LAS INCONGRUENCIA DE CASTRESANA

Durante siglos la división entre lo público y lo privado ha servido para mantener el honor masculino, y dejar en mayor vulnerabilidad a las mujeres.
Por Lucía Lagunes

Ciudad de México.- Todavía se cree que lo que ocurre detrás de las puertas de la casa o lo que ocurre entre las parejas y en la vida privada es un asunto que no es de interés público, máxime cuando el agresor es un hombre con poder y “reconocimiento” público.
Durante siglos la división entre lo público y lo privado ha servido para mantener el honor masculino, y dejar en mayor vulnerabilidad a las mujeres.
A un hombre que participa en la política, la academia, el sistema de justicia, la cultura o en la economía, no se le cuestiona si es o no buen padre, si cumple son sus obligaciones económicas, si respeta o no a su compañera y descendencia; eso no está en la línea de valores públicos que debe cumplir, muy contrario a lo que ocurre con las mujeres.
Lo que debe cuidar él es aparentar en público que es una buena persona aunque en su vida privada atente contra los derechos de quienes le rodean. Es así que los hombres han hecho de su doble moral un camino para la impunidad.
Sin embargo, este orden social tiene ya una fractura que hoy está dejando ver la magnitud de esa doble moral masculina.
Durante años la frase feminista “lo personal es político” se acuñó desde un sentido: visibilizar en la vida pública el horror que viven las mujeres en el ámbito privado, primer paso en el que hay bastante avance.
Ahora estamos frente al segundo sentido de la frase: el actuar personal, las creencias y la actuación privada es una medición inequívoca de su actuar político. Valorar la coherencia de su dicho en la práctica.
Un hombre, públicamente defiende los Derechos Humanos, logra prestigio académico por investigar la violencia contra las mujeres, pero que es violento en la vida cotidiana con quienes viven con él,  con el personal que colabora con él, no puede mantenerse en el escenario público atentando contra lo que él pregona en público.
Esta fractura es casi un ojo de alfiler que es necesario ensanchar. Por ese pequeña abertura han logrado pasar el caso del hijo de Diego Fernández de Cevallos, del cual después del escándalo de la agresión contra su esposa e hijos poco se sabe.
La denuncia pública de la ex esposa del consejero electoral Sergio García Ramírez, ante la violencia que ejerce contra su familia y sus allegados cercanos e ira irracional, y ahora, el señor Carlos Castresana Fernández, fiscal del Tribunal Supremo de España.
En el caso de este último, la doble moral masculina llega hasta las esferas más altas del poder, en las estructuras más altas del Estado, para proponerlo a que investigue los casos de feminicidio en Campo Algodonero, Ciudad Juárez.
Si sólo se valora la experiencia profesional y académica de Castresana suena lógico que la idea del Estado sea contratarlo, pero si a esa experiencia académica se le cruza la coherencia personal, la propuesta se derrumba al atentar contra lo que se quiere investigar.
Un hombre que intimida, utiliza su poder para atentar contra su ex compañera, no puede ser el mismo que investigue la verdad en un caso de violencia feminicida, porque no cuenta con la calidad moral para ello, y porque la violencia contra las mujeres es un delito y quien delinque no puede ser el mismo que investigue a otros delincuentes.
Es como poner a un ladrón, asesino o torturador a investigar homicidios, asaltos y defender los Derechos Humanos.

El Estado no puede permitirse ser usado para proteger al agresor y simular acciones de justicia, por el contrario debe colocar en el máximo nivel de prioridad nacional salvaguardar la vida de las mujeres y terminar la impunidad. En esa lógica, la propuesta de Castresana debe ser retirada.

Instrucciones para salvar a México

Plan b*
Po Lydia Cacho

Hay pocas personas en el país que no buscan las instrucciones para salir de las tragedias que se compilan  en diferentes rincones de la patria. La mayoría se pregunta cada día cómo emerger en paz, cómo ayudar sin morirse, como participar sin perderlo todo, como salvar sus dones personales y compartirlos sin dejar el alma en el camino.

Están quienes se niegan a cultivar el cinismo como salida rápida ante su miedo, quienes se abstienen de sembrar el terror de lo imposible, quienes saben que la esperanza no es un fruto quimérico. Sólo unos cuantos difunden la falsa noción del advenimiento de lo peor, sólo los ignorantes creen que la política partidista y la mera democracia electoral son todo, y predican que desde allí surgirá la transformación real. Sólo algunos, los macarras de la doble moral, enemigos de la cultura y la lectura, defienden esa forma de poder monolítica vertical y excluyente, que somete con miedo y esclaviza incitando a la normalización de la corrupción y la intolerancia a la diversidad.

Millones de hombres y mujeres en México siguen creyendo que hay respuestas concretas. Las buscan después del llanto por sus muertos, desde la acción directa por sus hijas asesinadas, por sus familiares desaparecidos, para rescatar a sus hermanas, hijas o madres maltratadas por el hombre que aman. Están las madres que lo abandonan todo por defender a sus hijos violados o quemados en vida; quienes ante el nacimiento de un bebé con capacidades diferentes inician proyectos colectivos. Las y los periodistas que no se arredran ante arrestos, desapariciones y muertes de colegas. Los padres entregados a salvar a sus hijos adictos a las metanfetaminas, o a la violencia homicida, o consumidos por el rencor ante una patria que se niega a ofrecerles un trozo de futuro.

Ellas y ellos no son otra cosa que derechohumanistas. A veces se bautizan y otras no, pero sin duda son defensoras y defensores de los derechos humanos. Porque transforman la tragedia personal en una causa social, porque ante el abandono del Estado nunca se cruzan de brazos. De la mano de ellos y ellas están quienes sin haber sufrido en lo personal, han elegido el camino de la defensa profesional de los derechos y las libertades.

Amas de casa, profesionistas, rancheros, sacerdotes progresistas, maestras y maestros, feministas, indígenas políglotas, sanadoras, campesinos ecologistas. Han sabido desde hace años que las instrucciones para salvar a México están ocultas entre la indignación y la esperanza diaria. No las buscan afuera sino las construyen desde su experiencia vital. Es así como en este país se han formado organizaciones que defienden, cada vez más profesionalizadas  y estructuradas, todos los derechos humanos. Desde las violencias varias hasta el derecho al agua, a la libre migración, a la justicia, a la educación, a la cultura, a la alimentación; a la equidad plena.

El falso discurso de la muerte justificada a costa de la seguridad pública, de la mano de la jerga del vacuo barullo electoral, han ocultado la emergencia de un aplastante y silencioso ataque a quienes defienden los derechos humanos, es decir, hacia quienes construyen modelos de paz y justicia. La desigualdad y maltrato hacia los y  las defensoras de derechos de hombres, mujeres, jóvenes, niñas y niños, es insostenible y éticamente inaceptable. No se puede, ni se debe, ayudar a las víctimas victimando, a las muertas, muriendo. La congruencia exige que las defensoras y defensores de derechos humanos se protejan y defiendan a sí mismos de la misma manera, y en la misma medida, en que protegen a las personas a las que ayudan. Ni más ni menos. Sólo así se construye una sociedad civil fuerte, sana, que no se pierde en la sumisión de quien se considera y es tratado como alma caritativa y sacrificada, sino en el ejemplo de quien se sabe con derecho a la vida, a la palabra, a la justicia y a la libertad.

Me atrevo a decir que este año será el año de los derechos humanos de México, el año de reivindicar las causas ganadas en cada rincón del país, desde las montañas defendidas por grupos indígenas, hasta los valles rescatados por jóvenes, por mujeres y hombres cuyos nombres no saldrán entre “los más influyentes de México”, aun cuando ciertamente lo sean.

Hasta convertirnos no en un país de unos cuantos héroes y heroínas, sino en una fuerza civil multitudinaria e inagotable, en el verdadero fiel de la balanza.

*Plan b es una columna publicada los lunes en El Universal y otros diarios de México.
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EL ABORTO SEGÚN FAVALORO

“Los ricos defienden el aborto ilegal para mantenerlo en secreto y no pasar vergüenza. Estoy harto de que se nos mueran chicas pobres para que las ricas aborten en secreto. Se nos mueren nenas en las villas y en Sanatorios hacen fortunas sacándoles la vergüenza del vientre a las ricas. Con el divorcio decían que era el fin de la fila de la discriminación; y sólo fue el fin de la vergüenza de los separados ilegales. Con el aborto legal no habrá mas ni menos abortos, habrá menos madres muertas. El resto es educar, no legislar”.
Quizá el pecado capital que he cometido, aquí en mí país -dijo Favaloro antes de morir-, fue expresar siempre en voz alta mis sentimientos, mis críticas, insisto, en esta sociedad del privilegio, donde unos pocos gozan hasta el hartazgo, mientras la mayoría vive en la miseria y la desesperación. Todo esto no se perdona, por el contrario se castiga. Me consuela el haber atendido a mis pacientes sin distinción de ninguna naturaleza.
*René Gerónimo Favaloro (La Plata, Argentina, 12 de julio de 1923/Buenos Aires,29 de julio 2000) fue un prestigioso médico cirujano torácico argentino, reconocido mundialmente por ser quien realizó el primer bypass cardiaco en el mundo. Su autobiografía denominada Recuerdos de un médico rural tiene varias ediciones, la primera de ellas editada en el año 1980.

Familias destrozadas: infancia en el limbo

Plan b
Lydia Cacho
Isis tiene tres años y Jaimito cinco, los dos son hijos de madres mexicanas pero ellos nacieron en los Estados Unidos. Hace tres años, a pesar de tener plena nacionalidad y derechos constitucionales, están perdidos en el limbo de servicios sociales, mientras sus madres desesperadas desde México intentan recuperarles con pocos pronóstico de éxito. En los primeros 6 meses del 2011, el gobierno federal norteamericano deportó a mas de 46.000 madres y padres de niñas y niños ciudadanos de EEUU.
Cada año los servicios de inmigración y aduanas norteamericanos (ICE por sus siglas en Inglés) deportan a miles de personas; mientras tanto sus hijas e hijos pequeños que han nacido allá son arrebatados por el Estado. El centro de justicia aplicada (Applied Research Center/ARC), organización civil norteamericana, publicó el estudio Familias destrozadas, que evidencia al sistema inquisitorial de las leyes antiinmigrante de los Estados Unidos. ARC  y el Instituto para las Mujeres en la Migración (IMUMI) revelan el impacto de las leyes y políticas de control y verificación migratoria de EUA en las mujeres migrantes y sus familias en la región.
Los métodos utilizados por los agentes migratorios de ICE, acompañados de las policías locales, resultan aterradores. Las mujeres que llaman a la policía para pedir ayuda por violencia doméstica, antes de ser tratadas como víctimas son revisadas como delincuentes, e incluso encarceladas. Delmy Palencia, una líder de derechos civiles en Nuevo Orleans fue arrestada injustamente  luego de pedir ayuda por violencia domestica. Fue detenida y separada de su bebé por 45 días. Aunque los cargos se retiraron, ICE utilizó la estrategia Comunidades Seguras para arrestar a Delmy con una orden de retención de inmigración. Fue liberada después de más de dos semanas, sometida a una redada de ICE en la media noche en su hogar, y ahora enfrenta la deportación y la separación de su bebé que nació en los Estados Unidos.
Las leyes antiinmigrantes de los Estados Unidos se fortalecen y potencian con una fuerza inusitada, dicen las  especialistas del ARC. Este endurecimiento criminaliza de tal forma a las y los trabajadores migrantes, que frecuentemente sus bebés pierden la oportunidad de volver a ver a su familia. Los jueces cancelan sin miramientos la patria potestad de miles de personas que no han cometido delito alguno. Las organizaciones especialistas revelan  que estas deportaciones destrozan a las familias y ponen en peligro a niñas y niños que se dejan atrás.
En el 2011, Estados Unidos deportó la cantidad récord de 397.000 personas. De acuerdo con los datos federales en posesión de ARC, aumenta el número de deportados que son padres y madres. La idea de la política del desgaste denominada Comunidades Seguras consiste en la persecución sistemática y criminalización de las y los migrantes sin papeles y su encarcelamiento. Entre las estrategias más utilizadas está la colaboración de las policías locales con agentes migratorios de ICE, quienes utilizan la excusa de denuncias anónimas sobre uso de drogas para hacer redadas, y arrestos grupales, cuya finalidad es expulsar a las personas adultas y llevar a infantes nortemericanos al limbo judicial. Allí pueden permanecer el resto de su infancia hasta llegar a la vida adulta. La falta de recursos, la lejanía y el idioma pueden hacer casi imposible para miles de familias recuperar a sus pequeños de la burocracia de servicios sociales de todos los Estados Unidos.
 
Si cree usted que las deportaciones viciadas y violatorias de los Derechos Humanos se llevan a cabo sólo en Arizona, o en los estados de la frontera sur con México, vuelva  la mirada; ARC.org ha identificado al menos 22 estados donde han surgido estos casos en los últimos dos años. Según sus datos en 400 condados y 20 estados, uno de cada cuatro (28,8 por ciento) menores bajo cuidado de crianza temporal con madres y padres detenidos o deportados son de estados no fronterizos. ARC estima conservadoramente que hay al menos 5100 niños y niñas en casas de crianza temporal cuyas familias han sido detenidas o deportadas por ICE.
Las políticas antiinmigrantes de los Estados Unidos no solamente  violan los derechos humanos, además implican un costo monumental a la sociedad norteamericana; utilizan las prisiones como centro de detención de inmigrantes, ponen en riesgo a las extranjeras víctimas de violencia doméstica, destrozan familias y violan los derechos de la infancia. Washington debe rendir cuentas sobre esta afrenta racista e inaceptable.
 
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García Luna y las mujeres

Plan b
Lydia Cacho

¿Cómo se debe juzgar a un comandante de policía que intenta asesinar a una mujer que no le obedece? preguntó la abogada defensora al equipo de Genaro García Luna. Aun no llega la respuesta puntual, pero está claro que la postura del Secretario de Seguridad Pública Federal resultará vital para sentar un precedente.

Salvador Cruz Neri, Coordinador Estatal de la Policía Federal (PF) en Querétaro, tenía una relación sentimental con la suboficial Margarita González (muchas parejas resultan de esos grupos policíacos que tiene poco tiempo libre y una fuerte convivencia diaria con horarios e intereses similares). Pero las cosas cambiaron para Margarita cuando en febrero de este año su entonces pareja decidió violarla. Varios colegas se enteraron, pero de la misma razón por la cuál la violación en el lecho conyugal sigue generando inseguridad para las esposas victimadas por la ambigüedad generada por los lazos emocionales, Margarita no denunció.
Hace unas semanas Cruz Neri llegó al hogar de la suboficial en un vehículo blindado propiedad de la PF, armado y acompañado de su guardaespaldas, intentó forzar a su expareja a mantener relaciones sexuales. Ella se negó y frente a su escolta el jefe policíaco la atacó con tal virulencia que de no haber sido por la intervención del otro, probablemente Neri la hubiera asesinado.
 
Ella quedó inconsciente y fue llevada de emergencia al hospital, donde se documentó la gravedad de la golpiza. Uniformados de federal llegaron al hospital para advertir a Margarita que guardara silencio, ella les pidió que se retiraran. Margarita pidió ayuda y la abogada chihuahuense Lucha Castro, experta en violencia de género inició la defensa por intento de feminicidio. Gracias a presiones de organismos internacionales y grupos de mujeres, la SSP dio de baja temporal al agresor para investigarlo.
La importancia de este caso es vital para México. Porque cuando discutimos la limpieza de los cuerpos policíacos y su profesionalización, lo hacemos casi siempre desde lo abstracto, refiriéndonos a evitar que se corrompan. Sin embargo al igual que en los casos de militares que infringen la ley, queda claro que cualquier miembro de un cuerpo de seguridad pública debería de estar sujeto a un rasero moral ejemplar. Porque cuando un policía cuya tarea es prevenir el delito y salvaguardar a las y los ciudadanos, utiliza el poder de su puesto, el uniforme, las armas, los vehículos del Estado para ejercer violencia y amedrentar a su víctima (sea o no su pareja) no solamente viola la ley sino debilita la credibilidad de la institución y fomenta la impunidad ejemplar. La forma en que durante estas semanas actuaron un grupo importante de altos mandos de la SSP para amedrentar a Margarita revela que los pactos masculinos de protección a los agresores no tienen límites ni fronteras.
Durante más de veinte años la sociedad mexicana ha logrado evidenciar que la violencia en el ámbito doméstico es un asunto público, y que revela valores culturales de jerarquía unidireccional. Ya las leyes la denominan violencia de Género, justamente porque tiene  componentes culturales, sociales y jerárquicos que buscan mantener un discurso machista que justifica y avala la violencia como instrumento de control.
El hecho de que los expertos en seguridad adviertan que la vida de Margarita  y sus defensoras corre peligro real, nos revela los alcances que tienen ciertos miembros de la policía federal para ocultar un delito ya inocultable. Otros policías, sin embargo, se han mostrado indignados y a favor de que Cruz Neri sea juzgado con doble severidad, primero por la violación y la tentativa de feminicidio y segundo por haber utilizado su jerarquía, su cercanía a Cárdenas Palomino y el poder de la institución para intentar aniquilar a una mujer que se negó a someterse. El Secretario de Seguridad Pública, García Luna, ha de demostrar que las mujeres no solamente tienen puestos en igualdad de circunstancias en la policía federal, debe ir más allá y hacernos saber si existe un código de ética que establezca la no aceptación plena (y el castigo en caso de que suceda), del hostigamiento sexual,la discriminación y la violencia de género entre las y los miles de integrantes de las fuerzas federales.
La valentía de Margarita es monumental, además de asumir el riesgo por decir la verdad y poner el ejemplo, se atreve a enfrentar al monstruo del sexismo al interior de un cuerpo policíaco nacional al que ella pertenece, porque cree fervientemente que el país puede cambiar y que la policía profesional debe ser congruente. Cuando fue contratada dijo estar dispuesta a jugarse la vida por su país, pero nunca imaginó que el enemigo vendría desde adentro.
La respuesta de García Luna no puede esperar y Margarita no está sola, es una mujer policía ejemplar, como las que necesita México.
 
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DEMONIOS DEL EDÉN: EN ESPAÑA

En dos operativos simultáneos (Enea y Hunter), las autoridades españolas dieron el mayor golpe a las redes de distribución de pornografía infantil de ese país. Detuvieron a 186 personas y otras 18 están sindicadas de posesión y tenencia de imágenes con contenido pedófilo. La operación Enea, con una duración de doce meses, fue realizada por la Brigada de Investigación Tecnológica, con 400 agentes que realizaron 147 registros, en  colaboración de otras policías europeas y tuvo como resultado la captura de 157 personas en 16 comunidades autónomas. Por su parte, la Guardia Civil llevó a cabo la operación Hunter en 20 provincias, en la cual se incautaron 60 computadores con miles de imágenes pornográficas pedófilas, se realizaron 43 registros y 29 personas fueron capturadas, además de otras 18 que fueron implicadas. Estas capturas se registran casi un mes después de que una red de violadores de bebés fuera desmantelada en el marco de la llamada operación Kova, también en España. En 2010 gracias a las denuncias ciudadanas las autoridades españolas llevaron a cabo la operación Nectarina, en la que arrestaron a hombres que compartían pornografía infantil intercambiando archivos p2p (peer 2 peer) en Internet.

Si bien es cierto que el esfuerzo policíaco por atacar el consumo y detener la circulación de pornografía infantil es notable en España y otros países como Inglaterra, no podemos evitar preguntarnos ¿y donde están esos niños y niñas utilizados para la pornografía? ¿quién les rescatará? ¿cómo se produjo la pornografía y cuando veremos a esos productores? ¿cómo capturan a esas pequeñas? El libro que usted tiene en sus manos es justamente la entrada a ese mundo tal cual es, una investigación periodística al interior de las redes de explotación sexual infantil, de turismo sexual y pornografía de Cancún México, vinculadas a otros países del mundo.

Luego de escuchar el testimonio de una joven que escapó de una red de tratantes de niñas y adolescentes en 2003, comenzó una odisea inimaginable en la cuál mi vida quedó ligada para siempre a la de las casi doscientas pequeñas y pequeños abusados por un grupo de sujetos  entre los cuales están un magnate libanés, un hotelero y varios encumbrados políticos mexicanos.

Escribir este libro (Demonios del edén) transformó mi vida para siempre. Desde entonces he vivido con amenazas de muerte, por su publicación fui encarcelada y torturada para acallar esta historia; pasé juicios civiles y penales en mi país, pero aun sigo creyendo que valió la pena escribirlo. Pocas veces en la vida, como periodistas, tenemos la oportunidad de captar desde sus entrañas a las redes criminales, de escuchar de viva voz las estrategias que utilizan los que producen la pornografía infantil, de conocer las evidencias y entender su alcance, de ver trabajar a policías éticos y valientes y a los que se venden por un puñado de dólares. Yo fui testiga de todo esto y más. El libro que usted tiene en sus manos es una historia de la valentía de un grupo de niñas y adolescentes que sobrevivieron a sus captores, y luego, al corrupto sistema de justicia mexicano. Es una radiografía de la movilización de la justicia internacional y de las mafias que se equiparan en poder y recursos.

Gracias a la valentía de las pequeñas y a este esfuerzo periodístico, Jean Succar Kuri, el líder de los explotadores de niñas y niños que usted conocerá de cerca en este libro, recibió en 2011 una sentencia de 112 años en prisión. La primera de este tipo por pornografía infantil y explotación sexual de niñas, niños y adolescentes.El pederasta prometió en el juzgado que si recibía sentencia yo moriría; su amenaza sigue vigente, pero el logro de su encarcelamiento es mayor que la fuerza de su amenaza.

España ha sido mi segundo hogar, en los momentos más difíciles las redes de mujeres y de periodistas en general me cobijaron mientras me defendía de las mafias e intentaba ayudar a las  niñas sobrevivientes a reconstruir su vida fuera del infierno de la explotación sexual. Me emociona que Demonios del edén: el poder detrás de la pornografía infantil, se publique aquí, porque sigo creyendo que los criminales que abusan, raptan y corrompen a nuestras hijas e hijos son sólo un puñado, comparado con los millones de personas que en esta aldea global estamos dispuestas a trabajar, mano a mano, para señalarles, nombrarles y detenerles hasta que éste sea un mundo seguro y pacífico donde nuestras hijas e hijos no vivan con miedo de convertirse en objetos de la violencia sexual, o en sujetos que la reproduzcan.

Para ello es imprescindible comprender cabalmente que lo que le sucede a una niña en cualquier país, les está sucediendo a todas las niñas del planeta. Que dar voz y salvar a una pequeña o a un niño de la violencia, es comenzar a transformar el mundo, es darles el mensaje de que ellas y ellos tienen un tarea futura: hacer de éste un mundo mejor del que les hemos heredado.

Lydia Cacho

Cancún, México.

Acompáñanos a EL PAÍS DE UNO

HOY JUEVES  27 DE OCTUBRE

¿CÓMO NOS APROPIAMOS DE NUESTRO PAÍS? LA SOCIEDAD PUEDE CONSTRUIR ESTRATEGIAS PUNTUALES PARA SACAR A

MÉXICO DE SUS MÁS GRAVES PROBLEMAS.

LA AUTORA, POLITÓLOGA Y ANALISTA DENISE DRESSER COMPARTIRÁ LAS CLAVES ESTA NOCHE.

PRESENTACION LIBRO EL PAÍS DE UNO

CON: CARMEN ARISTEGUI, LYDIA CACHO Y DENISE DRESSER

AUDITORIO JAIME TORRES BODET

EN EL MUSEO NACIONAL DE ANTROPOLOGIA E HISTORIA

7:30PM

ENTRADA LIBRE

Plan b
Adiós maestro de la Plaza Pública
Lydia Cacho
 
Siempre que lo escuchaba hablar, arrojar con tono parsimonioso frases como flechas, verdades como tormentas, reflexiones como puertas abiertas al futuro, tuve la certeza de que el maestro Miguel Ángel Granados Chapa es muchas personas a la vez.
Abogado y periodista de profesión, doctor en historia, amigo solidario, hermano compasivo, crítico implacable, analista sereno, colega inagotable.
Construyó una escuela de periodismo sin muros y sin límites, la de la congruencia, y de ella hemos abrevado varias generaciones. Él nos enseñó a mirar con ojos nuevos temas viejos, desde 1977 tituló su columna Plaza Pública y hasta esta semana ha sido un referente. Hace unos días dijo adiós en las páginas de su casa de los últimos años, el diario Reforma; Miguel Ángel se despide del periodismo mientras dice adiós a una vida bien vivida.
 
Su pluma descubrió y perfiló un estilo de periodismo de opinión profesional, pulcro y sin ambages desde Reforma, Excélsior, en la revista Proceso, en Unomásuno, La Jornada y El Financiero, entre otros. Su voz inconfundible parsimoniosa y contundente nos explicó las muchas historias que constituyen la gran Historia moderna mexicana; en Canal 11, en Radio Educación, en Radio y TVUNAM supimos siempre que estaba allí para compartir sus ideas en un largo conversatorio, casi alérgico a los exabruptos y abocado a la búsqueda de respuestas sin atisbo de esa egomanía tan usual en algunos patriarcas del periodismo nacional.
 
Las tres ocasiones en que recibió el Premio Nacional de Periodismo, aprovechó la tribuna para recordarnos el peligro del periodismo panfletario, habló para restituir la dignidad de quien en ese momento más necesitaba de la voz sólida del maestro: los grupos indígenas o la violencia contra las mujeres, niños y niñas; levantó la voz para señalar a los gobernantes que deben ser nombrados y juzgados por sus delitos. En 2008 recibió la Medalla Belisario Domínguez del Senado de la República y fue electo miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, ante ambas distinciones actuaba con una modestia auténtica de quien se sorprende ante el reconocimiento pero valora los afectos y la admiración por un trabajo digno y respetable.
 
Durante una reunión para celebrar el aniversario de su columna Plaza Pública, el maestro Granados Chapa, ya enfermo de cáncer, dijo que su retiro sólo sería provocado por la enfermedad o la muerte. A pesar de que los últimos años la enfermedad le acompañó como una sombra, por momentos desgarradora y durmiente en los mejores días, tuvo la lucidez de seguir esculcando entre las voces de la calle, no se le fue una sola noticia importante, no abandonó el análisis puntilloso de la guerra, ni el de los monopolios aplastantes, ni el de las violaciones de los derechos humanos. Tampoco enmudeció ante la corrupción individual y colectiva, ni cerró los ojos ante los ríos de sangre y la muerte con entregas a domicilio en todo el país. Hubiera podido hacerlo, ya le había dado al país y al periodismo más de lo que casi nadie ha dado.
 
Una tarde luego de un evento, le pregunté al maestro cómo lograba vencer el oprobio con tanta paz, cómo alcanzaba a reflexionar con tal precisión y certeza pacifista frente al dolor de la tragedia. Con esa voz de sabiduría cordial del que sabe lo que dice, respondió que el país nos necesita y nosotros necesitamos al país. Así de simple y llano, sin aspavientos emocionales. Yo sé que lo sostiene una preparación ejemplar, estudios formales, amor a la literatura, pasión por la escritura pulcra y trascendente y sus conocimientos jurídicos que le permitieron ayudarnos a tantas personas en momentos difíciles; pero antes y después de todo, lo fortalece la ética.
Como un roble añoso, este hombre valiente que escribió en 1996 el libro “¡Escuche Carlos Salinas!”, se desapega de las raíces que lo mantienen atado a esta vida, lo hace con la dignidad del maestro, con la certidumbre de quien hizo de su tarea cotidiana un ejemplo de congruencia y profesionalismo. En este momento en que el periodismo se tambalea entre la amenaza sangrienta, la autocensura hija del terror, o el oportunismo rapaz de las elites mediáticas, su voz hace eco y sus lecciones no se olvidan ni se diluyen; por el contrario se fortalecen más que nunca.
Es cierto que los méritos de Miguel Ángel Granados Chapa no salvan al país, pero sin duda hicieron una patria más fuerte, más digna y más humana. Gracias maestro.
www.lydiacacho.net / @lydiacachosi

Michelle Bachelet y Lydia Cacho

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La Directora de ONU Mujer, Michelle Bachelet presntará premio a Lydia Cacho

 

Michelle Bachelet,  ex presidenta de Chile, actualmente Directora de ONU Mujer, presentará esta semana en Nueva York el Premio al valor Civil (Civil Courage Prize) de la Train Foundation a la periodista y activista mexicana Lydia Cacho.

La ceremonia se llevará a cabo en Nueva York. Lydia Cacho tendrá diversos encuentros con periodistas, activistas sociales y políticos de los Estados Unidos tanto en la Universidad de Columbia, en Nueva York como en Washington D,C.

El premio se entrega a la mexicana por su valor civil y perseverancia en la lucha contra la Trata de mujeres, niñas y niños y por su persistente y efectiva batalla en contra de la pornografia infantil que en su país, México, se ha convertido en un delito grave gracias a la mobilización social generada, en gran medida, por la incansable labor de la periodista, autora de los libros Los demonios del edén: el poder detrás de la pornografía infantil. Memorias de una infamia, asi como de otros títulos entre los cuales resalta el manual de prevención de abuso sexual infantil Con mi hij@ no (Todos de Editorial Grijalbo). La más reciente obra de esta autora mexicana de 48 años, es Esclavas del poder: un viaje al corazón de la esclavitud de mujeres y niñas en el mundo; obra que ha sido traducida a ocho idiomas  y cuyo impacto en más de 30 países ha sido notable.

La premiada es actualmente columnista de los diarios El Universal y de Sinembargo.mx. A pesar de las múltiples amenazas de muerte recibidas recientemente, Cacho ha dicho “Yo no iré a ninguna parte, los corruptos y criminales son muy pocos comparados con quieens queremos construir un México fuerte y digno. El miedo deben tenerlo ellos, porque seguiremos arrojando luz sobre sus acciones hasta que algún día no haya un sólo rincónn del país en el cuál puedan ocultarse!”.

La Directora Ejecutiva de ONU Mujer, Michelle Bachelet, entregará el premio en una ceremonia formal y dará el discurso en reconocimiento al valor civil a Cacho, quien ha sido también designada por el gobierno español y la Agencia de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Crimen como Embajadora Corazón Azul contra la esclavitud humana. Lydia Cacho es la primera mexicana reconocida por el Departamento de Estado de los Estados Unidos como Héroe mundial contra la esclavitud humana.

Twitter @lydiacachosi

 

 

LOS PRIVILEGIOS MASCULINOS

Mariano Nieto Navarro*

La mayoría de los varones que conozco, de muy diversa edad y condición, afirman que las mujeres en España en estos momentos tienen prácticamente las mismas oportunidades que los hombres para hacer lo que quieran. Implícitamente, lo que se dice es que la desigualdad es cosa del pasado y que las mujeres que protestan se quejan de vicio.

Esta opinión refleja una resistencia profunda, consciente o inconsciente, a reconocer que los hombres seguimos teniendo multitud de privilegios odiosos (“que perjudican a otros”, DRAE, 22ª edición) por el simple hecho de ser hombres. O, dicho de otra forma, que en un mundo de supremacía masculina o patriarcado, hay cosas de las que seguimos disfrutando todos los hombres que son injustas porque las conseguimos a costa de y en perjuicio de las mujeres. Muchas de esas ventajas las disfrutamos independientemente de que las queramos o no, y se superponen a otros tipos de privilegios que cada uno puede tener por su procedencia, extracción social, raza, etc. Hay abundante literatura al respecto, no solo especializada sino también de divulgación, de forma que quien no se haya enterado todavía de los variados mecanismos sociales y habilidades aprendidas —perfeccionados y transmitidos de generación en generación— que nos permiten a los hombres mantener la supremacía y sacar ventaja de la misma, es porque no quiere. Aunque los hombres no seamos culpables de haber heredado esos privilegios, sí somos responsables de lo que hacemos con lo que hemos recibido. Y esa responsabilidad empieza por reconocer la propia situación de privilegio odioso. Y continúa por tratar de cambiar las cosas renunciando a las ventajas injustas que se pueda y denunciando públicamente aquellas otras de las que nos beneficiaremos de todas maneras. La renuncia supone asumir preocupaciones y tareas no deseadas (empezando por el 50%, al menos, de las tareas domésticas y de cuidado de niños, ancianos y enfermos), perder poder, dinero, posición social y laboral (¿renunciar a un ascenso para estar más en casa y que promocione una mujer?), etc. Y la denuncia comprometida (pero no chulesca, porque ello supondría caer en lo mismo) seguramente puede implicar serios problemas con muchos otros hombres. Un ejemplo de privilegio que puede parecer irrelevante, pero que no lo es: a los hombres, desde pequeños, se nos presta mucha más atención cuando hablamos en público y en general se da más crédito a nuestras palabras (por contra, las mujeres “están mejor calladitas”). El planteamiento anterior, la renuncia a y denuncia de los privilegios masculinos odiosos, no supone una nueva edición de la típica actitud heroica varonil de salvar a las pobrecitas mujeres. Las mujeres están hartas, con razón, de hombres salvadores que hagan las cosas “por ellas”. Por otro lado, las mujeres han demostrado y siguen demostrando que se pueden salvar perfectamente por ellas mismas. De lo que se trata es de que los hombres, cada hombre, nos salvemos a nosotros mismos de nuestra propia indignidad. Segunda década del siglo XXI: es hora de que los varones miremos de una vez la realidad cara a cara y nos comprometamos masivamente en la ruta de la igualdad. Por supuesto, es necesario estimular el cambio “desde fuera”, con leyes, medidas políticas, campañas educativas y de comunicación. Pero el verdadero cambio tiene que venir de dentro de cada uno (exigencia ética) y de la participaciónsocial de los hombres detrás de las mujeres feministas (exigencia política).
*Colaborador de CAMBIO16.es
PLANTA CARA A LA VIOLENCIA MACHISTA
PONLE CARA A LA IGUALDAD
Manifestación contra la
violencia machista.
Sevilla, 21 octubre 2011
Red de Hombres por la Igualdad