Extorsionadores a domicilio

Plan B
Lydia Cacho
 
Una mujer joven arregla su boutique en la Quinta  Avenida en Playa del Carmen, piensa en su familia, feliz de haber dejado la ciudad de México. Un hombre entra a la tienda; guayabera negra de lino y pantalón negro, uno ochenta de estatura, tez morena, gesto adusto. Le explica que la seguridad para que los maleantes no ataquen su tienda le va a costar 30 mil pesos mensuales. Ella no entiende. El hombre levanta su camisa, porta una pistola de alto calibre. “Cada día veinte cobramos” dice el sujeto al salir. El jefe de la policía explica a la mujer y a su esposo: “son los zetas, no se puede hacer nada, denles lo que puedan”. La pareja huye de regreso al Distrito Federal; quebrada, asustada y con sus sueños aplastados en un país sin ley.
 Un hotelero me mira a los ojos mientras habla, no puede creerlo, el suyo es un hotel cinco estrellas, la petición de los zetas es de 50 mil dólares mensuales. Ni la policía, ni el alcalde ni el gobernador le pueden asegurar que los narcos no cumplirán la promesa de secuestrar a su hija de 14 años si no paga. Tal vez lo mejor sea mudar su inversión a otro país, esto parece que empeorará antes de mejorar, asegura.
 
Caminando en la Quinta Avenida de Playa del Carmen, dealers jovencitos nos ofrecen coca, tachas y methas. Los militares que pasean por la playa, a dos cuadras, miran a las turistas en bikini. Cargando sus rifles y con el rostro cobrizo bañado de sudor, aparentan dar seguridad al turismo. Frente al centro comercial dos agentes federales uniformados  de azul, fornidos y guapos, sonríen y charlan con unas jovencitas americanas.
 
Los negocios, desde restaurantes y cerveceras hasta hoteles o perfumerías de lujo en Cancún y Playa del Carmen han recibido las órdenes de pagar un impuesto secundario: el de los sicarios que se hacen llamar Zetas. Los alcaldes y el gobernador responden “hemos pedido apoyo al gobierno federal, el fenómeno nos rebasa”.
 
En la cárcel municipal de Cancún, un preso detenido por vínculos con el narcotráfico, es el jefe. Una  mujer espera audiencia con “el Zeta” él  mantiene el control adentro y afuera de la cárcel, el negocio, las drogas, el buen comportamiento de los presos; a las esposas les ayuda para que sus hijos estudien. El director de la cárcel está de adorno, asegura un custodio avergonzado.
 
Un convoy de camionetas y patrullas pasa por la avenida Bonampak, supongo que será una avanzada presidencial. A dos cuadras se detienen, de la camioneta blindada y escoltado por militares cubanos, Greg Sánchez, alcalde de Cancún, baja vestido d elino blanco con zapatos claros, para que le tomen la foto para una publicidad de obra pública. Se sube a la camioneta y se dirige a la carretera para luego cruzar hacia Cozumel. Custodiado fuertemente aborda su Lear Jet 45 nuevecito, ordena a su piloto privado que lo lleve a la ciudad de México para reunirse con líderes del PRD, partido al que pertenece.
Por el país Calderón viaja rodeado del Estado Mayor presidencial, los gobernadores con ropa y vehículos blindados, mientras  la ciudadanía no tiene protección ante los ex militares transformados en brazos armados del narco.
 
 Aquí mandan los zetas, parece ser la frase con que las autoridades se quedan al final del día. Nadie se salva, ni las grandes corporaciones cerveceras, amenazadas con bazucas, ni los gaseros de Zacatecas, ni los hoteleros de la Riviera Maya. Mientras, en el país se forman grupos paramilitares ante la desprotección del Estado. Parece un mal remake de la historia de Colombia; aunque la sociedad mexicana no ha reaccionado como lo hizo la colombiana.  Miles emigran al extranjero para salvar la vida, quien puede culparles. Para los capos no sólo se trata del dinero: lo que les apasiona es apropiarse del poder formal, su guerra -contrario a lo que dice el Presidente- sí es contra la sociedad, así debilitan el poder del Estado. Mientras tanto el procurador dice que no hay guerra, que es solamente contra los delincuentes; sus argumentos son débiles e incongruentes.
Cada vez que les escuchamos, el discurso de legisladores y políticos en general, suena hueco, falso. La verdad es que ni la Suprema Corte se salva de su corresponsabilidad por la situación actual de México. Un fuerte grupo de Ministros han protegido al poder criminal. La sociedad ya lo ha entendido. No sé si en México tenemos un Estado fallido, pero no hay duda de que en algunas regiones estamos padeciendo un Estado desplazado.
¿Qué tendrá que suceder para que arresten a los gobernadores y alcaldes aliados con el Narco? No se puede construir un estado de derecho sobre cimientos corrompidos.   www.lydiacacho.net

Pena de muerte…propuesta joven

Plan B
Lydia Cacho
Jóvenes por la muerte                           JEPG

Enciendo la radio y escucho una voz juvenil, con el tono de denuncia de quien defiende sus principios con pasión. La mujer reclama con indignación que la Cámara de Diputados se negó a discutir la pena de muerte, a continuación explica que el Partido Verde Ecologista está por la defensa de nuestros derechos y por la seguridad, por eso propone la  muerte para asesinos y secuestradores. Acto seguido el partido político se anuncia como el espacio que sí representa a la juventud.
En el mundo los partidos verdes se caracterizan por la defensa de la vida en general, han surgido y se han sumado a las grandes causas contra la crueldad hacia los animales, contra la destrucción del ecosistema, a favor del respeto a la diversidad, por una vida más sana para todos los seres vivos. Las acciones más importantes de los verdes españoles, por ejemplo, se vinculan con el acceso al agua limpia para toda la gente del planeta, contra la matanza de focas, ballenas y otras especies en peligro de extinción; invierten y promueven, entre las nuevas generaciones el reciclaje y la reutilización de basura; motivan la conciencia sobre los efectos nocivos de la guerra y la violencia para la tierra y sus habitantes.
La gente joven que se ha decepcionado sistemáticamente de las y los políticos corruptos, ineficientes y egoístas, encontró en los movimientos pro-ecologistas un espacio para reafirmar la vida, la salud, la solidaridad social y el bienestar. Raúl Romeva, eurodiputado por el partido Verde español, ha denunciado los feminicidios de mujeres mexicanas, argumentando el derecho a una vida libre de violencia. Romeva tiene un grupo de aliadas jóvenes impresionante; ha logrado establecer prioridades para hacer política al interior de su país y en el Parlamento Europeo. Solamente en Chihuahua durante el 2008 se reportaron 1,653 ejecuciones, sin tomar en cuenta los feminicidios. Alguien debería informar a los verdes mexicanos que la violencia de Estado sólo genera más ira, más descomposición social y más miedo.
En México en cambio, el fundador del partido Verde es un muchacho de vocabulario limitado, más preocupado por su look en los antros de Cancún, que por la defensa del ecosistema. Su partido carece de liderazgo y es un simple comodín electoral para el PAN y el PRI.
Mientras la sombra de la muerte cubre los cielos de México, resulta vergonzoso que un partido político elija reivindicar el valor del asesinato en manos del Estado. El dolor que todas las formas de violencia inflinge en la sociedad es inconmensurable, nada desestima la desesperación de las familias cuyos seres amados han sido secuestrados, cuyas mujeres han sido violadas, o sus criaturas desaparecidas o abusadas, pero la violencia no es la respuesta. Todo lo contrario. Y esa es la tarea más importante de quienes lideran a nuestro país.
La mayoría de personajes en las cúpulas del Verde mexicano, son intolerantes, limitados en sus principios, poco capaces de demostrar la congruencia entre su discurso y sus acciones. El mexicano es el único partido joven, de aparentes causas ecologistas, que propone la pena de muerte. Por si fuera poco, en un país con los más altos índices de impunidad y corrupción y un elevado margen de fabricación de sentencias sin elementos de prueba. Más allá de la estulticia de semejante campaña, el oportunismo para reivindicar la violencia contra la violencia resulta ofensivo.
Afortunadamente el Partido Verde no representa a la juventud mexicana, sino a una élite de oportunistas que, como los nuevos anuncios de la Pepsi, proponen que las causas que debe defender la juventud son las de su bolsillo, burlándose de la pobreza, de la violencia y de la hambruna que abate al país.
Afortunadamente cada día me encuentro por todo México mujeres y hombres jóvenes con hambre de paz, de justicia, que no se resignan ni se dejan vencer por el cinismo o las viejas costumbres del poder político. ¿Tu que opinas?  www.lydiacacho.net 


TODO MEXICO CON ARISTEGUI 102.5 FM

¡Por fin luego de 12 meses Carmen Aristegui vuelve a la radio en todo México!
JEPG
Claro que no nos la perdemos en su programa de CNN en español, eso es cierto, pero su noticiero matutino accesible a toda la población en todo México, resultaba fundamental. Ahora MVS, que fue la casa original en la que Carmen comenzó a hacer noticieros con el también estupendo periodista Javier Solórzano, la invita de regreso.
Eso hay que celebrarlo en doble partida, puesto que a lo largo del 2008 varias radiodisfusoras llamaron a Aristegui, pero al final se acobardaron y se negaron a firmar un contrato dándole plena libertad; esa libertad que se precisa para hacer buen periodismo. Así que a partir del lunes 12 de enero podemos sintonizar el 102.5 de FM y escuchar a Carmen Aristegui. Como dice la campaña de Artículo 19 contra la violencia hacia periodistas “Te hace daño no saber”, la cura es la información y asegurarnos de que el periodismo mexicano goce de plena salud. Así que ahora Carmen otra vez se escucha fuerte y claro, como otros y otras colegas que nos ayudan a entender mejor la realidad, que nos mueven a actuar ante ella. Una buena noticia para comenzar el 2009 ¿No crees?

Lydia Cacho continuano a svelare verità impronunciabili

JPEG Sahar Issa (Irak) e Lydia Cacho (Messico) vincitrici del “Courage in journalism award”IWMF continuano a svelare verità impronunciabili Diverse per nazione, religione e militanza, le due croniste condividono il coraggio che le spinge a scrivere delle atrocità perpetrate ai danni dei più deboli. Nonostante le minacce che quotidianamente le vedono coinvolte, testimoniano davanti a un mondo distratto le sofferenze di vittime senza voce.   Sahar Issa è uno pseudonimo senza volto. Ultima supersite dell’ “Ufficio di McClatchy”, gruppo editoriale americano di stanza a Bagdad, documenta le sofferenze della guerra in Iraq. Le sue colleghe sono fuggite, per paura di chi vuol nascondere al mondo la realtà di un paese dove la gente muore ammazzata sulla soglia di casa. La guerra le ha strappato un figlio, un fratello, il nipote ed un cognato. Cambia strada tutti i giorni, nasconde l’equipaggiamento da reporter ed è costretta a tacere la sua attività persino alla famiglia. Ogni giorno bacia i suoi figli come se fosse l’ultima volta, col terrore di finire come gli 80 giornalisti iracheni che, dall’inizio della guerra, hanno perso la vita per compiere la sua missione. Ma il rischio non basta per ridurla al silenzio. Vuole urlare al mondo che in Iraq una vita non conta niente e che “arabo” non è, come troppo del senso comune considera, sinonimo di terrorismo ed ignoranza. Grazie a lei, nel paese dove la morte non fa più notizia, sopravvive la speranza di un’informazione che sfidi i meccanismi di potere.  Dall’altra parte dell’oceano, lontana dal frastuono delle bombe, nel paradiso di cartapesta di Cancun, si consuma un’altra battaglia, contro orchi che divorano innocenti tra le mura d’inferni privati. A combatterla, Lydia Cacho, 45 anni, giornalista messicana che ha dedicato la sua carriera alla lotta contro la pedofilia dilagante nel paese. La sua immagine è icona di giustizia, ma le è costata cara. Dal 2005, con l’uscita de “I demoni dell’Eden”, che denuncia i legami tra politica, classe imprenditoriale e pornopedofilia, la sua vita diventa un incubo. Tra le pagine, i nomi del multimilionario Succar Kurri e di alti papaveri della politica messicana. Questi, dopo averla accusata di diffamazione, la fanno rapire dalla polizia (all’uscita del centro per donne maltrattate di cui è fondatrice) e trasportare per 1500 km fino allo stato di Puebla. È qui che, grazie alla protezione del governatore Mario Martin, è prevista la loro vendetta: rinchiuderla nel carcere lesbico della città per un trattamento “punitivo”. Ma lo scalpore seguito al sequestro è tale da far decidere il rilascio su cauzione e Lydia, riabilitata grazie alla registrazione del complotto di Martin con gli accusati, ottiene che questi vengano indagati.  
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Ma il peggio deve ancora arrivare. A maggio 2007, la sua auto viene sabotata e lei per poco non perde la vita. Sotto protezione da due anni, è oggi afflitta dai debiti e dalla paura delle rappresaglie di ricchi pedofili e poliici corrotti. A sostenerla, la firma di 2000 artisti del panorama messicano (tra cui il regista Alejandro Gonzales Inarritu e l’attore Gael Garcia Bernal) ed internazionale (Milos Forman, Noam Chomsky, Sean Penn, Debra Winger, Demi Moore, Susan Sarandon e Bridget Fonda) che hanno dato vita alla campagna “C’era una volta un pedofilo che veniva protetto dai suoi potenti amici…”.  
Ad accomunare Sahar e Lydia non è solo il coraggio, ma un’importante vittoria, datata 23 ottobre, il “Premio per il coraggio nel Giornalismo” dell’International Women’s Media Foundation. Dal palco del Waldorf Astoria di New York, le due eroine gridano ai loro nemici che non si fermeranno davanti a niente, perché il solo mostro al mondo in grado di spaventarle si chiama Silenzio.   

Lydia Cacho recibe premio en Suecia

 JPEGEl premio Nobel Jean Marie le Clezió escribió un texto especial para la entrega del Premio Tucholsky a Cacho, quien es la primera mexicana en recibir esta presea.

La organización PEN Club Suecia elige cada año a un escritor o periodista que haya sufrido de persecución, amenazas o encarcelamiento por su trabajo publicado. La periodista, escritora y activista de Derechos Humanos Lydia Cacho Ribeiro, ha sido torturada, encarcelada y sigue viviendo bajo amenazas por su valentía al revelar en sus libros “Los demonios del edén, el poder detrás de la pornografía infantil” y “Memorias de una infamia” quiénes operan y protegen a las redes de pornografía infantil y turismo sexual en México.
 
El premio Tucholsky fue creado en 1980 en honor del escritor alemán Kurt Tucholsky, quien huyó de la Alemania Nazi hacia Suecia en 1930, eventualmente se convirtió en un símbolo de la libertad de expresión y los escritores perseguidos.
 El Club PEN sueco, uno de los más antiguos clubes de escritores del mundo, ha reconocido a Salman Rushdie, Adam Zagajevski, Svetlana Alexievich entre otros. Cacho es la primera mujer mexicana en ser reconocida en Suecia, la cuna del Premio Nobel. Sobre la ganadora del Tucholsky el escritor Roberto Saviano, periodista italiano autor de Gomorra, y él mismo perseguido por la Camorra (la mafia italiana a la cuál develó en su libro) escribió el día del reconocimiento en Suecia: “Lydia Cacho es un modelo a seguir para todos aquellos que deseen trabajar como periodistas. Es una mujer de gran valentía que ha tenido que soportarla prisión y la tortura por defender a una minoría a la que nadie quiere escuchar, logró atraer la atención a la violencia a la que se somete a mujeres y niñas en México y en los lugares más pobres del mundo. Ella ha arrojado información que no estaba al alcance, y al hacerlo ha arriesgado su vida al denunciar a importante políticos y empresarios.(…)  Lydia Cacho tuvo que pasar por un injusto encarcelamiento y juicio penal, ha sido torturada y encarcelada con la finalidad de asustarla, para luego descubrir que sus acusaciones estaban bien fundadas. La importancia de su evidencia tiene una validez internacional. En todos los países en que los gobiernos son débiles, en que la sociedad normaliza la criminalidad, las mujeres, los niños y las niñas se convierten en las primeras víctimas. La Trata y explotación de seres humanos es el más primitivo de los crímenes, que en contraste con el tráfico de armas y drogas provee un alto margen de ganancias y un riesgo limitado para los criminales. El reconocimiento de Lydia Cacho es un acto civilizatorio”.
 
Un día antes del reconocimiento Lydia Cacho ofreció una conferencia en el antiguo edificio del Ministerio de Asuntos exteriores en Estocolmo. La conferencia fue inaugurada por la Ministra de cultura Lena Adelsohn. Las y los asistentes a la conferencia dijeron haberse sentido “profundamente conmovidos” ante la escritora mexicana, quien habló de la corrupción y la impunidad en México, pero amplió su análisis a la problemática mundial de la creciente violencia contra las mujeres y la explotación sexual infantil. “Suecia es la democracia funcional más importante del mundo, dijo Cacho, sin embargo a pesar de ser una sociedad altamente civilizada, no ha podido resolver dos problemas fundamentales de justicia: la violencia contra las mujeres en el ámbito doméstico y el abuso sexual infantil. Para construir democracias plenas tenemos que cuestionar nuestros sistemas de valores, aseguró la mexicana.
 El premio fue entregado a Cacho en el sótano de una vieja casa en el centro de Estocolmo; un lugar emblemático para las y los escritores Suecos y europeos perseguidos, que durante décadas se reunieron allí para leer su poesía y compartir su visión del mundo, huyendo de la censura y la persecución.
 

María Leissner Embajadora de la Democracia en Suecia fue quien entregó en premio a la mexicana. Acompañada del Director de PEN Suecia Bjorn Linnell, de varios jurados del Premio Nóbel, así como de escritores, escritoras, artistas y periodistas Cacho agradeció este reconocimiento, y explicó que su patria es México y que es allí donde desea seguir viviendo y escribiendo, a pesar de las amenazas y de la injusticia que permea en este país latinoamericano. La escritora estuvo acompañada de su pareja, el también periodista y director del diario El Universal, Jorge Zepeda Patterson.
 Del Club PEN han sido miembros grandes escritores como Joseph Conrad, George Bernard Shaw and H. G. Wells. También estuvieron Anatole France, Paul Valery, Thomas Mann, Benedetto Croce and Karel Capek jugando un papel fundamental para PEN. Con los años los miembros de PEN ha incluido a ganadores del Premio Nóbel y sus presidentes han sido Alberto Moravia, Heinrich Böll, Arthur Miller, Pierre Emmanuel, Mario Vargas Llosa y György Konrád. 
 
Lydia Cacho, de 45 años, es considerada por la agencia de las Naciones Unidas UNIFEM, como una experta en los temas de Derechos Humanos de las mujeres, niñas y niños, así como una reconocida investigadora sobre pornografía infantil y Trata de personas. Entre sus libros se encuentran el poemario Mujer delfín (Maldonado editores) la novela Muérdele el corazón (Ed.Plaza y Janés) El libro de crónicas Esta boca es mía (Ed. Planeta) así como los reportajes Los demonios del edén, el poder detrás de la pornografía infantil y Memorias de una infamia ambos bajo el sello Grijalbo.
En enero de 2009  presenta su nuevo libro Con mi hij@ NO, manual para prevenir, entender y sanar el abuso sexual infantil. Por el momento trabaja en una investigación para un libro sobre las redes globales de Trata de mujeres y niñas. Por otro lado es Fundadora y dirigió durante 8 años el Centro Integral de Atención a las Mujeres CIAM Cancún A.C. Un refugio para mujeres víctimas de violencia.