García Luna y las mujeres

Plan b
Lydia Cacho

¿Cómo se debe juzgar a un comandante de policía que intenta asesinar a una mujer que no le obedece? preguntó la abogada defensora al equipo de Genaro García Luna. Aun no llega la respuesta puntual, pero está claro que la postura del Secretario de Seguridad Pública Federal resultará vital para sentar un precedente.

Salvador Cruz Neri, Coordinador Estatal de la Policía Federal (PF) en Querétaro, tenía una relación sentimental con la suboficial Margarita González (muchas parejas resultan de esos grupos policíacos que tiene poco tiempo libre y una fuerte convivencia diaria con horarios e intereses similares). Pero las cosas cambiaron para Margarita cuando en febrero de este año su entonces pareja decidió violarla. Varios colegas se enteraron, pero de la misma razón por la cuál la violación en el lecho conyugal sigue generando inseguridad para las esposas victimadas por la ambigüedad generada por los lazos emocionales, Margarita no denunció.
Hace unas semanas Cruz Neri llegó al hogar de la suboficial en un vehículo blindado propiedad de la PF, armado y acompañado de su guardaespaldas, intentó forzar a su expareja a mantener relaciones sexuales. Ella se negó y frente a su escolta el jefe policíaco la atacó con tal virulencia que de no haber sido por la intervención del otro, probablemente Neri la hubiera asesinado.
 
Ella quedó inconsciente y fue llevada de emergencia al hospital, donde se documentó la gravedad de la golpiza. Uniformados de federal llegaron al hospital para advertir a Margarita que guardara silencio, ella les pidió que se retiraran. Margarita pidió ayuda y la abogada chihuahuense Lucha Castro, experta en violencia de género inició la defensa por intento de feminicidio. Gracias a presiones de organismos internacionales y grupos de mujeres, la SSP dio de baja temporal al agresor para investigarlo.
La importancia de este caso es vital para México. Porque cuando discutimos la limpieza de los cuerpos policíacos y su profesionalización, lo hacemos casi siempre desde lo abstracto, refiriéndonos a evitar que se corrompan. Sin embargo al igual que en los casos de militares que infringen la ley, queda claro que cualquier miembro de un cuerpo de seguridad pública debería de estar sujeto a un rasero moral ejemplar. Porque cuando un policía cuya tarea es prevenir el delito y salvaguardar a las y los ciudadanos, utiliza el poder de su puesto, el uniforme, las armas, los vehículos del Estado para ejercer violencia y amedrentar a su víctima (sea o no su pareja) no solamente viola la ley sino debilita la credibilidad de la institución y fomenta la impunidad ejemplar. La forma en que durante estas semanas actuaron un grupo importante de altos mandos de la SSP para amedrentar a Margarita revela que los pactos masculinos de protección a los agresores no tienen límites ni fronteras.
Durante más de veinte años la sociedad mexicana ha logrado evidenciar que la violencia en el ámbito doméstico es un asunto público, y que revela valores culturales de jerarquía unidireccional. Ya las leyes la denominan violencia de Género, justamente porque tiene  componentes culturales, sociales y jerárquicos que buscan mantener un discurso machista que justifica y avala la violencia como instrumento de control.
El hecho de que los expertos en seguridad adviertan que la vida de Margarita  y sus defensoras corre peligro real, nos revela los alcances que tienen ciertos miembros de la policía federal para ocultar un delito ya inocultable. Otros policías, sin embargo, se han mostrado indignados y a favor de que Cruz Neri sea juzgado con doble severidad, primero por la violación y la tentativa de feminicidio y segundo por haber utilizado su jerarquía, su cercanía a Cárdenas Palomino y el poder de la institución para intentar aniquilar a una mujer que se negó a someterse. El Secretario de Seguridad Pública, García Luna, ha de demostrar que las mujeres no solamente tienen puestos en igualdad de circunstancias en la policía federal, debe ir más allá y hacernos saber si existe un código de ética que establezca la no aceptación plena (y el castigo en caso de que suceda), del hostigamiento sexual,la discriminación y la violencia de género entre las y los miles de integrantes de las fuerzas federales.
La valentía de Margarita es monumental, además de asumir el riesgo por decir la verdad y poner el ejemplo, se atreve a enfrentar al monstruo del sexismo al interior de un cuerpo policíaco nacional al que ella pertenece, porque cree fervientemente que el país puede cambiar y que la policía profesional debe ser congruente. Cuando fue contratada dijo estar dispuesta a jugarse la vida por su país, pero nunca imaginó que el enemigo vendría desde adentro.
La respuesta de García Luna no puede esperar y Margarita no está sola, es una mujer policía ejemplar, como las que necesita México.
 
www.lydiacacho.net Twitter: @lydiacachosi

 
 
 
 
 

DEMONIOS DEL EDÉN: EN ESPAÑA

En dos operativos simultáneos (Enea y Hunter), las autoridades españolas dieron el mayor golpe a las redes de distribución de pornografía infantil de ese país. Detuvieron a 186 personas y otras 18 están sindicadas de posesión y tenencia de imágenes con contenido pedófilo. La operación Enea, con una duración de doce meses, fue realizada por la Brigada de Investigación Tecnológica, con 400 agentes que realizaron 147 registros, en  colaboración de otras policías europeas y tuvo como resultado la captura de 157 personas en 16 comunidades autónomas. Por su parte, la Guardia Civil llevó a cabo la operación Hunter en 20 provincias, en la cual se incautaron 60 computadores con miles de imágenes pornográficas pedófilas, se realizaron 43 registros y 29 personas fueron capturadas, además de otras 18 que fueron implicadas. Estas capturas se registran casi un mes después de que una red de violadores de bebés fuera desmantelada en el marco de la llamada operación Kova, también en España. En 2010 gracias a las denuncias ciudadanas las autoridades españolas llevaron a cabo la operación Nectarina, en la que arrestaron a hombres que compartían pornografía infantil intercambiando archivos p2p (peer 2 peer) en Internet.

Si bien es cierto que el esfuerzo policíaco por atacar el consumo y detener la circulación de pornografía infantil es notable en España y otros países como Inglaterra, no podemos evitar preguntarnos ¿y donde están esos niños y niñas utilizados para la pornografía? ¿quién les rescatará? ¿cómo se produjo la pornografía y cuando veremos a esos productores? ¿cómo capturan a esas pequeñas? El libro que usted tiene en sus manos es justamente la entrada a ese mundo tal cual es, una investigación periodística al interior de las redes de explotación sexual infantil, de turismo sexual y pornografía de Cancún México, vinculadas a otros países del mundo.

Luego de escuchar el testimonio de una joven que escapó de una red de tratantes de niñas y adolescentes en 2003, comenzó una odisea inimaginable en la cuál mi vida quedó ligada para siempre a la de las casi doscientas pequeñas y pequeños abusados por un grupo de sujetos  entre los cuales están un magnate libanés, un hotelero y varios encumbrados políticos mexicanos.

Escribir este libro (Demonios del edén) transformó mi vida para siempre. Desde entonces he vivido con amenazas de muerte, por su publicación fui encarcelada y torturada para acallar esta historia; pasé juicios civiles y penales en mi país, pero aun sigo creyendo que valió la pena escribirlo. Pocas veces en la vida, como periodistas, tenemos la oportunidad de captar desde sus entrañas a las redes criminales, de escuchar de viva voz las estrategias que utilizan los que producen la pornografía infantil, de conocer las evidencias y entender su alcance, de ver trabajar a policías éticos y valientes y a los que se venden por un puñado de dólares. Yo fui testiga de todo esto y más. El libro que usted tiene en sus manos es una historia de la valentía de un grupo de niñas y adolescentes que sobrevivieron a sus captores, y luego, al corrupto sistema de justicia mexicano. Es una radiografía de la movilización de la justicia internacional y de las mafias que se equiparan en poder y recursos.

Gracias a la valentía de las pequeñas y a este esfuerzo periodístico, Jean Succar Kuri, el líder de los explotadores de niñas y niños que usted conocerá de cerca en este libro, recibió en 2011 una sentencia de 112 años en prisión. La primera de este tipo por pornografía infantil y explotación sexual de niñas, niños y adolescentes.El pederasta prometió en el juzgado que si recibía sentencia yo moriría; su amenaza sigue vigente, pero el logro de su encarcelamiento es mayor que la fuerza de su amenaza.

España ha sido mi segundo hogar, en los momentos más difíciles las redes de mujeres y de periodistas en general me cobijaron mientras me defendía de las mafias e intentaba ayudar a las  niñas sobrevivientes a reconstruir su vida fuera del infierno de la explotación sexual. Me emociona que Demonios del edén: el poder detrás de la pornografía infantil, se publique aquí, porque sigo creyendo que los criminales que abusan, raptan y corrompen a nuestras hijas e hijos son sólo un puñado, comparado con los millones de personas que en esta aldea global estamos dispuestas a trabajar, mano a mano, para señalarles, nombrarles y detenerles hasta que éste sea un mundo seguro y pacífico donde nuestras hijas e hijos no vivan con miedo de convertirse en objetos de la violencia sexual, o en sujetos que la reproduzcan.

Para ello es imprescindible comprender cabalmente que lo que le sucede a una niña en cualquier país, les está sucediendo a todas las niñas del planeta. Que dar voz y salvar a una pequeña o a un niño de la violencia, es comenzar a transformar el mundo, es darles el mensaje de que ellas y ellos tienen un tarea futura: hacer de éste un mundo mejor del que les hemos heredado.

Lydia Cacho

Cancún, México.

Acompáñanos a EL PAÍS DE UNO

HOY JUEVES  27 DE OCTUBRE

¿CÓMO NOS APROPIAMOS DE NUESTRO PAÍS? LA SOCIEDAD PUEDE CONSTRUIR ESTRATEGIAS PUNTUALES PARA SACAR A

MÉXICO DE SUS MÁS GRAVES PROBLEMAS.

LA AUTORA, POLITÓLOGA Y ANALISTA DENISE DRESSER COMPARTIRÁ LAS CLAVES ESTA NOCHE.

PRESENTACION LIBRO EL PAÍS DE UNO

CON: CARMEN ARISTEGUI, LYDIA CACHO Y DENISE DRESSER

AUDITORIO JAIME TORRES BODET

EN EL MUSEO NACIONAL DE ANTROPOLOGIA E HISTORIA

7:30PM

ENTRADA LIBRE

Michelle Bachelet y Lydia Cacho

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La Directora de ONU Mujer, Michelle Bachelet presntará premio a Lydia Cacho

 

Michelle Bachelet,  ex presidenta de Chile, actualmente Directora de ONU Mujer, presentará esta semana en Nueva York el Premio al valor Civil (Civil Courage Prize) de la Train Foundation a la periodista y activista mexicana Lydia Cacho.

La ceremonia se llevará a cabo en Nueva York. Lydia Cacho tendrá diversos encuentros con periodistas, activistas sociales y políticos de los Estados Unidos tanto en la Universidad de Columbia, en Nueva York como en Washington D,C.

El premio se entrega a la mexicana por su valor civil y perseverancia en la lucha contra la Trata de mujeres, niñas y niños y por su persistente y efectiva batalla en contra de la pornografia infantil que en su país, México, se ha convertido en un delito grave gracias a la mobilización social generada, en gran medida, por la incansable labor de la periodista, autora de los libros Los demonios del edén: el poder detrás de la pornografía infantil. Memorias de una infamia, asi como de otros títulos entre los cuales resalta el manual de prevención de abuso sexual infantil Con mi hij@ no (Todos de Editorial Grijalbo). La más reciente obra de esta autora mexicana de 48 años, es Esclavas del poder: un viaje al corazón de la esclavitud de mujeres y niñas en el mundo; obra que ha sido traducida a ocho idiomas  y cuyo impacto en más de 30 países ha sido notable.

La premiada es actualmente columnista de los diarios El Universal y de Sinembargo.mx. A pesar de las múltiples amenazas de muerte recibidas recientemente, Cacho ha dicho “Yo no iré a ninguna parte, los corruptos y criminales son muy pocos comparados con quieens queremos construir un México fuerte y digno. El miedo deben tenerlo ellos, porque seguiremos arrojando luz sobre sus acciones hasta que algún día no haya un sólo rincónn del país en el cuál puedan ocultarse!”.

La Directora Ejecutiva de ONU Mujer, Michelle Bachelet, entregará el premio en una ceremonia formal y dará el discurso en reconocimiento al valor civil a Cacho, quien ha sido también designada por el gobierno español y la Agencia de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Crimen como Embajadora Corazón Azul contra la esclavitud humana. Lydia Cacho es la primera mexicana reconocida por el Departamento de Estado de los Estados Unidos como Héroe mundial contra la esclavitud humana.

Twitter @lydiacachosi

 

 

LOS PRIVILEGIOS MASCULINOS

Mariano Nieto Navarro*

La mayoría de los varones que conozco, de muy diversa edad y condición, afirman que las mujeres en España en estos momentos tienen prácticamente las mismas oportunidades que los hombres para hacer lo que quieran. Implícitamente, lo que se dice es que la desigualdad es cosa del pasado y que las mujeres que protestan se quejan de vicio.

Esta opinión refleja una resistencia profunda, consciente o inconsciente, a reconocer que los hombres seguimos teniendo multitud de privilegios odiosos (“que perjudican a otros”, DRAE, 22ª edición) por el simple hecho de ser hombres. O, dicho de otra forma, que en un mundo de supremacía masculina o patriarcado, hay cosas de las que seguimos disfrutando todos los hombres que son injustas porque las conseguimos a costa de y en perjuicio de las mujeres. Muchas de esas ventajas las disfrutamos independientemente de que las queramos o no, y se superponen a otros tipos de privilegios que cada uno puede tener por su procedencia, extracción social, raza, etc. Hay abundante literatura al respecto, no solo especializada sino también de divulgación, de forma que quien no se haya enterado todavía de los variados mecanismos sociales y habilidades aprendidas —perfeccionados y transmitidos de generación en generación— que nos permiten a los hombres mantener la supremacía y sacar ventaja de la misma, es porque no quiere. Aunque los hombres no seamos culpables de haber heredado esos privilegios, sí somos responsables de lo que hacemos con lo que hemos recibido. Y esa responsabilidad empieza por reconocer la propia situación de privilegio odioso. Y continúa por tratar de cambiar las cosas renunciando a las ventajas injustas que se pueda y denunciando públicamente aquellas otras de las que nos beneficiaremos de todas maneras. La renuncia supone asumir preocupaciones y tareas no deseadas (empezando por el 50%, al menos, de las tareas domésticas y de cuidado de niños, ancianos y enfermos), perder poder, dinero, posición social y laboral (¿renunciar a un ascenso para estar más en casa y que promocione una mujer?), etc. Y la denuncia comprometida (pero no chulesca, porque ello supondría caer en lo mismo) seguramente puede implicar serios problemas con muchos otros hombres. Un ejemplo de privilegio que puede parecer irrelevante, pero que no lo es: a los hombres, desde pequeños, se nos presta mucha más atención cuando hablamos en público y en general se da más crédito a nuestras palabras (por contra, las mujeres “están mejor calladitas”). El planteamiento anterior, la renuncia a y denuncia de los privilegios masculinos odiosos, no supone una nueva edición de la típica actitud heroica varonil de salvar a las pobrecitas mujeres. Las mujeres están hartas, con razón, de hombres salvadores que hagan las cosas “por ellas”. Por otro lado, las mujeres han demostrado y siguen demostrando que se pueden salvar perfectamente por ellas mismas. De lo que se trata es de que los hombres, cada hombre, nos salvemos a nosotros mismos de nuestra propia indignidad. Segunda década del siglo XXI: es hora de que los varones miremos de una vez la realidad cara a cara y nos comprometamos masivamente en la ruta de la igualdad. Por supuesto, es necesario estimular el cambio “desde fuera”, con leyes, medidas políticas, campañas educativas y de comunicación. Pero el verdadero cambio tiene que venir de dentro de cada uno (exigencia ética) y de la participaciónsocial de los hombres detrás de las mujeres feministas (exigencia política).
*Colaborador de CAMBIO16.es
PLANTA CARA A LA VIOLENCIA MACHISTA
PONLE CARA A LA IGUALDAD
Manifestación contra la
violencia machista.
Sevilla, 21 octubre 2011
Red de Hombres por la Igualdad
 

Alternativas de paz

Plan b
Lydia Cacho
Una mujer es golpeada por su pareja, una no. Una es torturada psicológicamente  hasta que la depresión la mantiene en un limbo inaccesible, otra es feliz. Una mujer tiene sexo amoroso y voluntario con su esposo, otra es forzada a tener sexo por su pareja dos días después de haber parido. Una sí, una no. Las cifras no mienten.
Corría 1997 cuando al COESPO reveló en su estudio la situación de las mujeres de Nuevo León, luego el Instituto Estatal de las Mujeres reveló que “los estudios muestran que una de cada dos mujeres sufre maltrato en el ámbito familiar”. Sí,  una de cada dos mujeres de esa sociedad que durante décadas se ha considerado más avanzada que cualquier estado del país. Allí donde las élites del poder empresarial se saben intocables (o se creían hasta que llegó la guerra contra el narco y les recordó que son parte de esta República) En ese entonces la revelación sobre la violencia que se gesta y reproduce en los hogares, no sorprendió a casi nadie.
Sin embargo era 1 de dos empleadas domésticas, una de dos damas de la alta sociedad, una de dos esposas de hombres vinculados con la política, una de dos adolescentes abusadas por sus novios, un de dos modelos sometidas psicológicamente por sus parejas. Y de entre esas millones de mujeres, en 1999 salieron tres amigas que encabezadas por la Pedagoga Alicia Leal decidieron decir esto es inaceptable. Entendieron que el ciclo del maltrato se reproduce en la familia. Allí  donde las madres se quedan con su golpeador por “el bien de los hijos”, donde las esposas humilladas toman Tafil para soportar la convivencia con connotados empresarios de la ciudad. Donde miles tienen que pedir permiso para salir a trabajar y aunque aporten el 50% de la manutención del hogar son “las que ayudan”.
Ellas señalaron que los niños aprenden a odiar a su padre a la vez que a amarlo y sentirse identificados con la masculinidad violenta. Que las niñas repudian la debilidad de mamá pero entienden que ser mujer es obedecer y  soportar para que te amen; que debes saber que los hombres mandan y las mujeres se ponen lindas para ellos. Hace quince años un Procurador les dijo a estas activistas en ciernes que la violencia en la familia era un asunto privado, había sí, que proteger a los niños pero las mujeres estaban allí por puro gusto.
Y estas mujeres decidieron rebatir a la autoridad y fundaron Alternativas Pacíficas A.C. Abrieron un centro de atención a víctimas, consiguieron una casa para dar refugio a las mujeres que sabían que si intentaban separarse de su agresor podrían perder la vida. Espacios vitales de seguridad para las que habían sido amenazadas por sus agresores de arrebatarles a sus hijos si se atrevían a denunciar.
Muchos las miraron de reojo, otros criticaron que se abrieran refugios para mujeres maltratadas, era mejor decían, sacar de casa a los agresores. Los que decían eso ignoraban que la violencia contra las mujeres es puro ejercicio de poder, que se basa en jerarquías normalizadas por la sociedad y que las leyes y los jueces no admitían la violencia intrafamiliar como un delito grave. Nadie tiene aun el poder para sacar a un agresor del hogar, excepto si se le puede encarcelar con suficiente evidencia, generalmente esto sucede cuando ya las asesinaron, no antes.
 
Pero Alicia y las dos empresarias siguieron adelante hasta tener dos refugios de alta seguridad. Contra el viento de la corrupción y la marea del machismo, a lo largo de quince años han enfrentado de todo. Amenazas de muerte, expresiones de solidaridad, fundaron la Red Nacional de Refugios para mujeres maltratadas, alertaron a miles de mujeres, crearon vínculos sociales en la Sultana del Norte y fortalecieron las políticas públicas para atraer leyes que mejoraran la vida de las mujeres, sus hijos e hijas. Hoy tienen un equipo de 33 expertas, sicólogas, abogadas, trabajadoras sociales, maestras, pedagogas y capacitadoras para el trabajo. A su lado veinte voluntarias se aseguran de la fortaleza de la organización.
Cuando todos decían que no había nada que hacer contra este flagelo, este equipo demostró que si se podía. Entre 1996 a 2011 atendieron a 73 mil personas que vivían violencia.  Alternativas Pacíficas cambió la vida de miles, creó cultura de equidad, fomentó solidaridad, demostró que los vínculos interinstitucionales sí funcionan. Pero sobre todo ahora que celebran quince años de trabajo profesional nos recuerdan que no importa lo grave que una situación sea, la voluntad con estrategia además de mover montañas, salva vidas y lo transforma todo.

Trabajar por la Equidad es trabajar disfrutando la Diversidad, para erradicar la discriminación
y la supremacía de unas personas sobre otras.

ALTERNATIVAS DE PAZ EN MÉXICO

Plan b
Lydia Cacho
Una mujer es golpeada por su pareja, una no. Una es torturada psicológicamente  hasta que la depresión la mantiene en un limbo inaccesible, otra es feliz. Una mujer tiene sexo amoroso y voluntario con su esposo, otra es forzada a tener sexo por su pareja dos días después de haber parido. Una sí, una no. Las cifras no mienten.
Corría 1997 cuando al COESPO reveló en su estudio la situación de las mujeres de Nuevo León, luego el Instituto Estatal de las Mujeres reveló que “los estudios muestran que una de cada dos mujeres sufre maltrato en el ámbito familiar”. Sí,  una de cada dos mujeres de esa sociedad que durante décadas se ha considerado más avanzada que cualquier estado del país. Allí donde las élites del poder empresarial se saben intocables (o se creían hasta que llegó la guerra contra el narco y les recordó que son parte de esta República) En ese entonces la revelación sobre la violencia que se gesta y reproduce en los hogares, no sorprendió a casi nadie.
Sin embargo era 1 de dos empleadas domésticas, una de dos damas de la alta sociedad, una de dos esposas de hombres vinculados con la política, una de dos adolescentes abusadas por sus novios, un de dos modelos sometidas psicológicamente por sus parejas. Y de entre esas millones de mujeres, en 1999 salieron tres amigas que encabezadas por la Pedagoga Alicia Leal decidieron decir esto es inaceptable. Entendieron que el ciclo del maltrato se reproduce en la familia. Allí  donde las madres se quedan con su golpeador por “el bien de los hijos”, donde las esposas humilladas toman Tafil para soportar la convivencia con connotados empresarios de la ciudad. Donde miles tienen que pedir permiso para salir a trabajar y aunque aporten el 50% de la manutención del hogar son “las que ayudan”.
Ellas señalaron que los niños aprenden a odiar a su padre a la vez que a amarlo y sentirse identificados con la masculinidad violenta. Que las niñas repudian la debilidad de mamá pero entienden que ser mujer es obedecer y  soportar para que te amen; que debes saber que los hombres mandan y las mujeres se ponen lindas para ellos. Hace quince años un Procurador les dijo a estas activistas en ciernes que la violencia en la familia era un asunto privado, había sí, que proteger a los niños pero las mujeres estaban allí por puro gusto.
Y estas mujeres decidieron rebatir a la autoridad y fundaron Alternativas Pacíficas A.C. Abrieron un centro de atención a víctimas, consiguieron una casa para dar refugio a las mujeres que sabían que si intentaban separarse de su agresor podrían perder la vida. Espacios vitales de seguridad para las que habían sido amenazadas por sus agresores de arrebatarles a sus hijos si se atrevían a denunciar.
Muchos las miraron de reojo, otros criticaron que se abrieran refugios para mujeres maltratadas, era mejor decían, sacar de casa a los agresores. Los que decían eso ignoraban que la violencia contra las mujeres es puro ejercicio de poder, que se basa en jerarquías normalizadas por la sociedad y que las leyes y los jueces no admitían la violencia intrafamiliar como un delito grave. Nadie tiene aun el poder para sacar a un agresor del hogar, excepto si se le puede encarcelar con suficiente evidencia, generalmente esto sucede cuando ya las asesinaron, no antes.
 
Pero Alicia y las dos empresarias siguieron adelante hasta tener dos refugios de alta seguridad. Contra el viento de la corrupción y la marea del machismo, a lo largo de quince años han enfrentado de todo. Amenazas de muerte, expresiones de solidaridad, fundaron la Red Nacional de Refugios para mujeres maltratadas, alertaron a miles de mujeres, crearon vínculos sociales en la Sultana del Norte y fortalecieron las políticas públicas para atraer leyes que mejoraran la vida de las mujeres, sus hijos e hijas. Hoy tienen un equipo de 33 expertas, sicólogas, abogadas, trabajadoras sociales, maestras, pedagogas y capacitadoras para el trabajo. A su lado veinte voluntarias se aseguran de la fortaleza de la organización.
Cuando todos decían que no había nada que hacer contra este flagelo, este equipo demostró que si se podía. Entre 1996 a 2011 atendieron a 73 mil personas que vivían violencia.  Alternativas Pacíficas cambió la vida de miles, creó cultura de equidad, fomentó solidaridad, demostró que los vínculos interinstitucionales sí funcionan. Pero sobre todo ahora que celebran quince años de trabajo profesional nos recuerdan que no importa lo grave que una situación sea, la voluntad con estrategia además de mover montañas, salva vidas y lo transforma todo.

Trabajar por la Equidad es trabajar disfrutando la Diversidad, para erradicar la discriminación
y la supremacía de unas personas sobre otras.

La niña más valiente del mundo

Plan b

Lydia Cacho

La pequeña de ocho años se propuso salir de su pueblo en El Salvador e ir en busca de su abuela en California, Estados Unidos. Los traficantes de personas, ya con las rutas marcadas, pasaron a la pequeña hasta el norte de México. Luego de un viaje largo plagado de penurias, tres traficantes se apropiaron de la pequeña, abusaron sexualmente de ella durante días, y hace un mes la pequeña terminó en el DIF de Chihuahua. Ella narró en detalle de todas las formas de violencia sexual y psicológica a las que fue sometida; los peritajes corroboran su historia. Dos días después, la Procuraduría dio aviso a la embajada salvadoreña, y de inmediato Silvia Ruth Peña, encargada de la oficina consular, solicitó el apoyo de México para la repatriación de la menor vía aérea a su pueblo de origen. Para deshacerse del problema.

Por fortuna la abuela de la pequeña, viajó de California a Chihuahua y pidió ayuda a la organización CEDEHM, encabezada por la abogada Luz Estela Castro (quien fuera defensora de Marisela Escobedo y su hija Rubí). De inmediato Castro y su equipo impidieron legalmente que se repatriara a la nena. Los traficantes estaban de vuelta en el pueblo de El Salvador y podrían acabar con ella. La abuela demostró que tenía la custodia legal de la pequeña. A pesar de ello el personal del DIF se dedicó a maltratar a la abuela y apenas le permitió ver a su nieta durante 15 minutos dos veces. La niña desgarrada, quería estar con su familia; por ello había arriesgado su vida.

La abuela y la tía dijeron que no volverían a California sin ella. Decidieron, con su abogada, plantarse frente a palacio  de gobierno (donde está la cruz de clavos por los feminicidios) y allí confrontaron al gobernador, quien con desdén aseguró que ese era un problema de incumbencia federal. La prensa cubrió la historia, las organizaciones de México y California presionaron hasta que el embajador de El Salvador exigió a Salvador Beltrán del Río, Comisionado del INM, cumpliera con la petición de las abogadas y la abuela, invocando los artículos 8.1, 9 y 10 de la Convención de los Derechos del Niño. Lograron que se diera visa humanitaria a la niña  y que fuese entregada a su abuela.

La abuela y la pequeña fueron a comer con la abogada, la nena sonriente, con la mirada colgada de las pupilas de su abue, se comió un helado de chocolate y comenzó a hacer planes para ir a la escuela. Por fin. Después de haber perdido trágicamente a su madre, la única familia viva son su tía y su abuela con quienes vivirá en Estados Unidos. Falta ahora que el gobierno norteamericano acepte darle la visa humanitaria, para la cuál califica perfectamente, ya que su abuela y tutora legal es ciudadana en ese país.

De los tres violadores sólo se abrió proceso contra uno, joven de 17 años plenamente identificado. Lo otros dos siguen operando desde El Salvador enganchando niñas, niños y adolescentes que buscan a sus familias en el país de Obama.

Esta historia no es singular por ser la única niña víctima, sino por ser la primera que logra este tipo de visa humanitaria rápida gracias al trabajo colectivo de una organización civil chihuahuense, que defiende gratuitamente a mujeres y niñas, por la acertada participación de la prensa local y por la labor conjunta con las organizaciones de Derechos Humanos de California que, de la mano del CEDEHM, lograron forzar al embajador de El Salvador y al Comisionado del INM a hacer su trabajo como es debido.

Cientos de miles de niñas y niños y adolescentes cruzan fronteras, sufren malos tratos y a veces mueren por ir en busca de un futuro digno. Hoy en día hay más personas que nunca con necesidad de asistencia y protección humanitaria en el mundo. Según la OIM en el 2000 había 14 millones de personas con estatus de refugiados, desplazados por guerras y pobreza. Para 2012 pronostican que la cifra se triplicará. México encabeza las estadísticas de países peligrosos para transmigrantes.

Si algo puede y debe hacer Beltrán del Río es sin duda fortalecer estas sinergias, alejarse de la criminalización de las y los migrantes y respetar y reconocer las redes de la sociedad civil que desde hace años hacen este trabajo, a contracorriente de servidores públicos ineficientes y agresivos, entrenados para expulsar números y no para atender y proteger a seres humanos. Si bien es cierto que el sistema de justicia penal el México tiene serios problemas, la creación de nuevas leyes que permiten la protección de las víctimas de delitos graves es vital. La visa humanitaria que se logró obtener para la pequeña es resultado de esos esfuerzos para dar herramientas a quienes defienden a las y los inmigrantes y transmigrantes. No todo se puede, pero cuando algo funciona debemos enfocar las baterías y el esfuerzo colectivo, ciudadano y político, para repetir estos logros y sacarlos del ámbito de la excepción.

Y DESPUÉS DE LA MARCHA

Y después de la marcha…
Lydia Cacho
Marchamos por la indignación, por la rabia, por el miedo, por la sensación de desamparo. Marchamos ayer por la paz y con un grito de viudas, de madres y padres que perdieron a sus hijos e hijas. Marchamos para entender o intentar comprender lo incomprensible, caminamos contra la muerte y sus sicarios, contra la traición del Estado y sus secuaces, contra la indiferencia social y la pobreza. Marchamos para volver a sentir al país en nuestras manos, para creer que tenemos remedio, más allá del remedio político, el de la unión y la solidaridad por una misma causa. Pero también hay quien marcha para mañana volver a su silencio, a su abulia, a su victimización perenne, a culpar a los otros de sus males.
 
Pocas cosa generan tanta energía colectiva como las marchas. Estuvimos, codo a codo, cada cual cargando sus sueños y esperanzas, compartiendo silencios y consignas por la paz y tenemos la certeza de que al menos la soledad no tiene cabida entre estos miles de hombres, mujeres, adolescentes, niñas y niños. Parecemos, por unas horas acaso, un país cohesionado por una misión colectiva. Eso lo sabremos al volver a casa, mañana y la semana que viene, y en dos meses, cuando nuestras acciones cotidianas demuestren si lo que exigimos hacia fuera, es lo mismo que somos capaces de exigir hacia dentro, en el hogar y en nuestro hacer diario, si pagaremos el costo de la congruencia.
 
Lo que sabremos, luego de la emoción de la marcha, es si estamos tan obsesionados como lo está Calderón, si creemos que hay soluciones fáciles y rápidas para problemas ancestrales. Si nos autoengañamos, como el Presidente, diciendo en silencio que si atrapan al Chapo y a Lazcano la guerra terminará y los criminales quedarán abatidos y entenderán quién manda.
 
Nada cambiará si no somos capaces de entender que somos un país en que permea el egoísmo, uno de los menos comprometidos con sus propias comunidades. Un país de mártires que vive aterrado del disenso; un país chismoso que vive temeroso del conflicto, tal vez porque nadie nos enseñó a negociar esos conflictos ni nos mostró que la democracia no está en el Congreso y las urnas sino en las calles y hogares,  y que se fortalece cuando los grupos diferentes son capaces de informarse, debatir, disentir y seguir conviviendo con acuerdos pacíficos. Porque es siempre más fácil despreciar y odiar que aprender a convivir con quienes opinan diferente a nosotros. Es más fácil descalificar a quien sí hace, que unirse a su causa.
 
Mientras millones se quejan del hacer de otros y otras, las ONGs que rescatan a infantes, a huérfanos de la guerra, se quedan sin recursos porque muy poca gente ha comprendido que allí está el cambio de fondo. Mientras las sobremesas del país se abocan a un quejumbroso discurso contra los políticos que nada hacen por los millones de adolescentes adictos a drogas, sólo 1 de cada 10,000 mexicanos dona algo para organizaciones expertas en adicciones.  Nunca como ahora los grupos de Alcohólicos Anónimos, sin fines de lucro, tuvieron tanta demanda de ayuda y tan pocos apoyos para pagar su renta, luz y agua. Nunca como ahora los refugios para mujeres y menores maltratadas vivieron tantos problemas económicos y ausencia de solidaridad comunitaria. Sólo ahora que hay crisis nacional por la violencia evidente, ha quedado claro lo poco hábiles que somos para hacer un trabajo comunitario que no se convierta en sacrifico heroico.
 
Sabemos que el estado ha fallado; que es urgente seguir una ruta de reconstrucción planeada y unirnos responsablemente a sus estrategias, con consistencia y convicción. Sabemos que esta guerra es el cáncer que develó otras enfermedades ancestrales en el cuerpo de esta patria dolida. Entendemos que cada vez hay más gente de clase media alta armada o con escoltas sicarios, dispuestos a asesinar a su enemigo, en lugar de comprometerse a participar en acciones colectivas, como formar parte de consejos ciudadanos supervisores de los cuerpos policíacos. Cada vez hay más que aseguran que no votarán porque los políticos son una basura, pero a cambio de su voto nulo no dona dos horas a la semana para una organización comunitaria que rescate adolescentes en situación de riesgo. La excusa del miedo es una útil coartada para esta complicidad pasiva que ha regado tanta sangre, tantos muertos, tanta ira. Mañana sabremos si la marcha es útil para construir futuro.
 
www.lydiacacho.org Twitter: @lydiacachosi
Y después de la marcha…
Lydia Cacho
 
Marchamos por la indignación, por la rabia, por el miedo, por la sensación de desamparo. Marchamos ayer por la paz y con un grito de viudas, de madres y padres que perdieron a sus hijos e hijas. Marchamos para entender o intentar comprender lo incomprensible, caminamos contra la muerte y sus sicarios, contra la traición del Estado y sus secuaces, contra la indiferencia social y la pobreza. Marchamos para volver a sentir al país en nuestras manos, para creer que tenemos remedio, más allá del remedio político, el de la unión y la solidaridad por una misma causa. Pero también hay quien marcha para mañana volver a su silencio, a su abulia, a su victimización perenne, a culpar a los otros de sus males.
 
Pocas cosa generan tanta energía colectiva como las marchas. Estuvimos, codo a codo, cada cual cargando sus sueños y esperanzas, compartiendo silencios y consignas por la paz y tenemos la certeza de que al menos la soledad no tiene cabida entre estos miles de hombres, mujeres, adolescentes, niñas y niños. Parecemos, por unas horas acaso, un país cohesionado por una misión colectiva. Eso lo sabremos al volver a casa, mañana y la semana que viene, y en dos meses, cuando nuestras acciones cotidianas demuestren si lo que exigimos hacia fuera, es lo mismo que somos capaces de exigir hacia dentro, en el hogar y en nuestro hacer diario, si pagaremos el costo de la congruencia.
 
Lo que sabremos, luego de la emoción de la marcha, es si estamos tan obsesionados como lo está Calderón, si creemos que hay soluciones fáciles y rápidas para problemas ancestrales. Si nos autoengañamos, como el Presidente, diciendo en silencio que si atrapan al Chapo y a Lazcano la guerra terminará y los criminales quedarán abatidos y entenderán quién manda.
 
Nada cambiará si no somos capaces de entender que somos un país en que permea el egoísmo, uno de los menos comprometidos con sus propias comunidades. Un país de mártires que vive aterrado del disenso; un país chismoso que vive temeroso del conflicto, tal vez porque nadie nos enseñó a negociar esos conflictos ni nos mostró que la democracia no está en el Congreso y las urnas sino en las calles y hogares,  y que se fortalece cuando los grupos diferentes son capaces de informarse, debatir, disentir y seguir conviviendo con acuerdos pacíficos. Porque es siempre más fácil despreciar y odiar que aprender a convivir con quienes opinan diferente a nosotros. Es más fácil descalificar a quien sí hace, que unirse a su causa.
 
Mientras millones se quejan del hacer de otros y otras, las ONGs que rescatan a infantes, a huérfanos de la guerra, se quedan sin recursos porque muy poca gente ha comprendido que allí está el cambio de fondo. Mientras las sobremesas del país se abocan a un quejumbroso discurso contra los políticos que nada hacen por los millones de adolescentes adictos a drogas, sólo 1 de cada 10,000 mexicanos dona algo para organizaciones expertas en adicciones.  Nunca como ahora los grupos de Alcohólicos Anónimos, sin fines de lucro, tuvieron tanta demanda de ayuda y tan pocos apoyos para pagar su renta, luz y agua. Nunca como ahora los refugios para mujeres y menores maltratadas vivieron tantos problemas económicos y ausencia de solidaridad comunitaria. Sólo ahora que hay crisis nacional por la violencia evidente, ha quedado claro lo poco hábiles que somos para hacer un trabajo comunitario que no se convierta en sacrifico heroico.
 
Sabemos que el estado ha fallado; que es urgente seguir una ruta de reconstrucción planeada y unirnos responsablemente a sus estrategias, con consistencia y convicción. Sabemos que esta guerra es el cáncer que develó otras enfermedades ancestrales en el cuerpo de esta patria dolida. Entendemos que cada vez hay más gente de clase media alta armada o con escoltas sicarios, dispuestos a asesinar a su enemigo, en lugar de comprometerse a participar en acciones colectivas, como formar parte de consejos ciudadanos supervisores de los cuerpos policíacos. Cada vez hay más que aseguran que no votarán porque los políticos son una basura, pero a cambio de su voto nulo no dona dos horas a la semana para una organización comunitaria que rescate adolescentes en situación de riesgo. La excusa del miedo es una útil coartada para esta complicidad pasiva que ha regado tanta sangre, tantos muertos, tanta ira. Mañana sabremos si la marcha es útil para construir futuro.
 
www.lydiacacho.org Twitter: @lydiacachosi

KATE DEL CASTILLO EN "ESCLAVAS DEL PODER"

LA ACTRIZ KATE DEL CASTILLO HARÁ LECTURA PERFORMANCE DE

“ESCLAVAS DEL PODER, UN VIAJE AL CORAZON DE LA TRATA SEXUAL DE MUJERES Y NIÑAS EN EL MUNDO”

FERIA DEL LIBRO DE LOS  ANGELES LéaLA

ACOMPÁÑANOS EN LA PRESENTACION DE LIBRO DE LYDIA CACHO CON LA AUTORA, KATE DEL CASTILLO Y EL PERIODISTA RAUL PEIMBERT

SALON MIGUEL DE CERVANTES, SÁBADO 30 DE ABRIL 16: HRS

www.lacclink.com

Los Angeles Convention Center
1201 South Figueroa St.
Los Angeles, California, 90015
213-741-1151