Las carcajadas de los narcos


Columna publicada en El Universal y otros 20 diarios del país
Foto: “El Mayo” Zambada
Plan b
Lydia Cacho
El IMSS pagó más de 800 mil dólares en subsidios a la guardería de la familia del narcotraficante El Mayo Zambada. En Washington ahora se preguntan cómo diablos le harán para que los congresistas estadounidenses aprueben futuras partidas de Plan Mérida para México, que podrían terminar en los bolsillos de los cárteles.
No, no fue en la era del PRI, esa a la que culpa Calderón cada vez que cuestionamos la guerra y la corrupción. Fue Molinar Horcasitas cuando era director del IMSS; un panista que ha vivido de dar lecciones de ética y buen gobierno. Firmó el convenio para que la familia del narcotraficante maneje una guardería pública en Sinaloa.
No hay excusa ni pretexto; cualquier persona puede entrar en Internet, teclear el nombre de la representante legal y encontrarse, desde antes de firmar el contrato, con el listado de los negocios para lavar dinero de El Mayo Zambada.
El aviso en la dirección electrónica http://www.treas.gov/offices/enforcement/ofac/actions/20070517.shtml está allí justamente en aras de la trasparencia y para que nadie, ni de México ni de Estados Unidos, cometa el error de vincularse con el narcotraficante.
Como si no fuera suficiente la falta de profesionalismo y pericia del director y Consejo Técnico del IMSS, también el gobierno de EU, que ya conocía esta asociación, hizo ojo de hormiga. Cuando la cooperación estadounidense entrega donativos a las asociaciones civiles, les hace firmar medio centenar de documentos de responsabilidad jurídica, revisa las facturas y gastos, exige transparencia total por 10 mil dólares; sin embargo, a sabiendas de que el gobierno federal no sólo es incapaz de dar seguimiento a uno de capos más buscados, sino que se asocia con su familia con recursos públicos, aprobó la entrega de 400 millones de dólares para la narcobatalla. Algo no cuadra; el Departamento de Estado ha dicho que esta es una guerra fallida. Si lo es, ¿para qué invierten en ella? ¿Qué estará cediendo Calderón a cambio de esa ayuda?
Las y los legisladores estadounidenses que aprobaron el Plan Mérida conocen las debilidades del gobierno calderonista. Conocen la corrupción de altos mandos policíacos, saben de la falta de equipo y recursos para trabajo de campo de inteligencia del Cisen.
Luego de un gasto multimillonario y de la estela de daños “colaterales” (como Calderón llama a las violaciones a los derechos humanos) que dejan 10 mil soldados en Chihuahua, sabemos que fue inútil ese despliegue militar y que lo que se necesitaba era invertir en servicios de inteligencia para aislar y detener a los narcotraficantes y sus redes sociales; justo lo que hace un año la Sedena y expertos independientes en inteligencia y seguridad le dijeron a Calderón.
Si no son capaces de darse cuenta de que el IMSS está subrogando guarderías al narco, algo que podrían descubrir con una búsqueda simple en Google, qué podemos esperar de esta ineficaz guerra si no más violencia, más muertes, menos derechos humanos para la sociedad inocente, y claro, las carcajadas de los narcotraficantes.
(Para leer más sobre el efecto de la militarización en México lea:
http://www.eluniversal.com.mx/nacion/169676.html)

Carta a los secuestradores

Plan b

Lydia Cacho

Cada vez que uno de ustedes asesina a una persona, se hace más pequeño ante sí mismo y ante los demás. No, no son grandes, ni valientes, ni fuertes ni malos profesionales. Su vida carece de sentido y por eso consideran que secuestrar, torturar y cobrar por ello les hace grandes y poderosos. El poder que tienen en realidad es minúsculo, no depende tanto de ustedes como de la incapacidad, ignorancia y debilidad de quien debiera ser su adversario: las autoridades mexicanas.

Ustedes son un puñado regado por todo el país; hay millones de hombres y mujeres que no les temen, que no se arrepienten, que no se venden ni venden a sus familiares a cambio de que ustedes les perdonen, magnánimamente, la vida.

El dinero tampoco los hace mejores; ni sus camionetas y autos de lujo, ni las armas de alto calibre, ni la mirada ruda que finge no sentir nada, porque ustedes, la mayoría deben beber o drogarse para soportar la vida. Duermen con miedo aunque lo nieguen, miedo de la traición de su pareja, de sus compas, de sus cómplices policiacos. Este país, México no es tan suyo como imaginan, aunque vean en los periódicos las portadas con sus fechorías, y celebren a escondidas que otro medio les dio ocho columnas, que la tele los hace cada vez más malos ante la mirada de la sociedad; es un espejismo, cada vez que matan a alguien, ustedes empequeñecen.

Hace una semana una mujer murió en manos de un secuestrador que debió suicidarse sin saber qué hacer. Antier, asesinaron a Benjamín Le Barón, pero su comunidad no está asustada, está indignada y les rebasa en número y en fuerza moral.  Ustedes cuentan con la cobardía y avaricia de algunos gobernadores, procuradores y jueces, eso está claro. Sin embargo no crean todo lo que ven, todo lo que leen. Este país no vivirá secuestrado por el miedo. Cada vez hay más gente que les señala, que les reconoce, que logrará, como hizo Benjamín Le Baron, que otra veintena pague por sus delitos. Ustedes, en realidad, son poca cosa, su camino es el equivocado, y este país aun es nuestro. www.lydiacacho.net

¡Digamos basta! voto nulo

Lydia Cacho
Yo no se usted, pero yo estoy cansada de encender la televisión y ver a Emilio Gamboa, líder de las mafias del PRI preconizar sobre la justicia. Indignada de ver a Germán Martínez como una hiena golosa disfrutando los puntos electorales que gana el PAN con las criaturas asesinados en una bodega-guardería de Sonora. Harta de López Obrador actuando como desquiciado manipulando candidatos como su fuera una boda de kermes. Ese AMLO que hace dos años inspiró al hablar de la necesidad de elecciones transparentes y de candidatos patriotas. Estoy harta de saber que la hija de Salinas Pliego sea quien decida si se aprueban o no las leyes de las que ha abusado sistemáticamente la empresa de su padre. Indignada de que Calderón siga explotando la guerra para amedrentar a sus opositores y para manipular las elecciones (como hizo Bush jr). O que de esté en manos del PRI en el Congreso la posibilidad de proteger a las y los periodistas por investigar actos de corrupción. Me parece inaceptable que desde las cúpulas partidarias se proteja a bandas de pedófilos, y que Televisa controle una parte del Congreso y las elecciones con noticieros esquizofrénicos. Harta de que el PRD haya elegido a una cantante- pastor cristiano para alcalde de Cancún; un necio que se niega a escuchar a la sociedad y sus necesidades. Harta de que  el priísta Jorge Polanco, ex asistente personal de Mario Villanueva (preso por vínculos con el narcotráfico) ahora sea el gestor económico del PT, y a falta de candidatos ponga, con un cinismo sin parangón, a su hija como candidata a diputada. Harta de una priísta prostituida como Laura Fernández, quien hizo su carrera aludiendo a los derechos de las mujeres (IQM) y  operó, de la mano del Obispo, una regresión a 50 años en la salud sexual y reproductiva de las quintanarroenses.
Sabemos que los partidos compran votos y no podemos evitarlo hasta que la gente deje de corromperse. Nos queda claro que  las candidaturas no representan a las mayorías; que son negocio de un puñado de corruptos, apátridas que buscan hacerse de más terrenos, de más fortuna, de más influencia.
El voto nulo es un paso trascendental en todo el país, en Quintana Roo también. No, no cambiará nada en tres años, pero los partidos sabrán que no representan a nada ni a nadie, los recursos asignados a los partidos serán revisados por el IFE ante el fracaso de las elecciones. Las guerras se ganan batalla por batalla; con principios, valores y estrategias.
Ya hubo un movimiento electoral al que algunos tacharon de desquiciado. Era 1880 y la mexicanas que crearon Violetas del Anahuac juraron que algún día las mujeres de este país podrían votar e ir a la Universidad. En 1935 se agruparon y en 1946 las mujeres votaron; en 1953 pudieron ser electas en todo el país. Sin su perseverancia ni yo podría ser periodista, ni muchas más podrían ser libres, y este país sería un símil de reducto Talibán. Las transformaciones sociales y políticas son lentas, se necesita perseverancia y congruencia para inducirlas. Para renovar hay que desarticular. La esperanza no acepta cobardía.
A pesar de la frustración que sentimos millones de personas, estoy segura de que el país puede y va a cambiar. Por eso sostengo que anular mi voto con una cruz  es mi aportación ciudadana. Creo que votar por el menos peor nos mantendrá esclavizadas. Estoy segura de que los próximos años serán difíciles y que el cambio no vendrá pronto; pero llegará con transformaciones de fondo, no con sometimiento a la corrupción. Anular el voto es decirles a los herederos de la ignominia que no se merecen nuestra confianza y que cada vez que tomen una decisión equivocada la sociedad saldrá a las calles, a señalar a los redentores corruptos y mentirosos, a las hijas de la corrupción, a los traidores de la democracia. www.lydiacacho.net

Plan b

Entre Evita y Martha Sahagún
Lydia Cacho
Mientras el Instituto Federal Electoral y sus equivalentes en todos los estados están ocupados monitoreando medios y analizando las trampas que los partidos desarrollan para llevar a cabo actos proselitistas fuera del marco de la Ley, nadie mira a la caja chica de las y los gobernantes en todo el país, es decir, el DIF (Sistema de Desarrollo Integral de la Familia)
El DIF en sus modalidades de institución federal, estatal y municipal es tal vez, uno de los organismos públicos descentralizados más opacos del país y con mayor elasticidad para que las y los alcaldes y gobernadores los utilicen para fines electorales.
Desde 1977 cuando  por Decreto Presidencial se creó el DIF, se fue gestando un engendro polimorfo cuyo discurso caritativo dio lugar a que las esposas de los gobernantes se hicieran cargo de la asistencia social. Entregar el manejo de esta institución a las primeras damas es una estrategia política aberrante, que no ha sido cuestionada por la sociedad.
La falta de transparencia operativa, así como la desarticulada creación de programas a gusto de la primera dama en turno, cuyas credenciales “profesionales” nadie exige, abre la puerta a un manejo ineficaz de la política social, en el mejor de los casos, y electorera en el peor.
Y no hablamos de poca cosa: el DIF de Zapopan Jalisco tiene un presupuesto de 127 millones de pesos al año, más los jugosos donativos de empresas. El de Tijuana maneja 280 millones y el de Culiacán cuenta con  132 millones anuales. El gasto se ejerce con gran discrecionalidad. El DIF de Nuevo León gastó en un baile de Gala para festejar a los abuelitos cien mil pesos; en la posada para mujeres 55 mil y para el área de atención psicosocial para menores invirtió sólo 126 mil pesos. En las fiestas las primeras damas entregan regalos y sus maridos son, a ojos de las y los convidados, quienes invierten en su bienestar y felicidad.
En los actuales tiempos preelectorales varios gobernadores y alcaldes que suspiran por otros puestos políticos, acompañaron a sus esposas a entregar cobertores, chocolate caliente y galletas casa por casa. En Cancún se gastaron casi un millón de pesos y en Nuevo León 880 mil en cobijas y chocolatotes preelectorales.
Este organismo que supuestamente tiene como finalidad hacer efectivas las políticas públicas de desarrollo social, está atrapado en la mayoría de los estados en un entramado de vicios del poder e ineficacia administrativa y operativa. Lo mismo atiende, con cuestionable profesionalismo, a la infancia y adolescencia, que a las personas de la tercera edad, entrega desayunos, da asistencia jurídica, atiende víctimas de delitos, se encarga de las adopciones,  de la “integración de la familia”, y de todo lo que la dirección en turno considere población vulnerable.
Durante huracanes, temblores e incendios, los DIFs hacen acopio de bienes cuyo manejo se mantiene en la opacidad. Un vistazo a la hemeroteca de los 32 estados permite ver el reiterado uso de dichas ayudas para fines electorales y partidistas.
Sin duda algunas de estas primeras damas han hecho un esfuerzo de buena voluntad, pero los recursos públicos no son para jugar a la casita. Pueden creerse Evita y terminar como Marta Sahagún.
El IFE y San Lázaro tienen que poner su mirada en el DIF, que es un lobo con piel de oveja. www.lydiacacho.net

Construir otro México

Plan b

He aprendido mucho desde que soy bloguera. Me fascina el  ciberespacio para “hacer comunidad”, para compartir ideales, debatir ideas y descubrir perspectivas  sobre lo que nos ocupa y preocupa. Y para construir movimientos sociales.

Con los años me he topado de todo. Los que navegan buscando los pequeños errores para descalificar, los que insultan o amenazan, los pesimistas endémicos, los asesinos en potencia que recomiendan aniquilar políticos. Los que critican lo que no dijimos y no lo que sí se planteó. O quienes creen que opinar sobre un caso es generalizar sobre todos. Están las angustiadas solidarias que preguntan qué hacer y cómo ayudar en tal o cual causa. Están quienes siempre aportan algo más a los textos y nos ayudan a aprender más. Y quienes se comprometen a partir de estos debates.

Durante veinticinco años he sido parte de un movimiento social de mujeres que ha logrado transformar efectivamente la manera en que percibimos la violencia contra mujeres, niños y niñas. Abrimos un albergue para personas con VIH-SIDA, hartas de sentir la angustia de saber que cientos de jóvenes en nuestra comunidad morían en el abandono médico y emocional. Años después  fundé, con unas amigas, un refugio para mujeres maltratadas. Donde reconstruyen su vida con sus hijos e hijas. Es el trabajo más luminoso que he hecho en mi vida.

Nunca dejé de trabajar como periodista. Eso no me hace especial, ni heroica; simplemente tomé una decisión de vida, decidí ser parte de una sociedad civil profesional. Decidí trabajar por una vida digna para mi y mi comunidad.

Sé que las transformaciones sociales tienen  que ver con estrategias, no con sacrificios. Establecer una agenda concreta, como la erradicación de la violencia, implica crear mensajes precisos y  actuar en congruencia con ellos; dejar de reaccionar  ante el conflicto y enfocarnos en atención y prevención directa. Prevenir no es decirle a la gente lo que está mal, sino enseñarle a desarrollar herramientas para  enfrentar y salir de esas dinámicas.

Necesitamos encontrar un discurso común sobre qué significa la violencia y qué significa la paz. Si para lograr la paz exigimos la participación del ejército, la contradicción conceptual genera más conflictos que soluciones. Evidentemente no es fácil, porque la transformación social precisa de evolución individual. Para trabajar contra la violencia, necesitamos admitir la violencia que ejercemos todos los días en pequeña o gran escala.

La cultura nos nutre de mitos que dificultan la acción social positiva. La gente repite que la violencia es “connatural al hombre”, que la prostitución es “el negocio más antiguo de la humanidad” y que la corrupción política “es inevitable”. Pero sabemos que ejercer violencia es una decisión, que la explotación sexual es parte de una industria formal multimillonaria, y que los políticos deben rendir cuentas y la sociedad puede, si quiere, transformar a sus gobiernos. La fuerza de la sociedad civil no está solamente en señalar lo que está mal, sino en sus estrategias para transformarlo.

Es un trabajo colectivo, y la manera de reaccionar determina nuestro papel para construir la paz o para nutrir la violencia. Cambiar el discurso sería el principio. Por ejemplo, sólo por comenzar podemos plantear algunas ideas-base: México no es un país corrupto, muchos mexicanos eligen serlo. Los golpeadores eligen maltratar a las mujeres. La guerra-circo contra el narco no hacía falta (hay más muertos que en la guerra en Irak este año y los verdaderos líderes siguen libres y operando) Para acotar a los criminales se necesita, paralelamente enjuiciar a los gobernadores, empresarios y banqueros cómplices del narcotráfico, no negociar con ellos.

Hace unos días entrevistando a un agente especial -de origen mexicano- del FBI me dijo “yo no trabajo en el tema de narcotráfico, porque es un negocio político, no un asunto de justicia” por eso decidió trabajar en casos que tienen que ver con explotación sexual de niños y niñas. Lo cierto es que la estrategia militar contra el narco genera tanta muerte y violencia que asunta a la gente. Ante ello lo que mucha gente hace es mirar hacia otro lado, por miedo, porque se activa el discurso de la normalización de la violencia y de que este es un asunto que sólo la policía puede acotar.

¿Ustedes creen que la sociedad norteamericana es moralmente superior a la mexicana? Claro que no. Sin embargo una buena parte de los políticos corruptos, cuando se les evidencia, deben renunciar o incluso son enjuiciados gracias los niveles de transparencia y exigencia de la sociedad.A que eventualmente lograron tener un sistema de justicia funcional. Todos los países tienen problemas, y en aquellos en que la sociedad civil es fuerte, se van encontrando soluciones a los problemas.

Creo que no sólo se trata de qué asuntos discutimos, sino de preguntarnos si al discutirlos entendemos el fondo de la cuestión, y cuestionamos el contenido y el origen del discurso.

Construir la paz no es un sueño, sino una estrategia ¿o no?

 

 

 

Juguemos a odiar

Plan B           Columna de opinión publicada todos los lunes en El Universal y otros diarios del país.

Hentai: la otra pornografía

Lydia Cacho
Imagine que sus hijos de 7 y 9 años están jugando en su computadora un nuevo juego denominado “Viola a Ley”. Con los videojuegos los niños desarrollan habilidades mentales y motoras; afinan los sentidos, aumenta sus habilidades en toma decisiones, pero para perseguir a una madre y sus dos hijas adolescentes. La meta es  lograr una violación grupal de una niña en un vagón de un tren y deshacerse de la madre.
Estos videojuegos son parte de una serie para el mercado japonés que ya circula en el mundo. Los tres: “Battle raper” “Artificial girl” y “Rape Lay”   son producidos por Illusion Studios Japón y maquilados en Estados Unidos.
Amazon. Com, los tenía a la venta y gracias  a las presiones de organizaciones de defensa de la infancia, los retiró del mercado diciendo que este producto está hecho para el mercado japonés y “se les colaron” algunos. La ley norteamericana, contrario a la Japonesa, sí penaliza la pornografía infantil de dibujos animados llamada Hentai.
Si vive usted en Latinoamérica y cree que el Hentai no ha llagado a su hogar, mire otra vez. Internet tiene sitios en los que se debate y defiende el Hentai. Los adolescentes y sus productores aseguran que es “sólo un juego” en el que la pornografía infantil explícita no es mala, porque son comics, como el Manga.

Los psicólogos especialistas en  los efectos del juego, Douglas Gentile y Craig Anderson, aseguran que el impacto de los videojuegos en el incremento de la violencia perpetrada por niños y jóvenes es mayor incluso que el del cine o la televisión, porque tienen el componente de la interactividad, es decir, las cosas suceden en la medida en la que el jugador participa y toma decisiones. Los niños pasan en promedio 13 horas por semana jugando videojuegos y las niñas 5 horas.
Son dañinos porque premian la violencia, se ganan puntos en la medida en que ejercitan su crueldad y hacen daño a los personajes. En el caso de Hentai, la violencia sexual contra niñas y mujeres es el tema central.
Contrario a lo que han dicho los padres que compran armas a sus hijos para jugar a la guerra, a los ladrones, o ahora de moda, a los narcos y secuestradores, los juegos violentos sí entrenan a los niños y niñas para alimentar sentimientos irracionales como el odio, la rabia y el rencor. Anderson asegura que en la medida en que niños y niñas están más expuestos a la violencia real y no saben cómo manejar esas emociones, vuelcan y nutren su capacidad de violencia en esos juegos; llevando luego a la realidad las actitudes de desprecio por la vida y las personas.
Mientras las y los expertos en psicopedagogía encuentran más vínculos entre los  juguetes violentos y el ejercicio real de la violencia en edades más tempranas, el mercado de videojuego crece exponencialmente. El Hentai entra a casi todos los países del mundo gracias  a Internet, y millones de padres y madres responden “es sólo un juego”. Mientras tanto los creadores del Hentai han logrado darle la vuelta a la promoción de la pedofilia y de la violencia sexual contra mujeres, gracias a que las y los legisladores se niegan a revisar estos contenidos para establecer reglas jurídicas sobre su promoción y venta. Gentile y Anderson aseguran que en la medida en que discutamos estos temas con los hijos, y controlemos los juegos, les educaremos para ser más compasivos. Como está el mundo es imprescindible criar una nueva generación de niños más compasivos y amorosos. Estos videojuegos están planeados para educar, para fomentar sociedades violentas y sexistas y eso no es un juego, sino una tragedia. www.lydiacacho.net

Mexico y Tailandia: impunidad o destino

Plan b

Lydia Cacho

Mi viaje comenzó en Londres, donde un investigador sobre pornografía infantil declaró que, de las redes internacionales de pedófilos que su equipo descubrió, el único país que no quiso colaborar para investigar a los abusadores mexicanos, fue México. La impunidad de la PGR sigue sorprendiendo a los británicos.

Partí hacia Turquía, después a Kyrgystan, Asia Central. Este país perteneció a la Unión Soviética, ahora se ha convertido en el proveedor de niñas y mujeres para la explotación sexual comercial en Turquía, Rusia y los Emiratos Árabes. La pobreza y la impunidad son aliados de los tratantes de mujeres y niñas. Kyrgystan, atrapado en la ruta del trasiego de opio, es el gran fabricante de químicos para transformar e opio en heroína, además ya es consumidor. Le quitó el liderazgo a Afganistán. Un poco como México a Colombia.
He entrevistado a especialistas y altos mandos del ejército encargados de Migración e Inteligencia Antinarcóticos. El Coronel Turusbeckov, con el semblante sombrío asegura que mientras ellos detienen a los tratantes de mujeres la policía del estado los libera. La corrupción, dice ¡no sabe lo tremenda que es! El Coronel evidentemente no conoce México.
Mientras los tratantes de personas sean protegidos por el Estado, se nutre al crimen organizado, asegura la Mayor Gulmira Borubaeva. Los funcionarios públicos se hacen cómplices; las rutas del narcotráfico son las mismas de los tratantes de mujeres y niñas. Si no estuvieran hablando en ruso, hubiera jurado que estábamos en Tijuana, o en Chiapas.
Justo el 14 de febrero amanecí en Bangkok, Tailandia. Este país, junto con Filipinas son los más conocidos por el turismo sexual infantil y juvenil. Aunque no son los únicos, con los años forjaron su fama.
La Red por de los Derechos de la Infancia ECPAT con sede en Bangkok, celebra que las autoridades hayan sentenciado a 14 años de prisión al británico Maurice John Praill, por haber violado a un niño de 8 años. ECPAT espera que en cuanto cumpla su sentencia, se le deporte a Inglaterra y allí sea monitoreado para que no viole más niños. El problema, asegura un policía, es que viajará a otro país para hacerlo, ellos viven de la impunidad ¿A qué otro lugar, si queda vetado en Asia del Este y el pacífico? le pregunto. A México o Brasil, dice sin chistar, los depredadores sexuales conocen las rutas de la impunidad. Ellos van a donde saben que nadie les hará daño.
Regreso a mi hotel, a transcribir notas sobre las rutas internacionales de tratantes de mujeres, niñas y niños. Miro el reloj, estamos doce horas delante de México. Abro El universal on line, encuentro las grabaciones del Secretario Téllez, quien amenaza a los medios que difundieron sus llamadas; Carmen Aristegui, una de las culpables. Recuerdo el 14 de febrero del 2006 Blanche Petrich en La Jornada y Aristegui en la radio, revelaron las llamadas entre Kamel Nacif y Marín “el precioso”. Ya es historia.
Hago otra entrevista que esclarece el vínculo entre maquiladoras, explotación laboral y sexual. Una especialista noruega asegura que las redes se tejen desde fuera hacia adentro. Afuera las autoridades más poderosas, en el centro los criminales. La cobardía y complicidad de las autoridades mexicanas nos podría convertir en la Tailandia de América. Afuera la Suprema Corte, adentro…haga usted la lista. Desde este lado del mundo, me queda claro que sólo una sociedad fuerte y una prensa libre pueden evitar el destino que nos auguran quienes conocen los mecanismos de la esclavitud del Siglo XXI. www.lydiacacho.net

The power of ethics

JEPGBy Roberto Saviano*JEPG
 
Lydia Cacho is a model for all who wish to work as journalists. She is a woman of great courage who has endured prison and torture to defend a minority that nobody listened to, to draw people’s attention to the wrongs that women and children are subject to in Mexico and in the poorest parts of the world. She has brought about information that was earlier not available and she has exposed herself to enormous risk by informing against important businessmen and politicians.
 I myself have directed my accusations against organized crime. I have opened windows that showed collaboration between organized crime and politics, but I have not explicitly attacked the government of my country. I am threatened by the camorra but I am defended by the Italian state.
 
Lydia Cacho has had to serve an unjust term of imprisonment, she has been threatened and tortured to frighten her off, while thereafter it was discovered that her accusations were well-founded. The importance of her evidence has universal validity. Everywhere where government is weak, everywhere where society accepts criminality, women and children become the first victims. Trade in and exploitation of human beings is the most primitive of crimes which, in contrast to the trade in arms and drugs, provides sky-high profit margins but limited risks.
The recognition of Lydia Cacho by the Swedish PEN-club is a deeply civilized action.
  *Roberto Saviano is a famous Italian journalist better known by his investigative reporting on the Camorra, the Italian mafia. He revealed the camorra in his book and movie “Gomorra” published by Random House.
 

Plan B

                                                                                                                                                                             Columna de Lydia Cacho publicada los lunes en El Universal y otros diarios del país.

El buen juez por casa empieza
Lydia Cacho
Justo cuando había decidido hacer una tregua navideña y hablar de asuntos de amor y solidaridad, sale el Ministro Guillermo Ortiz Mayagoitia con su discurso de transparencia, y se descubre a los diputados evadiendo impuestos.
Me parece que una buena parte de los servidores públicos han entendido lo que Sara Sefjovich tan bien nos explica en su libro País de mentiras:  que nunca como ahora ha sido tan necesario mentir para mantenerse en el poder. Por otro lado, consumida por el miedo y harta de la violencia, la sociedad mexicana pide una luz ante tanta oscuridad; una combinación peligrosa para fabricar respuestas fáciles.
Mientras las y los diputados asisten a trabajar un día por cada cuatro de ausencia, lograron por una parte pagar impuestos, y por otra recuperarlos con partidas especiales. El país está urgido de recursos para abatir la pobreza y la violencia en tanto nuestros legisladores dedican sus días laborales a burlar la ley con estrategias para hacer su pago fantasma de impuestos.
Por otro lado Guillermo Ortiz Mayagoitia  presidente de la Suprema Corte anunció que la ciudadanía evaluará el trabajo que realizan los jueces, supervisará su actuación y fiscalizará sus sentencias, porque 2009 será “el año de la sociedad”. Fue cuidadoso, evitó comprometerse a la trasparencia dentro de la propia corte. Sabemos que los exámenes que pasan quienes desean convertirse en jueces y magistrados son pruebas de alto nivel académico, pero ese no es el problema de fondo.  Habló emocionado sobre por qué la sociedad se debe involucrar en cómo se eligen a los jueces, pero evitó comprometerse para transparentar a la Corte que él mismo preside. La sociedad le creería a Ortiz Mayagoitia si rindiera informes reales de todas las sentencias de la Corte desde que él la preside. Los juzgados de los estados son una muestra burda de los altos niveles de corrupción, sólo uno de cada cien delitos terminan en sentencia, por corrupción y por fallas estructurales, no necesariamente por incapacidad.
Los ministros de la Corte son intocables, algunos de ellos tienen fascinación por el dinero, el poder y del tráfico de influencias. El último miembro de la Suprema Corte que fue a prisión por corrupción fue Ernesto Díaz Infante, quien en 1988 a cambio de 500 mil dólares presionó al Magistrado Gilberto Arredondo para que liberara al “Chacal de Acapulco”, el secuestrador pedófilo Alejandro Braun, quien sigue prófugo. Se afirma que Carlos Salinas solicitó a dos Ministros de la Corte que ayudaran a su hermano Raúl, ellos se negaron. Por otro lado, Mario Marín y sus cómplices si salieron ilesos de la Suprema Corte en 2007. 
Los observatorios ciudadanos podrán ser útiles en la medida en que dentro de la propia institución la estructura sea realmente trasparente. La esencia del poder de jueces y ministros en México, reside en buena medida en la opacidad con la que se conducen y su capacidad para negociar atrás de los tribunales. El problema al que nos enfrentamos es que este doble discurso es poco creíble; las promesas de apertura  de la Corte podrían ser ofertas retóricas destinadas a retrasar los verdaderos cambios. Ojala que las y los ciudadanos que participen de buena fe, aprovechen esta oportunidad para abrir espacios y no para terminar como cómplices involuntarios de la corrupción del sistema. www.lydiacacho.net
 

Secuestrados por el sistema

                                                                                                                                                                                                      Columna de la autora publicada cada lunes en El Universal y otros diarios de México 

Plan b
Lydia Cacho
                                                                         A la familia de Silvia Vargas
 
Escuchar a Nelson Vargas, ver su mirada de padre abatido, mezcla de angustia y desesperación, es recordar la ineficacia del sistema de justicia mexicano y las complicidades de los servidores públicos implicados en la no-investigación del secuestro.
Nelson está atrapado en las redes del sistema, lo intuye pero no puede admitirlo, porque su hija es rehén de una banda criminal. Nelson y su familia son rehenes de la Procuraduría General de la República, de la Agencia Federal de Investigaciones y de la Policía Federal Preventiva. Pero no están solos, al lado de la familia Vargas el resto de la sociedad mexicana es rehén del Sistema.
Narran los sobrevivientes de secuestros que sus captores a ratos les tratan bien, luego les desprecian. Les dan información cruzada para mantener el control sobre ellos. Cuando les necesitan para seguir manipulando sus intereses, les piden que hablen ante una cámara, que demuestren que se encuentran bien y que existe cierto grado de confiabilidad en los secuestradores.
La persona secuestrada no se atreve a rebelarse porque su vida peligra. Y lo sabe. La víctima se siente amenazada y agradecida con sus captores, porque tiene la certeza de que depende de ellos. La víctima les aprecia porque le dan esperanza de libertad, aunque en el fondo sabe bien que no estaría en esa situación de peligro si no fuera por culpa de sus captores.
 
Quienes se han enfrentado al sistema de justicia mexicano, saben bien de qué hablo. Los funcionarios de la PGR son expertos, saben que las víctimas dependen de su “buena voluntad” de su “deseo de ayudar”. Con el cinismo propio de los cómplices de la impunidad, los especialistas en derechos humanos de la PGR tienen como tarea apaciguar la ira y la desesperación de las familias victimizadas. Cuando el perfil del caso es público y notorio, utilizan siempre la misma estrategia. Reciben a la víctima, personalizan la conversación, muestran fotografías familiares, establecen vínculos de empatía, juran que ya pronto se resolverá. Piden paciencia. Con la sutileza del más cruel de los torturadores emocionales explican en voz bajita que si se sigue haciendo ruido en los medios, se afectarán las investigaciones.
La familia secuestrada por la autoridad se llena de angustia, algo dentro de su pecho duele, quiere llorar, mira al funcionario público experto  en mentir, protector de los intereses políticos de una falsa estabilidad.
 
Por un momento decide volver a creer. Al día siguiente aportan más pruebas, el Ministerio Público las ignora. Vuelve la ira, la desesperanza. La familia investigadora se profesionaliza, abandona su vida normal para resolver el caso. La autoridad falla reiteradamente. Vuelve a pedir paciencia. Así el ciclo se perpetúa, hasta que las víctimas se saben secuestradas por el Sistema. Su vida y la de su familiar plagiada dependen de ese pequeño hombre de traje gris, incompetente y engañador, puesto allí para manejar políticamente los golpes de “asuntos delicados”; el secuestrador lo sabe.
Mientras tanto la familia Vargas se da a la tarea de creer que su niña Silvia volverá con vida. Que en algún lugar sus captores se conmoverán y por fin la liberarán. Y si no, ha dicho Nelson, que le devuelvan el cuerpo de su hija. Millones de personas acompañamos a Silvia y exigimos que la liberen. Todas y todos somos la familia Vargas, aunque secuestrados por un sistema viciado e  incompetente, exigimos la libertad y soñamos con un país en que nuestras hijas e hijos no vivan con miedo. Silvia no está sola, su familia tampoco.  www.lydiacacho.net