Cuando el futuro nos alcance

Plan b*
A Paulina, mi sobrina. Por recordarme que el diálogo comienza en la infancia.
Lydia Cacho
Todo parece indicar que ninguna campaña oficial de prevención de adicciones y de violencia del narcotráfico funcionará. Y hay razones para ello. Entre decapitados, elecciones sucias y la nota roja, en México hemos dejado de mirar lo importante. Los discursos moralinos, patrióticos y educativos no funcionan ya ni con las personas adultas, ni adolescentes. Tampoco con las niñas y niños.
La ISCI (International Society for Child Indicators) nos ha enseñado que los estudios sobre la infancia en América Latina son obsoletos, ni la academia ni los medios hemos sabido consignar cómo se vive en realidad la infancia en México y qué impacto tienen esas vivencias para la vida adulta. Es decir, cómo llegamos a convertirnos en un país con altos índices de corrupción individual y social, con los primeros lugares entre países con mayor abuso sexual y pornografía infantil, muerte por malos tratos en la infancia y embarazo adolescente no deseado ¿Por qué ejercemos o nos sometemos a tanta violencia?
La ISCI propone estudiar a los niños y niñas como expertos de sus propias vidas. Sólo así podremos entender qué sucede en la mente de millones de niñas que creen a los trece años que ser prostituta y salir desnuda en las revistas porno es un acto de libertad,  o de las y los menores de quince años que viven las adicciones y la violencia como algo normal. Qué hay detrás de un narcomenudista de 12 años y en la mente de un niños de ocho años cuya madre le tortura psicológica y físicamente en la cárcel de su hogar.  Nos urge conocer cuáles son los conceptos  que la infancia mexicana tiene sobre su seguridad personal, autoestima, violencia, paz, buena alimentación, integridad física, sexualidad, erotismo, poder y amor. No hacer esta radiografía es tanto como no preveer el futuro.
Ante la ineptitud y desinterés de casi todos los legisladores del país, el gobierno federal destruyó la interacción con la sociedad civil que durante décadas se ha dedicado a rescatar, atender y evaluar a la infancia y adolescencia en México. La actual administración federal desarticuló los logros anteriores, y estamos de vuelta en las burocracias estilo priísta: ineficientes, lentas y discriminadoras por razones ideológicas. La modernización del DIF se quedó en demagogia, y de no ser por la Red por los derechos de la Infancia y sus organizaciones civiles no sabríamos  sobre esa infancia que muy pronto conducirá a este país: desde la política y las empresas hasta el hogar o la delincuencia.
Hoy, mientras escribo este breve texto, dos menores de catorce años han muerto por violencia en México y esa cifra se mantendrá diariamente, todo el año. El 56% de las adolescentes entre 15 y 19 años vivirán violencia en el noviazgo. Setenta y tres millones de niñas y niños en el mundo tendrán relaciones sexuales forzadas por chicos de su edad y  150 millones, de esa misma edad serán víctimas de tocamientos sexuales no deseados. Mientras las políticas de educación sexual y reproductiva no llegan ni a la infancia ni a quien la educa.
Mientras los medios especulan  sobre el 2012, 5 de cada 100 mujeres entre 15 y 17 años quedará embarazada y el 70% será por violación. Seis de cada diez adolescentes no estudiarán secundaria por falta de planteles en todo el país.
Podríamos asegurarnos, además de hacer un diagnóstico adecuado, de que en nuestra comunidad haya una organización que proteja a la infancia y ayudar a que subsista económicamente. Exigir al DIF rendición de cuentas, a l@ diputad@s políticas efectivas contra la pobreza y la marginación de la infancia. Hablar y  posicionarse cotidianamente contra la violencia hacia la infancia generará cambios en su entorno. Pregúntele a los niños y niñas de su comunidad qué país imaginan; ellos y ellas le van a decir la verdad. Muy probablemente no nos gusten sus respuestas, pero indudablemente son más honestas que las que nos dan las personas adultas. Pero sobre todo las voces de niñas y niños serán la clave para la tarea que nos toca aquí y ahora, antes de que el futuro nos alcance sin reivindicar su derecho a otra oportunidad para reinventar otra forma de ser personas, como diría la poeta Rosario Castellanos.
(*Plan b es una columna publicada lunes y jueves en CIMAC,  El Universal y varios diarios de México. Su nombre se inspira en la creencia de que siempre hay otra manera de ver las cosas y otros temas que muy probablemente el discurso del poder, o el Plan A, no cubrirá)

Mensaje para Gómez Mont

Plan b
Lydia Cacho
A las mujeres de Chihuahua
Sentada en una mesa de diálogo entre el más reconocido juez experto en trata de personas y el jefe de la policía anti-crimen organizado, ambos españoles, entendí los mecanismos que impiden que en México la sociedad perciba los avances para erradicar la violencia.
En España se discutía qué herramientas utilizar para eliminar la esclavitud de casi dos millones de seres humanos (sexual, laboral, por matrimonios serviles, etc.) además de los dos personajes que he mencionado, estaban representantes de las organizaciones civiles de mujeres que desde hace veinte años rescatan y defienden a las víctimas de trata en este país ibérico. Estaba representado el Ministerio de Igualdad y el Ministerio del Interior (el SEGOB español).  Cuando el jefe de la policía y el Juez aseguraron que para ellos resulta imprescindible el apoyo y enseñanza de las organizaciones civiles quedé estupefacta.
La líder de la red de refugios española hizo una crítica, evidenció las debilidades del sistema pero reconoció los aciertos. Nadie se indignó ni hubo manotazos.
Al día siguiente, en México, Gómez Mont descalificó y tachó de ingenuos, ignorantes y “cómplices involuntarios” de los delincuentes a quienes defienden los derechos humanos de las víctimas. Un día él y el presidente exigen ayuda de la sociedad, al siguiente la desprecian y descalifican.
Entendí claramente que el gabinete presidencial en México ha pasado demasiado tiempo (algunos toda su vida) abrigado por las elites; que han sido incapaces de caminar descalzos, de comprender que todos los días millones de mujeres y hombres de México se levantan con una misión: rescatar, educar, entrenar, proteger, salvaguardar, defender, sanar e informar a mujeres, hombre niños y niñas indígenas y mestizas, de pueblos y ciudades.
El último informe de las Naciones Unidas sobre la situación de las y los defensores de derechos humanos en México da cuenta no solamente de la vulnerabilidad en la que se encuentran quienes hacen el esfuerzo cada día por erradicar las desigualdades y defender la dignidad humana, también documenta esa violencia estructural que el Estado ejerce para descalificar, debilitar y vulnerar a la sociedad civil comprometida, que queda entre fuegos cruzados por colaborar con una autoridad que quiere súbditos y no cree ni en la igualdad ni en la libertad ideológica. Que quiere cómplices y delatores, no una ciudadanía fuerte y exigente.
Todo parece indicar que México está dividido entre quienes sí entienden que el país se sostiene porque millones de personas  han tejido redes sociales grandes y pequeñas para sembrar la tolerancia, la paz la cultura y la diversidad, y quienes en sus espacios de privilegio, aislamiento o autoreferencia creen que nada está sucediendo porque no lo ven directamente.
Lo cierto es que las organizaciones civiles se sientan con los representantes del gobierno mexicano para demostrar que son actoras activas de la transformación; por desgracia casi siempre terminan siendo descalificadas, utilizadas para la foto, amenazadas o silenciadas. Pero una cosa queda clara: nadie las detiene. Algún día en la mesa se sentarán como iguales, mientras tanto habrá que seguir evidenciando cuantas vidas se salvan y transforman cada día gracias a las y los defensores de derechos humanos que eligen vivir éticamente entre el compromiso y el riesgo. A pesar de Gómez Mont.

Los hijos del narco

Plan b*                                           *(Columna publicada en El Universal y otros diarios de México)

Lydia Cacho
El único gobernador de la historia de México que ha sido juzgado por vínculos con el narco es Mario Villanueva, el priísta extraditado ayer a los Estados Unidos. Curiosamente quien tuvo la valentía para arrestarlo fue el presidente Ernesto Zedillo, quien antepuso la evidencia aportada por la DEA y SIEDO a la consabida colusión partidista que se estila en nuestro país. Este es un hecho histórico.
En aquél entonces las y los Quintanaroenses vimos el dramático aumento en circulación de cocaína colombiana para mercados locales y el trasiego a los Estados Unidos por el aeropuerto de Cancún y vía marítima por el Golfo. Villanueva recibía, según las autoridades, medio millón de dólares  por cada cargamento propiedad de El señor de los Cielos, Amado Carrillo, por ello el ex gobernador protegió y fortaleció al Cártel de Juárez durante su mandato (1993 y 1997). Hay un sinfín de evidencias y testimonios sobre los narcoranchos y los servidores públicos  que se aliaron para lograr introducir, según la DEA, cientos de toneladas de droga. Gracias a ello Villanueva logró lavar 100 millones de dólares.
Su familia lo sabía todo, pero favorecida por el enriquecimiento ilícito, usual entre políticos corruptos, lo apoya incondicionalmente. Lo sorprendente es que sus fechorías le convirtieron en héroe, creando un movimiento social que lo avala y que ha normalizado que un gobernador sea aliado de los cárteles mientras beneficie a sus huestes.  Respaldado por este movimiento, el hijo de Mario Villanueva ha logrado imponer su poder en Quintana Roo y el PRI se vio “obligado” a darle la candidatura para la alcaldía de Othon P.Blanco (Chetumal). Pretende  más tarde convertirse en gobernador y reivindicar la política de su padre. Miles de personas que se beneficiaron de la corrupción de Villanueva y  de la entrada del narco en el estado, defienden al ex mandatario como a un mártir, casi con devoción. Algunos argumentan que es inocente, pero la mayoría, en un discurso totalmente amoral, insiste en que fue un buen gobernador y que “ayudó” a mucha gente (como si mezclar dinero público e ilícito fuera insustancial). Ahora las huestes del PRI villanuevista se fortalecen y con ellas se advierte la decadencia total de la capital estado.
El fenómeno Villanueva es ejemplar porque muestra claramente que el reto de toda la sociedad mexicana consiste en reconstruir y fortalecer la ética pública desde lo individual;  de no ser así las próximas generaciones crecerán con una visión absolutamente cínica del mundo. Tal como sucedió con Berlusconi en Italia. Cuando le reeligieron sabían de sus vínculos mafiosos, de la corrupción de Estado, y sin embargo le dieron más poder. Hay quien dice que quienes votaron por Berlusconi no solamente se rindieron ante la mafiopolítica italiana; también asimilaron los principios corruptos del  líder y coinciden con la cultura del “quien no transa no avanza”. ¿Qué sucederá con México si nos rendimos ante la corrupción total como forma de vida?
Quintana Roo da el ejemplo de cómo la sociedad, o una buena parte de ella, se hace cómplice abierta de la narcopolítica. En contraste, Juan Pablo, el hijo del capo Pablo Escobar, en su documental Los pecados de mi padre hace una revisión ética y emocional sobre el impacto del crimen organizado y sobre el daño que el narcotráfico y los cárteles hacen a la sociedad. Algunos aprenden la lección, otros simplemente viven de ella.

Jueces, pedófilos y sacerdotes

Plan b
Lydia Cacho
Los altos jerarcas de la Iglesia Católica y el gobierno de Veracruz, acompañados de una sospechosa ayuda del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, dejarán en libertad al líder de una red de pornografía infantil que fue arrestado luego de una impresionante y exitosa investigación de la policía cibernética.
Utilizando el alias “lobo siberiano” el sacerdote católico Rafael Muñiz López   almacenaba y reenviaba pornografía infantil desde su computadora portátil en la parroquia de San Pedro Apóstol en Veracruz. La red de pornografía infantil estaba compuesta por otros cinco sujetos que fueron arrestados. Operaban en el Distrito Federal, en Hidalgo, Puebla, Aguascalientes, Veracruz y Yucatán. Se demostró que el cura enviaba el material a ciberpederastas en Estados Unidos, Rusia, España, Chile y Colombia. El 9 de junio de 2009 se ejercitó acción penal contra el sacerdote por los delitos pornografía infantil agravada (se agrava el delito por ser ministro de culto) y delincuencia organizada, al considerar que formaba parte de una red organizada de pedófilos. El 22 de junio del 2009 se dictó Auto de Formal Prisión al párroco, pero fue una farsa del Juez Paul Martin.
Los abogados de la diócesis lograron que el juez Martin diera un amparo al sacerdote, porque no se acreditó la distribución de la pornografía como delito “contra la moral pública” ya que el sacerdote compartía la pornografía infantil  sólo “con un círculo cerrado de personas”.
El Obispo de Xalapa, Hipólito Reyes Larios (quien defendió también al párroco Jesús Sandoval González, sentenciado por violar a niños de la casa hogar Manuel Pío López) logró incidir en el gobierno de Veracruz para evitar que la Procuraduría local siguiera las investigaciones. La semana pasada el juez tuvo la opción de aceptar el recurso de revisión solicitado por los Ministerios públicos pero, muy convenientemente para el sacerdote, se negó. No es una casualidad, en Veracruz las leyes sobre pornografía infantil no protegen a la infancia y sí a las redes de ciberpederastas, al igual que otros estados. Así, el Juez ordenó que al párroco se le juzgue en Veracruz, donde se le dejará libre para seguir gozando de pornografía de niñas y niños de 0 a 17 años, mientras no atente contra la “moral pública”, o sea mientras lo haga “en lo oscurito”.
La impunidad en México no es abstracta, tiene nombres y apellidos. En este caso encontramos que los cómplices concretos son los jueces, quienes ignoran las leyes de la mano de los líderes del clero, capaces de ejercer todo el poder político y dinero para liberar a sus pedófilos. No es culpa de la Iglesia que algunos de sus miembros cometan delitos de diversa índole, particularmente la pedarastia, pero ciertamente los que están libres de culpa  podrían hacer algo más para prevenirla y evitarla. Lo que es inexplicable es la protección cómplice que otorga a este tipo de criminales, pese a que sus delitos atentan contra todo aquello que defiende la doctrina cristiana. Curas y jueces constituyen una alianza infame que prohija la impunidad y, por ende, la repetición de crímenes contra la infancia. El país se horroriza y exige, las y los legisladores aprueban leyes, las policías se capacitan e investigan, llegan los jueces y de un plumazo destruyen los esfuerzos colectivos por restablecer un Estado de Derecho ¿Hasta cuándo? LA PROPUESTA: En cada estado de la República una persona busca a dos o tres abogad@s y revisan su ley, convocan por twitter, facebook sms y radio a tres mil personas, se dirigen a su congreso de diputados local y exigen pase la ley. Cada vez que un juez libere a un pedófilo o tratante de menores arrestado con evidencias, nosotros evidenciamos el nombre del juez, lo denunciamos hasta que aprendan que no pueden contra millones de mexicanos y mexicanas de convicciones firmes. Vamos a cambiar a México, vamos a hacer justicia.

Corrupción en Cancún: una radiografía

Plan b*
Lydia Cacho
Gregorio “Greg” Sánchez lleva casi tres años gobernando Cancún, al mismo tiempo que ejerce como pastor cristiano y utiliza a su iglesia para fines políticos. Ahora resulta que además era rehén de intereses oscuros que le habrían prestado diez millones de dólares “extras” para su campaña; recursos sin los cuales, dijo su equipo, no hubiera sido posible ganar el voto popular. Hasta aquí dos problemas: la violación a la Constitución y al Estado laico y la violación de las leyes electorales por utilizar recursos extraordinarios no reportados al Instituto Electoral. Pero hay otro más preocupante: ¿qué tipo de obligaciones políticas y tráfico de influencias existen detrás de ese préstamo? ¿Para quién gobierna, para la ciudadanía que votó por él o para “el inversionista” que financió su llegada a la alcaldía?
Va la radiografía: primero Greg compra su candidatura al CEN del PRD, se asocia con Jesús Ortega y paralelamente lo apadrina la familia Joaquín, patriarcas del priísmo quintanarroense. Una vez evidenciado por el diario Reforma con pruebas judiciales publicadas, Greg es defendido públicamente por Hernán Cordero, líder de la Coparmex quien responde que como no se ataca al gobernador él no va a opinar sobre el alcalde. Le sigue Víctor Loaeza, presidente de la Canaco quien dice: “El señor presidente municipal me merece todo el respeto por su jerarquía (…) tenemos la obligación de soportar hasta el último día las acciones de su mandato sean positivas o negativas”. Para no dejarles solos en la complicidad Cristina Alcayaga, cabeza del Consejo Coordinador Empresarial, ex legisladora priísta, asegura que este asunto es privado y compete sólo al alcalde resolverlo jurídicamente.
Ya sea por cobardía, por ineptitud, por limitaciones intelectuales, por abulia, por egoísmo, por corrupción, o todos los anteriores, los empresarios y los actores de poder son cómplices pasivos de esta corrupción.
Todos parecerían dar por sentado que un funcionario se debe a quien le pagó su campaña. A nadie parece importarle que un alcalde pudiera operar bajo pedido. Sólo porque rompieron su “acuerdo” pudimos enterarnos de que la alcaldía ya había sido comprada de antemano.
Afortunadamente las y los empresarios de México no son todos corruptos; el problema es que en su mayoría abdican de su responsabilidad social, y al hacerlo se ponen la soga al cuello; al guardar silencio o someterse ante los funcionarios públicos, debilitan el tejido social, debilitan la economía y fortalecen a gobernantes dispuestos a contribuir al derrumbe de un país como México, pleno de recursos humanos, naturales y materiales. Cancún podría ser el ejemplo de la Nación, pero es la caja chica de un puñado de sátrapas, de un empresariado débil,  y enmedio una sociedad que también subestima su poder y capacidad de transformación.
*Columna publicada en diario el Universal y otros periódicos de México.

El diputado que odiaba a los negros

Plan b
Lydia Cacho
Cuando el diputado Ariel Gómez León dijo que los damnificados haitianos -que llevaban semanas de hambre y sed- no tenían cara de necesidad “sino de abusivos insaciables”, sacó del clóset al fantasma del racismo latente y presente entre nosotros. Basta leer las crónicas sobre Haití, casi todas impregnadas de un racismo incontenible. El prejuicio miedoso a la negritud, al “salvajismo” negro se refleja en la culpabilización de los haitianos de su propia tragedia. Los cascos azules se van a sus estaciones antes de que anochezca porque temen “una revuelta”. No es lo mismo la desesperación de un país en ruinas, azotado por el hambre y el dolor de la tragedia, que una rebelión salvaje. Y el pueblo haitiano está en la primera circunstancia, no en la segunda.
Casi nadie habla de que Haití fue el primer país en abolir la esclavitud y que pagó caro su atrevimiento con Francia y Estados Unidos, quienes lo invadieron y endeudaron hasta ahorcarle. Primero lo debilitaron y aislaron, luego lo trataron con un paternalismo perverso y debilitante. La actitud de los soldados americanos ahora es la del reconquistador intolerante y prejuicioso convencido de que es superior a esos negritos peligrosos. Ese miedo a los “otros con voz” es el mismo que impulsó a los virreyes españoles a crear la política de Limpieza de sangre en México, misma que heredamos y hemos alimentado hasta convertirnos en un país profundamente racista.
El poder del racismo es acumulativo y, como establece jerarquías naturalmente excluyentes, se adopta fácilmente. La visión político-jurídica del virreinato se convirtió en cultura para justificar el maltrato y juzgar las diferencias, para ordenar la catequización y para disponer de mano de obra indígena esclavizada. Hoy en día la constitución marca la igualdad social;  sin embargo las prácticas muestran lo contrario.
Como el 80% de las y los mexicanos, las personas indígenas son arrestadas, juzgadas y sentenciadas en procesos ineficientes, corrompidos y manipulados y, además, se les aplica el agravante de su raza e idioma. En  México existen 62 lenguas indígenas reconocidas y 364 variantes, los juzgados carecen de traductores y se ha documentado que las personas indígenas, particularmente comunicadores, activistas de derechos humanos y civiles o ambientales, reciben las penas más severas del país; más severas que aquellos no indígenas sentenciados por secuestro, asesinato y narcotráfico.
Somos el país de “los inditos”, de “nuestros indígenas”. También de los pinches indios, indios patarrajada, de los “son pobres porque quieren”. El país que expulsó a los chinos y que controla la entrada de negros. En Oaxaca los grupos indígenas han derramado sangre para ser reconocidos y escuchados sin embargo la Guelaguetza es la única manifestación cultural indígena políticamente correcta.
En México por un lado se encarcela a campesinos ecologistas, por otro el turismo vende al exterior un espectáculo étnico folklórico, sin fomentar el comercio justo. La riviera Maya recibe miles de turistas que ven a “los mayitas” en un montaje artificioso que les acepta como objetos decorativos de los vestigios arqueológicos, pero no como ciudadanos plenos.
Los valores del racismo establecen jerarquías que justifican los privilegios del grupo dominante, sólo pueden suprimirse cuando cada persona se escuche a sí misma y erradique el racismo de su vida y su entorno. Cuando el doble discurso no nos traicione, como al diputado.

MUERTE EN EL OMBLIGO VERDE

OmbligoCarta a Greg Sánchez
Lydia Cacho*
Señor Alcalde:

Hace 23 años llegué a Cancún, como la mayoría en busca de un lugar mejor para vivir y con el sueño de ser parte de una sociedad capaz de reinventar el mundo en un rincón de México con todas las virtudes económicas y naturales. Cuando usted se dedicaba a grabar discos y parrandear en Cuba, hace muchos años, en Cancún Juan José Morales ganó el premio de periodismo científico y gracias a él una generación de cancunenses descubrimos la importancia de las especies endémicas de Quintana Roo; desde los diferentes mangles hasta las aves, los peces y los insectos. Todas y cada una de esas especies tienen una función vital para el ecosistema, para la vida, para que este polo turístico siga siendo al belleza que es; para que nosotros vivamos como vivimos.
Durante dos décadas, pequeños pero bien informados grupos de personas, ecologistas, biólogas, periodistas y ciudadanos responsables, hemos buscado el diálogo inteligente, sano y transformador con las autoridades y los empresarios (algunos empresarios asumieron el daños hecho y han buscado resarcirlo) Con el paso del tiempo muchos entendieron que cuidar el ecosistema es invertir en el futuro de sus empresas, pero también de su país y, de la madre tierra, como ya ha sido plenamente demostrado por científicos de todo el mundo.
Cuando la deplorable alcaldesa Magaly Achach decidió obsequiar al Obsipo del estado una parte del terreno del Ombligo Verde, pulmón de la ciudad y área natural para diversas especies de flora y fauna en peligro de extinción, primero dialogamos, después nos manifestamos, más tarde aludimos a todas las estrategias que la Constitución nos permite para detener la infame construcción de la Catedral católica en una de las pocas zonas verdes amplias y naturales del estado. En aquél entonces advertimos al Obispo que respetamos la fe y el derecho de toda persona creyente a construir sus templos y acudir a ellos, pero no aprobábamos un acto de corrupción como aquél. Le pedimos entonces al gobernador Hendriks que si tan buen católico era, él mismo sacara de sus arcas personales para comprar un terreno comercial, en algún lugar del centro de Cancún, pero que resultaba inaceptable que en nombre de toda la sociedad, en un gobierno laico, la prepotencia del obispado y sus desafectos por la  preservar la naturaleza y respetar a la sociedad cancunense, prevaleciera por sobre una sociedad plural. En efecto, todas, todos sabemos que el Obispo cenó sus finas viandas y bebió  Champaña en casa de gobierno, incluso, dicen los testigos, se burló de la afición ecologista de la comunidad cancunense. Donde Dios manda, los políticos obedecen, dijeron por allí. Pero nosotras no escuchamos la voz de Dios en al destrucción de la naturaleza, todo lo contrario.
Ahora Greg Sánchez, va su turno. Durante una absurda reunión del cabildo, rodeado de pusilánimes testigos e irresponsables regidores y regidoras, y algunos melosos políticos-empresarios cuyos intereses usted protege, aprobó la destrucción del ombligo verde. Su propósito, señor alcalde, es construir su Plaza Bicentenario con un nuevo palacio municipal (que como el anterior ha sido un templo de la corrupción y la ineficacia política). Yo le pregunto ¿para que destruir esta zona si en un par de meses deja ya la alcaldía? ¿por qué fue su prioridad un palacio municipal cuando podría haber invertido los últimos meses de su mandato ocupado en la pobreza? No sólo la de sus huestes cristianas, sino de todas y todos los que lo necesitan. Podría haberse ocupado de la falta de escuelas secundarias, en restaurar el teatro de la ciudad, en fortalecer los espacios que atienden a ancianos, mujeres y niños víctimas de pobreza, violencia y abandono. En resarcir el daño causado por sus corruptos antecesores. En mirar a su alrededor y abatir la delincuencia organizada infiltrada en su gobierno, en fortalecer los espacios culturales y…porsupuesto en proteger al ecosistema que tanto nos da y al que tanto arrebatamos cotidianamente. Enmedio de la peor crisis financiera del ayuntamiento, ante la crisis económica decide gastar $230 millones de pesos en su Plaza Bicentenario (que incluye la ampliación de la Catedral) Además lo hace a escondidas, desde el centro hacia afuera, como se puede observar en las fotos tomadas por Tulio Arroyo, es usted una verguenza.

A estas alturas sabemos, y se ha documentado, que el calentamiento global y el detrimento de la economía que depende del clima, como la turística, son resultado de la suma de pequeñas y sistemáticas infamias y no, como algunos usted ha dicho, producto de la visión fatalista y escandalosa de unos pocos obsesionados por la ecología.
En su evento en el asta bandera de la Zona Hotelera, usted, en calidad de Pastor cristiano y Alcalde a la vez, dijo a sus seguidores que tanto usted como los demás gobernantes de México están aquí, en este país y esta tierra para cumplir una misión. Ha dicho que sus críticos somos sus enemigos. Nada más lejos de la verdad.
Yo le digo, ahora que se lanza a su campaña para gobernador: usted no es muy diferente a los demás políticos que nos han gobernado en la zona norte de Quintana Roo. Ha utilizado su fe (muy respetable en términos individuales, pero anticonstitucional en términos públicos) para manipular sus acciones como servidor público, se ha rodeado únicamente de sus aliados y ha amenazado y aislado a una buena parte de la sociedad que trabaja todos los días para beneficio de su comunidad y para que todas y todos vivamos mejor. Usted se ha sumado, con una gran soberbia, a los depredadores que se ríen de las quejas contra el desequilibrio que ha causado el calentamiento global y una gran inestabilidad climática, alimentaria y de convivencia comunitaria.
Cada vez que un hombre como usted dice “es sólo una hectárea” no sólo demuestra su ignorancia, sino olvida –tal como lo está demostrando la crisis de la economía hotelera en este estado-  que de concreto y vidrio no vive una sociedad; un desarrollo irresponsable coarta la calidad de vida y se autodestruye.  Qué quedaría de Quintana Roo cuando las especies mueran poco a poco, cuando no haya parques para que las y los niños y jóvenes jueguen se recreen, convivan y se integren a la selva y la naturaleza en general. Sólo conviviendo con la naturaleza se aprende a respetarla.
Usted, señor alcalde, llegó al poder con 55 mil 752 votos. Menos de una décima parte de la población del municipio (casi 700,000 en 2009) para algunos resulta lógico que crea usted que gobierna sólo para quienes le otorgaron la confianza del sufragio. México está viviendo momentos difíciles y la sociedad está cansada del engaño, de los abusos de poder. Cuando Cancún se fundó, e incluso hace diez años, muchos no entendían la magnitud del efecto del desequilibrio del ecosistema. No se sabía lo que ahora conocemos. Pero a usted señor alcalde, no se le perdona. Mire las fotos, que todo Cancún las conocerá.
Acaso no sabe que sin nosotros, sin ustedes los políticos irresponsables, la Madre tierra resistiría  y perduraría; sin ella, en cambio, la raza humana desaparecerá. Ignoro cuál es la Misión de la que tanto habla usted en sus discursos, pero si  en ella no incluye el respeto, la igualdad social, la protección del medio ambiente y los intereses de las mayorías, sólo es demagogia, vestida de misticismo religioso, impregnada de pasión por el poder, pero sólo demagogia.
* Periodista, escritora, defensora de los derechos humanos. Vive en Cancún desde 1986.
Estimada Yazmin: efectivamente, tengo una hotaliza, ahorro agua en los inodoros ecológicos, reciclo las aguas negras en mi casa através de un humedal que construi yo misma. Y al bañarme intento no desperdiciar agua.Separo la basura y hago composta, tanto en mi hogar como en el Refugio para mujeres maltratadas que fundé en Cancún en el año 2000 y que tiene un programa de cuidado ambiental dentro del  programa de educación para la paz. No, no tengo un auto  híbrido (es muy caro para mi) pero lo llevo a un taller en que se aseguan  de reciclar el aceite quemado. Reciclo el periódico y evito imprimir para no desperdiciar papel. No compro botellas en agua, tengo un pequeño flitro de osmosis inversa en casa y uso mi propia botella lavable. Uso jabones ecológicos. No, no me depilo en la regadera. Vivo en Cancún hace 23 años y todos los días, además de escribir trabajo para que todas las mujeres, niñas y niños que viven violencia y necesitan ayuda puedan obtenerla en nuestra institución sin fines de lucro.Soy una ciudadana responsable convencida de que hay que reconstruir y dejar de destruir y descalificar. creo que si mi entorno está bien ustedes y yo estaremos mejor…eso es todo. Saludos. Lydia Cacho

HOMBRES ABANDONADOS

Plan b
Lydia Cacho
Una pareja se detiene en la carretera del sureste, escucha ruidos y al acercarse a la selva baja ve lo que parece una persona herida. Llaman a la Cruz Roja y se rescata a un hombre de 70 años sucio, enfermo y plagado de garrapatas. La senilidad le impide recordar desde cuando fue abandonado por su hijo. Había sido llevado a la selva para que muriera en ella, a falta de recursos o ganas de tolerarlo. Terminó en un hospicio manejado por monjas.

Hasta la década de los setenta México mantenía la cultura de las familias amplias integradas en que abuelas y abuelos  participaban, eran cuidados y respetados por hijas e hijos. Sin embargo los patrones culturales han cambiado y ahora millones de familias abandonan o maltratan a las y los ancianos.  En nuestro país existen siete millones de personas con más de 60 años de edad (7% de la población total). Cierto que disminuyó la tasa de natalidad y aumentó la esperanza de vida, que actualmente es de 72 años, pero hay diversos factores de los que nadie habla respecto a las personas adultas mayores.
Tres de cada cuatro ancianos abandonados en las calles u hospitales son varones. Quizá porque las ancianas, que aún cocinan y cuidan nietos, son más útiles que los viejos para la familia. En algunos casos la soledad en la vejez es el precio a pagar por los hombres que decidieron “ir por cigarros” y no volver. En otros hay evidencias de que fueron padres maltratadores, abusadores sexuales o alcohólicos.

Conforme la sociedad revela y desprecia esas iniquidades, la gente se atreve a tomar distancia de los abusadores. Hace dos décadas a los patriarcas se les perdonaba y aguantaba todo y el maltrato se consideraba un asunto privado en el que ni ley ni Estado intervenían. Igualmente algunas de las ancianas abandonadas fueron madres crueles y maltratadoras cuyas hijas e hijos, nacidos en los sesentas, huyeron de casa para no volver. El 80% de quienes cuidan  a las personas adultas mayores son esposas, hijas o nietas. No existe una cultura de participación masculina en lo doméstico, ni en cuidado de los otros.
Sólo 3 de cada 10 adultos mayores que trabajan tienen un salario. No hay una preparación para la vejez; encima la depresión después de la jubilación es una enfermedad  de proporciones epidémicas. El desprecio a las personas adultas mayores no se da en la pobreza únicamente; los países con más altos índices de  malos tratos perpetrados por familiares y cuidadoras son Australia, Canadá, Estados Unidos, Inglaterra y España. Las familias más conservadoras, ricas y religiosas abandonan a sus ancianos en asilos. No es un asunto de conservadurismo o familia tradicional, sino un cambio amplio de patrones  socioculturales.
Aquí se revelan las consecuencias del abandono y la violencia familiar. Además, en la medida en que la cultura centra su adoración por la juventud y el individualismo superfluo, se olvida del potencial educativo y participativo de las y los ancianos. Para el 2025 habrán 17 millones de personas mexicanas con más de 60 años; para el 2050 serán 1 de cada 4. Lo más probable es que, para entonces, usted sea una de ellas. ¿Qué trato espera recibir? ¿No le gustaría vivir una vejez digna y participativa?. 

COYOTES CONVERTIDOS EN DRAGONES

Plan b
Lydia Cacho

Salim Boughader, restaurantero mexicano de ascendencia libanesa fue sentenciado  en 2008 por encabezar una red que internaba iraquíes y libaneses a Estados Unidos. El arresto respondió al trabajo de investigación del Departamento de Estado norteamericano, porque Salim había traficado a miembros de Hezbollah de Tijuana a San Diego. Cualquiera creería que no es lo mismo pasar diez guatemaltecos por Chiapas que internar un avión con 15 iraquíes o 60 chinos por los aeropuertos más vigilados de México. De alguna manera sí lo es.
Hace unos días arrestaron a 15 agentes de migración del aeropuerto de Cancún por haber permitido la entrada a 35 personas Chinas con pasaportes falsos que volaron de su país hasta Cuba, entrando vía Cancún con destino final en Guadalajara.
Quintana Roo es el centro de operaciones de las mafias de traficantes de personas desde hace una década. Las mafias cubanas se instalaron en la isla de Cozumel hace años y más tarde se vincularon a los narcotraficantes mexicanos que les venden el paso franco por sus propias rutas, incluida la protección de altos mandos migratorios. Sus centros operativos son los puertos aéreos de Cancún y  Ciudad de México.
En 2007 llegaron a Cancún  35 chinos indocumentados en el vuelo 063 de Air Europa. Embarcaron sin problema en Madrid. De todos los agentes de Migración arrestados ninguno ha sido sentenciado, y las redes de traficantes y quedaron intocadas. Por esa razón es que Cecilia Romero la comisionada del INM informó antier “no en todos los casos hemos logrado concretar una denuncia como ahora, y no siempre se puede integrar una averiguación previa de manera adecuada”. Ella intuye el resultado, sabe que basarán la “investigación” en los dichos de quienes no conocen a los traficantes, porque ellos son sólo un eslabón de la red internacional. Las investigación casi siempre se quedan en los eslabones perdidos.
Bastaría investigar a los miles de empresarios reconocidos que recurren a la mano de obra grupal ilícita, particularmente restauranteros, hoteleros, maquiladores y constructores. Comprar ilegales “desechables” bajo pedido les permite evitar contratos y el pago de prestaciones, saben que no se organizarán ni les protegerá un sindicato ante jornadas laborales de 14 horas, que dormirán en el piso de barracas improvisadas y que no hablan el idioma para pedir ayuda.
La laxitud ante los delitos cometidos por empresarios que contratan ilegales bajo pedido no es exclusiva de nuestro país, sin embargo este fenómeno de aviones cargados de personas chinas se diferencia de la migración ilegal tradicional. Los migrantes latinos contratan coyotes y cuentan con la corrupción para pasar la frontera, se juegan la vida ante la pobreza y la falta de oportunidades. El caso de los chinos tiene el mismo origen económico, pero los patrones delincuenciales son diferentes. La demanda específica de un número determinado de trabajadores con ciertas características se origina en empresas que generan la esclavitud. Contratan charters y pagan a brokers que manejan una empresa criminal a la luz del día.  Lo cierto es  que los buenos criminólogos de la PGR, que sí los hay, podrían investigar el lavado de dinero, a las aerolíneas, el enriquecimiento subrepticio de ciertos empresarios, de agentes migratorios y de administradores de los aeropuertos. Allí está el secreto a la vista de todos; lo demás es amarrar al coyote y dejar libre al dragón.

MILITARES AL ATAQUE

Plan b*
Lydia Cacho

Pedir justicia y paz en México puede costarte la vida.
De norte a sur el ejército viola la constitución, con eso de que hay guerra aquí todo se vale. Pasó inadvertido para las mayorías que hace tres semanas, Greg Sánchez el pastor cristiano que funge como alcalde de Cancún, despidió a los altos mandos de la policía municipal argumentando vínculos con el crimen organizado, pero no hubo arrestos. El general brigadier Alejandro Cárdenas fue nombrado director de la Policía Preventiva; otro general quedó a cargo de la Academia de Policía; dos coroneles de Infantería recibieron la Policía Turística y Tránsito. Son militares en activo llevando a cabo tareas policiacas, con las prerrogativas que su pertenecía al ejército les otorga y las facilidades que les representa su designación en un contexto de guerra contra el crimen organizado. Los nombramientos se dieron en un ambiente que a Greg Sánchez le gusta. Tiene una pasión por los soldados; dos de ellos son parte de su escolta personal que paraliza la avenida Kukulcan cada vez que circula  abriéndose paso al estilo presidencial. El presidente municipal ha dicho que quien cuestiona estos nombramientos seguro responde a intereses criminales.
Está claro que generalizar es inaceptable, hay tantos militares honestos como los hay corruptos y no debemos prejuzgar; sin embargo los hechos de Chihuahua, donde miembros del ejército han fungido como policías infringiendo las leyes, so pretexto de estar en guerra, encienden una alerta.
Este domingo 3 de enero murió balaceada Josefina Reyes, activista de derechos humanos que enfrentó al ejército por el asesinato y desaparición de sus dos hijos. Una vez que Josefina hizo públicos los abusos de poder de miembros del ejército, el argumento de la guerra la dejó sin herramientas jurídicas para actuar en contra de los soldados que mataron a sus hijos. Militares allanaron su hogar en tres ocasiones supuestamente haciendo tareas policiacas. Su propósito era silenciarla. No era la única amenazada de muerte por soldados; el visitador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos Gustavo de la Rosa salió de Chihuahua por amenazas de soldados  a quienes acusó de violar la constitución. El asesinato de Josefina cambia la historia de esta guerra. Ella era nuestra Rosario Ibarra  en el norte y su muerte anuncia una advertencia a los movimientos sociales: defender los Derechos Humanos y ser pacifista en México conlleva riezgo de muerte.
*Columna publicada en El Universal y otros diarios del país.