Corrupción y abusos del poder. Marín y la historia política de Puebla

Un documentado recuento de la corrupción política de Puebla desde los años 70s hasta Mario Marín y su ascenso dentro del PRI.
Corrupción y abusos del poder
por Sergio Mastretta. Publicado en revista Nexos, mayo 2006
“No se perdió Portugal en Portugal, ni Cataluña en Cataluña, sino dentro de Madrid, y ahí se perderán las Indias Occidentales, porque donde se honran y se premian los excesos públicos ahí es donde se levantan los nublados que después vienen a dar sobre los reinos que a fuerza de pecados, violencia y tiranía se desunen y apartan de las coronas”.
Juan de Palafox y Mendoza, obispo de Puebla y virrey de la Nueva España, 1644.
Alicia, a sus 20 años estudiantiles, es parte de la masa que ha salido a las calles en Puebla el domingo 26 de febrero con el ánimo simple de derrocar al gobernador Mario Marín. Sus ojos de bióloga contienen preguntas para el análisis de esta tolvanera poblana que se parece al viento helado que nos conmueve. “¿De dónde ha salido tanta gente? -dice-. ¿De dónde viene? ¿Esto que ocurre en México hacia dónde nos lleva?”. Alicia, como la inmensa mayoría de los jóvenes mexicanos, no encuentra una memoria regional reciente, ordenada, escrita, ni qué decir cinematográfica, a la mano. Sin embargo, para las masas que ocupan las plazas hay historia.
1. Primer acercamiento, una simple consideración de lo vivido. “Qué bonito es lo espontáneo”, me dice Checo Sánchez, un empresario de 58 años, hijo de Abelardo Sánchez Gutiérrez, baluarte de la derecha poblana en los años sesenta, fundador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, en 1973, cuando la alianza de priistas y comunistas -que se ajustarían las cuentas después- expulsó de la Universidad Autónoma de Puebla a todo aquel que oliera a FUA (Frente Universitario Anticomunista) y a escuela confesional. Masa y espontaneidad, contradicción antigua. “Me cae que tenemos una ciudad hermosa -afirma Checo Sánchez, y rompe cualquier pesadumbre y coyuntura-, mira ese azul entre la nubes…”.
Es el cristalino cielo poblano, que por un instante, y como tantas veces en su vida, lo trastorna: el cielo poblano, intenso azul, retenido todavía contra el luminoso templo de Guadalupe, en el Paseo Bravo, con las nubes como un apunte del viento y la sombra que acompañará la mañana de una masa que no duda de su poblanía, que conoce de las traiciones del clima, de los requiebres del tiempo, de sus estocadas frías, inclementes.
Una voz, que ahora mira al cielo y reconoce su sangre; no le importa el griterío, ni siquiera el día y lo que nos convoca, él mira el cielo antiguo de una ciudad acostumbrada a los delirios y las pasiones políticas: ahí está su traza de sol y sombra contra sus cúpulas y campanarios, sus casonas y sus reliquias.
Por un instante, frente a ese espejo del mundo, a quién le importa Marín, a quién le importa la política.
2. El helicóptero de la policía rompe el encanto, se barre sobre la avenida en un despliegue de técnica y disposición para medir la calidad y la cantidad de la marcha. Arranca desde la antigua penitenciaría, de la que escapara en los años sesenta un ratero afamado, el Capitán Fantasma, y corre desde el Paseo Bravo por todo Reforma hacia el Zócalo, con el tiempo suficiente para entretener a la masa, que no halla la hora para iniciar la caminata, justo frente a la Villita, entre la 11 y la 13 Sur, desplegada en todos los colores ideológicos y de clase, con la uniformidad de la convocatoria, la de tirar una vez más a un gobernador del régimen priista que ha controlado Puebla desde 1935, cuando el PNR de Lázaro Cárdenas impusiera como hombre fuerte al teziuteco Maximino Ávila Camacho. En 1964 cayó el general Nava Castillo; en 1971 el general Rafael Moreno Valle; en 1973, Gonzalo Bautista O’Farril. Eran tiempos de masas y tanquetas del ejército, de gases lacrimógenos y balaceras en las azoteas de las casonas.
Ahora sólo hay masas, y me pregunto si la misma espontaneidad.
1964: Atrás quedó el pleito entre mochos y carolinos, entre cristianismo sí/comunismo no. Ahora es el momento de tumbar al militar impuesto por Díaz Ordaz, el presidente electo que anda de viaje y no será capaz de impedir una conjura urdida en las oficinas del presidente López Mateos; el general Nava Castillo, el que tomó partido por unos y se metió en el pleito de otros y provocó, entre una revuelta de campesinos lecheros y estudiantes sesenteros, a una ciudadanía que ya no hallaba el rumbo sometida entre el autoritarismo eclesiástico y el académico, y una burocracia feliz en el letargo de la dictadura. La ciudad de Puebla comprobó el paso del tiempo y los rencores de la clase media. Cayó, sin miramientos, y a pesar de los tanques en las calles, el general Nava Castillo.
1973: “Estoy girando en este momento -grita frente a una masa en el Zócalo el gobernador Bautista O’Farril, también impuesto por Díaz Ordaz en relevo del fracasado doctor y general, como le decían, Rafael Moreno Valle, echado del cargo en 1971-, las órdenes de aprehensión contra el rector de la Universidad Autónoma de Puebla”. No llegarán a tiempo. En esa guerra que logra la alianza entre los gobernantes priistas y la derecha poblana, la cabeza que rueda es la del gobernador, acosado por sus propios encierros ideológicos y por las mudanzas de los entonces imperiales presidentes de la República -Luis Echeverría en turno-. Junior auténtico de la Revolución, Bautista cargará con los homicidios nunca aclarados de los profesores universitarios Enrique Cabrera y Joel Arriaga en 1972.
3. Alicia tiene 20 años. ¿Qué le devela el caso Marín? ¿Qué procesos sociales están ahí, ocultos para cualquier joven envuelto en esta masa que empieza a moverse sobre la avenida Reforma, y que ni siquiera acontecimientos de esta magnitud logran revelar? Son las preguntas por la región, por el país en detalle que no adquiere dimensión nacional sino hasta que alcanza el carácter policiaco. Cualquier valoración de la coyuntura obliga a una mínima apreciación histórica de una trama social que una vez más rebota con sus gritos contra las fachadas de los edificios. Cuántas cosas no ha visto de esta ciudad Alicia. No voy a ir muy lejos. Dos décadas de masas de la Reforma al Zócalo. Es la misma avenida. La Reforma, la borracha, la calle tomada, decimos. Así lleva un siglo, así que toda referencia a la historia hay que buscarla en la masa misma: “Si Carmen Serdán viviera los demonios del Edén escribiera”, leo en uno de tantos carteles que la gente lleva. Y Carmen sí se fue a la guerra. “Lo significativo es que hoy salió la clase media -me dice un político de Tehuacán, curtido cardenista, hoy funcionario en el gobierno michoacano-, eso no sucedía desde los tiempos carolinos”.
O una mujer de 82 años que por primera vez participa en una manifestación -la única vez que caminó por el centro de la avenida Reforma fue como escolar en el desfile del 5 de mayo de 1937-, y que dice: “Ustedes no conocen lo que es vivir en una dictadura, no se imaginan lo que fue vivir en el avilacamachismo”.
Por 50 años, y más allá del Zócalo, a la Reforma la llamamos la Maximino, en honor al sátrapa Maximino Ávila Camacho, camarada del presidente Lázaro Cárdenas y compadre del Gringo -como le decían en Izúcar a William Jenkins, el contrabandista de alcohol en el ingenio de Atencingo en la era gangsteril de la ley seca en Estados Unidos, y el patrono de la distribución cinematográfica en México, y quien, en un descargo comprensible de reconocimiento por Puebla, creara la Fundación Mary S. Jenkins, con 150 millones de dólares de 1963, el año de su muerte, sólo para que la manejara a su arbitrio, y por 35 años, el banquero Manuel Espinosa Iglesias, quien no tuvo empacho en olvidar todos los propósitos del millonario: la educación pública, el orfelinato, el hospital de oncología, la ampliación del sistema deportivo popular Alfa-. Maximino Ávila Camacho, el empleado postal teziuteco en 1913, nuestro general revolucionario, dispuso del estado como de su casa, y por mucho, por sus hermanos, por sus compadres y sus ahijados, por lo menos 60 años después de muerto. La Maximino, la hermosa calle de la dictadura es la espléndida calle de la burocracia, plantado como tenía en ella el palacio de gobierno, en la esquina del Zócalo con la 2 Norte. En 1996, el presidente municipal panista Gabriel Hinojosa recuperó la calle para el obispo novohispano del XVII, Juan de Palafox y Mendoza, quizás el único político con una verdadera visión de futuro en la historia de Puebla.
Por ello, entre estas fuerzas que nos contienen -qué antiguas son: liberales y conservadores, centro y región, inteligencia y cerrazón-, la memoria para ejercerla mientras el griterío de la marcha hilvana los trazos del tiempo contenidos en los años frágiles de mi hija Alicia. Son imágenes las siguientes como mojoneras que establecen los ámbitos profundos de una sociedad en movimiento -con la capital como punta de lanza de una compleja trama económica y social—, pero que en su inercia nacional de modernización carga en su entraña lastres antiguos de un país que ya no es, pero que sigue vivo en Puebla.
1983: Cualquier día en Houston, Texas, Eulogio Huesca Zapata, sobrino nieto del general Zapata, recibe a un grupo más de paisanos de Zacapala que, desde la Mixteca Baja, a 80 kilómetros al sur de la ciudad de Puebla, han cruzado la frontera en Texas para trabajar en la limpieza de tiendas y escuelas en esa ciudad petrolera. Eulogio salió 20 años antes, arrojado por la pobreza de la tierra que repartió la Revolución que no ganó su tío abuelo, pero en dos décadas ha logrado levantar un negocio indispensable en el trasiego de los ilegales mexicanos a Estados Unidos: presta los dólares para el viaje; les da cobijo a los mojados mientras arreglan acomodo en un trabajo; después, cobra disciplinadamente quincena tras quincena su capital y sus intereses. Poco a poco, y desde lejos, se convierte en el nuevo cacique de su pueblo. Punto de quiebre: la sequía de 1982 arrecia en los campos del sur mixteco, el hambre y la muerte azotan las familias, en un hecho histórico que no forma parte de los anales de la historia de Puebla. El éxodo, la masa disuelta, la ausencia. Don Eulogio Huesca Zapata, allá en Houston, prospera. En el largo plazo de una generación, entre 1980 y 2005, el concepto de pueblayork se extiende en más de 600 mil migrantes y remesas cercanas a los 900 millones de dólares anuales. La salvación del campo y del estado en Puebla, una entidad que contiene a México en su concentración (cerca de tres millones de personas viven en no más de siete ciudades, contando la capital) y su dispersión (dos millones de personas diluidas en 200 municipios, 800 pueblos y seis mil aldeas).
1983: El PRI pierde la elección municipal seis a uno, pero es otro país, así que el gobierno recurre igual al ejército para robar las urnas, que a los judiciales y a los funcionarios del Ayuntamiento para rellenarlas y cubrir las apariencias que le permitan presentar su victoria con un considerado tres a uno. La masa sale a la calle, con manifestaciones encabezadas por el candidato panista, el textilero Ricardo Villa Escalera. No hay tribunal que valga. El PRI no se ha robado todavía la elección en Chihuahua, ni ha ocurrido el sismo de 1985, así que la presidencia de la República sigue siendo imperial y no habrá ninguna batalla de Puebla.
1987: El gobernador Mariano Piña Olaya ha venido de fuera a gobernar el estado en el que nació por casualidad -sus padres eran maestros en la Normal Rural de Champuzco, en Atlixco-. Con su llegada se han ido los viejos militares policías Flores Narro y Álvarez Moguel. Todavía no otorga el mando al mayor José Ventura Rodríguez Verdín, hijo él del capitán Rodríguez, jefe policiaco local en los sesenta y setenta. Ahora es el momento de los hermanos Inurreta, hijos del militar fundador de la Dirección Federal de Seguridad en 1947; uno de ellos ha sido judicial de la Procuraduría General de la República. Señalado por el narcotraficante Rafael Caro Quintero en su proceso como uno de los agentes en su nómina, desaparece del mapa hasta que Piña Olaya lo nombra jefe de la policía en Puebla. El territorio es de ellos: de boca en boca se lleva la historia de las avionetas del narcotráfico y las pistas de aterrizaje en las carreteras del aeropuerto de Huejotzingo y la de Valsequillo a Tecali. Todo mundo rumora del general poblano y su actividad desde la jefatura de la XXV Zona Militar en ese tráfico de vuelos.
Pero hay más: ni qué decir de las cuotas que tienen que pagar los mandos de policía y tránsito a los Inurreta, o las francachelas con las putas de la casa de Rosy ahí en la avenida Juárez. Llegan lejos los Inurreta: asaltan la casa de una mujer amante de un general de apellido Camargo; además de robar joyas intentan la violación de la hija; furibundo, el militar llega hasta la oficina de Inurreta pistola en mano. Supongo que lo contienen. Pero los cercos están rotos con los asaltos a las casas del propio secretario de Gobernación en funciones, Marco Antonio Rojas, y de uno de los principales exponentes de la colonia libanesa, Pedro Budib. Piña Olaya fue sometido por el presidente Salinas y los señores Inurreta abandonan el estado, por supuesto sin averiguación previa de por medio. También se va el general poblano, si no recuerdo mal, a la jefatura militar en Tamaulipas.
1989: 1° de mayo, las dos horas continuas de la columna independiente en el desfile sorprenden a los notables de la corte en una tribuna de 65 asientos -es la apoteosis de nuestro estalinismo-; el grueso lo forman los ambulantes, locatarios y amas de casa de la organización 28 de Octubre y Unión de Amas de Casa. Pasan con ánimo de unidad y de mostrar fuerza. Sus mantas: “Sector Verduras: muera el imperialismo”; “Primero de Mayo, revolución proletaria mundial, viva el marxismo leninismo pensamiento Mao Tse Tung”. Y el grito cantado por esa masa inexplicable para los jerarcas: “Aquí está el 28, gritando bonito y padre, pinches priistas, su gobierno vale madre”. El martes 4 de julio siguiente, Rubén Sarabia, Simitrio, dirigente de la organización popular de ambulantes 28 de Octubre, creada en 1973 luego de una represión policiaca, es detenido en la ciudad de México; el viernes 7 ingresa en el Cereso de San Miguel. Los cargos: delitos contra la salud, acopio de armas, incitación a la rebelión y privación ilegal de la libertad.
Todos, menos los jueces, sabemos que la policía estatal, al mando del mayor José Ventura Rodríguez Verdín, plantó un cuatro en el corralón de la 28 en la 14 Poniente con el que el gobierno logrará el encierro del dirigente por los siguientes 12 años. Entre 1973 y 1987 Simitrio trató con el mayor Flores Narro, el antiguo jefe policiaco, ambos jugaron las reglas de “te aprieto pero no tanto”, para llegar por último a la negociación para la salida de los ambulantes a los llamados mercados de apoyo, como el Hidalgo, en el norte de la ciudad. Simitrio tensó las cosas hasta un extremo con el gandallismo de los taxistas piratas de la base Corsario, con la fayuca, con los inquilinos de las vecindades, con la venta clandestina de alcohol en los mercados. Flores Narro y él al final se entendieron en el mexicano arreglo de la sobrevivencia mutua: la 28 se mantuvo como organización popular independiente y el gobierno logró su salida de las calles del centro. Tres años después, con un nuevo policía y un nuevo gobierno, ya no hubo acuerdo. Otro militar, Xavier Rueda, opera con las reglas de la vieja Dirección Federal de Seguridad. En unos cuantos meses pasa todo: la detención lapidaria de Simitrio, el ajusticiamiento de Gumaro Amaro, dirigente de la Unión de Amas de Casa, a plena luz del día y a las puertas de su casa, apenas unos días después de una impresionante movilización de más de 20 mil mujeres de los cinturones pobres de la ciudad.
1989: Partida en dos, la Universidad Autónoma de Puebla, la llamada universidad democrática, crítica y popular, dominada por cuadros del Partido Comunista en Puebla desde 1975, se bate en guerra civil. El 21 de diciembre por la tarde, y luego de una semana de refriegas en las calles del centro, el grupo respaldado por el gobernador Piña Olaya, que ha tomado la universidad y ha expulsado al rector Samuel Malpica, decide cortar a balazos el intento de sus rivales por recuperar el edificio Carolino. En la Plaza de la Democracia queda tendido el cuerpo del profesor universitario Miguel Antonio Cuéllar Muñoz. La etapa que sigue, conocida como “la era de los Dóger” -José Dóger Corte y Enrique Dóger Guerrero, primos hermanos, gobernaron la institución entre 1990 y 2004-, realizará la modernización administrativa, reducirá la matrícula de 100 mil nominales a 40 mil, elevará el presupuesto hasta superar por dos tantos el del Ayuntamiento de la ciudad, transformará la fachada y la entraña de la administración, con sus cuadros dirigentes formalmente afiliados al Partido Revolucionario Institucional. 1991: Montado en una expropiación federal, el gobernador Mariano Piña Olaya vende ilegalmente entre empresarios poblanos terrenos ejidales sobre los que se fundará un programa de reordenamiento urbano de la ciudad de Puebla. Y los clientes sobran.
Pagarán hasta cinco veces más por el metro cuadrado, y sin documentación alguna. Piña Olaya, con el mote de rapiña, se irá muy contento a su casa en el Distrito Federal. El subsecretario defraudador, Alberto Esteban Morelos, gozará como premio de una notaría en Tecali y años después será recontratado por el gobernador Melquiades Morales en su mismo cargo. En medio de todo el litigio, la movilización campesina contra la expropiación es paralizada con el asesinato nunca aclarado del comisariado ejidal de Momoxpan.
1992: La armadora alemana Volkswagen ve venir el Tratado de Libre Comercio salinista y estira hasta la ruptura la cuerda del sindicato que ha cobijado siempre, primero con la CTM en los sesenta, después con la Unidad Obrera Independiente del cacique obrero Ortega Arenas, y al final con un sindicato independiente de centrales y afiliaciones, aislado y manipulable; la huelga dura más de un mes y termina con la derrota obrera total, fuerza pública de por medio, y el desmantelamiento de las bases originales del contrato de trabajo. El sindicato acepta la llamada fractalización, por lo que operaciones directamente relacionadas con la fabricación de los autos serán realizadas por compañías externas. Siemens (arneses), Seglo (logística), Venteler de México (frenos), Johnson y Control (asientos), Dyw Auto Accesorios (rines), entre otras 150 empresas de proveeduría. Diez años después, la relación de autos vendidos quedará 80-20 favorable a la exportación a Estados Unidos.
1993: Manuel Bartlett, que ha asumido el cargo de gobernador el 1 de febrero, propone su “megaproyecto para recuperar la grandeza de Puebla”. Dos años después del despojo y la defraudación inmobiliaria de Piña Olaya, el gobernador Bartlett desconocerá las compraventas, reembolsará la quinta parte a los defraudados, y desarrollará el Megaproyecto Angelópolis sobre la misma expropiación del territorio campesino. Mil cien hectáreas arrebatadas por el progreso tan sólo a los ejidatarios de San Bernardino Tlaxcalancingo. Palabras como reordenamiento urbano, planificación, modernización aparecen en los legajos de la empresa consultora Mackensy, a la que el gobierno estatal paga 34 millones de dólares por los proyectos, y margina como proveedoras de conocimiento a las universidades de educación superior poblanas UAP, UDLA, UPAEP, Ibero. Expropiación de centenares de casonas en el centro histórico, centro de convenciones, acueducto desde los pozos perforados en los pueblos cholultecas de Acuescómac y Nealtican, periférico, radiales viales, transporte colectivo, 25 mil viviendas, agua potable, plantas de tratamiento. Bartlett restriega a los poblanos su ilustración y su despotismo, tan rancios como sus ligas con los poderes federales y la cartera pública, pues por primera vez en 30 años el gobierno de la República destina a fondo perdido los recursos necesarios para el desarrollo de un proyecto público en Puebla. Todo pasa por una cuota autoritaria: represión policiaca al descontento campesino; picota y trascabos contra las casas ocupadas por las familias que promovieron amparos contra la expropiación de las casonas en el centro; cambio al uso del suelo del decreto expropiatorio, con la pérdida de más de 60 hectáreas de áreas verdes; transacciones ocultas al público, como las que derivaron en el regalo de más de 45 hectáreas al empresario Carlos Peralta y 10 más a los Legionarios de Cristo.
1995: Una semana antes de las elecciones municipales, el 19 de noviembre, eufórico, Manuel Bartlett invita al grupo Bronco a un concierto de inauguración del periférico ecológico, una línea de 29 kilómetros de los que sólo seis cuentan con los seis carriles para la ida y la vuelta, que acabará como el chiste más malo y costoso del barttlismo. Tal vez 50 mil personas se divierten en el descampado de la expropiación. Una semana después, en el domingo electoral, por primera vez en la historia de la ciudad, el PAN le arrebata al PRI la capital del estado con una votación de dos a uno.
1998: Domingo 7 de noviembre, elecciones municipales; la historia se le viene encima al gobernador Bartlett, pues una vez más se le cae el sistema, ahora en la ciudad de Puebla; a las 10 de la noche no hay resultados, ni a la medianoche, ni al día siguiente. Crisis política y riesgo de elección impugnada por PAN y PRD. Mitin en el Zócalo el 14 de noviembre: Felipe Calderón Hinojosa, presidente nacional del PAN, rompe el acuerdo con los perredistas que impulsaron al sorprendente candidato futbolero Emilio Maurer, probable triunfador si el cómputo no hubiera estado en manos de la maquinaria priista.
El PAN se hace a un lado y no hay impugnación del proceso electoral. El PRI gana en los medios. Salvado por el PAN, el antiguo burócrata de Gobernación escucha en las tertulias con sus amigos: “de norte a sur se oye un clamor, Mario Marín gobernador”. 1999: Domingo 17 de octubre, miles de personas desplazan hacia el Zócalo víveres y materiales de toda índole para los damnificados de la sierra en una movilización que rebasa por mucho la aletargada respuesta de las instituciones gubernamentales frente a la catástrofe. Una tormenta tropical devasta entre el 4 y el 6 de octubre la llamada Sierra Norte de Puebla. Inundaciones y desplazamientos de tierra se llevan miles de viviendas, escuelas, edificios, campos de labor. Más de 250 muertos. Centenares de pueblos incomunicados. El esfuerzo de 50 años en caminos, escuelas, luz eléctrica, en buena medida, se lo han llevado los ríos. Sumado al terremoto del 15 de junio de este mismo año, la pérdida de viviendas rebasa las 10 mil. La naturaleza desnuda la precariedad del estado poblano, la pobreza de sus pueblos, la marginación extrema de la población indígena. El gobernador Melquiades Morales mirará con ironía que, por primera vez en la historia del estado, el gobierno de la República destina a fondo perdido más de 600 millones de pesos para la reconstrucción.
2001: Arranca el gobierno de Vicente Fox. En Puebla está en auge el espejismo exportador fundado en el capitalismo salvaje. La industria maquiladora genera 15 mil empleos en Teziutlán y 32 mil en Tehuacán. Decenas y decenas de fábricas de autopartes proliferan alrededor de la planta de Volkswagen, con cifras en empleo superiores a los 50 mil puestos de trabajo. Dos huelgas, la primera en diciembre del 2000, en la trasnacional Siemens, productora del entramado eléctrico de los New Beatles, y la segunda en enero del 2001, en la maquiladora coreana Kuk Dong, en Atlixco, perfilan las condiciones laborales de lo que muchos consideran un espejismo económico: mano de obra mayoritariamente femenina, salarios que no superan los cuatro dólares por día, jornadas de entre 10 y 12 horas, sindicatos blancos o de control charro (croquista) puro. El paro en Siemens inicia por el descontento de las mujeres por la comida en la fábrica; la huelga en Kuk Dong arranca por la rebelión de las costureras contra el despido de cuatro supervisoras que se quejaron por la mala calidad de los alimentos.
2003: El gobernador Melquiades Morales y Vicente Fox inauguran las instalaciones del Tecnológico de Monterrey plantadas en Angelópolis, en 25 hectáreas que le donan a los regios, parte de un terreno de 45 hectáreas a su vez donadas por Manuel Bartlett a Carlos Peralta, dueño del campo de golf vecino La Vista Country Club. Melquiades llega a afirmar en público que el regalo al Tec fue el único pretexto para quitarle por lo menos una parte al ex dueño de Iusacel. Estamos en plena explosión inmobiliaria en el territorio de las expropiaciones. Los grandes capitales comerciales -CARSO, Liverpool, Palacio de Hierro, Wall Mart, Comercial Mexicana, Cinépolis, Cinemark, etcétera- convierten el sueño de Manuel Bartlett en realidad: Angelópolis atrae una expansión extraordinaria sostenida por el consumo de las ciudades del sureste; fraccionamientos residenciales y campos de golf conviven con la explosión de miles de pies de casa de 20 y 40 metros cuadrados. Los viejos apellidos árabes y españoles que desde los ochenta huyen de la industria se convierten en los nuevos potentados del desarrollo inmobiliario. En las 20 hectáreas que el gobernador Bartlett le regalara a Carlos Peralta, el todopoderoso hijo de Alejo Peralta construyó un remedo de parque de diversiones llamado “Valle Fantástico”.
4. En el Zócalo, Alicia mira a Flor Coca Santillana, periodista y académica de la Universidad Autónoma de Puebla, la maestra de ceremonias en esta manifestación: ignora que el abuelo de Flor, Leobardo Coca, sindicalista textil en los años treinta, murió ejecutado a la luz del día en una calle del centro de la ciudad por matones de Maximino Ávila Camacho, gobernador en la era del presidente Lázaro Cárdenas; su mujer no se había enterado de la muerte de su marido cuando de la oficina del dictador le llegó a su casa una corona funeraria. Años después, los herederos de Maximino bautizaron con el nombre de aquel obrero a una colonia popular en el sur de la ciudad. La vida da vueltas, y ahí está su nieta al frente de una masa que increpa al gobernador Marín, la expresión última de la burocracia que ha controlado por más de 60 años el poder en Puebla.
¿De dónde viene Marín? ¿De dónde Melquiades Morales? De dos pueblitos, en su tiempo aldeas, para pasar por la vía de la carrera universitaria a la militancia del PRI y a los oficios recónditos de las secretarías particulares. ¿De dónde viene Manuel Bartlett? ¿De dónde Mariano Piña Olaya? De los escritorios profundos de Gobernación, de las bancas antiguas de la escuela de un presidente. En esos dos extremos, la burocracia local y la imposición federal, la sociedad poblana ha derivado entre la parálisis por sus crisis políticas y la medianía del estancamiento económico, pero siempre sometida a los rigores, las intrigas, los crímenes y los discursos de su clase política. Pero en el más puro estilo de los pasillos de Bucareli -el espionaje telefónico filtrado a la prensa-, se ha desatado nuevamente el reclamo de la masa al poder, representado por un hombre que en los últimos años supo mover los hilos rancios del culto a la personalidad.
Mario Marín nació en 1955, como uno de los 11 hijos de una familia que en los índices de la Sedesol caería sin duda en la categoría de marginación extrema. No caen muy seguido las tormentas en Nativitas Cuautempan, en plena Mixteca Baja, en el centro sur del estado de Puebla, pero de ese pueblito -y a la manera del ex gobernador Melquiades Morales, quien no deja de recordar la mañana aciaga en que abandonó la aldea en Chalchicomula- salió a pie a la ciudad de Puebla; también estudió leyes, y por supuesto en la UAP, en los años setenta. Lo apadrinó otro santón de la política priista, el actual presidente del Tribunal Superior de Justicia, Guillermo Pacheco Pulido, a principios de los ochenta, quien como magistrado lo contrató de tinterillo en el Tribunal, y ya como presidente municipal, en 1987, se lo llevó como secretario particular. De ahí todo fue escalar desde las oficinas municipales a las estatales, siempre en Gobernación. Piña Olaya y Bartlett, los dos extranjeros, pelearon sus guerras contra los santones locales, y se apoyaron en políticos de segunda línea, que no dudaron en jugar los dados de los gobernadores. Como subsecretario primero, y como secretario después, Marín cumplió con el cometido de toda Secretaría de Gobernación de la era priista: amañar las elecciones y aplicar la fuerza donde la política lo requiriera.
Con el encarcelamiento de campesinos contrarios a la perforación de pozos de agua potable para la ciudad de Puebla, en la región de los pueblos de Cholula, o en la represión de movimientos populares como el de la 28 de Octubre en 1995, por ejemplo, Marín se ganó a pulso su alineamiento con el gobernador Bartlett, y por supuesto la candidatura para la presidencia municipal en 1998. Jugó sus cartas como alcalde, no hubo freno en el uso de los recursos públicos para impulsar su imagen, y a pesar de la derrota del PRI en las elecciones municipales de 2001, arrebató a Melquiades el control de la estructura del partido en el estado, tendió sus puentes hacia las amistades y los recursos de personas como Kamel Nacif y brincó al carro madracista que lo llevó a la gubernatura en 2004. Atrás quedaron sus lazos con Manuel Bartlett. Sus partidarios más cercanos llegaron a verlo como el secretario de Gobernación de la restauración priista en 2006 y, por qué no, futuro presidente de la República. Marín, efigie, esculpió su propio culto. Y su propia caricatura.
2001: 15 de febrero, segundo informe de Marín como presidente municipal. El culto a golpe de pala. La figura, en el pedestal de la imagen, no se fragmenta. En la era electrónica, el aparato ya no necesita de las masas. Mejor aún, el milagro de la comunicación: las masas ya no necesitan de los actos públicos. Quebrará el sistema, pero se sostendrán los líderes. En el auditorio de la Reforma, en el cerro de los Fuertes, hace justo un mes, Melquiades Morales acaparaba las miradas y los aplausos para confirmar que es el poder presente. Hoy es la fiesta de Mario Marín, y pocas veces la liturgia del Informe reproduce los viejos tiempos. Pero no todos: afuera, en la explanada, no hay masas ni porras ni pancartas. No hay acarreo. Y, a juzgar por el video, no es que el bolsillo que esculpe el monolito de la personalidad del futuro ronde la insolvencia o se rija por pruritos republicanos y austeros. ¿Qué ocurre? Si hoy el viejo sistema se reproduce a la perfección dentro del auditorio, ¿por qué no están las sufridas masas para cantar que sigo siendo el rey y aquí están los altavoces para confirmarlo? No, no hay masas ni porras en la explanada del auditorio de la Reforma.
Apenas entiendo, pero Mario Marín no acarreó colonos o ambulantes, no necesitó de combis o microbuseros para el oficio del Informe. Los jerarcas llegaron en suburbans. Una mayoría de burócratas, ceñida al empleo, llenó la galería y cumplió de corifeo en el rito antiguo de los hombres que se esculpen a sí mismos: orgulloso, solitario, militante, Marín se modela para el poder.
Para la historia nuestra, la de este día marca el segundo año en la construcción de un culto a la personalidad. Hace un año, en el primer Informe, Mario Marín dijo: “Es el principio, yo soy el hombre….”. Inició entonces, sin remilgos, ya no en las cenas con la cofradía, sino desde su cargo público, la carrera al trono de nuestro pequeño reino.
Mario se mira de nuevo en video. Lo mira Melquiades. Hace mucho que uno y otro se miran a sí mismos, son su espejo, los separa un escritorio. Imagino su monólogo: “El hombre político siembra futuro para llegar al poder. Parte de abajo, caravanea, es su sombra la que mira desde arriba. Esculpe su personalidad en la grilla en corto, en el templete, en la imagen electrónica. En todo momento es ahijado y padrino, aplaudidor y, poco a poco, el aplaudido, el hombre que salió del escritorio oscuro para mirar desde tribuna con el rostro del que salva a las masas, el poseedor del futuro”.
Escribo estas frases para el monologo moderno de un político cruzado en la estantería del sistema, alentado por los moribundos dinosaurios en el sueño de la Restauración. Dice el italiano Norberto Bobbio que la tarea del hombre de cultura es sembrar dudas, no recoger certezas. Y lo dice siempre ilusionado por entender la relación entre los intelectuales y el poder, pero con la sabiduría de un viejo que ha visto demasiadas equivocaciones como para creer en la salvación por los iluminados. De tantas certezas electrónicas, de tanta liturgia megalómana, este poder arcaico que domina Puebla se deshace en dudas, se desmiente en proezas y se reproduce de nuevo a sí mismo. De Mario Marín guardo cuatro imágenes delirantes: en el video, lo miro paleando tierra a la manera de los grandes e infernales líderes europeos en los años treinta; Mario palea y los fotógrafos lo catapultan al futuro, el suyo es un espíritu que se piensa para las masas que lo admiran porque con él el mundo dejará de ser una desgracia. Y si besa niños y da banderazos de salida a corredores esforzados es porque él bendice y encauza destinos. En el salón de protocolos del Ayuntamiento se manda pintar en un mural como constructor de la ciudad, casco de por medio, arropado por sus arquitectos, embelesado en el plano de sus sueños. A la altura de las visiones del presidente municipal, el empresario José Abed levanta en su honor una estructura metálica de estación ferrocarrilera coronada por una bola dorada desastrosa, y que Marín bautiza como la torre del milenio.
Una última imagen: terminado el video, se encierra en la entrega del viejo aparato al informante municipal: Mario Marín apenas parado tras la mesa pétrea de Melquiades Morales y Pacheco Pulido, es por un instante el futuro de la cúspide en ese monumento gris a la jerarquía mayor de la burocracia que ha gobernado Puebla desde hace 60 años. Entre los santones de la política priista hay uno nuevo, todavía más santón, más joven, mestizo y fiero, para decirles a todos que él es el renacimiento.
5. 26 de marzo de 2006, nueva marcha y nueva masa en la crisis política poblana. A la vista, un probable pacto de sobrevivencia entre Marín y el gobierno federal, con la creación de una fiscalía antipederastia inaugurada por los funcionarios foxistas Medina Mora y Yunes; el gobernador en el clandestinaje -ni siquiera puede rendir homenaje a su santón Juárez-, intenta recomponer el amasiato con la prensa y los empresarios constructores del sexenio, paga del erario público una campaña de limpia de imagen y descalificativos electorales, mientras sus funcionarios, crispados en “el agravio al señor licenciado”, pasan de la parálisis al espionaje de los opositores.
Mediodía en el Zócalo. No son 40 mil pero sí rebasan los 10 mil. No hace frío, pero va a llover. Los gritos y las consignas son mucho más airados -hay uno extremo: “¡Maldito el cerro que te parió, Marín, come nopales!”-. Es la personalidad partida, la injuria racista contra el déspota. No puede haber otro tono frente a tal indefensión pública. En la memoria las frases de dos hombres acostumbrados al delirio que los ha esculpido a imagen y semejanza: “Mi góber precioso…”, flota en los altoparlantes, y la multitud responde a carcajadas como aldabonazos que conspiran contra el extremo grotesco del poder. “Aquí te tengo una botella bellísima…”, cantonea Kamel por la espesura de los fresnos y los pensamientos de todos los marchistas. “Ya le di su coscorrón a esa vieja cabrona…”, confirma el gobernador a la masa ante los paredones de Catedral. La grabación ilegal no cuenta para la ley mexicana. El Estado de derecho no cuenta para los mexicanos. Dos frases entre tantas en mi cabeza. Por un momento pienso que las voces de estos dos hombres -roncas, altivas, léperas en la altisonancia de los que todo lo pueden y ni por asomo se permiten pensar en que alguien lo ponga en duda- las hemos amasado todos en nuestra incapacidad histórica para construir contrapesos democráticos, en nuestra debilidad para desatar los amarres de esa urdimbre criminal en la política: no hay una reforma electoral en el Estado que garantice procesos electorales transparentes, partidos democráticos y legislaturas independientes del ejecutivo; las contralorías, las gubernamentales y la del Congreso, obedecen al gobernador; los medios de comunicación escritos y electrónicos, desde Televisa hasta el pasquín, sobreviven de las contrataciones del gobierno; y la procuración de justicia y los tribunales… tan sólo hay que escuchar las grabaciones.
Pero la voz de Flor Coca lo corta, es sólida, compensa todas las interrogantes que ha hecho Alicia: “Esta marcha ha sido convocada por el Frente Cívico Poblano…”. Sí, la masa se organiza como última defensa ante la ausencia de Estado de derecho. No ha podido ser de otra forma en la historia de Puebla. n

Ilegalidad, tráfico de influencias y derecho. Reflexión de María Amparo Casar sobre el caso Lydia Cacho

Ilegalidad, tráfico de influencias y derecho
por María Amparo Casar. Publicado en revista Nexos, Abril 2006.
Pocas veces se presenta un acontecimiento que exprese de manera tan nítida y brutal las muchas lacras que aún marcan a la política mexicana, las aberraciones legales que subsisten y la indefensión a la que estamos sometidos los ciudadanos. Pocas veces tenemos la oportunidad de constatar la ruindad y los alardes de impunidad de la que se precian algunos personajes. Pocas veces se puede presenciar en vivo la negociación de la dignidad de una persona: la de Lydia Cacho.
El caso Marín, el del “gober precioso”, es uno de ellos.
La indignante conversación que todos escuchamos entre el empresario textilero, Kamel Nacif y el gobernador de Puebla, Mario Marín, es como uno de esos cuadros de El Bosco que retrata en sus trípticos el mal invadiendo el mundo, sólo que en este caso a la política mexicana.
He aquí el recuento de algunos de ellos.
La ilegalidad como práctica cotidiana. Por haber ligado al empresario Kamel Nacif con una red de comercio sexual infantil, pederastia y pornografía, la periodista Lydia Cacho fue denunciada por difamación. Aun suponiendo el derecho del señor Nacif a denunciarla penalmente, el procedimiento adoleció de irregularidades y, más grave aún, de violación a las garantías individuales de las que se supone gozamos todos los mexicanos. No se trata de la celeridad con la que se actuó en este proceso. Ojalá todas las denuncias fueran atendidas con tanta prontitud. Lydia Cacho, la indiciada a raíz de la denuncia contra ella presentada, no fue notificada durante la averiguación previa.
Simplemente se envió a la policía ministerial para detenerla y trasladarla, sin garantizar su seguridad y el respeto a sus derechos individuales, a la ciudad de Puebla para ser encarcelada. Además de hacer una demostración de fuerza y prepotencia, la intención de no notificar a la periodista era, como es evidente, evitar que pudiera promover un amparo. Este hecho es muestra palpable de cómo se violenta la procuración y administración de justicia en nuestro país.
El contubernio entre el poder y el dinero. De las conversaciones entre Marín y Nacif no se desprende qué favores específicos le debe el primero al segundo, pero sí que hay cuentas pendientes que el gobernador está más que dispuesto a saldar. Más allá del probado placer del gobernador por acosar a los periodistas independientes, no cabe duda que el encarcelamiento de Lydia Cacho obedece a una petición del empresario a la que el gobernador accede sin reparo alguno. Valdría la pena indagar, por ejemplo, la participación de Nacif en la campaña que llevó a Marín a la gubernatura. Porque la rendición de cuentas del financiamiento de las elecciones a nivel estatal no sigue los mismos criterios de transparencia que hemos conseguido a nivel federal.
El tráfico de influencias. Las conversaciones están plagadas de demostraciones vergonzosas de influyentismo en todas direcciones: de un poder hacia otro, de servidores públicos de una institución hacia otra, de particulares a autoridades. La más obvia es, quizá, la vergonzosa ostentación que hace el empresario Nacif de su influencia en el penal. En la conversación se precia de poder decidir a qué crujía mandará a la periodista para que reciba su merecido, esto es, para someterla a abusos de índole sexual.
La subordinación del poder judicial al poder ejecutivo. Es cierto que hasta el momento no se ha producido documento alguno que pruebe una orden expresa del gobernador a la juez quinto de lo penal de Puebla, pero hay razones para documentar la subordinación. Ahí está la conversación en la que Hanna Nakad Bayeh le dice a Nacif que ya le dijo a la juez que “por orden del gobernador…, aunque sea cinco minutos… debe quedar encerrada en una celda”. Adicionalmente, alguna “sospecha fundada” habrá si el Tribunal Superior de Justicia de Puebla le abrió un expediente de determinación de responsabilidades por su actuación en el proceso seguido contra Lydia Cacho a la juez Rosa Celia Pérez González.
El control de los gobernadores sobre el resto de las autoridades locales y sobre los trabajadores al servicio del estado. Basten como botón de muestra de estas prácticas políticas que todavía son parte del ejercicio autoritario del poder, los desplegados firmados por la mayoría (124) de presidentes municipales de Puebla reconociendo en el gobernador a una “persona afable, cordial, honesta y respetuosa de la ley” y la manifestación de servidores públicos en su apoyo. Como en los mejores tiempos del acarreo priista y haciendo gala del poder de contratación y despido de los burócratas, el gobernador se organizó una manifestación de apoyo.
El estado de la libertad de expresión. Mucho se ha avanzado en este derecho por tanto tiempo conculcado en nuestro país. Los progresos son innegables, pero las investigaciones desatadas por la conversación muestran que ese derecho ni es tan absoluto ni tan extendido. Por si la conversación no fuera suficiente para ilustrar la concepción que el gobernador de Puebla tiene sobre los periodistas, diversos reporteros han documentado la política represiva de ese gobierno en contra de la libertad de expresión y la política de silenciamiento a la prensa por las dos vías más socorridas: el dinero y la amenaza (extorsión, despido, encarcelamiento…).
Éstas son sólo algunas de las lacras. Son ejemplos de delitos que suelen quedar impunes cuando de personajes políticos poderosos se trata. Lo más patético es que el caso de Lydia Cacho muestra la absoluta incapacidad de las autoridades para cumplir con las obligaciones para las que fueron creadas: garantizar un debido proceso judicial, respetar y hacer respetar los derechos humanos, castigar a quien los violente, investigar crímenes como la pederastia. Peor aún. Uno se pregunta no sólo qué hacer con autoridades incapaces de hacer cumplir la ley sino qué hacer con autoridades que son protagonistas de la ilegalidad y cómplices de los criminales.
Pero esta vergonzosa historia también nos debe llamar a reflexionar sobre las reformas que urgen en este país si queremos seguir avanzando en la ruta democrática que, además de tener elecciones justas y equitativas, debe incluir el ejercicio democrático del poder y, desde luego, la vigencia del Estado de derecho.
De la misma manera que el caso Marín es un retrato de las lacras de la política mexicana, también es una pauta para poner en la agenda nacional las reformas institucionales y legales pendientes.
La impunidad con que puede actuar el Ministerio Público y su dependencia de quien gobierna, que quedaron demostradas en el caso Marín, invitan a reconsiderar de manera urgente la iniciativa para dar autonomía al Ministerio Público y evitar, o al menos disminuir, su absoluta subordinación al poder ejecutivo. También es necesario que a nivel estatal se introduzcan mecanismos para garantizar la autonomía e independencia de los Tribunales Superiores de Justicia y de todo el entramado judicial. Los avances en materia de transparencia y acceso a la información deben generalizarse en todo el territorio nacional como vías para controlar a las autoridades y elevar la rendición de cuentas. Igualmente, la libertad de prensa debe ser garantizada en los estados de la federación.
No puede seguirse postergando la discusión sobre los alcances del derecho a informar y a ser informado. En nuestro orden jurídico, la intervención telefónica es un acto contrario a derecho si no media orden judicial (art. 177 del Código Penal Federal).
También lo es su divulgación. Según el artículo 211 bis, a la divulgación de información o imágenes obtenidas en una intervención de comunicación privada se le aplicarán sanciones de seis a 12 años de prisión y de 300 a 600 días multa. Este precepto contraviene el décimo punto de la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos cuya competencia fue reconocida desde 1999 por México y que a la letra dice: “Las leyes de privacidad no deben inhibir ni restringir la investigación y difusión de información de interés público”.
Existen además interpretaciones de la Ley de Imprenta en nuestro país que sustentan la excepción al principio de prohibición de la divulgación. En un escrito del abogado Alberto Zinser que Carmen Aristégui puso a mi disposición, se sostiene que: “Para que la revelación, divulgación o utilización de la información obtenida sea delictiva, debe ser indebida, esto es, sin derecho o en el caso alternativo, en perjuicio de otro. Aun interpretando de este modo el artículo 211 bis del Código Penal Federal […] es sostenible opinar que existe una excepción al principio de la prohibición, cuando en el cumplimiento del deber de informar, un comunicador difunde informaciones de interés general por referirse a la conducta o hechos ocurridos en el desempeño de la función pública. Los servidores públicos desempeñan una función que interesa a la sociedad y deben estar sujetos a la crítica respecto de su ejercicio, así se ha sustentado por nuestros Tribunales Federales en la interpretación de las disposiciones de la Ley de Imprenta”.
El caso Marín es un ejemplo claro, incontrovertible, del servicio que puede prestar a la ciudadanía la información allegada a los periodistas de forma anónima sin importar si dicha información fue obtenida de manera legal o ilegal. En ésta, como en muchas otras ocasiones, la difusión de la información puede ayudar a la prevención de delitos, a su castigo y a la rendición de cuentas de los gobernantes y autoridades. Pero las leyes están hechas para trascender casos particulares. Por eso se habla de que las normas son generales, abstractas e impersonales. La absoluta libertad para grabar y difundir información puede llevar a la anulación del derecho a la privacidad y a la intimidad. Por eso las comunicaciones privadas son inviolables, por eso se requiere orden judicial para las intervenciones telefónicas. Por eso urge un debate sobre cómo hacer compatibles el derecho a la privacidad y la rendición de cuentas, el derecho a la honorabilidad y el derecho a la información, el derecho a la intimidad y la libertad de expresión.
Ante un Código Penal como el nuestro, el periodista se enfrenta al dilema de difundir la información obtenida y arriesgarse a purgar una pena a todas luces desproporcionada, o guardarla y permitir que la impunidad persista. Sí, es absolutamente desproporcionado castigar a un periodista con seis a 12 años de prisión y de 300 a 600 días de multa por divulgar una conversación y, por otro lado, imponer “sanciones administrativas a los servidores públicos por los actos u omisiones que afecten la legalidad, la honradez, la lealtad, la imparcialidad y eficiencia que deben observar en el desempeño de sus empleos, cargos o comisiones” (art. 109 de la Constitución).
Uno de los caminos que se ha planteado es el de despenalizar la calumnia y la difamación, hacerlas materia del derecho civil. Al mismo tiempo es necesario revisar los derechos ciudadanos para protegerlos. Los ciudadanos muchas veces se encuentran inermes ante periodistas que o bien buscan venganzas personales o simplemente ejercen su profesión de manera irresponsable. También es indispensable fomentar el periodismo de investigación.
No sabemos si el Estado se hará cargo de perseguir y castigar a los integrantes de la red de comercio sexual infantil investigada y denunciada por Lydia Cacho. Tampoco sabemos cuál será el destino de Mario Marín y Kamel Nacif. No hace falta ni siquiera utilizar las conversaciones para iniciar juicios en contra de ambos personajes. Las conductas delictivas, si la justicia quiere actuar con la misma diligencia que lo hizo contra Lydia Cacho, están a la luz pública. La historia puede tener un final feliz como ocurrió con el caso Cavalho que purga sus culpas en prisión. Pero también puede acabar como con tantos otros personajes de la política y del dinero en donde los delitos cometidos queden impunes, los gobernadores continúan su mandato y sus crímenes en el olvido.
En todo caso, como dijo Lydia Cacho, el gobernador Mario Marín deberá responder ante los tribunales y la sociedad por haber vendido la justicia “en dos botellas de coñac” al magnate de la mezclilla Kamel Nacif, en Puebla. n

Exige la OIT que Marín renuncie y que se encarcele a los protectores de Nacif Borge

Martín Hernández Alcántara
La Organización Independiente Totonaca (OIT) exigió la renuncia del gobernador Mario Marín Torres, el encarcelamiento de los protectores del apostador Kamel Nacif y que “cese el hostigamiento y cancelación de las órdenes de aprehensión contra los periodistas”, amén de las afrentas contra los pueblos indios de la entidad.
La OIT envió a esta casa editorial un comunicado en el cual denuncia que el 27 de febrero se apersonó en Huehuetla a Aurelio Alejo “delegado de (la Secretaría) de Gobernación para atender los diversos problemas de violación de derechos humanos del pueblo totonaca. Nuestra dirección fue convocada a las 12 de la tarde en las oficinas del presidente municipal Víctor Manuel Rojas Solano, reunión a la que asistimos en la cual sólo recibimos insultos y amenazas para que los miembros de la OIT dejen de organizarce y abandonen la defensa de sus comunidades. Ante la petición del delegado de Gobernación para que se le dé la oportunidad de hablar en la asamblea comunitaria de la Organización Independiente Totonaca, que a esa hora estaba integrada por tan sólo de 800 de sus miembros activos, ante tal petición nuestra dirección acepta este dialogo con respeto, cosa que nunca hemos recibido de ellos” (sic).
A la 1 de la tarde, continúa la narración, “el delegado de Gobernación se presenta ante el pleno de nuestra asamblea, que ante esto aprueba por unanimidad: la expulsión pacifica de esta persona, pues consideramos que este acto sólo representa un acto de provocación hacia el pueblo totonaca”.
Recuerda entonces que “la historia de los pueblos, es la historia de sus luchas, de sus aspiraciones y esperanzas de construir una sociedad menos injusta y con mejores oportunidades para todos. La historia de los gobiernos en nuestro país es la historia de los usurpadores, del lucro y de la violencia. La misma historia que los reconoce como lo que verdaderamente son: el régimen despótico, bonapartista, que se ostenta como legítimo aunque para eso use la mentira, que se erige como democrático aunque para eso use la dictadura, que se manifiesta justo aunque para eso use la violación sistemática, que se eleva como defensor de los pobres usando ropaje de reyezuelo, que se ostenta como verdadero, aunque para eso eche mano de la retórica perversa, que osa ser transparente y limpio, aunque por dentro esté en su estado final de putrefacción”.
“Gobierno no es sinónimo de democracia, partidos no es sinónimo de pluralidad, ley no es sinónimo de justicia, Kamel Nacif no es sinónimo derechos humanos, Mario Marín no es sinónimo de gobernabilidad, pero Kamel Nacif sí es sinónimo de Mario Marin; el poder tras el poder, la fuerza ostentosa del mercado y el dinero dictaminando y ejecutando todo el espacio y espíritu de las leyes, usándolas a su antojo, a su conveniencia. El gobierno servil qué como un autentico capataz, sin mediar un ápice de vergŸenza, quiere aplastar e intenta arrodillar la voluntad de todo un pueblo”.
“Los pueblos construyen y forjan su propia historia, lo hacen a contracorriente, a contramarea, contra él se levanta el gran muro de la indignidad y la desfachatez, contra él se levanta la muerte de sus mejores hijos, contra él se levanta todo un régimen que le persigue, que le hostiga, le intimida, le encarcela, le golpea, le desaparece; contra él todo el aparato del estado para que la verdad, nuestra verdad, la de los olvidados nunca se conozca, nadie la mencione, nadie la recuerde, nadie hable de ella, para que nadie haga nada por nadie. Contra él se levantan los barrotes carcelarios y los juicios oprobiosos de jueces que actúan por consigna”.
“Vaya filosofía para gobernar aquella que persigue y encarcela a aquélla persona por el solo hecho de manifestar lo que piensa, lo que siente, o por el hecho de escribirlo, a publicarlo a darlo a conocer”.
“Qué nos va a prometer ahora, con qué nos quiere embaucar, cuál es ahora su ofrecimiento, 800 pesos como lo hizo en noviembre del año pasado, a caso cree que la dignidad tiene precio, 800 pesos para comprar nuestro silencio, 800 pesos para comprar nuestra palabra, 800 pesos cree que son el valor de las razones del pueblo totonaca”.
“Se equivoca nuevamente señor, nuestra historia no tiene precio, nuestras razones no se cuantifican ni se sostienen por su valor monetario, nuestra palabra no entra en las redes del mercado de la pederastia, nuestros derechos y principios no se mendigan, el espíritu y ejemplo de nuestros muertos no están a la venta”.
“Por lo que la Organización Independiente Totonaca exige lo siguiente: renuncia inmediata del gobernador Mario Marín. Castigo a todos los responsables de dar protección al pederasta Kamel Nacif. Cese el hostigamiento y cancelación de las órdenes de aprehensión contra los periodistas y cese el hostigamiento en contra de los miembros de la OIT”.
El documento está firmado por Salvador Vega García, Mateo Vega García y Clara Manzano Rivera, respectivamente presidente, secretario y tesorera de la Organización Independiente Totonaca.
Piden garantías para periodistas
Por otra parte, se supo que el Frente Nacional de Lucha por el Socialismo exigió al gobernador Mario Marín garantías para los periodistas que trabajan en Puebla.
El periódico econsulta, en su edición oaxaqueña, publicó que el pasado fin de semana los integrantes del foro “se pronunciaron en contra de la creación de la Fiscalía para defender a los periodistas porque no servirá de nada, ya que el objetivo será mediatizar las denuncias y someterlas a la maraña burocrática y legaloide como pasó con la Fiscalía Especial pata los Delitos del pasado que sirvió para absolver a los agresores y se convirtió en una mascarada del gobierno de ultraderecha para proteger a personalidades del sistema”.
“En rueda de prensa, y después de dar lectura al segundo manifiesto para la formación del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo, que consta de 20 puntos, Juan Sosa Maldonado, del grupo Zapotecos de Loxicha, comentó que las organizaciones no gubernamentales que se reunieron en Oaxaca repudiaban de manera enérgica la campaña de represión en contra de la periodista Lydia Cacho que Mario Marín, gobernador de Puebla, planeó con alevosía y ventaja junto con personajes de negro historial. Asimismo, exigieron la cancelación de los procesos judiciales contra los periodistas Fermín Alejandro García y Martín Hernández Alcántara, ambos de La Jornada de Oriente, y Julio Martínez, del diario Síntesis de Puebla”.

DEMONS OF MEXICO

DOCUMENTED TRUTH
Lydia Cacho had documented the sexual slavery of dozens of children in Cancún. Through intensive interview-ing, in many cases with adults who recounted their experiences as children, she uncovered Succar’s operation: children, mostly in their early teens but some as young as 5 years old, coerced into having sex – while being videotaped – for the amusement of (presumably) adult men in a worldwide market.
…In Mexico City, according to Teresa Ulloa, who heads a group called the Regional Coalition against the Traffic of Women and Girls in Latin America and the Caribbean (CATW), some 200,000 people suffer from some form of sexual exploitation. “One percent,” she told reporter Gabriel Zaragoza of La Jornada, “do so willingly, the rest through brute force, trickery, coercion, abuse of authority or a condition of vulnerability.” An estimated 25 percent of the victims, she added, are men or boys.
Yes, Mexico’s (hopefully) fading system of author-itarian cronyism is scandalous. But the organized, entre-preneurial abuse of children is a great deal more so.
– El Universal and Miami Herald
Feb. 27, 2006

Marin " Gober Precioso" en la Suprema Corte

Bajo Reserva
Periodistas de EL UNIVERSAL
El Universal
Martes 27 de junio de 2006
Durante casi dos meses, el góber precioso de Puebla, Mario Marín , deambuló por los pasillos de la Suprema Corte de Justicia para hacer citas y antesalas en las oficinas de los ministros, para exponer su verdad: el gobierno poblano nada tiene que ver con el encarcelamiento de la periodista Lydia Cacho .
El trato que recibió el gobernador-amigo del Rey de la Mezclilla, Kamel Nacif, más bien fue un tanto frío. De ninguna oficina se le vio salir con la sonrisa que acostumbra. Por el contrario, cuentan en la Corte que abandonó los despachos de los ministros Genaro Góngora y Olga Cordero con tremenda cara larga.

THE NEW YORK TIMES ON CACHO´S ARREST

Defamation case raises issues of fairness
JAMES C. McKINLEY Jr.
The New York Times
MEXICO CITY — A roiling scandal here over the attempts of a state governor to jail a reporter has raised questions about whether the rich and powerful are using their influence with politicians to silence critics.
It began in December when a Cancún journalist who had written a book about child pornography and pedophile rings in the resort town was arrested with no warning and driven across the country to the state of Puebla. The writer, Lydia Cacho, was then charged under state law with defaming a textile businessman, Kamel Nacif, in her book, “The Demons of Eden.” In her book, Cacho wrote that Nacif was a friend of Jean Succar Kuri, a man accused of pederasty in Cancún, and was paying for his legal defense.
Defamation and slander are criminal charges in Mexico, and Cacho was held briefly in jail before being released while state prosecutors began their investigation into the charges. In Mexico, with no grand jury system, an arrest can be made before the charges are substantiated.
Last week, however, someone gave an audiotape to a Mexican radio station and a national newspaper, La Jornada, that renewed the debate over Cacho’s arrest. The recording carries an ugly conversation celebrating Cacho’s arrest between two male voices that the journalists from the newspaper and the radio station said had been identified as the Puebla State governor, Mario Marín, and Nacif.
On the tape, the voice that is said to be the governor’s tells the other man that he has dealt a blow to someone presumed to be Cacho, using an expletive to refer to her. “I told her here in Puebla the law is respected, and there is no impunity,” the voice continues.
Click for complete The New York Times article

Archbishop of Puebla:focus on the fact of child sexual exploitation

A recent editorial by Fred Rozen in the Miami Herald Mexico Edition / El Universal, echoing statements by the Archbishop of Puebla state, make an important point by describing the need for the press and public to maintain focus on the fact that child sexual exploitation in Mexico is the main human rights crisis that must be resolved in that society. Mario Marin, they say, is of lesser importance than addressing child sexual exploitation directly.
We agree.
To accomplish that goal, however, it is critical that we shine a very bright spotlight on public officials such as Puebla Governor Mario Marin.
The world makes a false assumption that governments effectively work to stop child sex trafficking. The only way to counteract that misconception is to show how deep of a problem corruption really is in the context of official protection of child sex traffickers.
Keep the focus on Governor Marin!
In the end, we will see that the work of ending child sex trafficking will become a much easier task to accomplish once the role of official corruption is fully exposed.
– Chuck Goolsby
Feb. 27-March 1, 2006

Cacho submits complaints against Puebla Gov. Marín

Wire services
El Universal
March 14, 2006
A reporter whose arrest and transfer across state lines triggered a scandal on Monday filed formal complaints accusing a governor and state attorney general of abuse of power, attempted rape and influence peddling.
Lydia Cacho, the author of a book about a network of pedophiles, presented citizen´s complaints with authorities at the federal Attorney General´s Office in Mexico City against Puebla Gov. Mario Marín.
Cacho also implicated Blanca Laura Villegas, Puebla´s top law enforcement official, Rosa Celia Pérez, the judge who presided over a hearing following Cacho´s arrest, and a businessman linked to reputed child molesters by her book.
Marín was implicated after Mexican news media released recorded telephone conversations in which he allegedly speaks with the businessman about punishing Cacho for her book. Marín first refused to respond to the recordings, then called a news conference to say the voice on the tapes was not his.
Cacho´s “The Demons of Eden” was published last year and chronicles networks of pedophiles, child prostitution and pornography.
The book links the businessman allegedly taped talking to Marín to the accused head of a child prostitution and pornography ring.
In December, police agents from Puebla traveled to Cacho´s Cancún home and arrested her on libel and slander charges which grew out of complaints by the businessman. Authorities then drove her 1,700 kilometers to jail in Puebla. She was later granted bail, but still faces charges.
Though Puebla prosecutors insist making the arrest across state lines violated no laws, the manner in which Cacho was detained raised questions among human rights groups. The recordings purportedly featuring Marín appear to provide more evidence her arrest was improper.
The lower house of Congress has urged the governor to step down while authorities investigate allegations he participated in a possible revenge plot against Cacho. Only the Puebla legislature has the power to remove Marín from office. The case has prompted street protests in Puebla, demanding that Marín resign.

Alianzas patriarcales

Lydia Cacho
8 de marzo 2006
Gobernadores de todo el país se preparan para conmemorar el Día Internacional de los Derechos Humanos de las Mujeres. Entre discursos y conferencias se hablará sobre toda suerte de asuntos relacionados con la “condición de las mujeres” se harán laudos del heroísmo y la mítica bonhomía femenina. Son los mismos que en la Conferencia Nacional de Gobernadores, encabezada por el Secretario de Gobernación, dan el espaldarazo silencioso a su colega Mario Marín.
Han pasado 22 días de que México escuchara de la propia voz del Gobernador Constitucional de Puebla, Mario Marín, su voluntad gozosa para poner el aparato de justicia en manos de un protector del crimen organizado, para dar una lección de silencio a las y los periodistas mexicanos. Ya 22 días de haber escuchado a Juanito Nakad coordinarse con el director de la cárcel, la Jueza, la Procuradora y las presas peligrosas, para asegurar mi castigo, mi violación y tortura.
Hemos escuchado dos canciones de Hip Hop y Rap mofándose del mandatario y su heroico flagrante acto de corrupción. He visto magníficas parodias del cinismo consagrado. Mis amigos me saludan con el apelativo “Preciosa” y a la menor provocación nos ofrecemos dos bellísimas botellas de Cognac. Sólo en Cancún han pagado más de 300 mil pesos a reporteros corruptos para intentar descalificarme en los medios.
Han pasado 82 días desde que fui arbitrariamente detenida y encarcelada por haber escrito un trabajo periodístico que delata una red de pornografía infantil y crimen organizado, hoy ratificada por la Procuraduría General de la República. Han pasado 74 días de haber recibido el Auto de Formal Prisión en la ciudad de Puebla, y 2 firmas en la cárcel de Cancún, acusada de difamación por Kamel Nacif Borge por dañar a su buena reputación pública.
He dado ciento ochenta y cuatro entrevistas a medios nacionales y extranjeros; he pagado 300 mil pesos de abogados y fianzas. 40 mil personas solidarias marcharon en Puebla contra la impunidad y para pedir justicia. He recibido más de 500 correos electrónicos de solidaridad, y se han vendido 30 mil ejemplares de mi libro “los demonios del edén”. Me han ofrecido candidaturas a Diputada, Senadora, reina del carnaval, mujer del año, conferencista magistral y refugiada política de 3 países.
He admirado el profesionalismo y la solidaridad de mis colegas periodistas que no me han dejado sola ni un minuto, y han seguido la pista de los criminales. He recuperado la fuerza física y emocional con las miles de mujeres y hombres de redes feministas y de derechos humanos que no dejan pasar un día sin recordarme que no estoy sola, ni en la comprensión de la ignominia, ni en el deseo de justicia. Han aumentado a 5 los Agentes Federales que resguardan mi vida y el vehículo blindado que me adjudicó la agencia contra el crimen organizado de la PGR es blindaje tipo 7, el máximo.
Detrás de esta historia, o delante de ella, hay casi 200 niños y niñas mexicanas que en silencio pierden el sueño, al saber que su historia de abuso, explotación y terror en Cancún, se ha convertido en un escándalo y cotorreo nacional. Han pasado ocho días desde que una de las sobrevivientes abusada desde los 7 años y hoy con 18 me dijo por teléfono: “tu nos dijiste que algún día habría justicia, y mira cómo estás. Mira lo que te hicieron. Cuando oí la voz de Kamel en el radio me acordé de porqué ya no quise regresar al Ministerio Público en Cancún, ellos tienen más poder que Fox”.
A 48 horas de que se conmemore el Día Internacional de los Derechos Humanos de las Mujeres, el Secretario de Gobernación, Carlos Abascal, en una reunión de la CONAGO se pronunció en contra del espionaje telefónico, sin mencionar la persecución y la tortura en la que coadyuvó un Gobernador Constitucional, para defender y proteger a un pederasta confeso, omitiendo las voces de las víctimas de las que yo fui eco. Allí mismo, el gobernador de Aguascalientes Armando Reynoso Femat, interrogado sobre el recibimiento que los mandatarios dieron al priísta Mario Marín en esta reunión, aclaró que es “amigo personal” del gobernador de Puebla. “Mi posición es que la libertad de expresión debe estar vigente, y debemos hacerla manifiesta en hechos concretos…, pero desde luego Mario Marín también requiere de un apoyo solidario de parte de nosotros como compañeros de gobierno, y que pudo haber habido un mal momento y una etapa difícil para la cual se requiere de aliento, no solamente apretón de manos, sino de estímulo para sacar una enorme responsabilidad de hacer un buen gobierno”. Expresó el panista, que Mario Marín “ha hecho un extraordinario trabajo en el estado de puebla, y a fin de cuentas son los ciudadanos de esa entidad quienes pueden juzgar esto…Yo hablo como amigo de Mario Marín”, insistió. El gobernador de Aguascalientes pidió entender la condición humana de su homólogo poblano; “podemos cometer errores, y a veces esos errores son horrores”.
Son ya 20 años de la creación y fortalecimiento de la Red de pornografía infantil y lavado de dinero representada en Cancún por Jean Succar Kuri, protegido de Kamel Nacif Borge y poderosos políticos. Luego de que miles de vidas de criaturas y sus madres y padres han sido destrozadas por el comercio sexual forzado, la desaparición y el tráfico de menores; con la prueba de 12 diálogos públicos de solidaridad del Estado poblano con el crimen, está ausente el juicio ético de Abascal, encargado de la Seguridad Nacional. Mientras el gobernador panista convoca a una visión humanitaria de un acto delictivo. El cohecho, la colusión de servidores públicos, la complicidad para la tortura y la violación a las garantías constitucionales para proteger a la pornografía infantil, no es tema para la Conferencia Nacional de Gobernadores.
Mientras políticos de todos los partidos usan el nombre “Lydia Cacho” para mostrar su “sensibilidad”. Apenas unos cuantos salen del ámbito de la cobardía y la complicidad misógina y corrupta, para analizar el tema de fondo con seriedad y respeto a todas las víctimas del crimen y la corrupción. ¿Cuántos se harán cómplices sigilosos de la violencia contra las mujeres y niñas? Propongo que contemos sus nombres y apellidos. Así conmemorar nuestros derechos.

Planning to rape Lydia Cacho in jail

Puebla – On Febraury 23rd, 2006, Hanna Naked Bayed, one of the main accomplices of Kamel Nacif in the conspiracy against journalist Lydia Cacho, had his state concession to run a maquiladora (low-wage factory) in San Miguel prison taken away by Puebla governor Mario Marin. Naked Bayed had held the prison concession for 17 years.
As has been expected, Governor Marin has begun to take measures to overcome the serious political crisis which came about when a series of secretly recorded tapes of the conspiracy against Lydia Cacho came to light.
Governor Marin’s most recent state-ment distancing himself from accused pedophile Kamel Nacif…
“Of course he is not my friend. I cannot be a friend of a person whom attempts to break the law, and is suspect-ed of crimes against children.”
The next step by Governor Marin could be to remove from power state attorney general Laura Villeda Martinez, state Judicial Police head Antonio Karam, and judge Rosa Celia Perez González, who previously presided in the Lydia Cacho defamation trial.
– La Jornada
Mexico City
Feb. 24, 2006