuya corrupción interna y manejo de efectivo depende de su habilidad para distraer a la opinión pública. Efectivamente, hay muchos casos en que los cárteles hacen donativos directos, pero son los menos. Las mafias empresariales, políticas y criminales prefieren tener directamente a sus agentes de confianza en puestos públicos.

Enfrentar en verdad a la delincuencia organizada (nótese que no digo narcotraficantes, porque incluyo tráfico de armas, trata de personas y contrabando) representa una paradoja para el Estado mexicano. Justamente porque entre aquellos que deben aprobar leyes efectivas y aplicables, retirar fueros y crear mecanismos de transparencia están los más poderosos interlocutores de las mafias. Ellos que blanquean dinero en negocios de bienes raíces, hotelería, restaurantes, prostíbulos y en campañas políticas, son el enemigo a vencer. Los dineros sucios se mezclan en los favores que se hacen políticos, empresarios y mafiosos; es allí donde hay que mirar sin distraernos.

Fernández de Cevallos, al ataque

Cuando Jimena Marín Foucher se casó con David, el hijo de Diego Fernández de Cevallos, jamás se imaginó que su vida se convertiría en una pesadilla de violencia doméstica. Sus padres creyeron que el joven hijo de uno de los abogados más poderosos y corruptos de México, cambiaría; pero sucedió lo contrario. Cuando Jimena pidió ayuda le pidió el divorcio. Como muchos agresores poderosos, él la encerró durante casi cuatro meses. El aislamiento, amenazas de muerte y la reiterada intimidación de la familia Fernández de Cevallos a Jimena, terminaron en una amenaza: si ella quería el divorcio jamás volvería a ver a sus hijos. Ella escapó de casa cuando se desató la crisis del secuestro de Diego.

 

Este jueves, David Fernández de Cevallos, acompañado de un primo y su hermano Rodrigo, llegaron a la casa de la familia Foucher en Cozumel, en una zona residencial cuyos testigos creyeron inicialmente que se trataba de un ataque de narcotraficantes por el despliegue de violencia. Protegidos por agentes encapuchados de la AFI, los hombres armados entraron en la casa a llevarse a los niños; cuando los vecinos llamaron a la policía local, ante la confusión, se vivieron momentos de gran tensión. Todos cortaron cartucho al ver que los supuestos federales no se identificaban. Ante cámara de video, frente al asombro de los vecinos, los Fernández de Cevallos se llevaron a los niños por la fuerza, aparentemente escoltados por un camión militar. El Ejército niega haberles protegido; asegura que “sólo atestiguó la diligencia”.

 

Como muchos maltratadores de mujeres, David se consideraba propietario de su joven esposa. Con el aparato de justicia al servicio de su familia, la acusación por violencia intrafamiliar y el proceso de divorcio fueron una verdadera pesadilla para la madre de los dos pequeños. Finalmente, Jimena había logrado que un juez le otorgara la custodia temporal de sus hijos y volvió a Cozumel con sus padres. Según testigos, David sabía que sus pequeños estaban seguros y bien cuidados con su madre, y lo que él quería no era lograr tener visitas paternas para el bien de los niños, de uno y cuatro años, sino vengarse de la desobediencia y quitárselos.

 

Además de los testigos presenciales, que aseguran que el hijo de Diego portaba un arma, hay un video. En la denuncia 1656/10/2010 por secuestro, ataque y lesiones, la madre de los pequeños y los abuelos explican que fueron golpeados, que les esposaron y encañonaron y recibieron amenazas de muerte. Todo esto sucedió, aseguran, en un contexto de compra de autoridades, colusión de servidores públicos (jueces, federales y militares). La Procuraduría de Quintana Roo asevera que no hubo solicitud de orden de colaboración, por tanto, los federales habrían cometido un ilícito. Mientras se investiga el caso, quedó en evidencia la complicidad machista de varios servidores públicos que justifican los hechos.

 

La Ley de acceso a las mujeres a un vida libre de violencia debería de proteger a todas las ciudadanas, pero entre la letra y su cumplimiento encontramos la colusión de servidores públicos que ponen la justicia al servicio de los agresores, de los poderosos. Tal vez lo único bueno de esta desgracia es que Jimena ahora está protegida por la sociedad. Si algo le sucede a ella, a sus familiares, todo México sabrá quién es responsable. Jimena no está sola.

La periodista mexicana Lydia Cacho galardonada con el premio PEN/Pinter

Londres, 20 oct (EFE).- La periodista mexicana de “El UniversalLydia Cacho fue galardonada hoy con el premio PEN/Pinter, en una ceremonia en la que también fue premiado el escritor y guionista británico Hanif Kureishi, autor de “My Beautiful Laundrette” (Mi Hermosa Lavandería).

 

Según establecieron el año pasado los fundadores del PEN/Pinter, el premio que recibe cada año un escritor británico o residente en el Reino Unido debe ser compartido con un escritor o periodista de demostrado valor que haya sufrido persecución por manifestar sus creencias.

 

En esta ocasión, la galardonada ha sido la periodista mexicana y defensora de los derechos humanos Lydia Cacho, seleccionada por el comité de Escritores en Prisión del PEN inglés, quien no asistió a la ceremonia de entrega.

 

Cacho fue detenida, hostigada y torturada en 2005 después de haber publicado un libro en el que desenmascaraba a una red de personas dedicadas a la pornografía infantil.

 

La periodista, que fue absuelta en 2007 del cargo de difamación, pero que aún sigue siendo objeto de hostigamiento por sus publicaciones, comentó al conocer que recibiría el galardón que, “como muchos otros periodistas” antes que ella, ha comprendido que “convertirse en noticia es un arma de doble filo”.

 

“Convertirte en noticia te debilita y te hiere. Te altera y te separa de tus colegas de profesión y de aquellos a los que amas. Las amenazas, de alguna manera, acaban siendo tan importantes como la historia original y este dilema acaba dominando tu vida, pero para sobrevivir necesitas salir ahí fuera y que nunca te silencien”, dijo Cacho a través de un comunicado.

 

La entrega de los premios tuvo lugar en un evento público celebrado en la Biblioteca Británica, que guarda el archivo de Harold Pinter.

 

Según la viuda de Harold Pinter, Antonia Fraser, que formaba parte del jurado, Kureishi, autor también de “The Buddha of Suburbia” (El Buda de los Suburbios), recibió este reconocimiento porque “cuenta la verdad sobre la vida en un mundo multicultural con valor e irreverencia, olvidándose de las perogrulladas de lo políticamente correcto”.

 

Harold Pinter habría estado orgulloso de que Hanif recibiera un premio con su nombre”, comentó Fraser sobre un galardón que fue establecido el año pasado por el PEN inglés, una organización que se ocupa de la promoción de la literatura en favor de los derechos humanos, en memoria del dramaturgo Harold Pinter.

 

Nacido en Londres en diciembre de 1954 de padre paquistaní y madre inglesa, Kureishi, novelista, autor teatral, guionista y director de cine, ha tratado en su ya abundante producción artística temas como la inmigración, el racismo o la sexualidad. EFE

 
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