Nuestro derecho a reclamar

                                                                  
PLAN B
Derecho a reclamar
Lydia Cacho
 
A  Silvia Otero
 
“Ayer apareció muerto un periodista de La opinión. Se llamaba Jorge Money. Tenía los dedos quemados y las uñas arrancadas. En la redacción de la revista, Villar Araujo  me pregunta, masticando la pipa: -¿Y? ¿Cuándo nos toca a nosotros? Nos reímos. Villar estaba investigando la corrupción de las trasnacionales que manejaban el petróleo en su país. Unos días después de esta conversación, secuestraron a Villar para torturarlo”. Esta es una anécdota contada por el periodista Eduardo Galeano en 1975, cuando la derecha comenzaba a reprimir los movimientos sociales y al periodismo en Latinoamérica. Las cúpulas decidieron que ya estaba bueno con el sentimiento democratizador. Que el pueblo era útil para votar y luego debía callar porque no sabía nada de política. Pero allí estuvieron las y los periodistas para consignar la historia.
 
En el Distrito Federal la reportera Silvia Otero sale a trabajar como todos los días y el abogado de un narcotraficante la amenaza de muerte. En Oaxaca asesinan a dos jóvenes que hacen radio comunitaria en lengua indígena. Un reportero de Tv Azteca trabaja, por su cuenta, en una pieza sobre trata de mujeres en Nuevo León; desaparece y la televisora apenas lo recuerda. El fiscal para delitos contra periodistas asegura que harán lo que esté en sus manos. Pero se sabe que en manos de ese fiscal, y de los anteriores, no hay más que ineptitud estratégica ante la desaparición y asesinato de periodistas.
 
Cuando los monopolios televisivos escriben el guión de la historia intencionalmente sesgada, cuando algunos periódicos toman posturas ideológicas sin contraste, la radio se convierte en el espacio vital para que la sociedad se entere de lo que sucede en su comunidad. En ese contexto, ni a las radios comunitarias, ni a personajes como Carmen Aristegui y Ricardo Rocha les va bien con los poderes fácticos.
 
El crimen organizado amenaza abiertamente a periodistas, porque sabe que sus cómplices son  las mafias políticas que representan “lo institucional”. Los funcionarios se escudan en una élite empresarial que hace  de la política un instrumento de sus ambiciones personales. Esa élite es capaz de encarcelar periodistas que les muestran tal cual son. Es  capaz de amedrentar a la sociedad con la imagen del fascismo  para distraer la atención de lo fundamental: hay millones  de personas que  se movilizan en México. Personas con derechos civiles y políticos para exigir un diálogo de 365 días al año; diálogo sobre violencia, petróleo, pobreza, salud, aborto o corrupción. El buen periodismo pone en peligro a las mafias; una sociedad informada y movilizada pone en peligro al monopolio del poder.
 
Lo grave para México es que quienes compran y venden la justicia, hagan de inmaculados patriotas. Peligrosa es la información sesgada. Peligrosos quienes legislan en lo oscurito. Peligro que quienes cuestionan, sea cual sea su método, sean poco a poco eliminados por el sistema. La sociedad debe hacerse presente, rebelarse, opinar y trasformarse. Y mientras esto suceda, habrá siempre periodistas  responsables para dar cuenta de todas las realidades que conforman un país que sueña con la democracia.

MEMORIAS DE UNA INFAMIA


  En su último libro, Memorias de una infamia (Grijalbo), la periodista relata sus orígenes como luchadora social por los derechos humanos y la detención que sufrió por orden de poderosos políticos denunciados en su libro.
En el caso de muchos libros se trata de más que mero entretenimiento. Se tata de revelar injusticias, expresar problemas y, a veces, también de emplearse por un mundo mejor. No es de sorprender que los autores de esos libros, y también las editoriales que los publican, tengan que luchar una y otra vez con resistencias, por lo general por parte de las personas que quieren ocultar esas injusticias o que se ven acusadas públicamente en dichos libros. La periodista Lydia Cacho Ribeiroescribe libros así. Con la editorial mexicana Grijalbo, de Random House Mondadori ha publicado dos obras en las que registra valerosamente lo que ha descubierto sobre la corrupción en su país, México. Valerosamente porque se ve amenazada con regularidad, ha de luchar ante los tribunales por su credibilidad e incluso temer por su vida desde que en su primer libro, Los demonios del Edén (Grijalbo), demostró que importantes hombres de negocios y políticos de alto rango estaban involucrados en una red internacional de pornografía y abuso de menores.
La UNESCO distingue ahora a Lydia Cacho por su trabajo con el premio Guillermo Cano a la libertad de prensa. El jurado de periodistas y editores motiva la elección de este modo: « Los miembros del jurado quedaron impresionados por el coraje mostrado por Lydia Cacho Ribeiro, ya que continúa denunciando la corrupción política, el crimen organizado y la violencia doméstica, frente a amenazas de muerte, ataques contra su vida y batallas legales.» Más adelante dice que «un periodista o una periodista que conoce el ambiente antagónico en el que se mueve y continúa cumpliendo el deber de mantener informados a sus lectores, oyentes o telespectadores sobre la sociedad en la que viven, merece reconocimiento por su contribución a la libertad de expresión en el mundo.»
La lista de los premios Guillermo Cano a la libertad de prensa de la UNESCO se lee, en efecto, como un triste testimonio del desprecio mundial por la libertad de prensa y de opinión. El año pasado, ese premio se concedió a título póstumo a la periodista rusa Anna Politowskaya, crítica con el gobierno, asesinada en Moscú en 2006. El año anterior, el premio fue para May Chidiac; la periodista libanesa, crítica con Siria, fue víctima de un atentado con coche bomba en el que perdió el brazo y la pierna izquierdos. También los demás premiados se han destacado especialmente por su valor para seguir escribiendo lo que consideran correcto e importante a pesar de las amenazas. Muchos han estado o están en prisión, han sido torturados o han sobrevivido a atentados.
Cristóbal Pera, director editorial de Random House Mondadori México, se alegra mucho del reconocimiento internacional por la UNESCO del trabajo de Lydia Cacho. Pues se decidió por convicción a editar los libros de Lydia Cacho: «Como editor tuve el honor de editar y conocer a Anna Politkovskaya en España —recuerda— y vi con mucha pena cómo su papel de periodista crítica con el poder le costó la vida. Después de esa experiencia, conocer a Lydia Cacho y editar sus reportajes implacables con la corrupción es para Grijalbo en México un orgullo que comparte toda la editorial, para quien la periodista es más que una autora, es una causa.» Cristóbal Pera recuerda: «Tras publicar en Grijalbo su primer libro, Los demonios del Edén, donde revelaba una red internacional de pornografía y abuso infantil con conexiones de hombres de negocios y políticos mexicanos, la editorial se vio acosada por políticos influyentes que trataron de impedir su presentación.»
Según sus palabras, «Grijalbo es el sello editorial líder en libros políticos críticos con el poder y la corrupción en México. Lydia Cacho ha publicado recientemente Memorias de una infamia, donde relata la detención ilegal que sufrió por orden del gobernador de Puebla, Mario Marín, para proteger a algunos hombres de negocios denunciados en el primer libro de la periodista. Este premio de la UNESCO a Lydia Cacho es una confirmación más de que la situación de esta arriesgada periodista, comprometida con denunciar la corrupción hasta en las más altas esferas, representa un caso de libertad de expresión de interés internacional.» Cacho ya recibió en 2006 el premio Francisco Ojeda al coraje periodístico, en el año 2007 el premio Ginetta Sagan de Amnistía Internacional para los derechos de las mujeres y de los niños.
El premio Guillermo Cano de la UNESCO, dotado con 25.000 dólares, le será entregado a Lydia Cacho el Día mundial de la libertad de Prensa, el 3 de mayo, en Maputo, Mozambique, de manos del director general de la UNESCO, Koichiro Matsuura. La UNESCO entrega anualmente este premio desde 1997 en reconocimiento de la labor de una persona o una organización en defensa o fomento de la libertad de prensa. El epónimo del premio es el editor colombiano de periódicos Guillermo Cano, asesinado en 1987 por sus informes sobre barones de la droga influyentes de su país. (jl)

MEMOIRS OF A DISGRACE: THE STORY OF LYDIA CACHO
Lydia Cacho at a Supreme Court hearing.
Some books are much more than pure entertainment. They are about uncovering social grievances, addressing problems and sometimes about fighting for a better world. It’s no surprise that the authors of these books and also their publishers have to constantly battle resistance – mostly from people who want to cover up the abuses, or who are publicly accused in these books. The journalist Lydia Cacho Ribeiro writes such books. She has published two works through Random House Mondadori’s Mexican imprint Grijalbo, in which she courageously writes about the corruption she has uncovered in Mexico, her native country. Courageous because she is regularly threatened, has to fight for her credibility in    court and even fears for her life since she exposed the involvement of leading business people and high-profile politicians in an international network of pornography and child molestation in her first book “Los Demonios del Edén” (The Demons of Eden; Grijalbo.)
UNESCO has now awarded Lydia Cacho Ribeiro the  Guillermo Cano World Press Freedom Prize  for her work.  Joe Thloloe, President of the jury of 14 professional journalists and editors from all over the world, and Press Ombudsman of the Press Council of South Africa, explained the choice of this year’s laureate: “Members of the jury were impressed by the courage of Lydia Cacho Ribeiro as she continues to expose political corruption, organized crime and domestic violence in the face of death threats, an attempt on her life and legal battles. For me, a journalist who knows the antagonistic environment in which he or she operates and continues to do the right thing by keeping readers, listeners or viewers informed about their society deserves recognition for their contribution to freedom of expression around the world. Lydia Cacho is such a laureate.” 
The list of winners of the UNESCO Guillermo  Guillermo Cano World Press Freedom Prize reads like a sad testimony of worldwide disdain for press freedom and freedom of speech itself. Last year the prize was awarded posthumously to the Russian journalist critical of the government Anna Politkovskaya, who was murdered in Moscow in 2006. The year before that, the prize went to Lebanese journalist May Chidiac, a critic of Syria who lost her left forearm and leg in a car bomb attack. The other laureates have also particularly distinguished themselves with their courage to write what they regarded as right and important despite threats. Many are, or were, in prison, or have suffered torture or survived attacks. 
The Grijalbo publishing house was also put under pressure
Cristóbal Pera, editorial director of Random House Mondadori México, is delighted by the international appreciation of Lydia Cacho’s work shown by UNESCO, as he publishes Cacho’s books out of conviction: “I had the honor of publishing Anna Politkovskaya in Spain and of meeting her in person,” he remembers. “And I have had to painfully watch how her role as a critical journalist cost her her life.” After this experience the publishing house Grijalbo is very proud “to know Lydia Cacho and to publish her relentless reports about corruption.” The journalist is more than an author, it’s all about conviction. Not only Cacho, but also her publishers Grijalbo took a clear stand by publishing the book. Cristóbal Pera remembers: “After Grijalbo had published her first book ‘Los Demonios del Edén’ ( … ) the publishing house found itself confronted with legal accusations along with the author, and under pressure from influential politicians who tried to prevent the publication of the book.” 
Grijalbo claims to be the leading publishing house in Mexico for critical books on the subject of politics and corruption. Cacho’s latest book, “Memorias de una infamia” (“Memories of a disgrace”), has also been published by Grijalbo. Here she describes how she was harassed after the publication of her first book by powerful politicians and even arrested on order of the governor of Puebla, Mario Marín. According to Cristóbal Pera, the UNESCO prize for Lydia Cacho shows “that the situation of this courageous journalist who commits herself to uncovering corruption in the highest echelons of society, is a case of freedom of speech that deserves international interest.” Cacho has already received the Francisco Ojeda  Award  for journalistic courage in 2006 and the Amnesty International Ginetta Sagan  Award  for the rights of women and children in 2007. 
Lydia Cacho will be presented with the $25,000 UNESCO Guillermo Cano  Prize by UNESCO  Director-General  Koïchiro Matsuura, in Maputo, Mozambique, on May 3,  World Press Freedom Day. UNESCO has awarded the prize every year since 1997 in recognition of the work of an individual or organization in defending or supporting press freedom. The prize is named after Colombian newspaper editor Guillermo Cano, who was murdered in 1987 because of his reports on influential drug barons in his country. (jl)
AUTOR DE VERSIÓN EN INGLÉS Y ESPAÑOL: intranet de Bertelsmann
 

Lydia Cacho gana el Premio Mundial UNESCO-Guillermo Cano de Libertad de Prensa

La reportera mexicana Lydia Cacho Ribeiro gana el Premio Mundial UNESCO-Guillermo Cano de Libertad de Prensa. Primera mujer mexicana en recibir esta presea.
 
            París, 9 de abril — El Director General de la UNESCO, Koichiro Matsuura, designó hoy a Lydia Cacho Ribeiro, reportera freelance residente en Cancún, México, como ganadora del Premio Mundial UNESCO-Guillermo Cano de Libertad de Prensa, basándose en la recomendación del jurado internacional del Premio.
 
            Joe Thloloe, presidente del jurado, formado por 14 periodistas profesionales y editores de todo el mundo y Ombudsman del Consejo de Prensa de Sudáfrica, explicó con estas palabras la elección de la ganadora de este año:
 
            “Los miembros del jurado quedaron impresionados por el coraje mostrado por Lydia Cacho Ribeiro, ya que continúa denunciando la corrupción política, el crimen organizado y la violencia, frente a amenazas de muerte, ataques contra su vida y batallas legales. Para mí, un periodista o una periodista que conoce el ambiente antagónico en el que se mueve y continúa cumpliendo el deber de mantener informados a sus lectores, oyentes o telespectadores sobre la sociedad en la que viven, merece reconocimiento por su contribución a la libertad de expresión en el mundo. Lydia Cacho es una persona así, y merece este premio”.
 
            El Director General entregará el premio a Lydia Cacho en una ceremonia que tendrá lugar el 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa, en Maputo. Este año, la UNESCO celebra el Día en la capital de Mozambique, donde tendrá lugar también una conferencia sobre el acceso a la información.
 
            Nacida en 1963, Cacho colabora en el diario El Universal y en el semanario Dìa siete. A través del periodismo de investigación, puso al descubierto la implicación de empresarios, políticos y narcotraficantes en la prostitución y la pornografía infantil. En 2006, investigó las muertes violentas de cientos de mujeres jóvenes en Ciudad Juárez, al norte de México.
 
            Cacho ha sido objeto de repetidas amenazas de muerte debido a su trabajo. Su automóvil fue saboteado y ella fue víctima de acoso policial. En 2006, recibió el Premio Francisco Ojeda al valor periodístico y en 2007 el Premio Ginetta Sagan de Amnistía Internacional por su trabajo en defensa de los derechos de las mujeres y los menores.
 
            Creado en 1997 por el Consejo Ejecutivo de la UNESCO, el Premio Guillermo Cano se falla todos los años y recomensa el trabajo de un individuo o de una organización en la defensa o la promoción de la libertad de expresión en cualquier lugar del mundo, en particular si esta acción pone en peligro la vida de ese individuo. Las candidaturas al mismo provienen de los Estados Miembros de la UNESCO y de organizaciones regionales o internacionales de defensa y promoción de la libertad de expresión.
 
El Premio recibe el nombre del editor colombiano Guillermo Cano, asesinado en 1987 por haber denunciado las actividades de poderosos narcotraficantes en su país.
 
            Desde su creación, el Premio, dotado con 25.000 dólares y financiado por las Fundaciones Cano y Ottaway, ha recaído en las siguientes personas: Anna Politkovskaya (Federación de Rusia, 2007), May Chidiac (Líbano 2006), , 2005), Raúl Rivero (Cuba, 2004), Amira Hass (Israel, 2003), Geoffrey Nyarota (Zimbabwe, 2002), U Win Tin (Myanmar, 2001), Nizar Nayyuf (República Árabe Siria, 2000), Jesús Blancornelas (México, 1999), Christina Anyanwu (Nigeria, 1998), Gao Yu (China, 1997).
 

Cacho denuncia boicot de ‘Góber’

 

Amenazan a funcionarios para no ir a presentación de libro, dice
alberto.morales@eluniversal.com.mxyanet.aguilar@eluniversal.com.mx
La escritora y periodista Lydia Cacho denunció que en Puebla hay una campaña para boicotear la presentación de su libro Memorias de una infamia a celebrarse el próximo 5 de abril en el Zócalo de esa ciudad.
Responsabilizó al gobierno de esa entidad, que encabeza Mario Marín, de lanzar una estrategia de intimidación entre los empleados del gobierno estatal y estudiantes becados de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), para no asistir bajo la amenaza de perder su trabajo y retirarles sus becas económicas.
La también autora de Los demonios en el Edén, donde documenta una red de pederastia en México que implica a políticos y empresarios; y por el cual fue detenida por el gobierno de Marín Torres a petición del empresario textil Kamel Nacif, según grabaciones telefónicas dadas a conocer en 2006.
Dijo que en marzo la editorial (Grijalbo Mondadori) contrató a una empresa para colocar un anuncio espectacular, en el que se invitaba a la gente a la presentación del libro, pero el domingo pasado por la noche la policía llegó a retirar con el argumento que era “peligroso”.
Retiran anuncio
Norma Bautista, gerente de comunicación del grupo editorial Random House Mondadori, confirmó que el 14 de marzo se montó el espectacular en la calle 11 Sur del centro de Puebla. “La agencia de Puebla dijo que el espectacular fue retirado por una orden que decía que la estructura no cumplía con los requerimientos de seguridad y que las construcciones aledañas estaban en peligro”, señaló Bautista.
Hasta ayer por la tarde, la agencia de publicidad había pagado la multa y se comprometió a reinstalarlo en el mismo lugar para cumplir los 35 días como marca el contrato; sin embargo, ya se había instalado otro anuncio panorámico.
Además del retiro del anuncio espectacular, todos los medios de comunicación —radio y prensa escrita— que tenían pactadas entrevistas con la periodista Lydia Cacho para hablar de su libro, fueron canceladas sin razón alguna.
“Tenemos informes de que el gobierno poblano envió una carta a todos los directores de todos medios para que no cubran el acto, que es caso superado y que están haciéndole daño al gobierno y a la sociedad al darme espacio”, acusó Lydia Cacho.
La también defensora de derechos humanos dijo que en las secretarías del estado de Puebla se advirtió a sus trabajadores que no podían ir a la presentación.
“La advertencia dice que la Secretaría de Gobierno va a poner cámaras de video y sí se encuentra que algún empleado asistió perderá su trabajo. De esto ya hay antecedentes, que documento en mi libro, de cómo personas que ayudaron a mi liberación fueron despedidas”, subrayó la escritora.
La periodista dijo que acudió ya a instancias como el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), con sede en Nueva York, y a Reporteros Sin Fronteras para denunciar estos hechos.
Afirmó que no tiene temor y que se llevará a cabo la presentación de su libro en Puebla, porque la sociedad tiene derecho a enterarse de la otra parte de la historia la que llamó “la historia de los perdedores, la de quienes no tuvo acceso a la justicia y el gobernador no puede evitarlo”.
Se buscó en reiteradas ocasiones la respuesta del gobierno poblano, pero el director de Comunicación Social, Javier Sánchez, no respondió al llamado.

Respuesta a la desolación

Lydia Cacho
Me escriben hombres y mujeres de todas las edades, comparten su cariño y sus buenos deseos, pero también comparten su rabia, su impotencia. Algunos jóvenes me escriben asegurando que esta patria suya está podrida, que no hay salida, por eso no hay razón sostenible para arriesgar la vida, o el poco bienestar que se tenga para salvarla. O simplemente que no quieren hacer nada de nada, porque el futuro es desolador.
Durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) el pasado jueves 29 de noviembre de 2007, durante la presentación de mi libro Memorias de una infamia, un joven de unos 18 años nos escuchaba de pie, observándolo todo con interés. En el momento de charlar con el público él tomó el micrófono y con una honestidad bañada de angustia existencial preguntó “¿Para que seguir, Lydia, si ya perdiste en la Suprema Corte? Si ya ganó, otra vez la corrupción, yo ya no creo en nada ¿Cómo creer en México?”. Su pregunta rebotó en todo mi cuerpo, hacía apenas unas horas había escuchado el veredicto de seis jueces y juezas de la Suprema Corte favoreciendo al “Gober precioso” y a Kamel Nacif, el protector y socio del pederasta. Las lágrimas estaban agolpadas en mi garganta, pero me rehusaba a llorar, al menos en ese momento, porque yo, al igual que el resto de millones de mexicanas y mexicanos indignados ante la resolución, quería comprender, pensar en el siguiente paso, no desmoronarme y caer en los brazos de la tristeza y la incertidumbre.
Mirándole a los ojos le dije que cuando yo tenía su edad me pregunté lo mismo, y que ahora –veintisiete años después- sabía que valía la pena seguir intentándolo. No hubo tiempo para más.
Ahora que ustedes me escriben, que Mariana de 15 años pregunta lo mismo, no puedo sino recordar que cuando yo era niña y mi madre iba a la Universidad –que se pagaba con grandes esfuerzos- ella era una mujer entre cada 50 o 60 hombres. Yo tenía cinco años cuando la matanza de Tlatelolco, y luego vinieron las desapariciones forzadas y recuerdo la ebullición de mis tíos maternos, estudiantes entonces y los diálogos de miedo de las amistades de mi madre. Y yo sólo miraba y escuchaba. Continue reading “Respuesta a la desolación”

Instituciones Endiabladas

Por Jorge Zepeda Patterson. Publicado en El Universal y otros 22 diarios en el país el 16 de diciembre, 2007.
Hace unos días un reportero preguntó a Lydia Cacho si la decisión de la Suprema Corte a favor del “gober precioso” Mario Marín constituía una muestra palpable de que había que enviar al diablo a las instituciones. Lydia respondió que a su parecer el problema principal no estaba en las instituciones (aunque eran perfectibles) sino en las personas que dentro de ellas prostituyen su tarea.
En otras palabras, no son las normas sino las personas (buenas y malas) quienes definen la calidad moral de las instituciones. Pero a la luz del hedor que desprenden órganos como el Congreso, la Suprema Corte o el IFE, uno tendría que preguntarse: ¿Hay condiciones para que una o un legislador honrado, un juez honesto, un ciudadano bien intencionado pueda hacer alguna diferencia? ¿Hay condiciones, incluso, para que se mantenga en su trinchera o el sistema termina por botarlo o cambiarlo?
Alicia Elena Pérez Duarte la Fiscal Especial para la Atención de Delitos contra las Mujeres de la PGR, acaba de ofrecernos una respuesta. Renunció el viernes pasado por vergüenza profesional, luego de la decisión de la Corte. Continue reading “Instituciones Endiabladas”

El 16 de diciembre de Lydia Cacho

Escrito Por MIGUEL ÁNGEL GRANADOS CHAPA, en Reforma, AM y otros diarios, 16 de diciembre, 2007
Pretendieron silenciarla. Consiguieron el resultado contrario. La denuncia de la periodista Lydia Cacho contra pederastas y pornógrafos, y sus cómplices atildados como corresponde a quienes ejercen respetables funciones administrativas y parlamentarias —por más que sus uniformes de gente decente sean meros disfraces de su verdadero talante— adquirió resonancias que incluyen el informe preparado por una comisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, preparado a partir de una solicitud de las dos cámaras del Congreso de la Unión. A pesar de que el Tribunal Constitucional se dejara ganar por el formalismo que sirve de excusa para no entrar en la realidad, ha quedado claro que el gobernador de Puebla, Mario Plutarco Marín Torres urdió a pedido de Kamel Nacif una maniobra contra la periodista que había denunciado a Jean Succar Kuri y su red delincuencial, expuesta en el libro Los demonios del edén. Si se buscó que ese libro fuera tenido como difamador y calumnioso, hoy su verdad y la buena fue con que fue escrito brilla como el sol de Cancún. No sólo eso. Lydia Cacho ha podido recuperar, en un admirable ejercicio de gallardía e inteligencia, la terrible vivencia del proceso en que estuvo en riesgo de perder la vida y formalmente perdió la libertad, aunque mantuvo siempre consigo su dignidad. Ha escrito sus memorias de una infamia que llega al público acompañado por el DVD de Los demonios del edén, un documental dirigido por Alejandra Islas. En esas memorias Lydia Cacho narra su infausto 16 de diciembre de 2005, un día como hoy de hace dos años. Continue reading “El 16 de diciembre de Lydia Cacho”

Desplegado de periodistas critica fallo de la Corte

Nota de La Jornada, 13 de diciembre, 2007
Carolina Gómez Mena
Periodistas de diversos medios de comunicación, nacionales y extranjeros, suscribieron una declaración en defensa de su profesión, así como en contra de las redes de pederastia y pornografía infantil y de sus encubridores, derivado del caso Lydia Cacho Ribeiro.
En el escrito, que hasta ahora cuenta con la adhesión de más de 600 comunicadores, se critica la determinación tomada por los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación –el pasado 29 de noviembre– de que no hubo violación “grave” de las garantías de la periodista Lydia Cacho por el gobernador de Puebla, Mario Marín, y se advierte que el fallo del máximo tribunal no implica que el proceso penal no deba seguir su curso.
Hasta ayer habían signado el documento periodistas de 28 estados y de nueve países: Argentina, Bélgica, Canadá, Chile, Colombia, España, Estados Unidos, México y Puerto Rico. Entre los firmantes están Cristina Pacheco y adherentes, como el escritor José Emilio Pacheco, los cineastas Luis Mandoky y Carmen Jiménez Cacho, así como Sergio Fernández, profesor emérito de la UNAM y Premio Nacional de Ciencias y Artes 2007. Continue reading “Desplegado de periodistas critica fallo de la Corte”

La Corte. Juzquemos a los jueces

Por Jorge Zepeda Patterson. Publicado en El Universal y otros 22 diarios del país, el 2 de diciembre, 2007
El viernes pasado, 36 horas después de que la Suprema Corte fallara a favor del gobernador Mario Marín, Lydia Cacho recibió la llamada de una niña aterrada. Se trataba de una de las víctimas de Succar Kuri y una testigo clave en el juicio que se sigue en contra del pederasta. “Nos van a matar”, dijo al teléfono entre balbuceos. Y razones de preocupación no le faltaban. Durante meses personeros de Sucar han presionado a la niña y a su madre con amenazas de toda índole para que se retracte del testimonio en el que describe las maneras en que fue abusada. Ha resistido el acoso porque abogados y defensores de derechos humanos le habían pedido confianza en la posibilidad de que se hiciera justicia. El viernes le dijo a Lydia, entre sollozos que le cortaban el aliento, que el perdón a Marín confirmaba que Succar tenía razón: tienen comprados a los jueces y al gobierno. Continue reading “La Corte. Juzquemos a los jueces”

Lydia Cacho es galardonada

Lydia Cacho es galardonada
Obtiene el premio mundial Valentía en el Periodismo 2007
MÉXICO (AP).— Ella decidió revelar una red de pederastia en Cancún, Quintana Roo, al exponer a hombres poderosos que considera implicados, y más tarde —irónicamente— llegó a los espacios informativos cuando se le quiso acallar mediante una detención con visos de secuestro, amenazas y hasta una demanda.
Lydia Cacho Ribeiro se asomó por el bajo mundo del destino turístico y salió con una acusación punzante de políticos poderosos a los que culpa de hacer poco o nada para impedir que un prominente empresario llevara con engaños a niñas pobres del balneario caribeño a su casa para que él y sus amigos tuvieran relaciones sexuales con las menores.
Dos años después de la revelación, la lucha de la periodista contra quienes trataron de acallarla está ahora en la Suprema Corte de Justicia.
Lydia Cacho Ribeiro recibió ayer el Premio Valentía en el Periodismo 2007 que entrega la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios de Comunicación con sede en Nueva York, Estados Unidos, como un tributo a sus acciones a favor de los derechos de los niños y las mujeres.
Defensa Lydia Cacho, fundadora y directora de un albergue para víctimas de delitos sexuales en Cancún, defiende su decisión de exhibir lo que consideró como ineptitud de fiscales y periodistas locales que acosaron a presuntas víctimas y mutismo de empresarios y políticos que soslayaron los abusos.
“No dije que esas personas necesariamente violaron a esas niñas”, aclaró la escritora, quien insiste en que sus afirmaciones están respaldadas por documentos oficiales del caso y declaraciones de menores que fueron víctimas de abuso sexual.
Lydia Cacho, de 44 años, sostiene que su profesión de periodista está bajo acoso en gran parte de México, donde los medios de información están sujetos a la intimidación y violencia del crimen organizado y a las presiones de dirigentes políticos.
En su libro “Los demonios del Edén”, la autora relata supuestas correrías en Cancún del empresario Jean Succar Kuri, quien en julio de 2006 fue extraditado por Estados Unidos para ser enjuiciado en México por corrupción de menores, abusos sexuales a menores y pornografía infantil. Succar Kuri ha negado las acusaciones.
El asunto causó sensación por la divulgación de grabaciones de audio con telefonemas en que el gobernador de Puebla, Mario Marín Torres, y el empresario Kamel Nacif tramarían la encarcelación de Lydia Cacho, quien en diciembre de 2005 fue llevada por carretera de Cancún a una prisión distante 1,500 kilómetros, bajo la custodia de policías que no pertenecían al primer lugar y no le dijeron los motivos del arresto. En el trayecto, fue sometida a intimidación por los agentes poblanos.
Más tarde, ya en Puebla, se le comunicó que había sido acusada de calumnia y difamación por Kamel Nacif y fue dejada en libertad bajo fianza.
Cautela Ahora, exonerada de los dos cargos, Lydia Cacho espera la respuesta de la Suprema Corte de Justicia a sus acusaciones contra Marín y otros altos funcionarios estatales por abuso de poder, tráfico de influencias y violación de derechos humanos.
La escritora espera con reservas que el máximo tribunal permita que el Congreso retire a Marín la inmunidad que tiene como gobernador.
La activista se enfrenta aún a una demanda por difamación de una mujer quien dice que fue víctima de abusos cuando niña y aparece con un seudónimo en el libro de Lydia Cacho. La demandada y sus abogados han preguntado quién paga los gastos legales de la querellante, sin obtener respuesta hasta ahora.