El amor no mata

Alí Desirée cumplió 24 años el 20 de septiembre, estaba a punto de graduarse en Letras Clásicas de la UNAM, emocionada con la idea de convertirse en escritora (ya había publicado algunos poemas), esta campeona ajedrecista, hija de madre mexicana y padre panameño, celebró su vigésimo cuarto cumpleaños con Osvaldo Morgan Colón, su ex novio, con quien había terminado dos semanas antes. Osvaldo le pidió que siguieran siendo amigos, ella aceptó. Luego de la fiesta, Osvaldo asesinó a Alí de 25 puñaladas y, asustado, buscó a un amigo para confesarle el crimen.

 

Aunque el hermano del joven asesino, Humberto Morgan (ex diputado de la Asamblea Legislativa y actual funcionario de la Secretaría de Educación) ha intentado que se exonere a Osvaldo, luego de un año de juicio, el Poder Judicial del DF impuso una sentencia de 42 años de prisión por homicidio calificado con saña (crueldad) y alteración voluntaria (presencia residual de drogas en la sangre).

 

Su hermano no es el único que le justifica; algunos amigos han dicho que era “celoso, pero normal”, “controlador, pero lo normal”, “quería que Alí le obedeciera, como es normal”, “un muchacho tranquilo, pero con arranques de ira (normales)”. Lo cierto es que, según amigas de la joven asesinada, Alí terminó la relación porque él tenía “ataques de celos incontrolables”. Durante la relación, las alarmas de la violencia salieron a la luz y nadie lo tomó en serio. Incluso después de muerta, la familia de él la culpó de haber “provocado la discusión que lo hizo enojar”.

 

Curiosamente, este caso, como la mayoría de feminicidios, es definido por la gente como “anormal”; pero las cifras demuestran lo contrario. Solamente en el Estado de México, cada dos días una mujer es asesinada. Más del 80% de los feminicidios los perpetra un novio, esposo, ex esposo o conocido de la víctima, mientras que la mayoría de muertes violentas de hombres son perpetradas en las calles por otros hombres, no por razones relacionadas con el género o los afectos.

 

La muerte de Alí ha despertado un gran interés en hombres jóvenes por entender las razones por las cuales la violencia en el noviazgo aumenta en México (Informe SEP 2009). La organización de hombres contra la violencia: http://www.gendes.org.mx/www.gendes.org.mx, trabaja en ello bajo el principio de que los valores y comportamientos asumidos desde la identidad masculina tradicional, son producto de una construcción social que normaliza esos comportamientos e incluso los celebra o minimiza. Estos expertos aseguran que todo hombre que decida cambiar sus patrones de conducta respecto a las mujeres puede lograrlo, y su trabajo con hombres lo demuestra claramente.

 

Alí era una joven feminista, defendía los derechos de las mujeres y niñas. Era amorosa y confiaba en que los hombres, como las mujeres, eligen ejercer violencia o evitarla. Osvaldo eligió asesinarla. Ella había escrito un poema que dice: “En mi jardín en mi quietud/la mirada imantada llama,/el silencio se mueve entre las alas/escúchalo/como si todas las flores hablaran/y el cielo abriera su único ojo (el sol)/no temas a aquel cíclope enorme/mira fijamente pero dice la verdad”. Su legado para los estudiantes de la UNAM podría ser trabajar contra la violencia en el noviazgo y crear un movimiento de nueva masculinidad. Porque el verdadero amor, dice el Facebook de las amigas de Alí, no es violento. A estas nuevas generaciones les toca reinventar el amor y la equidad.

 

Lydia Cacho
Publicado en El Universal:
http://www.eluniversal.com.mx/columnas/86049.htm

MÉXICO: UN MAPA DE SANGRE

Un mapa de sangre
Al calor del narcotráfico y la violencia desenfrenada de los últimos años en su país, han aparecido varios libros de ficción que reflejan, al menos, la preocupación de los escritores mexicanos por dar cuenta del tema que tiene su epicentro en Ciudad Juárez, con su tasa criminal exorbitante y su ya declarado feminicidio. Desde 2666 de Roberto Bolaño en adelante, algunos se preguntan si están frente a un nuevo fenómeno llamado “narcoliteratura”. Mientras tanto, otros lo niegan, aunque no dejan de escribir sobre el tema. A continuación, un mapa de las más recientes novelas y autores que de una forma o de otra se han colocado en el ojo de la tormenta.

 

Por Mónica Maristain
Las mujeres de Juárez son las protagonistas de su novela. En la realidad, ¿son una lucha perdida?
–Mi madre tiene cinco albergues de huérfanos en Ciudad Juárez. A sus 74 años, ella sigue rescatando niños, sin ayuda del Estado, de picaderos, de familias de drogadictos, de las esquinas. Esas son las mujeres de Ciudad Juárez: son su fuerza. La lucha la perdimos todos, menos ellas. Ellas son las que mantienen el alma de esa comunidad. Y, hasta la fecha, son las de los empleos modestos y legales: las que van, entre balazos, a las maquiladoras; las que atienden los restaurantes, las tiendas, los comercios, a pesar de que los extorsionadores casi acabaron con todo negocio legal en Juárez. Ellas son la única lucha que hemos ganado como sociedad. Y son, claro, las más vulnerables. Una pinche sociedad de machos ha querido aplastarlas, pero por fortuna siguen de pie. El futuro, si lo pensamos con esperanza, se fincará en ellas.

 

PARA SEGUIR LEYENDO: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-4002-2010-09-26.html