EL MILAGRO DE CHAPULTEPEC

Plan b
Lydia Cacho

La mujer de sesenta años tomó tres camiones y caminó 8 kilómetros en el vía crucis de las víctimas de la guerra. Su hijo de 24 años le pidió que no fuera a ver a Don Sicilia, pues ya lo iba a recibir el lugarteniente 23 de los zetas que tiene el listado de desaparecidos de Durango, Tamaulipas y Coahuila. La madre tomó su rosario y fue a pedirle al poeta que le llevara su caso al presidente Calderón.

Después de tres años de suplicar ante el ministerio público (MP), de rogar al alcalde y de antesala con el gobernador, la madre de los dos jóvenes desaparecidos pensó que ahora si tendría suerte de ser la señaladas por la magnánima mano presidencial para resolver uno de los miles de casos de desapariciones ¿por qué no un milagro?. La negociación con el hijo fue clara: si no nos recibe el presidente pues le seguimos con los otros, pero que alguien nos ayude a encontrarlos.
 
Cuarenta mil personas asesinadas, cientos de desapariciones forzadas (llevadas a cabo por alguna autoridad) y miles de secuestros sin investigar, sin resolver. Y las marchas convocadas por Javier Sicilia unificaron el clamor de un país que ante la imposibilidad de obtener justicia se somete al espejismo del milagro. A la esperanza de que por alguna razón políticamente inexplicable, el Presidente Calderón haría un acto de contrición y pediría perdón a México y allí mismo, movido por un escapulario y por las lágrimas de las madres, anunciaría el retiro de las tropas y la acción efectiva del MP para investigar los miles de casos rezagados o ignorados por las procuradurías locales y federal en los últimos cinco años (por sólo hablar de los de la guerra).
 
Además de ser reportera, durante diez años he dirigido un refugio de alta seguridad para víctimas de violencia en el que he aprendido que por más que se trabaje en la defensa de las víctimas, sólo el 4.5% de los casos concluye en investigación  y de esos apenas el 2 por ciento llegan a un juez.
 
En 2004 (antes de la guerra y los 40 mil muertos) de los 11 millones novecientos mil delitos cometidos, sólo 1 millón y medio fueron reconocidos por el MP para ser investigados. Disculpe usted que me repita, de los casi doce millones de familias que acuden a  la autoridad a pedir “ayuda” para resolver los delitos, diez millones recibirán un portazo en las narices. Ahora súmele la guerra.
 
Pero más allá de los actos públicos, una tercera parte de las y los denunciantes en México dicen que luego de dos años no sucedió nada con su caso.  Los Mps a su vez, dicen que tienen rezago de 24 meses en los estados del norte. Según la SSP federal hay  426,600 policías en el país y sólo 36,600 dedicados a la investigación. Diez mil van al ejército y la marina; quedan 20,600 investigadores para todo México. Haga sus cuentas. El INACIPE dice que casi dos terceras partes de los casos se pierden en tribunales porque los MPs no saben redactar y el contenido de las denuncias es incomprensible para los jueces.
 
Las familias buscan a los gobernadores o al presidente porque por ley es el Ejecutivo quien legalmente tiene el control de los dos brazos operativos más importantes del sistema de persecución penal: el ministerio público y la procuraduría sólo obedecen al gobernador y al presidente.
 
Es práctica común de los gobernantes elegir a víctimas que desarrollan liderazgos sociales para convertirlas en aliadas, en merecedoras del dialogo patriarcal, en “asesoras”; para neutralizar su poder de movilización y su fuerza moral. No es casualidad que Calderón, en su encuentro con Sicilia, abrazara a la madre que suplicó y no a la que habló desde la dignidad y la igualdad. Buscar el diálogo es importante, reconocer la carga política e histórica que dichos encuentros lo es también. Pero sería grave que concluyan en actos de intervención presidencial caso por caso, y no en cambios estructurales para los 12 millones de personas rechazadas por la justicia.
 
Lo cierto es que cada quién tiene su agenda, las madres y los padres vuelven a sus tierras desoladas, donde la autoridad paralela les espera ofreciéndoles resolver lo que el Sistema no puede. Es eso lo que nos recuerda que los discursos sobre reconstruir el tejido social deben ir de la mano de la clarificación de nuevas estrategias de Estado que faciliten y transparenten la impartición de justicia, porque mientras la sociedad, toda, no logre sentirse segura y saber que debe obedecer la ley porque la ley le protege, buscará otros caminos que seguirán debilitando al país entero.
Mientras no seamos capaces, junto al Estado, de exigir que se implemente y practique la igualdad, porque beneficia a todos y todas, y saber que la sociedad debe y puede educarse para vivir libre, sana y sin violencia, no avanzaremos. Por eso vale la pena discutir sin miedo lo que la guerra ocasiona, pero también lo que la guerra oculta. De otra manera los creyentes seguirán rezando por un milagro que nunca llegará.
 
www.lydiacacho.net Twitter: @lydiacachosi


Violencia: las mentiras del INEGI

Las encuestas sobre violencia que durante años ha llevado a cabo el ICESI (Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad A.C) han ayudado a periodistas y personas de la academia a informarse adecuadamente sobre el impacto real de la violencia en México. En este texto, Federico Reyes Heroles explica cómo el INEGI en colusión con  los gobiernos estatales y el federal ha mentido intencionalmente para obtener cifras alegres que confunden y engañan.

Federico Reyes Heroles

Las preguntas avasallan. Cómo explicar que, según los datos del INEGI, en el 2009 la criminalidad en México bajó con relación a los años anteriores. Difícil creerlo cuando se tienen en mente situaciones como las que se han vivido en Tamaulipas, Michoacán, Chihuahua, casos ya emblemáticos. Pero cómo olvidar Morelos o Nuevo León, que se han sumado a la lista de entidades violentas. Hay más curiosidades, quizá lo más asombroso del estudio es que los mexicanos súbitamente denunciaron más, tuvieron más confianza en las instituciones y en las acciones de investigación. Se denunciaba en promedio uno de cada cinco delitos cometidos, pero de nuevo, según el INEGI, en el 2009 hubo menos delitos y más denuncias. Por lo pronto es extraño. Se necesitan explicaciones. Pero las sorpresas no terminan ahí.
Cómo explicar que el número de hogares mexicanos con víctimas aumente, ¡pero las víctimas disminuyan en más del 10%! Va de nuevo, menos delitos pero más hogares con víctimas, pero a la vez hubo menos víctimas y más denuncias. Si el lector se empieza a confundir, va por buen camino. Porque el asunto es más complicado. Se sabe que en Tamaulipas y Chihuahua levantar encuestas, sobre todo las de criminalidad, es cada día más difícil. Por eso el estudio previo, a cargo del ICESI, no presentó datos de Tamaulipas, porque no hubo condiciones adecuadas. Pero el INEGI, un año después, ya no encontró esas dificultades, o ya no las reportó, a pesar de que más del 70% de las viviendas se encontraba en condición de área insegura. De nuevo, qué curioso, en el remoto 2007, cuando la violencia apenas mostraba su rostro, en Tamaulipas se reportaron casi 14 mil delitos por cada 100 mil habitantes. Sin embargo, increíble, en el 2009 el INEGI reporta sólo 5 mil 400. Otra reducción a un tercio en dos años y Tamaulipas será como Suiza. Pero hay más, tanto en Tamaulipas como en Chihuahua se registró un altísimo porcentaje de viviendas deshabitadas, 27.5% y 45% respectivamente. Ese dato en sí mismo es alarmante, pero el INEGI no lo consideró así, tampoco que en Tamaulipas casi un 19% de los encuestadores no pudieran aplicar el cuestionario y que hubo un 33.5% de no respuesta.
Pero ahí no termina el galimatías, ahora resulta que según el INEGI, ¡Yucatán es mucho más inseguro que Guerrero o Tamaulipas! Cómo estarán las cosas en Chihuahua que, con 45% de viviendas deshabitadas, se registraron casi 12 mil delitos por 100 mil habitantes. Hay más. Uno de los datos más relevantes de las encuestas victimológicas es medir la impunidad, pero en el reporte del INEGI se les olvidó o no consideraron relevante que un 32% de los encuestados declarara que no había ocurrido nada con las denuncias presentadas, según se infiere de los propios datos del estudio.
Otro dato central de una encuesta victimológica es detectar la llamada “cifra negra”, es decir los delitos cometidos pero no denunciados por las víctimas. Ese dato se consigue con un reactivo muy sencillo avalado por Naciones Unidas. En el último año, ¿usted o su familia ha sido víctima de algún delito, Sí o NO? Así de llano. Si fue víctima, ¿lo denunció, SÍ o NO? Punto. Pero en el INEGI se pensó que esa fórmula internacional ya no era buena y la cambiaron: “Si usted o su familia fuera víctima de un robo en la vía pública o en su casa, ¿acudiría a una autoridad de seguridad pública a denunciarlo? Genial, dos condicionantes, ser víctima y denunciarlo. Según el INEGI un 81% de los mexicanos respondió afirmativamente. De la noche a la mañana la historia cambió, de alrededor de 80% de delitos no denunciados como constante pasamos a 81% de intención de denuncia y justo en estos momentos. ¡No podría haber dato más esperanzador! Pero, ¿será real?
Las encuestas de victimización recogen hechos, no percepciones. Pero el INEGI consideró que ésa era una mala idea y por ello introdujo otras preguntas. Ahora se afirma que el 70% de los mexicanos piensa que los delincuentes serán castigados. Todos los registros previos que se tienen de falta de confianza en las instituciones, sobre todo en las instancias de investigación, en los ministerios públicos, de pronto se revierten en el estudio del INEGI. Falta el remate, al preguntar a las víctimas de delitos, el INEGI incluyó a todos, faltaba más, incluso a las personas que fueron víctimas de homicidio. ¡Hablaron los muertos! Si el lector está molesto y ofendido, comparto el sentimiento.
El INEGI no hacía este tipo de encuestas. Fue por ello que hace ocho años se tuvo que crear el ICESI. Pero al gobierno de Calderón y a ciertos gobernadores, los datos del ICESI les incomodaron. Fue por eso que se decidió despojar con mañas al ICESI de la rectoría del estudio. Esto ya no es un asunto técnico. Ocultar, maquillar, desvirtuar, callar son acciones humanas con una definición ética, es una cuestión de principios, de honestidad. O se está de un lado o se está del otro. Parece que Calderón ya optó.
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Artículo publicado en el periódico Reforma el martes 14 de diciembre de 2010.

LYDIA CACHO EN CHIHUAHUA

LYDIA CACHO EN CHIHUAHUA
LYDIA CACHO EN CHIHUAHUA

ACOMPÁÑANOS ESTE JUEVES 16 DE JUNIO EN CHIHUAHUA
CONFERENCIA DE LYDIA CACHO:
¿QUÉ ES LA TRATA DE NIÑAS Y ADOLESCENTES EN MÉXICO?
¿QUIÉNES SON LOS TRATANTES Y CÓMO LAS ENGANCHAN?
¿QUÉ HERRAMIENTAS LES DAMOS A NUESTRAS HIJAS?
LA SOCIEDAD SÍ PUEDE PREVENIR LA TRATA DE MUJERES, RESCATEMOS EL PODER CIUDADANO. ¨YO NO ESTOY EN VENTA”

(Auditorio Genaro Góngora Pimentel, Calle Allende 901. Entrada libre)

Alternativas de paz

Plan b
Lydia Cacho
Una mujer es golpeada por su pareja, una no. Una es torturada psicológicamente  hasta que la depresión la mantiene en un limbo inaccesible, otra es feliz. Una mujer tiene sexo amoroso y voluntario con su esposo, otra es forzada a tener sexo por su pareja dos días después de haber parido. Una sí, una no. Las cifras no mienten.
Corría 1997 cuando al COESPO reveló en su estudio la situación de las mujeres de Nuevo León, luego el Instituto Estatal de las Mujeres reveló que “los estudios muestran que una de cada dos mujeres sufre maltrato en el ámbito familiar”. Sí,  una de cada dos mujeres de esa sociedad que durante décadas se ha considerado más avanzada que cualquier estado del país. Allí donde las élites del poder empresarial se saben intocables (o se creían hasta que llegó la guerra contra el narco y les recordó que son parte de esta República) En ese entonces la revelación sobre la violencia que se gesta y reproduce en los hogares, no sorprendió a casi nadie.
Sin embargo era 1 de dos empleadas domésticas, una de dos damas de la alta sociedad, una de dos esposas de hombres vinculados con la política, una de dos adolescentes abusadas por sus novios, un de dos modelos sometidas psicológicamente por sus parejas. Y de entre esas millones de mujeres, en 1999 salieron tres amigas que encabezadas por la Pedagoga Alicia Leal decidieron decir esto es inaceptable. Entendieron que el ciclo del maltrato se reproduce en la familia. Allí  donde las madres se quedan con su golpeador por “el bien de los hijos”, donde las esposas humilladas toman Tafil para soportar la convivencia con connotados empresarios de la ciudad. Donde miles tienen que pedir permiso para salir a trabajar y aunque aporten el 50% de la manutención del hogar son “las que ayudan”.
Ellas señalaron que los niños aprenden a odiar a su padre a la vez que a amarlo y sentirse identificados con la masculinidad violenta. Que las niñas repudian la debilidad de mamá pero entienden que ser mujer es obedecer y  soportar para que te amen; que debes saber que los hombres mandan y las mujeres se ponen lindas para ellos. Hace quince años un Procurador les dijo a estas activistas en ciernes que la violencia en la familia era un asunto privado, había sí, que proteger a los niños pero las mujeres estaban allí por puro gusto.
Y estas mujeres decidieron rebatir a la autoridad y fundaron Alternativas Pacíficas A.C. Abrieron un centro de atención a víctimas, consiguieron una casa para dar refugio a las mujeres que sabían que si intentaban separarse de su agresor podrían perder la vida. Espacios vitales de seguridad para las que habían sido amenazadas por sus agresores de arrebatarles a sus hijos si se atrevían a denunciar.
Muchos las miraron de reojo, otros criticaron que se abrieran refugios para mujeres maltratadas, era mejor decían, sacar de casa a los agresores. Los que decían eso ignoraban que la violencia contra las mujeres es puro ejercicio de poder, que se basa en jerarquías normalizadas por la sociedad y que las leyes y los jueces no admitían la violencia intrafamiliar como un delito grave. Nadie tiene aun el poder para sacar a un agresor del hogar, excepto si se le puede encarcelar con suficiente evidencia, generalmente esto sucede cuando ya las asesinaron, no antes.
 
Pero Alicia y las dos empresarias siguieron adelante hasta tener dos refugios de alta seguridad. Contra el viento de la corrupción y la marea del machismo, a lo largo de quince años han enfrentado de todo. Amenazas de muerte, expresiones de solidaridad, fundaron la Red Nacional de Refugios para mujeres maltratadas, alertaron a miles de mujeres, crearon vínculos sociales en la Sultana del Norte y fortalecieron las políticas públicas para atraer leyes que mejoraran la vida de las mujeres, sus hijos e hijas. Hoy tienen un equipo de 33 expertas, sicólogas, abogadas, trabajadoras sociales, maestras, pedagogas y capacitadoras para el trabajo. A su lado veinte voluntarias se aseguran de la fortaleza de la organización.
Cuando todos decían que no había nada que hacer contra este flagelo, este equipo demostró que si se podía. Entre 1996 a 2011 atendieron a 73 mil personas que vivían violencia.  Alternativas Pacíficas cambió la vida de miles, creó cultura de equidad, fomentó solidaridad, demostró que los vínculos interinstitucionales sí funcionan. Pero sobre todo ahora que celebran quince años de trabajo profesional nos recuerdan que no importa lo grave que una situación sea, la voluntad con estrategia además de mover montañas, salva vidas y lo transforma todo.

Trabajar por la Equidad es trabajar disfrutando la Diversidad, para erradicar la discriminación
y la supremacía de unas personas sobre otras.

ALTERNATIVAS DE PAZ EN MÉXICO

Plan b
Lydia Cacho
Una mujer es golpeada por su pareja, una no. Una es torturada psicológicamente  hasta que la depresión la mantiene en un limbo inaccesible, otra es feliz. Una mujer tiene sexo amoroso y voluntario con su esposo, otra es forzada a tener sexo por su pareja dos días después de haber parido. Una sí, una no. Las cifras no mienten.
Corría 1997 cuando al COESPO reveló en su estudio la situación de las mujeres de Nuevo León, luego el Instituto Estatal de las Mujeres reveló que “los estudios muestran que una de cada dos mujeres sufre maltrato en el ámbito familiar”. Sí,  una de cada dos mujeres de esa sociedad que durante décadas se ha considerado más avanzada que cualquier estado del país. Allí donde las élites del poder empresarial se saben intocables (o se creían hasta que llegó la guerra contra el narco y les recordó que son parte de esta República) En ese entonces la revelación sobre la violencia que se gesta y reproduce en los hogares, no sorprendió a casi nadie.
Sin embargo era 1 de dos empleadas domésticas, una de dos damas de la alta sociedad, una de dos esposas de hombres vinculados con la política, una de dos adolescentes abusadas por sus novios, un de dos modelos sometidas psicológicamente por sus parejas. Y de entre esas millones de mujeres, en 1999 salieron tres amigas que encabezadas por la Pedagoga Alicia Leal decidieron decir esto es inaceptable. Entendieron que el ciclo del maltrato se reproduce en la familia. Allí  donde las madres se quedan con su golpeador por “el bien de los hijos”, donde las esposas humilladas toman Tafil para soportar la convivencia con connotados empresarios de la ciudad. Donde miles tienen que pedir permiso para salir a trabajar y aunque aporten el 50% de la manutención del hogar son “las que ayudan”.
Ellas señalaron que los niños aprenden a odiar a su padre a la vez que a amarlo y sentirse identificados con la masculinidad violenta. Que las niñas repudian la debilidad de mamá pero entienden que ser mujer es obedecer y  soportar para que te amen; que debes saber que los hombres mandan y las mujeres se ponen lindas para ellos. Hace quince años un Procurador les dijo a estas activistas en ciernes que la violencia en la familia era un asunto privado, había sí, que proteger a los niños pero las mujeres estaban allí por puro gusto.
Y estas mujeres decidieron rebatir a la autoridad y fundaron Alternativas Pacíficas A.C. Abrieron un centro de atención a víctimas, consiguieron una casa para dar refugio a las mujeres que sabían que si intentaban separarse de su agresor podrían perder la vida. Espacios vitales de seguridad para las que habían sido amenazadas por sus agresores de arrebatarles a sus hijos si se atrevían a denunciar.
Muchos las miraron de reojo, otros criticaron que se abrieran refugios para mujeres maltratadas, era mejor decían, sacar de casa a los agresores. Los que decían eso ignoraban que la violencia contra las mujeres es puro ejercicio de poder, que se basa en jerarquías normalizadas por la sociedad y que las leyes y los jueces no admitían la violencia intrafamiliar como un delito grave. Nadie tiene aun el poder para sacar a un agresor del hogar, excepto si se le puede encarcelar con suficiente evidencia, generalmente esto sucede cuando ya las asesinaron, no antes.
 
Pero Alicia y las dos empresarias siguieron adelante hasta tener dos refugios de alta seguridad. Contra el viento de la corrupción y la marea del machismo, a lo largo de quince años han enfrentado de todo. Amenazas de muerte, expresiones de solidaridad, fundaron la Red Nacional de Refugios para mujeres maltratadas, alertaron a miles de mujeres, crearon vínculos sociales en la Sultana del Norte y fortalecieron las políticas públicas para atraer leyes que mejoraran la vida de las mujeres, sus hijos e hijas. Hoy tienen un equipo de 33 expertas, sicólogas, abogadas, trabajadoras sociales, maestras, pedagogas y capacitadoras para el trabajo. A su lado veinte voluntarias se aseguran de la fortaleza de la organización.
Cuando todos decían que no había nada que hacer contra este flagelo, este equipo demostró que si se podía. Entre 1996 a 2011 atendieron a 73 mil personas que vivían violencia.  Alternativas Pacíficas cambió la vida de miles, creó cultura de equidad, fomentó solidaridad, demostró que los vínculos interinstitucionales sí funcionan. Pero sobre todo ahora que celebran quince años de trabajo profesional nos recuerdan que no importa lo grave que una situación sea, la voluntad con estrategia además de mover montañas, salva vidas y lo transforma todo.

Trabajar por la Equidad es trabajar disfrutando la Diversidad, para erradicar la discriminación
y la supremacía de unas personas sobre otras.

La niña más valiente del mundo

Plan b

Lydia Cacho

La pequeña de ocho años se propuso salir de su pueblo en El Salvador e ir en busca de su abuela en California, Estados Unidos. Los traficantes de personas, ya con las rutas marcadas, pasaron a la pequeña hasta el norte de México. Luego de un viaje largo plagado de penurias, tres traficantes se apropiaron de la pequeña, abusaron sexualmente de ella durante días, y hace un mes la pequeña terminó en el DIF de Chihuahua. Ella narró en detalle de todas las formas de violencia sexual y psicológica a las que fue sometida; los peritajes corroboran su historia. Dos días después, la Procuraduría dio aviso a la embajada salvadoreña, y de inmediato Silvia Ruth Peña, encargada de la oficina consular, solicitó el apoyo de México para la repatriación de la menor vía aérea a su pueblo de origen. Para deshacerse del problema.

Por fortuna la abuela de la pequeña, viajó de California a Chihuahua y pidió ayuda a la organización CEDEHM, encabezada por la abogada Luz Estela Castro (quien fuera defensora de Marisela Escobedo y su hija Rubí). De inmediato Castro y su equipo impidieron legalmente que se repatriara a la nena. Los traficantes estaban de vuelta en el pueblo de El Salvador y podrían acabar con ella. La abuela demostró que tenía la custodia legal de la pequeña. A pesar de ello el personal del DIF se dedicó a maltratar a la abuela y apenas le permitió ver a su nieta durante 15 minutos dos veces. La niña desgarrada, quería estar con su familia; por ello había arriesgado su vida.

La abuela y la tía dijeron que no volverían a California sin ella. Decidieron, con su abogada, plantarse frente a palacio  de gobierno (donde está la cruz de clavos por los feminicidios) y allí confrontaron al gobernador, quien con desdén aseguró que ese era un problema de incumbencia federal. La prensa cubrió la historia, las organizaciones de México y California presionaron hasta que el embajador de El Salvador exigió a Salvador Beltrán del Río, Comisionado del INM, cumpliera con la petición de las abogadas y la abuela, invocando los artículos 8.1, 9 y 10 de la Convención de los Derechos del Niño. Lograron que se diera visa humanitaria a la niña  y que fuese entregada a su abuela.

La abuela y la pequeña fueron a comer con la abogada, la nena sonriente, con la mirada colgada de las pupilas de su abue, se comió un helado de chocolate y comenzó a hacer planes para ir a la escuela. Por fin. Después de haber perdido trágicamente a su madre, la única familia viva son su tía y su abuela con quienes vivirá en Estados Unidos. Falta ahora que el gobierno norteamericano acepte darle la visa humanitaria, para la cuál califica perfectamente, ya que su abuela y tutora legal es ciudadana en ese país.

De los tres violadores sólo se abrió proceso contra uno, joven de 17 años plenamente identificado. Lo otros dos siguen operando desde El Salvador enganchando niñas, niños y adolescentes que buscan a sus familias en el país de Obama.

Esta historia no es singular por ser la única niña víctima, sino por ser la primera que logra este tipo de visa humanitaria rápida gracias al trabajo colectivo de una organización civil chihuahuense, que defiende gratuitamente a mujeres y niñas, por la acertada participación de la prensa local y por la labor conjunta con las organizaciones de Derechos Humanos de California que, de la mano del CEDEHM, lograron forzar al embajador de El Salvador y al Comisionado del INM a hacer su trabajo como es debido.

Cientos de miles de niñas y niños y adolescentes cruzan fronteras, sufren malos tratos y a veces mueren por ir en busca de un futuro digno. Hoy en día hay más personas que nunca con necesidad de asistencia y protección humanitaria en el mundo. Según la OIM en el 2000 había 14 millones de personas con estatus de refugiados, desplazados por guerras y pobreza. Para 2012 pronostican que la cifra se triplicará. México encabeza las estadísticas de países peligrosos para transmigrantes.

Si algo puede y debe hacer Beltrán del Río es sin duda fortalecer estas sinergias, alejarse de la criminalización de las y los migrantes y respetar y reconocer las redes de la sociedad civil que desde hace años hacen este trabajo, a contracorriente de servidores públicos ineficientes y agresivos, entrenados para expulsar números y no para atender y proteger a seres humanos. Si bien es cierto que el sistema de justicia penal el México tiene serios problemas, la creación de nuevas leyes que permiten la protección de las víctimas de delitos graves es vital. La visa humanitaria que se logró obtener para la pequeña es resultado de esos esfuerzos para dar herramientas a quienes defienden a las y los inmigrantes y transmigrantes. No todo se puede, pero cuando algo funciona debemos enfocar las baterías y el esfuerzo colectivo, ciudadano y político, para repetir estos logros y sacarlos del ámbito de la excepción.

Y DESPUÉS DE LA MARCHA

Y después de la marcha…
Lydia Cacho
Marchamos por la indignación, por la rabia, por el miedo, por la sensación de desamparo. Marchamos ayer por la paz y con un grito de viudas, de madres y padres que perdieron a sus hijos e hijas. Marchamos para entender o intentar comprender lo incomprensible, caminamos contra la muerte y sus sicarios, contra la traición del Estado y sus secuaces, contra la indiferencia social y la pobreza. Marchamos para volver a sentir al país en nuestras manos, para creer que tenemos remedio, más allá del remedio político, el de la unión y la solidaridad por una misma causa. Pero también hay quien marcha para mañana volver a su silencio, a su abulia, a su victimización perenne, a culpar a los otros de sus males.
 
Pocas cosa generan tanta energía colectiva como las marchas. Estuvimos, codo a codo, cada cual cargando sus sueños y esperanzas, compartiendo silencios y consignas por la paz y tenemos la certeza de que al menos la soledad no tiene cabida entre estos miles de hombres, mujeres, adolescentes, niñas y niños. Parecemos, por unas horas acaso, un país cohesionado por una misión colectiva. Eso lo sabremos al volver a casa, mañana y la semana que viene, y en dos meses, cuando nuestras acciones cotidianas demuestren si lo que exigimos hacia fuera, es lo mismo que somos capaces de exigir hacia dentro, en el hogar y en nuestro hacer diario, si pagaremos el costo de la congruencia.
 
Lo que sabremos, luego de la emoción de la marcha, es si estamos tan obsesionados como lo está Calderón, si creemos que hay soluciones fáciles y rápidas para problemas ancestrales. Si nos autoengañamos, como el Presidente, diciendo en silencio que si atrapan al Chapo y a Lazcano la guerra terminará y los criminales quedarán abatidos y entenderán quién manda.
 
Nada cambiará si no somos capaces de entender que somos un país en que permea el egoísmo, uno de los menos comprometidos con sus propias comunidades. Un país de mártires que vive aterrado del disenso; un país chismoso que vive temeroso del conflicto, tal vez porque nadie nos enseñó a negociar esos conflictos ni nos mostró que la democracia no está en el Congreso y las urnas sino en las calles y hogares,  y que se fortalece cuando los grupos diferentes son capaces de informarse, debatir, disentir y seguir conviviendo con acuerdos pacíficos. Porque es siempre más fácil despreciar y odiar que aprender a convivir con quienes opinan diferente a nosotros. Es más fácil descalificar a quien sí hace, que unirse a su causa.
 
Mientras millones se quejan del hacer de otros y otras, las ONGs que rescatan a infantes, a huérfanos de la guerra, se quedan sin recursos porque muy poca gente ha comprendido que allí está el cambio de fondo. Mientras las sobremesas del país se abocan a un quejumbroso discurso contra los políticos que nada hacen por los millones de adolescentes adictos a drogas, sólo 1 de cada 10,000 mexicanos dona algo para organizaciones expertas en adicciones.  Nunca como ahora los grupos de Alcohólicos Anónimos, sin fines de lucro, tuvieron tanta demanda de ayuda y tan pocos apoyos para pagar su renta, luz y agua. Nunca como ahora los refugios para mujeres y menores maltratadas vivieron tantos problemas económicos y ausencia de solidaridad comunitaria. Sólo ahora que hay crisis nacional por la violencia evidente, ha quedado claro lo poco hábiles que somos para hacer un trabajo comunitario que no se convierta en sacrifico heroico.
 
Sabemos que el estado ha fallado; que es urgente seguir una ruta de reconstrucción planeada y unirnos responsablemente a sus estrategias, con consistencia y convicción. Sabemos que esta guerra es el cáncer que develó otras enfermedades ancestrales en el cuerpo de esta patria dolida. Entendemos que cada vez hay más gente de clase media alta armada o con escoltas sicarios, dispuestos a asesinar a su enemigo, en lugar de comprometerse a participar en acciones colectivas, como formar parte de consejos ciudadanos supervisores de los cuerpos policíacos. Cada vez hay más que aseguran que no votarán porque los políticos son una basura, pero a cambio de su voto nulo no dona dos horas a la semana para una organización comunitaria que rescate adolescentes en situación de riesgo. La excusa del miedo es una útil coartada para esta complicidad pasiva que ha regado tanta sangre, tantos muertos, tanta ira. Mañana sabremos si la marcha es útil para construir futuro.
 
www.lydiacacho.org Twitter: @lydiacachosi
Y después de la marcha…
Lydia Cacho
 
Marchamos por la indignación, por la rabia, por el miedo, por la sensación de desamparo. Marchamos ayer por la paz y con un grito de viudas, de madres y padres que perdieron a sus hijos e hijas. Marchamos para entender o intentar comprender lo incomprensible, caminamos contra la muerte y sus sicarios, contra la traición del Estado y sus secuaces, contra la indiferencia social y la pobreza. Marchamos para volver a sentir al país en nuestras manos, para creer que tenemos remedio, más allá del remedio político, el de la unión y la solidaridad por una misma causa. Pero también hay quien marcha para mañana volver a su silencio, a su abulia, a su victimización perenne, a culpar a los otros de sus males.
 
Pocas cosa generan tanta energía colectiva como las marchas. Estuvimos, codo a codo, cada cual cargando sus sueños y esperanzas, compartiendo silencios y consignas por la paz y tenemos la certeza de que al menos la soledad no tiene cabida entre estos miles de hombres, mujeres, adolescentes, niñas y niños. Parecemos, por unas horas acaso, un país cohesionado por una misión colectiva. Eso lo sabremos al volver a casa, mañana y la semana que viene, y en dos meses, cuando nuestras acciones cotidianas demuestren si lo que exigimos hacia fuera, es lo mismo que somos capaces de exigir hacia dentro, en el hogar y en nuestro hacer diario, si pagaremos el costo de la congruencia.
 
Lo que sabremos, luego de la emoción de la marcha, es si estamos tan obsesionados como lo está Calderón, si creemos que hay soluciones fáciles y rápidas para problemas ancestrales. Si nos autoengañamos, como el Presidente, diciendo en silencio que si atrapan al Chapo y a Lazcano la guerra terminará y los criminales quedarán abatidos y entenderán quién manda.
 
Nada cambiará si no somos capaces de entender que somos un país en que permea el egoísmo, uno de los menos comprometidos con sus propias comunidades. Un país de mártires que vive aterrado del disenso; un país chismoso que vive temeroso del conflicto, tal vez porque nadie nos enseñó a negociar esos conflictos ni nos mostró que la democracia no está en el Congreso y las urnas sino en las calles y hogares,  y que se fortalece cuando los grupos diferentes son capaces de informarse, debatir, disentir y seguir conviviendo con acuerdos pacíficos. Porque es siempre más fácil despreciar y odiar que aprender a convivir con quienes opinan diferente a nosotros. Es más fácil descalificar a quien sí hace, que unirse a su causa.
 
Mientras millones se quejan del hacer de otros y otras, las ONGs que rescatan a infantes, a huérfanos de la guerra, se quedan sin recursos porque muy poca gente ha comprendido que allí está el cambio de fondo. Mientras las sobremesas del país se abocan a un quejumbroso discurso contra los políticos que nada hacen por los millones de adolescentes adictos a drogas, sólo 1 de cada 10,000 mexicanos dona algo para organizaciones expertas en adicciones.  Nunca como ahora los grupos de Alcohólicos Anónimos, sin fines de lucro, tuvieron tanta demanda de ayuda y tan pocos apoyos para pagar su renta, luz y agua. Nunca como ahora los refugios para mujeres y menores maltratadas vivieron tantos problemas económicos y ausencia de solidaridad comunitaria. Sólo ahora que hay crisis nacional por la violencia evidente, ha quedado claro lo poco hábiles que somos para hacer un trabajo comunitario que no se convierta en sacrifico heroico.
 
Sabemos que el estado ha fallado; que es urgente seguir una ruta de reconstrucción planeada y unirnos responsablemente a sus estrategias, con consistencia y convicción. Sabemos que esta guerra es el cáncer que develó otras enfermedades ancestrales en el cuerpo de esta patria dolida. Entendemos que cada vez hay más gente de clase media alta armada o con escoltas sicarios, dispuestos a asesinar a su enemigo, en lugar de comprometerse a participar en acciones colectivas, como formar parte de consejos ciudadanos supervisores de los cuerpos policíacos. Cada vez hay más que aseguran que no votarán porque los políticos son una basura, pero a cambio de su voto nulo no dona dos horas a la semana para una organización comunitaria que rescate adolescentes en situación de riesgo. La excusa del miedo es una útil coartada para esta complicidad pasiva que ha regado tanta sangre, tantos muertos, tanta ira. Mañana sabremos si la marcha es útil para construir futuro.
 
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KATE DEL CASTILLO EN "ESCLAVAS DEL PODER"

LA ACTRIZ KATE DEL CASTILLO HARÁ LECTURA PERFORMANCE DE

“ESCLAVAS DEL PODER, UN VIAJE AL CORAZON DE LA TRATA SEXUAL DE MUJERES Y NIÑAS EN EL MUNDO”

FERIA DEL LIBRO DE LOS  ANGELES LéaLA

ACOMPÁÑANOS EN LA PRESENTACION DE LIBRO DE LYDIA CACHO CON LA AUTORA, KATE DEL CASTILLO Y EL PERIODISTA RAUL PEIMBERT

SALON MIGUEL DE CERVANTES, SÁBADO 30 DE ABRIL 16: HRS

www.lacclink.com

Los Angeles Convention Center
1201 South Figueroa St.
Los Angeles, California, 90015
213-741-1151

MARCHA 8 DE MAYO

8 DE MAYO: MARCHAS POR LA PAZ DE MÉXICO

Necesitamos que por favor nos informen sobre dónde se están convocando las marchas, horarios y citas. Vamos a colgar toda la información en el blog http://nuestraaparenterendicion.blogspot.com

SI ESTÁS ORGANIZANDO UNA MARCHA AUNQUE SEA DE UNAS CUANTAS PERSONAS  EN TU CIUDAD AVÍSANOS A : menosdiasaqui@gmail.com

POR FAVOR, TANTO SI ESTÁS EN MÉXICO COMO EN EL EXTRANJERO Y NOS PUEDES AYUDAR A ORGANIZAR Y CONVOCAR ESTA  ACCIÓN COMÚN POR LA PAZ EN TU LUGAR DE RESIDENCIA, ESCRIBE Y DEJA TUS DATOS A:  menosdiasaqui@gmail.com, CON LA CITA “CONVOCATORIA 8 DE MAYO” EN EL ASUNTO.


NO IMPORTA SI SON POCOS, MUCHOS…. LES NECESITAMOS

ESTÉN DONDE ESTÉN: AYUDEN, ACTÚEN. VAMOS A ACTUAR JUNTAS, JUNTOS

Hasta ahora, tenemos confirmadas éstas marchas:
NUEVA YORK
8 DE MAYO / 10,30 am

CONTACTO MARCHA EN NUEVA YORK:  pazenmexiconyc@gmail.com

El 8 de mayo caminaremos del Consulado General de México (East 39th street) a las Naciones Unidas, demandando el cese a la violencia en México causada por la “Guerra contra las Drogas” .
La caminata saldrá a las 10.30 am, subiremos por Park Ave. hasta 42nd st, caminaremos por 1st ave hasta el parque frente a la ONU.
En el parque celebraremos una jornada de pintura, poesía y música por la paz. Buscamos artistas, poetas, caricaturistas, dibujantes, fotógrafos, músicos y toda la creatividad que llevamos dentro.
Traer: más amigos, cámaras, cartulinas, pinturas, plumones, poemas, sus mamás… 
GUADALAJARA
8 DE MAYO / 11 am
La cita es a las 11 en la Plaza Juárez, frente al Parque Agua Azul, de ahí partiremos caminando en silencio hasta la Plaza de Armas (al llegar a Av. Javier Mina, haremos alto y pasaremos según nos lo permita el semáforo para no entorpecer la Vía Recreativa)
Lleva ropa blanca, globos o flores blancas. Usa sombrero, cachucha y protección solar; lleva agua para tu consumo.
LONDRES
8 DE MAYO / 13 A 16 h
EMBAJADA MEXICANA EN EL REINO UNIDO
16 St. George Street London, United Kingdom
En el Reino Unido, como seguramente sucede en otros lugares, existe una comunidad de mexicanos a quienes nos preocupa y ocupa la lamentable situación que en estos momentos abraza al país, es por esto que nos hemos organizado para hacer presencia en las puertas de la Embajada Mexicana el domingo 8 de Mayo de 2011 a la 1:00pm para unirnos en silencio, a la voz de un país que pide a gritos que se le devuelva la paz, la seguridad, las oportunidades de trabajo digno para que los jóvenes no busquen en la delincuencia la forma de sobrevivir, un país donde la búsqueda de la justicia sea algo de primera necesidad, donde cada uno de nosotros, todos los días y con pequeñas acciones nos acerquemos a la idea del México que queremos vivir, y como dijo Javier Sicilia en su mensaje el 13 de abril, “por el derecho que tenemos a vivir en paz en un México en el que todos quepamos con nuestros seres queridos que son todos los seres queridos de cada uno de los que habitamos este país”
La indiferencia y la apatía son el cáncer que padece la sociedad mexicana. La cura es la SOLIDARIDAD y la ACCIÓN.
*A la marcha puedes traer la bandera de México, fotografías, carteles y veladoras.
Todos son bienvenidos.

CARTAS DE PAZ POR MÉXICO

Ayúdanos a recordar a las víctimas de la violencia en México transformándolas en cartas de paz.

Es muy fácil:

  1. Toma un sobre blanco, vacío.

  1. Recupera una víctima apartir de esta lista (de preferencia una que nadie más haya elegido).
  1. Escribe a mano, en el espacio reservado al remitente, el nombre o las señas particulares de la víctima en caso de que ésta no haya sido identificada aún.

Ejemplo:

Erick Pichardo Pineda (16 años). Ejecutado por arma de fuego en el patio de su casa en Jiutepec, Morelos, el 18/sep/2010.

  1. Escribe, en el espacio reservado para el destinatario:

Felipe de Jesús Calderón Hinojosa
Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos
Residencia Oficial de los Pinos Casa Miguel Alemán
Col. San Miguel Chapultepec.
C.P. 11850. Distrito Federal
MÉXICO

  1. No pongas ningún contenido en el sobre. No escribas ningún tipo de consigna ni insulto en el sobre. Los muertos por violencia, del bando que sean, son faltantes para la sociedad. El símbolo de ese faltante es un hueco, un sobre vacío: una silenciosa carta de paz.
  1. Envía el sobre desde tu oficina de correos más cercana.

  1. No olvides actualizar las columnas LUGAR DE ENVÍO y FECHA DE ENVÍO en la lista de http://www.niunomas.org.mx con el lugar y la fecha de envío. Estos campos nos sirven para saber qué víctimas ya han sido elegidas.
  1. Para construir un mural con nuestras cartas de paz es importante que le tomes fotos a tu sobre (o al acto de envío postal). Envíanos las fotos a accion.sobre.vacio@gmail.com Las subiremos al álbum de fotos en línea http://www.flickr.com/photos/accionsobrevacio/
  1. Difunde este mensaje entre tus conocidos. Manda TODOS los sobres que puedas. Gracias.
  2. MÁS INFORMACIÓN EN: http://lebaobab-nanterre.org/niunomas/niunomas.html