La ínfima corta de injusticia

Publicado por: Ricardo Rocha, en El Universal, el 06 de diciembre de 2007
Así ha rebautizado la voz popular a lo que alguna vez fue la Suprema Corte de Justicia: ínfima porque es la dimensión a que ha quedado reducida; corta porque en muchos habita la sospecha de corrupción; y de injusticia porque es unánime el clamor en contra del fallo que exoneró a Mario Marín y castigó a Lydia Cacho.
Nunca como ahora había yo percibido tal intensidad de rabia frustrada. Jamás, tantos y tan feroces adjetivos para denostar una institución en algún tiempo respetada. Los insultos son cada vez más estruendosos, pero también cada vez más merecidos. Y es que pocas veces se ha generado una repulsa tan unánime como la concitada por el góber precioso y, por lo tanto, una irritación tan furiosa como la provocada por el fallo de los seis ministros del oprobio: los ultraconservadores y extremoderechistas Mariano Azuela y Salvador Aguirre Anguiano, los grises Guillermo Ortiz Mayagoitia y Sergio Valls, y las volubles Olga Sánchez Cordero y Margarita Luna que —después de tantos devaneos— decidieron que las violaciones a niños y niñas de este país no eran materia del caso —cuando fueron su origen—, y que Lydia fue violentada pero no tan gravemente. Continue reading “La ínfima corta de injusticia”

De qué están hechos

Publicado por Alfonso Zárate en El Universal, el 5 de diciembre, 2007
El ‘góber precioso’ y una veintena de funcionarios poblanos y quintanarroenses pueden dormir tranquilos: una mayoría de seis ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que la investigación realizada por la comisión que dirigió el ministro Juan Silva Meza no aportaba suficientes elementos para demostrar “el concierto de autoridades de los estados de Puebla y Quintana Roo para violar las garantías individuales de la periodista Lydia Cacho”.
La resolución de la Corte, de discutible valor jurídico, es un agravio a los sectores más conscientes de la sociedad y un triunfo del cinismo, la vulgaridad y la antidemocracia; queda para el registro el sarcasmo del ministro Salvador Aguirre Anguiano: “Si a miles de personas las torturan en este país, ¿de qué se queja la señora? ¿Qué la hace diferente o más importante para distraer a la Corte en un caso individual?”. Continue reading “De qué están hechos”

Autogolpe

Pubicado por Denise Dresser en Reforma, el 3 de diciembre, 2007
Hay golpes en la vida, tan fuertes. Golpes como del odio de Dios, escribía César Vallejo. Golpes como los que seis ministros de la Suprema Corte acaban de propinarle al país. Heridas como la que el máximo tribunal acaba de infligirse a sí mismo al declarar que las violaciones a las garantías individuales de Lydia Cacho fueron inexistentes o poco graves. Al sugerir que la última instancia a la que un ciudadano puede recurrir no funciona para él o para ella. Al transformar el sufrimiento de niños y niñas víctimas de la pederastia en una anécdota más. Al convertir su veredicto en confabulario de gobiernos corruptos, empresarios inmorales, criminales organizados. Y así como un agente judicial le dijo a Lydia Cacho durante su “secuestro legal”: “Qué derechos ni qué chingados”, la Suprema Corte acaba de decirle lo mismo a los habitantes del país. Ustedes y yo, desamparados por quienes deberían proteger nuestros derechos, pero han decidido que no les corresponde velar por ellos.
Al votar como lo ha hecho, la mayoría de los ministros acaba de darle una estocada a la Corte de la que tomará años en recuperarse, si es que alguna vez logra hacerlo. Porque su resolución va a ocupar un lugar deshonroso en la historia constitucional de México, similar al que ocupa el caso Dred Scott en la historia constitucional de Estados Unidos. Ese caso en el que la Corte intentó imponer una solución judicial a un problema político; ese caso del año 1856 en el cual declaró -también “conforme a derecho”- que la esclavitud tenía fundamento legal y que como Dred Scott era un esclavo, carecía de derechos y la Corte no tenía jurisdicción para intervenir en su favor. Ese caso que hasta el día de hoy se considera una mancha imborrable, una vergüenza compartida, una herida autoinfligida.
Sablazo similar al que producen los seis ministros que se vanaglorian de empatía y sensibilidad, pero en sus argumentos públicos no las demuestran. Ingenuos o cínicos cuando sugieren que su resolución no deriva en impunidad y que “otras instituciones” podrían investigar el caso, a sabiendas de que llegó a sus recintos precisamente porque eso jamás iba a ocurrir. Contradictorios o deshonestos cuando desechan el caso argumentando que la grabación telefónica entre Kamel Nacif y Mario Marín no tiene valor probatorio alguno, e ignoran la investigación exhaustiva de mil 251 páginas que confirma su contenido. Insensibles o autistas cuando optan por descartar los 377 expedientes relacionados con delitos sexuales cometidos contra menores. Cómplices involuntarios o activos cuando afirman actuar en función del “interés superior” y éste resulta coincidir con los intereses del gobernador y sus amigos. Representantes del peor tipo de paternalismo cuando declaran -en un comunicado lamentable- que sus sofisticadas decisiones no resultan de “fácil comprensión” para grupos muy numerosos de la sociedad.
Seis ministros acaban de destruir la magnífica ilusión -alimentada por su actuación ante la Ley Televisa- de que la Corte opera en un plano moral superior a la mayoría de los mexicanos y se aboca a defenderlos. Cómo creer que han puesto “lo mejor de sí mismos para servir correctamente al país” si allí están las carcajadas del ministro Ortiz Mayagoitia. Las descalificaciones del ministro Aguirre. Los vaivenes argumentativos de Olga Sánchez Cordero. La relativización de la tortura avalada por Mariano Azuela porque el caso de Lydia Cacho no fue “excepcional” o “extraordinario”. El consenso de todos ellos en cuanto a que quizás hubo violaciones pero fueron menores, no graves, resarcibles, quizás indebidas pero no meritorias de la atención de la Corte. O como lo preguntó el ministro Aguirre: “Si a miles de personas las torturan en este país. ¿De qué se queja la señora? ¿Qué la hace diferente o más importante para distraer a la Corte en un caso individual?”
Quizás sólo quede demostrada alguna vez la violación de garantías individuales en México cuando a la esposa de algún ministro la trasladen sin el debido due process durante 23 horas de un estado a otro. Cuando a la madre de algún juez le digan que sólo le darán de comer si le hace sexo oral a los agentes judiciales que la han secuestrado. Cuando a la hermana de algún magistrado importante le metan una pistola a la boca y le susurren al oído “tan buena y tan pendeja; pa’ qué te metes con el jefe … va a acabar contigo”. Cuando a la hija de algún abogado le cobren una fianza excesiva para dejarla salir de la cárcel o amenacen con violarla allí o la sometan a entrevistas intimidatorias o un gobernador le dé un buen “coscorrón”. Cuando a la nuera de algún político le digan sus torturadores “Ten tu medicina aquí … un jarabito, quieres?”, mientras se soban los genitales. Cuando a la nieta de alguna procuradora la viole un pederasta protegido por un “Estado de derecho” puesto al servicio de los poderosos que casi siempre ganan. Cuando alguno de ellos -lamentablemente- sea víctima de un sistema judicial podrido y no antes. Sólo así.
Y bueno, la Suprema Corte se pega a sí misma, pero el peor golpe se lo da a la nación al demostrar cuán lejos está de ser un garante agresivo e independiente de los derechos constitucionales. Cuán lejos se encuentra de entender el maltrato sistemático de millones de mexicanos vejados por el sistema judicial y aplastados por las alianzas inconfesables del sistema político. Así como Kamel Nacif llama “pinche vieja” a Lydia Cacho”, la mayoría de la Suprema Corte acaba de llamarnos “pinches ciudadanos” a ustedes y a mí. Acaba de mandar el mensaje de que no la molestemos con asuntos tan poco importantes como la defensa de las garantías individuales, porque está demasiado ocupada validando los intereses de empresarios poderosos y sus aliados en otras ramas del gobierno.
Quizás por ello en el libro Memorias de una infamia, Lydia Cacho escribe: “Mi país me da pena. Lloro por mí y por quienes tienen poder para cambiarlo pero eligen perpetuar el statu quo”. Y lloramos contigo Lydia -nuestra Lydia- pero rehusamos rendirnos aunque seis ministros de la Corte lo hayan hecho. Porque tienes razón: México es más que un puñado de gobernantes corruptos, de empresarios inmorales, de criminales organizados, de jueces autistas. México es el país de quienes luchan terca e incansablemente por devolverle un pedacito de su dignidad. Y aunque la Corte rehúse asumir el papel que le corresponde ante esta causa común, hay muchos ciudadanos que comparten la convicción -junto con el ministro Juan Silva Meza- “de que en un Estado constitucional y democrático, la impunidad no tiene cabida”.

Campos Elíseos

Publicado por: Katia D´ Artigues, en El Universal, el 30 de noviembre de 2007
Justicia a la poblana
¿No que muy chiquitos?
Entre Los Pinos y Marcelo
LOS QUE SE VAN: FERNÁNDEZ NOROÑA LE TOCA LAS GOLONDRINAS A LUIS CARLOS UGALDE. MANUEL ESPINO DICE QUE APOYARÁ A GERMÁN MARTÍNEZ. ¿SERÁ?
Ayer fue una de las sesiones de la Suprema Corte más esperadas en años. Importantísima por la trascendencia de la decisión que los ministros tomarían y cómo afecta la impartición de justicia y la impunidad a muchos niveles.
El debate: si hubo —o no— concierto de autoridades bajo la batuta del góber precioso Mario Marín para el operativo de detención de Lydia Cacho.
Y la Corte decidió que no. Repito: que NO. Que no hubo lo que a todas luces sabemos que sí existió. Lo que todos escuchamos en las multidifundidas grabaciones, pero que no pudo ser tomada en cuenta por estar grabada de manera ilegal. Un concierto de autoridades que un ministro de la Corte investigó y detalló.
Los ministros consideraron que Marín —recuerde que ahora hasta da clases de honestidad— y sus colaboradores, además de funcionarios de Quintana Roo, no cometieron violaciones graves a las garantías de la periodista. Continue reading “Campos Elíseos”

Impunidad de los demonios

Publicado por: Editorial EL UNIVERSAL, el 30 de noviembre de 2007
Lydia Cacho ha narrado de qué manera policías quintanarroenses la entregaron irregularmente a policías poblanos y fue sometida a intimidaciones y amenazas, tratos indebidos y hasta un intento de asesinato, cuando aserraron los tornillos del vehículo en que fue llevada de Cancún a Puebla. Bajo esas circunstancias, ¿se puede confiar en la actuación de “otras instancias” que no sean la Suprema Corte?
Pese a ello, el pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) concluyó que no se demostró la existencia de violación grave a los derechos humanos de la periodista Lydia Cacho, en términos del artículo 97 constitucional. Qué mal mensaje envían los ministros a las mujeres mexicanas.
Desde su decisión del martes pasado, de que no contemplan a las redes de pederastia y pornografía infantil por considerar que no forman parte de esta investigación, se perfilaba la intención de la SCJN de no entrarle al tema.
Esta historia parece estar siendo contaminada, por una parte, por remilgos de jurisperitos y, por la otra, por el riesgo de que los resultados tengan repercusiones en las complicadas negociaciones políticas que se dan en el Congreso. Continue reading “Impunidad de los demonios”

Lydia y la Corte

Publicado por: Ricardo Rocha, en El Universal, el 29 de noviembre de 2007
Si la Suprema Corte falla hoy en contra de Lydia Cacho y a favor de Mario Marín, se habrá derrumbado la justicia en este país. Nada sería más sospechoso.
Y es que pocas veces se ha amontonado un cúmulo de evidencias tan escandaloso sobre un uso abusivo y criminal del poder, como el ejercido por el gobernador de Puebla en contra de la periodista. Ambos situados en los puntos extremos en la escala de los valores humanos.
No hay en la trayectoria de Mario Marín nada destacable. Ningún acto trascendente. Ninguna acción para la historia. Sin mérito alguno, como no sean rasgos habilidosos de obsecuencia, sumisión y cortesanía ante los poderes económico y político para llegar a donde está. El mismo servilismo mostrado hasta la náusea en aquella conversación del oprobio en la que da cuenta de “los coscorrones a la vieja cabrona” para mover la cola y halagar a quien lo mandó de cacería: el empresario Kamel Nacif, que en reciprocidad lo rebautizó con el apodo tan ofensivo como paradójico de el góber precioso. Por ello, Marín está ya moralmente condenado y sobre él pesará por siempre un inevitable castigo social en forma de merecida repulsa.
En cambio, Lydia Cacho es una heroína civil. Sin exageración alguna. Desde años antes de estos avatares ha ejercido un periodismo crítico y valiente que la ha hecho víctima de la violencia represiva de personajes como Mario Villanueva. En paralelo, se ha jugado la vida por centenares de mujeres que han encontrado refugio y ayuda incondicional en el Centro Integral de Apoyo a la Mujer y sus hijos maltratados que ella fundó y dirige. Continue reading “Lydia y la Corte”

SCJN. UN PASO ADELANTE, DOS ATRAS

Texto de César Cancino, publicado en El Universal, 17 agosto, 2007
Hace apenas un mes saludaba en estas mismas páginas la resolución de la Comisión Investigadora de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) con respecto a la querella interpuesta por la periodista Lydia Cacho en contra de diversas autoridades acusadas de violentar sus derechos humanos, pero sobre todo contra el gobernador de Puebla, Mario Marín, mejor conocido como el góber precioso. Según dicha resolución la Comisión respectiva solicitaba al pleno de la SCJN emitir una recomendación para fincar responsabilidades políticas, administrativas y penales al góber precioso por incurrir en violaciones graves a las garantías de la periodista. Asimismo, se exhortaba a proceder penalmente contra otros posibles involucrados, como Kamel Nacif, y algunos jueces del Tribunal Superior de Justicia de Puebla, por su supuesta complicidad y encubrimiento.
Sin embargo, un mes después, la SCJN resolvió sorpresivamente autolimitar sus propias facultades atendiendo a la ambigüedad del derecho constitucional mexicano, que en su artículo 97 constitucional faculta a la Corte tan sólo a describir los hechos y eventualmente señalar a los responsables de los acontecimientos que se le pida investigar, pero sin recomendar algún tipo de sanción contra ellos. Obviamente, con esta interpretación a la letra de la Constitución el primer beneficiado es el propio gobernador de Puebla porque la Corte no podrá recomendar que se le inicie un juicio político como lo propuso en su momento la comisión respectiva. Continue reading “SCJN. UN PASO ADELANTE, DOS ATRAS”

Los demonios de Cancún

Nota del periodista Adalberto Carbajal del sitio Ecos de la Costa de Colima
Como la historia detrás de Los demonios del Edén, “el poder que protege a la pornografía infantil”, es material como para otro reportaje extenso, el contenido del libro que convirtió a Lydia Cacho en una celebridad internacional pasó a segundo plano ante el escándalo de la ilegal detención que sufrió la periodista y activista de los derechos humanos en Quintana Roo.
Siguiendo órdenes directas del gobernador Mario Marín, la Procuraduría de Justicia del estado de Puebla se puso al servicio del empresario textilero Camel Nacif. Debido a la filtración de una llamada telefónica entre “el gober precioso” y el “rey de la mezclilla”, los nombres de estos personajes se convirtieron en sinónimo de abuso de poder y tráfico de influencias, pero en Los demonios del Edén (Grijalbo, segunda edición revisada y actualizada; México, 2007) ni siquiera se menciona a Marín aunque sí se habla mucho y muy mal de Nacif.
Oriundo del mismo pueblo de Líbano donde nació Jean Succar Kuri, Camel Nacif fue el hombre que en 1975 pagó la fianza de su paisano cuando a éste lo detuvieron por ser residente ilegal. Además de ayudarlo a regularizar su estatus migratorio, todo indica que Nacif usó a Kuri como su prestanombres en millonarios negocios que, por alguna razón, quería esconder el propietario de Tarrant Apparel Group (emporio del vestir que tiene plantas maquiladoras en México, Estados Unidos y Hong Kong).
La demanda por daño moral que Nacif entabló en contra de Lydia Cacho se funda en la descripción que hizo la autora de Los demonios del Edén como el poderoso empresario que pone sus contactos políticos y de negocios al servicio de un degenerado que gustaba de tener relaciones sexuales con niñas y jovencitas. De acuerdo con Lydia Cacho, Nacif no sólo sabía de la pederastia de su socio sino que disfrutó en más de una ocasión de las criaturas a las que Kuri había convertido en esclavas sexuales. Continue reading “Los demonios de Cancún”

Joel Simon on Lydia: perils of journalism

Joel Simon is executive director of CPJ (Comittee to protect jornalists).
Words in Amnisty International Event, School of Law. New York University. April 5, 2007

We’re heard a lot already about Lydia as a human rights defender and an advocate for women’s rights. But Lydia is also an outstanding journalist – a columnist for various publications and the author of a groundbreaking book on the child prostitution in Mexico.
It is in this capacity that we at the Committee to Protect Journalists came to know Lydia. We’ve been inspired by her unstinting commitment to tell this painful and tragic story, despite physical threats and legal prosecution.
Now, what most know about the Mexican press is that journalists daily confront the threat of violence. This is true on the U.S./Mexico boarder, particularly in the last three years as the war between powerful drug cartels has intensified.
CPJ research shows that six journalists had been murdered in direct reprisal for their work since 2000; we are still investigating the circumstances surrounding the slayings of 10 other journalists during that period to determine if their deaths are work-related. Three journalists have also disappeared since 2005. Two of them were covering crime stories.
Violence and fear have had a devastating effect on the press, as reporters who cover crime and drug trafficking haven increasingly resort to self-censorship. Mexico’s justice system –overburdened and dysfunctional-, has failed to bring an end to this cycle of violence and appears far from solving any of the recent murders.
Ironically, the Mexican criminal justice system, which is incapable of prosecuting the killers of journalists, often moves with alacrity when journalists themselves are the victims of punitive lawsuits. This was certainly true in Lydia’s case. Continue reading “Joel Simon on Lydia: perils of journalism”

Meredith Tax on Lydia: the world is one place

Meredith Tax is presidente of Women´s World.
Words in Amnisty International Event, School of Law. New York University. April 5, 2007

I represent Women’s WORLD, a global free speech network of feminist writers. Together with PEN American Center, we nominated Lydia Cacho for the Ginetta Sagan prize because she exemplifies the writer’s obligation to seek out the truth and tell it, even when it is dangerous to do so. In any country where the government, mainstream media, and big business are in bed together, democracy itself depends on what Doris Lessing has called “the small personal voice,” the courage of individual writers and journalists and activists who are clear-sighted enough to identify social problems and courageous enough to name them, sometimes against great odds.
And while any writer who tells unpleasant truths is likely to be attacked, these attacks are often especially vicious when the writer is female, for, in many parts of the world, people still believe that a woman, simply because she is a woman, should have no right to personal autonomy and no public voice. Though the Latin American feminist movement has fought this view of the natural subordination of women for the last thirty years, millions of poor women and children, some of whom cannot read or write or speak only indigenous languages, still have no social leverage, no public voice. A writer like Lydia thus performs an essential social service by bringing their injuries to light.
Women’s WORLD, which is an acronym for the Women’s World Organization for Rights, Literature, and Development, formed in 1994 to protect people like Lydia because we felt that the world was changing in a way that particularly affected feminist writer-activists. Women have, in fact, become a central focus of the great dynamic conflict of our time, the conflict between globalized capitalist modernization, led by US free marketeers, and the nationalist, ethnic, and fundamentalist rightwing identity movements that burst from the ruins of the Cold War system. Today’s world is shaped by the conflict between globalization and these rightwing identity movements. Most of the defense work I have done has concerned writers who were threatened by fundamentalists, because control of women is central to their project, but Lydia is a clear case of a feminist writer under threat because of the forces of globalization. I want to talk about these aspects of Lydia’s case, and the way porn, child porn, and trafficking must be seen in terms of the unequal economic relationship between the US and Mexico and a culture of corruption and impunity on both sides of the border. Let us look at two of the chief bad guys in this case. Continue reading “Meredith Tax on Lydia: the world is one place”