Niñ@s del miedo

Plan B
Lydia Cacho
 
Adriana, de doce años, afirmó categórica: “no me gusta que me pregunten qué voy a hacer cuando sea grande, porque me da pesadilla pensar que el país siga igual de mal y me vaya de aquí”. La mayoría de los lectores estarán de acuerdo en que cuando teníamos esa edad nuestras preocupaciones no se centraron nunca en la posibilidad de un secuestro, de un asesinato ni de que el vecindario cayera en manos del crimen organizado.
 
Estábamos en un  auditorio con casi doscientos niños y niñas de doce y trece años, para hablar sobre el impacto de la violencia contra las personas y el ambiente. El  equipo del Fondo Internacional para la Protección de los Animales y su Hábitat (IFAW) habló sobre animales marinos y calentamiento global. A mi me tocó hablar sobre el dolor que la violencia ejercida por los humanos inflinge en las personas y su entorno. Así que decidí preguntar a las y los preadolescentes quiénes sabían que el país se está viviendo una guerra. Todas y todos levantaron la mano vigorosamente. Hablamos sobre el miedo latente y concreto que sienten todos los días al pensar que la violencia asole sus barrios.
 
México ha visto un incremento dramático de violencia social, las niñas y los niños lo viven sin ser escuchados, sin que se les pregunte cómo se sienten. Cuando les pregunté ¿quién siente miedo? Todas las manos núbiles se levantaron a la vez. Nos tomó el resto de la jornada entender que  reconocer que nuestra propia capacidad de ejercer violencia es el primer paso para una vida sin miedo.
 
Suecia es la democracia funcional más reconocida del mundo por sus niveles de vida, de educación y civilidad. Sin embargo tiene dos problemas fundamentales de seguridad pública y justicia: la violencia contra las mujeres en el ámbito doméstico, y el abuso sexual infantil. El número de refugios para mujeres maltratadas es mayor al de España. La reina Silvia de Suecia fundó una organización contra la explotación sexual de menores.
 
Durante décadas los movimientos de mujeres han demostrado que construir una democracia sin transformar los principios y valores de la desigualdad entre hombres y mujeres, es construir una mansión sobre un pantano; eventualmente se hundirá ante los ojos del mundo. Las niñas y los niños de este maravilloso encuentro, lograron comprender que la inequidad que genera tanta violencia se vincula directamente con el machismo. Miguel, de doce años,  me dijo que él intenta ser un hombre diferente a los otros niños. No le gustan ni la violencia ni las trampas, pero si no se integra, es un paria social. Prefiere ser despreciado que jugar el juego; el problema es que no son los parias sino los líderes quienes transforman a las sociedades. Y nuestros líderes validan la democracia haciendo la guerra y nutriendo la corrupción.
 
Nuevamente se acerca el 25 de noviembre, día mundial contra la violencia hacia mujeres. Los medios durante un día se mostrarán preocupados por el tema, el resto del año hablarán sobre política, esa política que pretende crear una democracia funcional pero que se niega a la transformación estructural educativa. Esa transformación requiere urgentemente de un movimiento de masculinidad no violenta, de hombres que erradiquen la violencia que ejercen contra mujeres, niñas, niños y contra ellos mismos. Aquí y en Suecia sin mujeres y menores libres de violencia no hay democracia. www.lydiacacho.net

Award

Wed / 19 11 2008 / 9:33

    جايزه توخولسكى امسال به ليديا كاچو نويسنده و خبرنگار مكزيكى و فعال حقوق كودكان، زنان و افشاگر باندهاى پدوفيلی و ترافیکینگ تعلق گرفت.

ایران امروز

انجمن بين‌المللى قلم International PEN روز ۱۵ نوامبر را روز نويسندگان دربند اعلام كرده است. هر سال در چنين روزى انجمن قلم كشورهاى گوناگون براى روشنگرى افكار عمومى در رابطه با نويسندگان و خبرنگاران دربند و به نشانه همبستگى با آنان جلساتى بر پا مى‌كنند.
انجمن قلم سوئد امسال اين روز را به امريكاى لاتين اختصاص داد و در مراسمى بنام “واژه در بند” با شركت نويسندگان و هنرمندان سرشناس سوئدى و با اجراى شعرخوانى، موزيك و رقص، به سانسور، نقض آزادى بيان و زندانى شدن نويسندگان در آمريكاى لاتين اعتراض كرد.
به ابتكار انجمن قلم سوئد Svenska PEN هرساله در روز ۱۵ نوامبر جايزه توخولسكى به يك نويسنده و يا روزنامه‌نگار مبارز اهداء مى‌شود.
امسال اين جايزه به ليديا كاچو Lydia Cacho نويسنده و خبرنگار مكزيكى و فعال حقوق كودكان، زنان و افشاگر باندهاى پدوفيلی و ترافیکینگ تعلق گرفت. اين جايزه كه شامل ديپلم و مبلغ ۱۵۰ هزار كرون سوئد مى‌باشد، توسط بيورن لينل Björn Linnell، رئيس انجمن قلم سوئد به ليديا كاچو اهداء شد.
اين جايزه در بزرگداشت كورت توخولسكى Kurt Tucholsky نويسنده آلمانى كه در پى مبارزه با نازيسم و سوزانده‌شدن كتاب‌هايش به سوئد گريخت و پس از اقامتى كوتاه در اين كشور خودكشى كرد، ايجاد شده است.
از جمله برندگان پيشين جايزه‌ى “توخولسكى” از ناصر زرافشان نويسنده و حقوقدان ايرانى، فرج سركوهى، تسليمه نسرين نويسنده بنگلادشى، سلمان رشدى، و فرج بيرقدار مى‌توان نام برد.

Ortega: Presidente pederasta

                                                                                                                                                COLUMNA PUBLICADA EN EL UNIVERSAL LUNES 27 OCTUBRE
 
Plan B
Lydia Cacho
 
Mientras en Europa arrestan enjuician y sentencian a empresarios y servidores públicos vinculados con el abuso sexual infantil, en Latinoamérica los hombres de poder se regocijan de sus habilidades para utilizar el poder público con el fin de proteger sus propios actos criminales. Daniel Ortega, presidente de Nicaragua es uno de ellos.
 
En 1998 la joven nicaragüense de nombre Zoilamérica Narváez denunció al líder del partido Frente Sandinista de Liberación Nacional. La joven explicó como Ortega casado con su madre y convertido en su amoroso padrastro,  abusó sistemáticamente de ella durante años, amenazándola y presionando con todas las estrategias que los padres o padrastros incestuosos utilizan. Para interponer la denuncia Zoila primero renunció a su apellido de adopción (Ortega) y acudió a organizaciones civiles de defensoras de derechos humanos. El vía crucis por el que pasó lo pueden imaginar quienes leen esta historia. Tráfico de influencias, amenazas de muerte, descalificaciones, burlas y agresiones constantes en contra de la valiente joven y de quienes desde organizaciones civiles la apoyaron. Rosario Murillo, madre de Zoila y esposa de Ortega, ha elegido quedarse al lado del abusador.
Sabemos que la Suprema Corte de Justicia mexicana no es la única que se atreve a hacer acuerdos políticos para defender a redes de pedófilos; Ortega utilizó todos los instrumentos legales, ilegales  y extralegales del gobierno sandinista para que Ziola no ganara el caso en su contra. Sin embargo la Comisión Interamericana si aceptó el caso para ser juzgado en la Corte. Inmediatamente Ortega movilizó a las fuerzas de la Procuraduría quienes han arrestado, agredido, investigado, amenazado de muerte y hostigado con el poder del Estado a la valiente Zoila y a casi un centenar de mujeres feministas y  a algunos defensores de derechos humanos nicaragüenses que han dado la batalla por la defensa profesional de los derechos humanos en el régimen sandinista.
 
Hace un mes Zoila escribió una carta desoladora a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en ella se desiste de la denuncia interpuesta contra Ortega, de la Procuraduría General de Nicaragua y el gobierno. El argumento es que ella ya no puede resistir las presiones y que los partidos políticos han utilizado su caso arrebatándole la dignidad. Zoila nunca niega los cargos, simplemente se da por vencida ante el aplastante poder de jueces, policías y del gabinete de Ortega. Las amenazas y el cinismo de tirios y troyanos la llevaron a cerrar lo que hubiera sido uno de los casos más simbólicos de violación a los derechos humanos de las mujeres, de misoginia estructural y de alianzas políticas para proteger la violencia sexual contra niñas y mujeres.
 
Como Mario Marín el gober precioso, en México, Ortega es abucheado por organizaciones civiles en cuanto viaje hace a países vecinos. Se le ha evidenciado en medios internacionales; Amnistía Internacional hizo llamados de emergencia por la persecución al estilo GESTAPO que hace de los grupos de defensoras de derechos humanos en Nicaragua. Pero la indignación moral no es suficiente; la movilización y la justicia global son la única salida.
La vida, la integridad y libertad de la periodista feminista Sofía Montenegro y de casi un centenar de mujeres y hombres que defienden los derechos humanos en Nicaragua está en peligro. Ortega mató a sangre fría para llegar el poder, nadie nos asegura que no lo seguirá haciendo para mantenerse en él.          www.lydiacacho.net
 
 

El arte de vivir la verdad

PLAN B

Lydia Cacho
Elena Poniatowska y Carmen Aristegui nos recuerdan lo que significa vivir para contar la historia  de nuestro país y hacerlo con ética, responsabilidad y profesionalismo. Este fin de semana estas dos mexicanas fueron homenajeadas por su trabajo profesional.
Elena comenzó su carrera periodística en el antiguo Excélsior y desde 1954 ha publicado más de 14 libros y cientos de ensayos y artículos. Recibió, varias preseas, el Premio Alfaguara de novela, el Nacional de Periodismo, la Orden de la Legión de Honor del gobierno francés y el premio Rómulo Gallegos, entre otros. Es una reconocida intelectual que a sus 75 años no pierde ni la memoria, ni la pasión, ni la alegría de vivir. Elena sonríe, abraza y celebra la vida. Esta mujer sabia acepta todas las invitaciones de universidades  para charlar con estudiantes. Presenciar un encuentro con jóvenes y la escritora de Hasta no verte Jesús mío, es recordar la importancia de vivir comprometida con la esperanza, con la cultura. Esta vez fue homenajeada por la Cátedra Alfonso Reyes durante la feria del libro de Monterrey.
Carmen Aristegui no ha cumplido los 45 años, pero su trayectoria mereció este fin de semana el premio más célebre del periodismo de habla hispana, el Maria Moors Cabot, otorgado por la Universidad de Columbia en Nueva York. Carmen se convirtió en una de las voces más importantes de la radio mexicana con su noticiero en W radio. Televisa la  censuró al desparecer su noticiero de la señal de Sky, a raíz de que la periodista cubriera el debate sobre la llamada “Ley televisa” que protege el monopolio televisivo en México. Más tarde fue despedida de manera subrepticia de W radio y durante meses se especuló sobre las presiones del gobierno federal para acallar su noticiero. Ya no es especulación. Un representante de la ONU me confirmó personalmente que efectivamente el propio presidente Felipe Calderón intentó desactivar una importante entrevista con un alto funcionario de las Naciones Unidas que había sido concedida a Carmen Aristegui para CNN. Censurar desde el poder político y empresarial a quien ejerce el periodismo, es arrebatar a la sociedad su derecho a conocer las diversas versiones de la realidad.
Carmen es todo menos una mujer silenciada. Tímida y dueña de una sonrisa de niña despreocupada, se transforma cuando debate, sus reflexiones son profundas, informadas, inteligentes y respetuosas de la diversidad. Su mirada castaña refleja la solidez y la ternura. La he visto correr descalza al lado de su hijo volando un papalote con forma de dragón, mientras los adultos hablan de un mundo que ella se dedica a cambiar. Sabe cuando detenerse, escucha a la gente y se conmueve con sus historias. Se acuerda de los nombres y de las caras de medio mundo. Lee tantos libros como la vida le permite y siempre encuentra tiempo para beberse un tequila con las amigas y estar a su lado cuando es preciso. Carmen Aristegui sabe cuál es el precio de la honestidad, y está dispuesta a pagarlo.
Este lunes celebro la intrepidez de estas mujeres, deseosas de mostrar los acontecimientos de su patria con la esperanza de comprenderla. Ellas nos recuerdan que no hay manera de construir el futuro si no entendemos el presente. Por eso dedican su vida al arte de sobrevivir la realidad y darle voz.

México… ¿país peligroso?

Por María Dolores Bolívar
Desde la frontera leemos aterrados acerca de la realidad del México que muchos amamos y que vemos deteriorarse semana a semana. Tiroteos, secuestros, más tiroteos. Los últimos focos rojos se encendieron cuando leí el reporte titulado Libertad de Prensa en México: La sombra de la impunidad y la violencia. Su inicio escueto, llano, obliga a la reflexión:
“México es uno de los países más peligrosos para periodistas en las Américas. En los últimos ocho años, por lo menos 24 periodistas y trabajadores de los medios han sido asesinados, ocho más permanecen desaparecidos y decenas han sido amenazados, intimidados o agredidos en razón de su oficio. La mayoría de las agresiones contra periodistas se encuentra en total impunidad, lo que provoca un estado generalizado de autocensura.”
La pregunta que asalta, a quién lee estas palabras es ¿en dónde empezó y cuándo termina esta pesadilla? Visto en contexto, la pesadilla no es solo la violencia contra periodistas, sino el que la represión, abierta o velada, interfiera con el derecho a la información que debieran tener los ciudadanos. En ese contexto, la violencia contra los periodistas se presenta como la última gota de una realidad en la que otros males –entre males no se debe distinguir si mayores o peores- que aquejan a los mexicanos. Dicho de otro modo, qué horrores saldrían a la luz si la prensa no fuese acallada. A qué horrendas realidades temen quienes ultiman a periodistas.
Y es que parece que el enemigo de los periodistas es elusivo, ubicuo, omnipresente; ataca desde y hacia distintas direcciones. Descubrirlo no es fácil. Observamos atónitos en el pasado el curso que tomó el caso de Lydia Cacho, luego de que la periodista se atreviera a exponer a la cabeza de una red criminal, y nos preguntamos ¿hasta cuándo? Síntoma de males inauditos, la enfermedad del país se resume en esas dos “palabras mayores” impunidad y violencia.
Pero a qué deterioros e ignominias se somete al periodista que 13 organizaciones coincidan en declarar a México “uno de los países más peligrosos” para el oficio. La muerte, en primer lugar; la desaparición; la persecución obvia, serían de por sí condenables. Pero inquietan también, causales de un orden indignante; prácticas cotidianas que acallan, con impunidad, a las ideas y la libre expresión. El reporte aludido asume tres ejes contundentes: impunidad, falta de protección –o indiferencia y desdén de las autoridades por el derecho a la información-, autocensura.
No varía en gravedad el que la muerte o desaparición de un periodista no se investigue, permaneciendo impune, y que del diario muchos en el oficio elijan por supervivencia al silencio. En ambos casos el culpable se agazapa tras un servidor público o son los mismos gobernantes quienes propician ese estado de cosas. El informe aludido nos sitúa en un país donde es segunda naturaleza que funcionarios públicos, con fondos también públicos, dicten línea a los diarios mediante la compra de publicidad. Y no solo sufren los periodistas; se arremete también contra sus familias, sus comunidades. En el reino del miedo el silencio se convierte en la única realidad aceptable. Aunque al observar la historia del país el panorama se vuelve aún más desalentador pues, la pregunta -¡ay Dios!- es como volvimos a esto. Durante un siglo la prensa ha vuelto a ser la enemiga del régimen.
Y aquí las formas de violencia reveladas por la misión internacional que incluye a Reporteros sin fronteras, Artículo 19, International Media Support, Asociación Mundial de Radios Comunitarias, Instituto Internacional para la Seguridad de la Prensa, Open Society Foundation, Comité para la Protección de Periodistas; Federación Internacional de Periodistas, Fundación para la Libertad de Prensa, Fundación Rory Peck Trust, Instituto Internacional de la Prensa, Sociedad Interamericana de Prensa y UNESCO:
• La ausencia de un marco normativo regulador de la publicidad oficial, herramienta para cierto grado de censura que acalla o premia a quienes denuncian los atropellos y fechorías de los gobiernos estatales.
• La ausencia de un marco jurídico en torno a la difamación -25 estados tienen todavía un marco jurídico contrario a los principios internacionales de la libertad de expresión- mecanismo que emplean los gobiernos para encarcelar a periodistas que denuncian los abusos cometidos desde el poder.
• El reino de las agresiones físicas, petardos o tiroteos, acoso verbal, órdenes de aprensión basadas en infracciones de tránsito u otras que no causarían arresto a otras personas.
• Las amenazas personales directas, o a familias, amigos y vecinos de los periodistas (así el caso de las radios comunitarias).
• La intimidación y utilización de la influencia a manera de presión.
• El ostracismo.
• La pérdida del empleo.
Y en el terreno de la impunidad, al margen de lo ya descrito, están los premios; los subsidios disfrazados de publicidad; los susidios directos –casas, autos, viajes a los bien-portados; los regalos e invitaciones en las que se ofrecen servicios o prebendas varias; el dolo y la impunidad que dictan la imposición de fotos en planas compradas; la inserción de notas y declaraciones sin sustento real; los desplegados; la práctica infamante de los boletines de prensa; las advertencias veladas; las sesiones de lineamiento en desayunos y comilonas que le cuestan a la ciudadanía y las “llamadas” conferencias de prensa.
El país nos duele a los de afuera “como si fuera un enfermo en coma, agonizando en una sala de emergencia”. La imagen del enfermo es de mi colega Mario Martín Flores y deja ver un poco de lo que vemos por acá, junto con una inmigración rampante, sintomática que las cosas se agravan. Y lo más preocupante es que nadie haga nada… como no sea por militarizar, establecer “el orden” policial y con él más retenes, más tiroteos, más violencia, más impunidad, más caos.

Sociedad maniatada

Plan B                                    Columna de Lydia Ccaho publicada todos los lunes en El Universal y otros diarios nacionales
 Carlos me platicaba que cuando sus hijos vieron en los diarios la nota sobre el asesinato y secuestro del chico que compartía con ellos las clases de deportes, se vio obligado a explicarles que Fernando fue secuestrado para sacarles dinero a sus padres, pero los delincuentes decidieron matarlo de cualquier forma. El niño de nueve años, que escuchaba angustiado, le dijo “Papá, vámonos de México, este país no quiere a los niños”. Hace unos meses una mujer maya de Quintana Roo me aseguró que este país no quiere a las indígenas, que les explota y les discrimina. Un joven que pertenece a los Emmos, me explicó cómo crearon una tribu urbana a la que pertenecen miles que se cuidan entre sí, porque a las y los adolescentes no se les escucha y se les trata como delincuentes. Isabel Miranda de Wallace, valiente madre de un secuestrado, dijo que Calderón la ignora porque le recuerda la incapacidad del Estado en temas de justicia. A ella, la mujer que dejó de una pieza al país cuando persiguió a los secuestradores de su hijo, no la recibieron en los Pinos, porque no representa al poder empresarial, sino al poder ciudadano. Lo mismo las miles de familias de asesinadas en Chihuahua, las familias de Tijuana, Morelos y Sinaloa cuyas criaturas adolescentes fueron secuestradas, mutiladas y asesinadas. José Luís Rodríguez Zapatero ha dicho que España fue reconstruida por la sociedad civil al lado de su partido. Suecia, Suiza y Francia no serían lo que son sin la fortaleza de la sociedad civil que participó activamente en su democratización. Todas las representaciones civiles han tenido cabida en sus gobiernos y se refleja en las políticas públicas y las transformaciones sociales. En México en cambio, la sociedad civil es ignorada por el gobierno, ¿por qué? Para el PRI la cosa pública era patrimonio exclusivo de la clase política. La sociedad equivalía a: electorado, contribuyentes y carne de cañón del corporativismo. El PRI quería base social no interlocutores. Para el PAN, en cambio, decir sociedad civil es decir iniciativa privada. O sea, lo que es bueno para los empresarios es supuestamente bueno para el país. Sociedad civil es sinónimo de Coparmex y empresarios de elite. Y en asuntos de moral pública y educación quien manda es la Iglesia. Para el panismo más recalcitrante, las organizaciones de la sociedad civil son la peste, deben ser controladas, descalificadas o eliminadas de ser posible. El activismo social y las causas humanitarias, como los derechos de las mujeres, de la infancia, el indigenismo, los movimientos culturales, los de diversidad sexual, y la defensa del ecosistema, les producen irritación. A la mayoría de panistas en el poder les parece que los derechos humanos son asunto de “rojillos”, sinónimo de agitadores sociales. Los medios y periodistas son un estorbo si no se someten al poder. Las 400 mil personas expulsadas por pobreza y violencia cada año, son simples migrantes, y quienes les defienden son organizaciones rebeldes que buscan problemas. Los millones de personas convencidas en defender el petróleo son descalificadas como apátridas e ignorantes. Las y los académicos con buenos proyectos para la renovación del sistema de justicia penal, son intervencionistas. En un país con ciento cuatro millones de habitantes, sólo cuenta la opinión de diez mil. Eso no es democracia. www.lydiacacho.net

Fábricas del mal

PLAN B *

Lydia Cacho

 

Hace unos días impartí un taller ante un grupo de jueces, ministerios públicos y policías investigadores. Hablamos sobre explotación sexual infantil. Cuando comencé a enumerar los síntomas del agotamiento emocional que sufren quienes atienden a víctimas de delitos, todos asentían, como el paciente que ante una médica se atreve por fin a hablar de sus padecimientos. Gastritis, colitis nerviosa, insomnio, ansiedad, depresión, beber y comer compulsivamente, y una  disminución de la libido.

Pregunté cuantos de ellos y ellas se llevaban en la mente a las víctimas de secuestro o de violación a casa, o cómo endurecen el corazón para no sufrir hasta enloquecer; la mayoría asintió. Miradas cansadas y algunos a punto de llorar; desde un juez de sesenta años, hasta una Ministerio Público de veintiocho años. Esta experiencia me lleva a preguntar si las personas de quienes depende el sistema de justicia penal están sumidas en estados de miedo, depresión y ansiedad. ¿Cómo escalar ese impedimento para que sean efectivos y a la vez mantengan una salud emocional mínima?

Luego del secuestro y asesinato de Fernando Martí, los medios y una parte de la sociedad se han volcado a exigir seguridad. Las peticiones desesperadas van desde la absurda solicitud de una policía militar, hasta cárceles especiales para secuestradores. Uno de los problemas radica en que para que el secuestrador llegue a la cárcel se necesita de una cadena de expertos que va desde quien responde al teléfono de emergencia, hasta la policía investigadora, pasando por el Ministerio Público y el Juez.  Por un lado prometen que habrá policías honestos, pero de 8,000 plazas que la SSPF abrió el año pasado, solo 3,500 persona acudieron a pedir trabajo como policías. Nadie quiere pertenecer a cuerpos de seguridad desprestigiados y desprotegidos. En el supuesto de que logren contratar a quienes se necesitan, el gran reto de las autoridades consistirá en asegurar que el propio sistema eduque a los cuerpos policíacos para hacer el bien como misión esencial.

 Para que un policía se corrompa pasa por un proceso paulatino de agotamiento emocional sin contención, desensibilización, frustración por un sistema en el cuál si atrapa a diez criminales, solo uno termina condenado. Le sigue el discurso de muchos: si mi jefe recibe dinero ¿por qué yo no? Contrario a lo que suponemos comúnmente, la mayoría de policías que se asocian con bandas criminales, pasa por un largo proceso que les lleva de haber creído que podrían hacer el bien de manera profesional, y hacer la diferencia para su comunidad, a juzgar que nada tiene remedio y que es mejor aliarse con los malos; ellos no solamente pagan mejor, también les dan sentido de pertenencia y les ofrecen protección.

La experiencia internacional nos demuestra que un buen cuerpo policiaco precisa del equilibrio entre el entrenamiento técnico para investigar, descubrir y detener a los criminales, y una educación ética apoyada por programas de salud mental. Sabemos que el miedo y la rabia son malos consejeros para la sociedad y las autoridades. La violencia genera más violencia, entrenar a los policías para hacer el mal, para ser crueles y desalmados, se revierte contra la sociedad. El odio genera odio, La paz y la ética fomentan el bien social. Mientras las autoridades no lo entiendan, seguirán promoviendo falsas promesas y fábricas del mal. www.lydiacacho.net

*Plan B es la columna publicada todos los lunes en El Universal y otros diarios del paìs por Lydia Cacho.

 

Las drogas, tus hij@s

Mantener satanizado el debate sobre legalizar las drogas impide evidenciar quiénes se enriquecen en realidad con ellas 
En la radio una voz masculina, emotiva y entusiasta nos asegura que la guerra contra el narco va estupendamente bien. Anuncia que nuestros hijos ya han dejado de consumirlas, porque las autoridades consignaron cargamentos de drogas. El cómo llegó el gobierno a la poco científica conclusión de que consignar unas toneladas de droga significa que nuestros hijos ya no consumen es un misterio digno del nuevo Batman.
La guerra tiene sus dificultades, no es preventiva sino simplemente útil para medir fuerzas y mantener un equilibrio entre el crimen organizado y el Estado. Hoy la droga está en todas partes, es cien veces más fácil toparte con un dealer de coca o metanfetaminas que con una biblioteca, un centro de prevención de adicciones o con una secundaria pública. La mayoría de las personas que han probada cocaína y tachas piensa que son tan buenas como un trago de alcohol. Afuera de las escuelas, en los tendajones, con telepizza, un gramo de cocaína cuesta 300 pesos, y de él salen 10 o 15 líneas (una noche completa disfrutando el estado de alerta). Las metanfetaminas son otra historia; sus vendedores son jóvenes; no las perciben como drogas, sino como “alivianes”. Alexa y sus amigas de 19 y 20 años me llevaron a un rave en Cancún. Argumentan que los raves son pacíficos espacios de convivencia. No beben alcohol, sino agua, se divierten y bailan a ritmo tecno. Las tachas les permiten “sentir la música en el alma”. La gente joven que consume drogas tiene argumentos que hay que escuchar, no silenciar, estemos o no de acuerdo, porque en ellos sustentan su persistencia en trivializar el consumo.
La madre de Alexa toma Tafil antes de dormir y Prozac al levantarse. Su padre, por dolores crónicos de espalda, diario toma dos pastillas de Dolac. Todos los adultos en el entorno de Alexa beben al menos tres veces a la semana. Ella critica los estragos del alcohol y no comprende porqué no se legalizan las drogas. Quitarles a muchos la fascinación de lo prohibido cambiaría las cosas, aseguran las jóvenes.
 
El problema no es el alcohol en sí mismo, sino la manera en que se maneja. Lo mismo aplica para las drogas, aseguran. Tomar una metanfetamina no se diferencia en nada a tomarme dos caballitos de tequila, pero a mí, asegura otra joven, no me gusta sentirme fuera de control por el tequila. “Mi padre, los viernes se va en su yate a beber güisqui con sus cuates y llega súper jarra. Yo nunca he quedado tan mal como él por fumar un poco de mota, no hago daño, sólo me río con mis amigos”. El problema, dicen mis interlocutoras, es la hipocresía del sistema. Las drogas están en todas partes y más baratas que nunca. Algo están haciendo mal, dicen: esta guerra sólo ha arrojado muertos.
 
Las personalidades adictivas buscarán de todo, prohibido o no. Educar a la gente para manejar ese tipo de personalidad es fundamental. Mantener oculto y satanizado el debate sobre legalización de las drogas impide también evidenciar quiénes se enriquecen en realidad con su venta y qué motivos ulteriores tiene esta sangrienta guerra, en términos de control social. El discurso moral y del miedo a las drogas no impacta a la juventud. Hay quienes beben alcohol para divertirse y quienes sin él no soportan la vida. El uso de las drogas legales e ilegales responde a los mismos paradigmas. Un debate abierto podría evidenciar porqué y para qué cada vez más jóvenes consumen drogas.
 
 

Atrapadas sin salida

PLAN B*
 
Andrea tiene 30 años y un pequeño de 3. Estudió leyes y eligió la responsabilidad social, por eso trabaja en una ONG donde gana siete mil pesos.
La organización a la que pertenece Andrea es un refugio para mujeres maltratadas en Oaxaca que el año pasado, entre atenciones psicológicas, legales, de trabajo social y de salud, dio 25 mil servicios directos. Si ellas no existieran, su comunidad tendría índices más altos de feminicidio, y las mujeres seguirían soportando la esclavitud de la violencia.
Pero el gobierno de Felipe Calderón hará todo por destruirlas, a ellas y a muchas organizaciones sin fines de lucro que atienden violencia contra mujeres, que rescatan niñas de la calle, o atienden a personas  con VIH-Sida. Pero no las desaparecerán al estilo dictatorial, ni las cooptarán y aplastarán como el PRI; sino por asfixia económica.
Antes decían que las ONG´s operaban con poca transparencia, así que durante el foxismo, la mayoría aceptaron convertirse en OSC´s y registrarse con los mecanismos exhaustivos que exigen la SEDESOL, Inmujeres, el Indesol y la Secretaría de Salud. Luego comenzaron  a intervenir en los modelos de atención, imponiendo prácticas recomendadas por académicos o burócratas que jamás han hecho trabajo de campo. Se exigen profesionales de alto nivel, que cobren poco, no voluntarias. Exigieron que todas las OSCs, incluyendo las indígenas en las zonas más pobres del país, hicieran todo por computadora, y que el 20% de sus recursos se destine a sistemas contables y administrativos de primer mundo. Exigieron que en lugar de “mendigar” dinero al Estado, hicieran marketing social corporativo (como si viviéramos en Suiza y no hubiese narcoguerra, pobreza, crisis económica, y alimentaria y empresarios mezquinos). Eliminaron la deducibilidad del ISR, cortaron fondos privados. Forzaron a todas las y los trabajadores a salir de nómina y perder su seguro social e Infonavit.
Cobrando por honorarios, Andrea, paga el IVA, el IETU, el ISR y el DIOT, y al contador. Esto significa que se quedará con 4,900 pesos para pagar la guardería y al pediatra (a lo que ya no tiene derecho su niño), los libros de la escuela, la renta, ropa y comida, y los pasajes para ir a su trabajo. La organización de Andrea ha solicitado fondos a cooperaciones extranjeras, pero el gobierno de Calderón informa que tiene controlada la violencia contra mujeres, y los países no dan recursos para lo que el gobierno “si ataca”. Gastan 120 millones de pesos en una campaña para decir que a  las mujeres ya no les pegan en México con la nueva ley; en tanto Indesol e Inmujeres informan que no podrán aportar los 150 mil pesos a cada OSC´s porque se agotó el presupuesto. La Secretaría de Salud envió los recursos a los estados, pero muchos gobernadores niegan apoyos a las OSC´s que no entran en su redil político. Se termina julio y los recursos públicos que debieron ser entregados desde marzo, no aparecen. El Congreso de la Unión que los aprobó no pregunta por qué.
Poco a poco cientos de organizaciones que salvan vidas y siembran futuro, morirán por falta de recursos. Nadie llorará su muerte, hay demasiados problemas en el país para que la gente se preocupe porque millones de personas, cuya esperanza radica en la asistencia profesional de la sociedad civil organizada, queden solas, pobres, enfermas, o muertas. Andrea estudió para comprometerse con su comunidad. Ahora trabajará para un despacho privado que conoce los caminos para evadir impuestos. * columna de opinión, publicada en El Universal y otros 20 diarios del país todos los lunes por Lydia Cacho
 

LOS PEDOFILOS SE UNEN Y SE DEFIENDEN

Un grupo de pederastas se reunieron, primero en persona, luego en Internet para crear el “Internacional Boy love Day (IBLD)” aprovechan este día, 24 de junio, para reivindicar lo que ellos llaman “sus derechos como hombres adultos a tener relaciones sexuales con niños pequeños”. La campaña viaja por Internet y en cada ciudad –desde Holanda y Bélgica hasta Egipto, Sudáfrica, Argentina, México, Canadá y los Estados Unidos de Norteamérica- los pedófilos encienden velas azules para reconocerse en las ciudades y pueblos. Algunos llevan tatuajes con las iniciales IBLD, otros han propuesto, en el 2008 mandar hacer stickers para pegan en sus automóviles, en los cuales defienden su derecho a violar niños y niñas menores.
En mayo 30 de 2006 un grupo de pedófilos registró ante las autoridades holandesas un partido político denominado Partido de la Caridad, libertad y Diversidad (Charity, Freedom and Diversity Party  CFDP por sus siglas en inglés). Lo que este partido solicita es que se anteponga su libertad constitucional y de pensamiento y expresión a los tratados internacionales de defensa de los derechos de niñas y niños. Los miembros del CFDP aseguran que entre ellos hay connotados miembros de la política holandesa, empresarios, padres de familia, maestros, sacerdotes y “todo tipo de hombres libres que han elegido expresar su sexualidad y vida erótica en relaciones libres con niños y niñas”.
Dentro de su Manifiesto exigen que se reduzca legalmente la edad de relaciones sexuales consensuadas de los 16 años a los12 años, que se legalice la bestialidad sexual, la pornografía infantil y, por supuesto, todas las formas de violación sexual de menores de edad.
La reacción ante  Boy love day, no se ha hecho esperar. Una fracción de la sociedad elige alejarse del tema que considera desagradable, que genera miedo y repugnancia. Algunos grupos de jóvenes, particularmente en Europa, en aras de expresar sus tendencias progresistas o Inn, argumentan que toda la gente debe tener derecho a expresar sus creencias políticas, sexuales e ideológicas. Sin embargo organismos tanto de la sociedad civil, como de cuerpos policíacos denominados Ciberpolicías, se dieron a la tarea, durante las últimas 48 horas a investigar, bloquear y perseguir las comunicaciones entre pederastas de todo el mundo, que durante ayer y hoy siguen buscando aliados a su causa.
Pederastas o pedófilos
Pederasta ( gr.paiderastís, de paidó niño y esrastís, amante). La pederastia es la práctica sexual con niños y niñas menores. La pedofilia es la atracción sexual del adulto por los niños, surge de la palabra paidofilia. Históricamente Freíd y Lacan establecieron las claves para que en nuestros días en psiquiatría y psicología se considere al abusador de menores como una persona enferma o con patologías producto de situaciones traumáticas.
Algunos investigadores consideran, y es opinión muy extendida en la divulgación científica de hoy (sin argumentos sólidos) que los pedófilos responden a  un trauma que arrastran de su propio abuso sexual en la infancia. También los científicos Kelly y Lusk apuntan que la activación sexual del pedófilo puede ser una reminiscencia de la infancia. Los primeros escarceos sexuales en la infancia se hacen normalmente con otros niños y niñas pequeñas. Según la teoría del aprendizaje social, los pedófilos pueden haberse activado sexualmente en ese momento y entonces sólo les excitan las condiciones físicas de los niños o niñas, por ejemplo, la falta de vello o el tamaño de sus genitales. También se indica que el aprendizaje se basa en parte en la asociación de fantasías sobre las primeras experiencias sexuales y la masturbación, Incluso los pedófilos pueden haber mantenido a lo largo de su vida las primeras fantasías sexuales de su infancia, que a veces se refieren a niños y niñas. Estos especialistas omiten explicar que el pedófilo se encuentra en situación de responsabilidad, confianza ante su víctima, y de poder por sobre ella. Aunque se ha demostrado que la mayoría de los pederastas son hombres y mujeres que funcionan socialmente de manera normal  y que asumen responsabilidad en todas las áreas de su vida.
Las y los especialistas abuso infantil
El psicólogo clínico argentino Jorge Garaventa, uno de los más reconocidos especialistas en abuso sexual infantil en América Latina asegura que “El maltrato y abuso sexual hacia la niñez se dan en una situación desigual en donde un adulto tiene el poder y utiliza su superioridad para el placer que le proporciona su víctima, aniquilada y sometida.” El terapeuta asegura que el abuso sexual de un adulto a un menor, así como la violación, no responden a una necesidad o a un impulso sexual, sino a un acto de poder y sometimiento que se expresa a través de una expresión erotizada”.
Varias especialistas de las nuevas corrientes de psicología humanista que atienden a menores víctimas de violencia sexual, opinan respecto a los viejos argumentos de la pederastia como una patología incontrolable. Aseguran que no es correcto pretender que quienes incurren en tales prácticas son prisioneros de la cultura, ya que hay un momento de definición subjetiva, donde, con dolor o sin él toda persona elige un camino. Si bien es cierto que desde las culturas griega y romana la pederastia era socialmente aceptada, y durante siglos la cultura patriarcal ha silenciado esta forma de violencia específica, que forma parte de la violencia social.
¿Sanar a los pederastas?
Hasta la fecha no existe un solo estudio científico que demuestre que los tratamientos psiquiátricos contra la pedofilia funcionen a largo plazo. La cárcel tampoco. Muchos de los casos más sonados de Estados Unidos y el más reciente en Austria son de hombres que estuvieron encarcelados por delitos sexuales y al salir de prisión siguieron cometiendo dichos delitos, pero con mayor encono y violencia. Varios países discuten la castración química para desactivar el área del cerebro que controla la libido; no está demostrado aun que controlar el impulso libidinal impida las agresiones a menores.
Mientras los pedófilos organizan su partido político y fomentan redes de abuso sexual infantil. Se estima que únicamente 1 de cada 36 casos de violación es denunciado en México. Los reportes de la UNICEF dicen que alrededor de 2.4 millones de mujeres, niños y niñas son sujeto de explotación infantil en el planeta. Basta imaginar lo que sucedería si no se detiene el fenómeno que pretende normalizar la violación de niños y niñas menores.