Campos Elíseos

Publicado por: Katia D´ Artigues, en El Universal, el 30 de noviembre de 2007
Justicia a la poblana
¿No que muy chiquitos?
Entre Los Pinos y Marcelo
LOS QUE SE VAN: FERNÁNDEZ NOROÑA LE TOCA LAS GOLONDRINAS A LUIS CARLOS UGALDE. MANUEL ESPINO DICE QUE APOYARÁ A GERMÁN MARTÍNEZ. ¿SERÁ?
Ayer fue una de las sesiones de la Suprema Corte más esperadas en años. Importantísima por la trascendencia de la decisión que los ministros tomarían y cómo afecta la impartición de justicia y la impunidad a muchos niveles.
El debate: si hubo —o no— concierto de autoridades bajo la batuta del góber precioso Mario Marín para el operativo de detención de Lydia Cacho.
Y la Corte decidió que no. Repito: que NO. Que no hubo lo que a todas luces sabemos que sí existió. Lo que todos escuchamos en las multidifundidas grabaciones, pero que no pudo ser tomada en cuenta por estar grabada de manera ilegal. Un concierto de autoridades que un ministro de la Corte investigó y detalló.
Los ministros consideraron que Marín —recuerde que ahora hasta da clases de honestidad— y sus colaboradores, además de funcionarios de Quintana Roo, no cometieron violaciones graves a las garantías de la periodista.
Que sí hubo abusos, ¡vaya! Pero que éstos no eran tan graves como para que la SCJN hiciera un pronunciamiento contra el mandatario poblano. Que se podía resolver en otra instancia.
Mmmm. ¿Cuál instancia si todas —está en la investigación— se corrompieron?
Es un fallo histórico. Creo que es importante difundir quienes votaron por el no y por el sí.
Por el “no” estuvieron el ministro presidente, Guillermo Ortiz Mayagoitia, Margarita Luna Ramos, Mariano Azuela, Sergio Valls Hernández, Sergio Salvador Aguirre Anguiano y… Olga Sánchez Cordero.
Curioso el caso de esa última ministra, quien luego de un receso de 10 minutos pareció retractarse: había dicho que sí hubo violaciones a los derechos de Cacho…
Por el sí votaron José Ramón Cossío Díaz, Genaro Góngora Pimentel, José de Jesús Gudiño Pelayo y el ministro Juan Silva Meza, quien presentó el dictamen correspondiente e hizo la investigación.
Fue curioso ver, al momento de la votación, cómo la cara del ministro Meza enrojeció cuando se dio el no definitivo. O bien, la energía, casi grito, con la que Góngora Pimentel dio el ¡sí!
En los pasillos de la Corte, luego de finalizada la sesión, Ricardo Velázquez, consejero jurídico del gobierno poblano, feliz de la vida daba declaraciones. Que ahora les toca trabajar, trabajar y trabajar.
Y seguramente, digo yo, continuar con los cursos de buena conducta, como lo hizo Marín a principios de la semana.
Mientras que Alonso Aguilar Zinser —uno de los abogados de Marín— resaltaba la pluralidad de la Corte.
Lo cuestionaron sobre cuánto habían sido sus honorarios. Dijo que esos eran asuntos muy privados y que no tenía por qué darlos a conocer. Quién sabe por qué hasta las orejas se le pusieron, también, rojas…
Mientras tanto, Cacho no se quedará cruzada de brazos. Analiza la posibilidad de irse a organismos internacionales:
—Sólo quedará en la historia como un caso más de que en México se escandaliza y al final se resuelve a través de negociaciones políticas.
Tristísimo final. Indignante incluso.
No sé con qué cara, Marín más tarde también hizo declaraciones:
—Como abogado, como gobernador del estado y como ciudadano reconozco en la Suprema Corte de Justicia de la Nación a un tribunal colegiado garante del control constitucional y promotor de la vigencia del estado de derecho.
La pregunta ahora es: ¿les mandará, como agradecimiento bellísimas botellas de cognac a los ministros? ¿Las donará Kamel Nacif?
G–5 vs. G–3
A pesar de que les dicen La Chiquillada lograron ponerse a las patadas, por hacer una analogía, con los tres partidos más fuertes o más conocidos como G-3 (PRI–PAN–PRD).
Los partidos chiquitos o G-5 (PT–Convergencia, PVEM, Panal y Alternativa) lograron romper la mesa de trabajo donde se acordaban las reformas al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales.
Sí, aún no se logran poner de acuerdo.
Y es que en el G-5 no están de acuerdo en que se les aplique la ya famosa “cláusula de vida eterna” que, aunque suene bien místico, no es otra cosa más que sujetarlos a lograr el 1% en las elecciones sin que nadie los lleve de la mano, digo, en el logotipo. Sin coaliciones, pues, a fin de mantener su registro. ¿De plano lo ven tan difícil? Mmm.
Para Alternativa, en voz de Marina Arvizu, lo que está haciendo el G-3 no es otra cosa más que prepararse para las elecciones del 2012:
—Se quiere eliminar a las minorías cuando lo que les falta son pantalones (¡ouch!) para decirle no a sus aliados emergentes.
Y ya para terminar, en el último corte de caja de aspirantes a consejeros electorales, hasta ayer eran 235 los apuntados. Entre ellos reapareció Mireille Rocatti. Esperemos que si llega no renuncie sin resolver alguna crisis que se le presente. Digo, renunció a los casi cuatro meses de haber sido nombrada titular de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos relacionados con Homicidios de Mujeres en Ciudad Juárez.
Ensalada
Marcelo en Los Pinos. No, no se espante. No fue a felicitar a Felipe Calderón por su primer año en la Presidencia, ni ha ido a tratar de recuperar las hectáreas que ocupa la residencia oficial y que pertenecen al bosque de Chapultepec. Mucho menos a tomarse la foto.
Es que mañana inaugura su megapista de hielo, y para que esté como en Nueva York (sic), pusieron varios árboles de navidad alrededor de la zona donde quedó instalada.
Dicen medio en broma —por lo tanto medio en serio— que la APPO, muchas otras organizaciones de Oaxaca y, claro, políticos tuvieron dos noticias: una buena y una mala la noche del miércoles pasado.
La “buena” fue el desplome del helicóptero donde viajaba el gobernador de Oaxaca, Ulises Ruin… perdón por el dedazo, es z, Ruiz.
La mala, reitero, no le deseo mal a nadie, fue que el gobernador y sus colaboradores salieron ilesos.
Claro. No era para menos. Las primeras imágenes mostraban a un asustadísimo Ruiz. Medio tembloroso. ¿Quién no?
Interesante presteza. A pocos días de que un grupo de diputados sufrieran en oído propio un intento de extorsión telefónica, sacan de la congeladora de San Lázaro iniciativas antiplagios y de control de celulares. A todo esto, ahora que lo pienso, ¿de qué tamaño será la congeladora de San Lázaro para contener tanta cosa?
Moraleja: habría que facilitar a los diputados la vivencia personal de muchas cosas, ¿no cree? ¿Cómo le haremos para facilitarles eso?
katia.katinka@gmail.com

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