Pronunciamiento 21 de agosto de 2018 @REDLAMYC alerta a la comunidad internacional sobre grave incremento de xenofobia en contra de niñez migrante refugiada, y sus familias, proveniente de Venezuela y Nicaragua

• Niñas y mujeres jóvenes refugiadas están en mayor riesgo de ser víctimas de violencia sexual y captadas por bandas crimen organizado para trata con fines de explotación sexual
• La mejor forma de proteger a la niñez refugiada y sus familias es integrales temporal o permanentemente con la solidaridad entre pueblos y políticas de gobierno
• Necesario avanzar en la creación de mecanismos trasnacionales de protección especial para niñez migrante y sus familias como respuesta a la movilidad humana derivada de las crisis políticas y desastres naturales
Frente a las múltiples manifestaciones de rechazo en contra de las niñas, niños y adolescentes de Venezuela y Nicaragua que buscan refugio, junto con sus familias; desde REDLAMYC rechazamos con indignación los recientes hechos de discriminación, xenofobia y violencia que se han desatado en las fronteras de Brasil, Ecuador y Costa Rica. La inmovilidad de los gobiernos puede enviar una pésima señal de impunidad a la destrucción de los campamentos, lesiones a personas refugiadas y manifestaciones públicas xenófobas; todo ello contrario al derecho internacional y al buen entendimiento entre los países vecinos.
Expresamos preocupación, frente a la ola de violencia registrada en Pacaraima, en el Estado de Roraima al norte de Brasil, donde un grupo de personas atacaron a migrantes venezolanos, niñez y familias que se encontraban acampando en calles del citado país. Muy lamentable la manifestación en una plaza pública de personas de Costa Rica exigiendo la expulsión de las familias nicaragüenses refugiadas.
Llamamos a los Estados del Perú y Ecuador a respetar el espíritu latinoamericano y la solidaridad entre los pueblos dando marcha atras al pedimento de pasaporte para la población venezolana, que contraviene su propia normativa nacional y coloca en mayor riesgo a las personas solicitantes de refugio o protección internacional.
Hacemos un exhorto urgente a la comunidad internacional para que se pronuncie de forma contundente frene la discriminación y ataques que colocan en riesgo la vida de miles de personas quienes se han visto forzados a dejar sus países, no por una decisión propia, sino derivado de la grave crisis humanitaria de migración y búsqueda de refugio internacional ocasionada por la agudización de la violencia armada, crisis políticas, desastres naturales y altos niveles de exclusión social en los países de origen.
Llamamos a los Estados de Venezuela y Nicaragua para que atiendan los llamados de la Comunidad Internacional para resolver de forma democrática las problemáticas internas, respetando los derechos humanos de su ciudadanía, especialmente proteger el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la protesta social.
Consideramos que la mejor solución al problema de los refugiados es que puedan integrarse temporal o permanentemente a otros países con el apoyo de los gobiernos. Ya la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) a solicitar el otorgamiento de visas humanitarias y permisos de residencias temporales en los países vecinos de Venezuela y Nicaragua. Recordamos que algo que caracteriza a los pobladores en América Latina es la solidaridad y la cooperación en situaciones de crisis.
Exigimos a los Estados conducirse de acuerdo a lo establecido en la Declaración de Cartagena (1984) y en la Opinión Consultiva OC 21/14 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) relativa a los Derechos y Garantías de Niñas y Niños en el contexto de la migración y/o en necesidad de protección integralque 76. “..recomienda a los Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que apliquen su contenido en el tratamiento de los refugiados que se encuentren en su territorio [..] a las personas que han huido de sus países porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos internos, la violación masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden público.”
 262. “..en situaciones de afluencia masiva de personas, en que la determinación individual de la condición de refugiado por lo general no resulta viable, pero existe una apremiante necesidad de brindar protección y asistencia, particularmente cuando se trata de niñas o niños, los Estados deben garantizar el acceso “a la protección, la no devolución y un trato humanitario mínimo”, pudiendo recurrir al reconocimiento grupal, colectivo o prima facie. Bajo este precepto, es necesario reconocer la figura de la responsabilidad compartida que implica, por un lado, que el Estado de acogida tiene la obligación de admitir a las personas que buscan asilo dentro del territorio sin discriminación y respetar los principios de no devolución y no rechazo en frontera, así como otorgar la protección internacional que corresponda, y por el otro, el Estado de origen debe propender a resolver y eliminar las causas del desplazamiento para poder garantizar una solución duradera y, en particular, la repatriación voluntaria.”
  De acuerdo con investigaciones, son las niñas, niños y adolescentes no acompañados y mujeres jóvenes quiénes tienen más riesgos de ser presa de contrabandistas, delincuentes, bandas, fuerzas de seguridad y otros individuos o grupos que abusan de ellos, los explotan o incluso los matan. Llamamos a los Estados a garantizar el Interés Superior de la Niñez en los contextos de crisis internacionales, ofreciendo espacios de reflexión a la población haciendo notar las perniciosas noticias falsas que se expanden, donde se promueve el odio a las y los migrantes.
Es indispensable poner freno institucional a los actos xenófobos que están surgiendo frente a un panorama que probablemente no cambiará en el corto plazo, ya que continúa la migración rumbo a países como Brasil, Perú, Costa Rica, Ecuador, Colombia, Chile, Argentina y Uruguay.
Atentamente,
Juan Martín Pérez García Secretario Ejecutivo @REDLAMYC @juanmartinmx
Coaliciones nacionales que integran REDLAMYC:
(Argentina) Colectivo de Derechos de Infancia y Adolescencia; Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño – CASACIDN (Bolivia) Coalición Boliviana para la Defensa de los Derechos de niños, niñas y adolescentes
(Brasil) Associacao Nacional dos Centros de Defesa da Crianca e do Adolescente – ANCED; Forum DCA -Forum Nacional Permanente de Entidades no Governamentais de Defensa dos Dereitos da Crianza e do Adolescente; Movimiento Nacional de Derechos Humanos, MNDH
(Chile) Red de ONGs Infancia y Juventud; Foro Chileno por los Derechos de la Niñez (Colombia) Alianza por la Niñez Colombiana
(Costa Rica) Coalición de ONGs para el Seguimiento de la Convención sobre los Derechos del Niño – COSECODENI; Unión de Instituciones Privadas de Atención a la Niñez, UNIPRIN
(Cuba) Consejo de Iglesias de Cuba
(Ecuador) Movimiento por la Niñez y Adolescencia de Ecuador
(El Salvador) Red para la Infancia y la Adolescencia – RIA
(Guatemala) Coordinadora Institucional de Promoción por los Derechos de la Niñez, CIPRODENI
(Honduras) Coordinadora de instituciones privadas pro las niñas, niños, adolescentes, jóvenes y sus derechos – COIPRODEN
(México) Red por los Derechos de la Infancia en México – REDIM; Alianza por los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes – ALIANZA MX
(Nicaragua) Federación Coordinadora Nicaragüense de ONGs que Trabajan con la Niñez y la Adolescencia – CODENI
(Panamá) Red Nacional de Apoyo a la Niñez y Adolescencia en Panamá – REDNANIAP (Paraguay) Coordinadora por los Derechos de la Infancia y Adolescencia – CDIA
(Perú) Grupo de Iniciativa Nacional por los Derechos del Niño – GIN
(República Dominicana) Coalición de ONGs por la Infancia de la República Dominicana (Uruguay) Comité de los derechos del Niño; Asociación Nacional de Organizaciones No Gubernamentales Orientadas al Desarrollo – ANONG
(Venezuela) Red por los Derechos Humanos de Niñas, Niños y Adolescentes
Compartimos #ComunicadoREDLAMYC https://bit.ly/2LfvsWD

El periodismo es una linterna para el mundo, que tiende a vivir en la opacidad

Periodista de izquierdas, escritora, feminista y activista de los derechos humanos, pero, ante todo, persona. Todo esto y mucho más es la mexicana Lydia Cacho, reportera con miles de piezas publicadas y doce libros de temática política, cultural y social que, como ella misma afirma, “no son hijos de un despacho o de un escritorio” sino que son “palabras tejidas en las calles del mundo, voces de miles de personas que precisan ser escuchadas”. También es la creadora del proyecto educativo multimedia ‘Somos Valientes’, centrado en el modelo de educación para la paz.

¿Cómo defines la profesión de periodista?

El periodismo es la tarea de comprender el mundo y lo humano, la búsqueda de la verdad a través de herramientas y metodologías formales apuntaladas en la ética. Es una profesión que requiere cultivar el conocimiento, la cultura, el estudio constante de las realidades locales y globales. Es una herramienta fundamental que debe transparentar lo político y lo público, siempre desde la perspectiva ética del contrapoder. Los medios deben ser un puente que una a quien informa con quien necesita de esa información para vivir de forma más segura, para hacer efectiva su proactividad ciudadana. Es una linterna para iluminar el mundo, que tiende a vivir en la opacidad.

¿Cómo es ser periodista en un país con libertad de prensa limitada como México?

Es complejo, por decir lo menos. La corrupción dentro de los medios de comunicación ha creado una gran opacidad en países como México. Los propietarios de medios se han coludido durante décadas con el sistema político por medio de la compra de publicidad oficial. Eso ha creado la exclusión de reporteras especializadas en investigación que, como yo, nos rehusamos a publicar filtraciones que tienen fines políticos o a recibir pagos relacionados con dinero sucio que entra en las redacciones. Por otro lado, cada vez se investiga y se paga menos. Ahora han inventado una patraña que los directivos llaman “curaduría de noticias”, que no es otra cosa que plagio de información en línea y reescritura. La mayoría de los periodistas de investigación como yo somos freelance porque los grandes medios se niegan a pagar el valor real de nuestro trabajo y a protegernos del riesgo que corremos al investigar a la delincuencia organizada que se ha infiltrado tanto en la política como en varios periódicos de diferentes provincias. Por otro lado, estamos en riesgo constante, porque el integrar esas miradas y lenguajes a la investigación e, incluso, al periodismo de opinión o a la crónica periodística ha permitido evidenciar cómo la corrupción, el machismo, la guerra contra las drogas y la impunidad institucional construyen un corpus ideológico que permea a los partidos gobernantes y a las élites económicas. Y algunos líderes intelectuales, que se protegen entre sí e intentan destruir nuestra credibilidad o incluso arrebatarnos la vida y la libertad de expresión por vías ilícitas a través del aparato de justicia institucional. El reto es enorme y tenemos una gran responsabilidad de asumirlo con inteligencia estratégica para proteger nuestras vidas, las de nuestras fuentes y, al mismo tiempo, cumplir con la tarea que la sociedad nos ha confiado.

¿Y, además, siendo mujer y feminista?

El feminismo estaba mal visto hace treinta años, cuando comencé a trabajar en redacciones eminentemente masculinas en las que el acoso sexual y la descalificación eran pan cotidiano. Ahora el panorama ha cambiado gracias a la incursión de las mujeres en la profesión. Somos nosotras quienes integramos la perspectiva de género, de derechos humanos y de derechos de la niñez en la narrativa periodística y muchos hombres se han sumado a las nuevas corrientes. Este es el logro más grande en el periodismo de este siglo.

¿Cómo está siendo la oleada feminista que se está viviendo en los últimos años allí?

El movimiento feminista mexicano está muy vinculado a redes de organizaciones no gubernamentales de toda Latinoamérica. Eso le fortalece de una forma extraordinaria. Desde Chile y Argentina hasta Guatemala y México las redes de feministas han tenido grandes logros que han permitido transversalizar la libertad y la voz de las mujeres, niñas y niños en toda la gama de derechos. Estos movimientos se ven reflejados en la cobertura periodística del movimiento desde una perspectiva más global, como en los más recientes casos de la legalización de la terminación del embarazo en Argentina, las tomas universitarias de Chile, el caso de ‘La Manada’ en España o la expulsión del PRI en las elecciones más recientes de México. Todos están vinculados a la fuerza y a la unión de los diversos movimientos de mujeres a los cuales se han sumado cada vez más hombres. Las nuevas generaciones de feministas de entre 20 y 35 años han logrado integrar la narrativa del feminismo postmoderno a las redes sociales de una manera novedosa y profundamente útil. Gran cantidad de niñas y niños que he entrevistado en los últimos dos años tienen integrada la igualdad de género en su visión del mundo. Ese es un logro enorme del feminismo: que la sociedad conozca los efectos tóxicos del machismo en todas sus formas y comience a rechazarlo con una crítica basada en el conocimiento más que en la rabia o el miedo. Por otro lado, al igual que en España, hay un efecto boomerang del machismo recalcitrante que quiere amedrentar a las mujeres y a los hombres proigualdad por medio de las violencias tanto físicas como cibernéticas. En este momento el movimiento civilizatorio más importante se relaciona con la erradicación del machismo como valor cultural, por eso justamente acabo de publicar un libro, que pronto saldrá en España, denominado #EllosHablan: testimonios de hombres, la relación con sus padres, el machismo y la violencia.

¿Y en el caso del colectivo LGTBI? ¿Cómo se vive en las calles de las grandes ciudades?

Como en el resto del continente, aún hay discriminación y fobias que surgen de los movimientos conservadores y eclesiásticos, dependiendo de la región en que se viva. En México hay una gran cantidad de activistas por la diversidad que han creado una cultura de integración social importante. El arte ha sido una gran herramienta para acercar a la gente a estos movimientos. En la Ciudad de México, por ser la capital del país, hay mucha mayor aceptación. Eso crea una falsa ilusión de progreso respecto a los derechos de personas que no viven en la heteronormatividad. La transfobia es probablemente la más difícil de erradicar en mi país. Los avances son importantes y no deben escatimarse, pues son producto de décadas de movilización social y de cobertura periodística, que ha dado cuenta de los liderazgos en diferentes grupos proequidad.

¿Cuáles son las claves para realizar periodismo de paz de calidad, con recorrido social?

El periodismo de paz es una mirada integradora que va más allá de la investigación de hechos y del periodismo de datos, porque nos permite mostrar todos los daños colaterales, mirar el origen y las posibles salidas a los conflictos creados por la desigualdad, el crimen, la corrupción, el modelo económico o el abuso. No se trata de aleccionar sobre la paz: es un método para identificar cómo se construyen las violencias sistémicas, individuales y colectivas y cuáles son sus instrumentos normalizadores en la cultura. Por eso es en sí mismo un periodismo de largo aliento que permite dialogar desde la ética todas las realidades. Creo que el mayor aporte que hacemos quienes lo practicamos es justamente alejar al periodismo de los lugares comunes, la normalización del prejuicio y la transformación del lenguaje y, por tanto, de la narrativa noticiosa. Las y los periodistas y la política interna de un medio puede fomentar violencia y justificarla, demonizar o culpabilizar a las víctimas. En esa medida todo periodismo responsable debe asumir el rol que juega como portador de elementos culturales y políticos.

¿En qué consiste el proyecto ‘Somos Valientes’?

Nació a partir de años de investigar los crímenes más terribles. Descubrí la capacidad de resiliencia de niños, niñas, jóvenes y mujeres que, al convertirse en sobrevivientes, eligieron el camino de la empatía y la ayuda a las y los demás en lugar del camino de la venganza y la reproducción de la violencia. Por otro lado, me interesa demostrar que a quienes nos llaman heroínas o heroes por nuestra valentía e integridad, el sistema nos pone en pedestales para hacer creer que somos excepcionales. Yo estoy segura de que soy una mujer común con convicciones y solidez intelectual y que hay millones de personas cuyas aportaciones son benéficas a la sociedad. En ese sentido quise explorar la valentía desde la niñez creando una miniserie documental en la que entrevisté a niñas y a niños de diferentes provincias y ciudades que explican su mirada a la realidad y sus actos de valentía en un mundo que les mantiene en riesgo constante. Queremos hablar de la valentía como un valor social de seres sentipensantes, retar al machismo que destruye la fibra e integridad de niñas y niños.

¿Qué supone para ti haber recibido el Premio Reporteros del Mundo del periódico El Mundo? ¿Es la de los reporteros de calle una labor suficientemente valorada?

Siempre me sorprende ser premiada por hacer algo que me fascina, así que este premio me hace sentir honrada de que mi trabajo se conozca tanto en España y a la vez me permite recordarles a los mafiosos y políticos corruptos que nunca me detendré en mi labor periodística. También recordar a mis colegas que los medios deben ser autocríticos para tener el respeto de su audiencia. Las y los reporteros recibimos las peores pagas y nos la jugamos para hacer eso que sabemos hacer, pero al final siempre lo vale. La verdad nunca debe perder su valía e importancia, en especial en la era de las falsas noticias y el plagio indiscriminado y manipulador de nuestro trabajo. Hace falta devolverle la dignidad al periodismo, ahora más que nunca, puesto que somos capaces de incidir en políticas públicas, de incitar al diálogo, de, como dice Vicenç Fisas, romper distancias y estimular exigencias sociales.

¿Cómo te enfrentas a la página en blanco cuando comienzas a escribir un libro?

Soy una escritora disciplinada y escribo a diario: esté donde esté llevo mis libretas, documentos pequeños o grandes hechos, tomo fotos, hago apuntes, escribo ideas, citas de libros que estoy leyendo o epifanías que suceden cuando escucho a la gente en las calles o miro el mar en silencio. Necesito de espacios de paz y de soledad constantemente. Desde pequeña tengo la habilidad para hacer mapas mentales. Mi abuelo portugués decía que tengo espíritu de navegante y de brújula integrada para descubrir la verdad. Hago siempre un índice tentativo, un presupuesto de cuánto costará y cuánto tiempo tardaré en investigar, en contrastar y en escribir. También hago análisis de riesgo y planes de seguridad. Generalmente discuto algunos temas con amistades cercanas que me ayudan a reflexionar y profundizar en algunos puntos, al igual que con mi agente literaria y mi editor o editora. Me encierro y escribo como si no hubiese mañana, rodeada de la naturaleza, con mis cuatro perritas. Puedo amanecerme escribiendo. Una vez que he comprendido hacia dónde va la crónica puedo trabajar veinte horas seguidas, me cocino comida deliciosa y reflexiono, pongo música clásica o jazz. A veces con un vino para animar la inspiración cuando estoy en las revisiones finales o las conclusiones. Siempre escribo a mano (será que tengo 55 años), entonces lo paso a la computadora y eso se convierte en mi primera edición que voy limpiando. Mi más reciente libro lo comencé a investigar en octubre 2017 y lo entregué a la editorial en marzo 2018.

¿Cuáles son las señas de identidad que identifican tus libros publicados?

Creo que después de tantos años ya es muy claro mi estilo. La gente identifica mi voz narrativa, que abreva siempre de la prosa, huye del melodrama y logra ayudar a la o el lector a distinguir las diferencias conceptuales entre el conflicto y la violencia, entre el problema y su origen. Me gusta la crónica (una forma Latinoamericana poco usada en Europa), para aportar ritmo a las historias de vida que documento. Mis lectoras y mis lectores suelen decirme que libros como Esclavas del poder o Memorias de una infamia son muy duros, pero a la vez no pueden dejar de leerlos, porque les conmueven y les provocan empatía por las historias. Para mi ese es el logro más importante.

Por @casas_castro
Foto de @lydiacachosi