Palabra colectiva del movimiento #MujeresJuntasMarabunta

En las últimas semanas un número creciente de mujeres que trabajamos en la cultura hemos decidido organizarnos alrededor de un acto de disidencia colectiva frente a la normalización de la violencia que históricamente se ha inscrito en los espacios donde desempeñamos nuestro trabajo y nuestras vidas: editoriales, revistas, ferias del libro, encuentros de escritores, escuelas, universidades, instituciones culturales, talleres y espacios privados. No se trata de algo nuevo. Hace demasiado tiempo que guardamos en secreto el acoso, la humillación, la segregación, el abuso sexual, por temor a que nuestros señalamientos sean invalidados o a que nuestra labor creativa sea excluida. Esas eran las reglas no escritas que las relaciones de poder al interior de la cultura, ordenada fundamentalmente por hombres más poderosos, habían instituido como norma. Lo que ha cambiado es nuestra relación con el miedo y con el silencio.
#MujeresJuntasMarabunta surge a partir de #MeTooEscritoresMexicanos y en medio de una lucha más amplia emprendida desde hace décadas por mujeres que nos han enseñado algo fundamental: la violencia contra nosotras no es un hecho aislado sino sistemático que se reproduce a causa de la impunidad. Hoy hemos roto ese pacto de silencio: escribimos estas palabras y actuamos colectivamente porque vivimos en un país en el que nueve mujeres al día son asesinadas por violencia de género, porque el sistema de justicia no sólo no atiende a las víctimas, sino que las revictimiza (para el agresor siempre la disculpa y para nosotras la culpa) y porque en México no existe un Estado de derecho.

#MeTooEscritoresMexicanos no es un mecanismo de denuncias que pretenda el escarnio público, es una herramienta política que señala y pone al descubierto violencias que han querido permanecer en el dominio de lo privado para conveniencia de los que perpetran actos de acoso y hostigamiento. Se publican para que esto no le pase a ninguna otra y para mostrar que hay muchas que aún no han podido hablar. Lo hacemos conscientes del privilegio y también de la responsabilidad de ser visibles. Este es sólo el principio de un movimiento articulado, desde distintas plataformas, como una colectividad política y afectiva que busca, ni más ni menos, un cambio estructural. Eso no será posible si en primer lugar no hay una toma de conciencia, un reconocimiento de quienes han ejercido distintas formas de violencia, una búsqueda por reparar el daño.
Es urgente que la opinión pública entienda que el contexto en el que surgió la cuenta @MeTooEscritores es el de una impunidad de más del 95%, un desequilibrio de poder que fortalece a los victimarios. Cuidamos los testimonios de las mujeres resguardando su identidad cuando así nos lo han pedido para protegerlas de ser criminalizadas o agredidas nuevamente; nos cuidamos para no arriesgar la vida de ninguna de nosotras.
Exponemos cada caso como parte de un conjunto más amplio que revela una violencia estructural. Es importante aclarar que los señalamientos no son en ningún caso anónimos, sino hechos bajo confidencialidad, y cada uno tiene un seguimiento y acompañamiento.

Nuestras exigencias en este primer momento son:

  1. Que los espacios culturales, ya sean públicos, privados o autogestivos, hagan un compromiso para revertir las violencias machistas a través de acciones concretas. Por ejemplo: ¿qué tal si antes de empezar un taller literario abres
    una discusión colectiva sobre cuál será la ética compartida para crear un espacio seguro entre todxs? ¿Qué tal si las
    grandes editoriales, como Penguin Random House y Planeta, abren un Comité de Ética de Recursos Humanos que atienda las denuncias de acoso imparcialmente? ¿Qué tal si las editoriales en general diversifican sus equipos de dictaminación para que haya paridad?
  2. Que nuestros pares escritores y otros agentes culturales se involucren en este momento histórico a través de un ejercicio de autoanálisis, estudio y discusión profunda. Los invitamos a preguntarse urgentemente: ¿qué violencias los
    atraviesan? ¿De qué manera perpetúan una tradición de solapamiento? ¿Cómo reconfigurar las estructuras del mandato masculino? ¿Pueden hablar de lo que les incomoda y duele de su propio ejercicio de poder?
  3. Que se haga efectiva la instrumentación de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia en el sector cultural a través del diseño, ejecución, difusión y cumplimiento de códigos y protocolos de conducta de carácter obligatorio para servidores públicos, prestadores de servicios y beneficiarios de programas del sector. Exigimos
    también el seguimiento de las denuncias legales ya hechas.
  4.  Que se desarrollen políticas públicas para garantizar la paridad de género en los diferentes niveles de las instituciones culturales, así como en los jurados y selección de todos los concursos estatales y nacionales.
  5. Que se brinde orientación y acompañamiento tanto para mujeres como para hombres, por medio de talleres, documentos y cursos con perspectiva de género, a fin de evitar la desigualdad, los abusos de poder, los encubrimientos y pactos de silencio en los espacios culturales.
  6. Que se creen lineamientos para garantizar la seguridad de becarias y tutoras en residencias, estancias y encuentros organizados por institutos de cultura como, por ejemplo, el FONCA.
  7. Que todas las revistas y colecciones editoriales subvencionadas con recursos públicos incluyan por lo menos un 50 % de autoras en sus catálogos.
  8. Que haya alternancia entre hombres y mujeres en los puestos de toma de decisión.
  9.  Que se desarrollen métodos para garantizar la seguridad de niñxs y adolescentes participando en talleres o actividades de promoción de la lectura.
  10.  A nosotras mismas, a la sociedad, a las instituciones culturales, a los hombres, les exigimos, nos exigimos, hacernos responsables en la construcción conjunta de una convivencia realmente igualitaria.
  11. Deseamos que los días difíciles que han seguido a los señalamientos sacudan a la sociedad, no para crear un nuevo estigma contra nosotras, que sólo repetiría los ciclos de violencia, sino como una posibilidad de cambio. Estamos comprometidas a seguir revisando, analizando y mejorando nuestros protocolos, así como a atender la protección de las víctimas que han realizado señalamientos públicos a través de #MeTooEscritoresMexicanos. Nos mantendremos firmes y solidarias desde todas las plataformas de las que disponemos hasta lograr que se transformen las prácticas que normalizan el machismo en los gremios culturales: estamos creando una contranarrativa que instaure la paridad de género y reescriba el futuro.

Deseamos que los días difíciles que han seguido a los señalamientos sacudan a la sociedad, no para crear un nuevo estigma contra nosotras, que sólo repetiría los ciclos de violencia, sino como una posibilidad de cambio. Estamos comprometidas a seguir revisando, analizando y mejorando nuestros protocolos, así como a atender la protección de las víctimas que han realizado señalamientos públicos a través de #MeTooEscritoresMexicanos. Nos mantendremos firmes y solidarias desde todas las plataformas de las que disponemos hasta lograr que se transformen las prácticas que normalizan el machismo en los gremios culturales: estamos creando una contranarrativa que instaure la paridad de género y reescriba el futuro.

 

México, 3 de abril de 2019

#LLEGÓLAHORA México con Lydia Cacho (parte 2)

Un programa especial producido y conducido por Lydia Cacho con Telemundo Noticias. Actrices, productoras, cantantes y compositoras, periodistas, directoras de cine, hombres activistas contra la violencia, mujeres defensoras de derechos humanos participan en el tejido de una nueva narrativa para entender cómo el machismo daña a mujeres, hombres niñas y niños. Los privilegios del poder y el costo que tiene trabajar en contra de la cultura que normaliza la violencia empresarial en Latinoamérica. La corrupción de las televisoras, el hostigamiento y el acoso sexual. TELEMUNDO NOTICIAS /NBC

Many of us who fight for women’s rights have the privilege of knowing mighty women and girls.

“Many of us who fight for women’s rights have the privilege of knowing mighty women and girls. They are the courageous ones–those who insist on and fight for a future where women and girls are free from violence and can live out their full potential. Most of these women’s rights defenders are not widely known, yet work tirelessly at grave risk to themselves and their families. But they are dogged. They are fearless. They are unbowed. They are leaders. And on this International Women’s Day, we celebrate them, and the impact that women have had all around the world.

Along with UN Women, and the civil society organizations Vital Voices and Global Fund for Women, we identified four women’s rights defenders who are building movements against mass incarceration, human trafficking, child marriage and sexual violence. Their stories are the stories of our virtual reality series, “Courage to Question. Lydia Cacho shares her experience as a Mexican journalist, author, and human rights activist who, despite receiving multiple threats to her safety and life over the years, fights tirelessly to tell the stories of women and girls who have been trafficked.”

Pronunciamiento 21 de agosto de 2018 @REDLAMYC alerta a la comunidad internacional sobre grave incremento de xenofobia en contra de niñez migrante refugiada, y sus familias, proveniente de Venezuela y Nicaragua

• Niñas y mujeres jóvenes refugiadas están en mayor riesgo de ser víctimas de violencia sexual y captadas por bandas crimen organizado para trata con fines de explotación sexual
• La mejor forma de proteger a la niñez refugiada y sus familias es integrales temporal o permanentemente con la solidaridad entre pueblos y políticas de gobierno
• Necesario avanzar en la creación de mecanismos trasnacionales de protección especial para niñez migrante y sus familias como respuesta a la movilidad humana derivada de las crisis políticas y desastres naturales
Frente a las múltiples manifestaciones de rechazo en contra de las niñas, niños y adolescentes de Venezuela y Nicaragua que buscan refugio, junto con sus familias; desde REDLAMYC rechazamos con indignación los recientes hechos de discriminación, xenofobia y violencia que se han desatado en las fronteras de Brasil, Ecuador y Costa Rica. La inmovilidad de los gobiernos puede enviar una pésima señal de impunidad a la destrucción de los campamentos, lesiones a personas refugiadas y manifestaciones públicas xenófobas; todo ello contrario al derecho internacional y al buen entendimiento entre los países vecinos.
Expresamos preocupación, frente a la ola de violencia registrada en Pacaraima, en el Estado de Roraima al norte de Brasil, donde un grupo de personas atacaron a migrantes venezolanos, niñez y familias que se encontraban acampando en calles del citado país. Muy lamentable la manifestación en una plaza pública de personas de Costa Rica exigiendo la expulsión de las familias nicaragüenses refugiadas.
Llamamos a los Estados del Perú y Ecuador a respetar el espíritu latinoamericano y la solidaridad entre los pueblos dando marcha atras al pedimento de pasaporte para la población venezolana, que contraviene su propia normativa nacional y coloca en mayor riesgo a las personas solicitantes de refugio o protección internacional.
Hacemos un exhorto urgente a la comunidad internacional para que se pronuncie de forma contundente frene la discriminación y ataques que colocan en riesgo la vida de miles de personas quienes se han visto forzados a dejar sus países, no por una decisión propia, sino derivado de la grave crisis humanitaria de migración y búsqueda de refugio internacional ocasionada por la agudización de la violencia armada, crisis políticas, desastres naturales y altos niveles de exclusión social en los países de origen.
Llamamos a los Estados de Venezuela y Nicaragua para que atiendan los llamados de la Comunidad Internacional para resolver de forma democrática las problemáticas internas, respetando los derechos humanos de su ciudadanía, especialmente proteger el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la protesta social.
Consideramos que la mejor solución al problema de los refugiados es que puedan integrarse temporal o permanentemente a otros países con el apoyo de los gobiernos. Ya la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) a solicitar el otorgamiento de visas humanitarias y permisos de residencias temporales en los países vecinos de Venezuela y Nicaragua. Recordamos que algo que caracteriza a los pobladores en América Latina es la solidaridad y la cooperación en situaciones de crisis.
Exigimos a los Estados conducirse de acuerdo a lo establecido en la Declaración de Cartagena (1984) y en la Opinión Consultiva OC 21/14 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH) relativa a los Derechos y Garantías de Niñas y Niños en el contexto de la migración y/o en necesidad de protección integralque 76. “..recomienda a los Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que apliquen su contenido en el tratamiento de los refugiados que se encuentren en su territorio [..] a las personas que han huido de sus países porque su vida, seguridad o libertad han sido amenazadas por la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos internos, la violación masiva de los derechos humanos u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden público.”
 262. “..en situaciones de afluencia masiva de personas, en que la determinación individual de la condición de refugiado por lo general no resulta viable, pero existe una apremiante necesidad de brindar protección y asistencia, particularmente cuando se trata de niñas o niños, los Estados deben garantizar el acceso “a la protección, la no devolución y un trato humanitario mínimo”, pudiendo recurrir al reconocimiento grupal, colectivo o prima facie. Bajo este precepto, es necesario reconocer la figura de la responsabilidad compartida que implica, por un lado, que el Estado de acogida tiene la obligación de admitir a las personas que buscan asilo dentro del territorio sin discriminación y respetar los principios de no devolución y no rechazo en frontera, así como otorgar la protección internacional que corresponda, y por el otro, el Estado de origen debe propender a resolver y eliminar las causas del desplazamiento para poder garantizar una solución duradera y, en particular, la repatriación voluntaria.”
  De acuerdo con investigaciones, son las niñas, niños y adolescentes no acompañados y mujeres jóvenes quiénes tienen más riesgos de ser presa de contrabandistas, delincuentes, bandas, fuerzas de seguridad y otros individuos o grupos que abusan de ellos, los explotan o incluso los matan. Llamamos a los Estados a garantizar el Interés Superior de la Niñez en los contextos de crisis internacionales, ofreciendo espacios de reflexión a la población haciendo notar las perniciosas noticias falsas que se expanden, donde se promueve el odio a las y los migrantes.
Es indispensable poner freno institucional a los actos xenófobos que están surgiendo frente a un panorama que probablemente no cambiará en el corto plazo, ya que continúa la migración rumbo a países como Brasil, Perú, Costa Rica, Ecuador, Colombia, Chile, Argentina y Uruguay.
Atentamente,
Juan Martín Pérez García Secretario Ejecutivo @REDLAMYC @juanmartinmx
Coaliciones nacionales que integran REDLAMYC:
(Argentina) Colectivo de Derechos de Infancia y Adolescencia; Comité Argentino de Seguimiento y Aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño – CASACIDN (Bolivia) Coalición Boliviana para la Defensa de los Derechos de niños, niñas y adolescentes
(Brasil) Associacao Nacional dos Centros de Defesa da Crianca e do Adolescente – ANCED; Forum DCA -Forum Nacional Permanente de Entidades no Governamentais de Defensa dos Dereitos da Crianza e do Adolescente; Movimiento Nacional de Derechos Humanos, MNDH
(Chile) Red de ONGs Infancia y Juventud; Foro Chileno por los Derechos de la Niñez (Colombia) Alianza por la Niñez Colombiana
(Costa Rica) Coalición de ONGs para el Seguimiento de la Convención sobre los Derechos del Niño – COSECODENI; Unión de Instituciones Privadas de Atención a la Niñez, UNIPRIN
(Cuba) Consejo de Iglesias de Cuba
(Ecuador) Movimiento por la Niñez y Adolescencia de Ecuador
(El Salvador) Red para la Infancia y la Adolescencia – RIA
(Guatemala) Coordinadora Institucional de Promoción por los Derechos de la Niñez, CIPRODENI
(Honduras) Coordinadora de instituciones privadas pro las niñas, niños, adolescentes, jóvenes y sus derechos – COIPRODEN
(México) Red por los Derechos de la Infancia en México – REDIM; Alianza por los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes – ALIANZA MX
(Nicaragua) Federación Coordinadora Nicaragüense de ONGs que Trabajan con la Niñez y la Adolescencia – CODENI
(Panamá) Red Nacional de Apoyo a la Niñez y Adolescencia en Panamá – REDNANIAP (Paraguay) Coordinadora por los Derechos de la Infancia y Adolescencia – CDIA
(Perú) Grupo de Iniciativa Nacional por los Derechos del Niño – GIN
(República Dominicana) Coalición de ONGs por la Infancia de la República Dominicana (Uruguay) Comité de los derechos del Niño; Asociación Nacional de Organizaciones No Gubernamentales Orientadas al Desarrollo – ANONG
(Venezuela) Red por los Derechos Humanos de Niñas, Niños y Adolescentes
Compartimos #ComunicadoREDLAMYC https://bit.ly/2LfvsWD

El periodismo es una linterna para el mundo, que tiende a vivir en la opacidad

Periodista de izquierdas, escritora, feminista y activista de los derechos humanos, pero, ante todo, persona. Todo esto y mucho más es la mexicana Lydia Cacho, reportera con miles de piezas publicadas y doce libros de temática política, cultural y social que, como ella misma afirma, “no son hijos de un despacho o de un escritorio” sino que son “palabras tejidas en las calles del mundo, voces de miles de personas que precisan ser escuchadas”. También es la creadora del proyecto educativo multimedia ‘Somos Valientes’, centrado en el modelo de educación para la paz.

¿Cómo defines la profesión de periodista?

El periodismo es la tarea de comprender el mundo y lo humano, la búsqueda de la verdad a través de herramientas y metodologías formales apuntaladas en la ética. Es una profesión que requiere cultivar el conocimiento, la cultura, el estudio constante de las realidades locales y globales. Es una herramienta fundamental que debe transparentar lo político y lo público, siempre desde la perspectiva ética del contrapoder. Los medios deben ser un puente que una a quien informa con quien necesita de esa información para vivir de forma más segura, para hacer efectiva su proactividad ciudadana. Es una linterna para iluminar el mundo, que tiende a vivir en la opacidad.

¿Cómo es ser periodista en un país con libertad de prensa limitada como México?

Es complejo, por decir lo menos. La corrupción dentro de los medios de comunicación ha creado una gran opacidad en países como México. Los propietarios de medios se han coludido durante décadas con el sistema político por medio de la compra de publicidad oficial. Eso ha creado la exclusión de reporteras especializadas en investigación que, como yo, nos rehusamos a publicar filtraciones que tienen fines políticos o a recibir pagos relacionados con dinero sucio que entra en las redacciones. Por otro lado, cada vez se investiga y se paga menos. Ahora han inventado una patraña que los directivos llaman “curaduría de noticias”, que no es otra cosa que plagio de información en línea y reescritura. La mayoría de los periodistas de investigación como yo somos freelance porque los grandes medios se niegan a pagar el valor real de nuestro trabajo y a protegernos del riesgo que corremos al investigar a la delincuencia organizada que se ha infiltrado tanto en la política como en varios periódicos de diferentes provincias. Por otro lado, estamos en riesgo constante, porque el integrar esas miradas y lenguajes a la investigación e, incluso, al periodismo de opinión o a la crónica periodística ha permitido evidenciar cómo la corrupción, el machismo, la guerra contra las drogas y la impunidad institucional construyen un corpus ideológico que permea a los partidos gobernantes y a las élites económicas. Y algunos líderes intelectuales, que se protegen entre sí e intentan destruir nuestra credibilidad o incluso arrebatarnos la vida y la libertad de expresión por vías ilícitas a través del aparato de justicia institucional. El reto es enorme y tenemos una gran responsabilidad de asumirlo con inteligencia estratégica para proteger nuestras vidas, las de nuestras fuentes y, al mismo tiempo, cumplir con la tarea que la sociedad nos ha confiado.

¿Y, además, siendo mujer y feminista?

El feminismo estaba mal visto hace treinta años, cuando comencé a trabajar en redacciones eminentemente masculinas en las que el acoso sexual y la descalificación eran pan cotidiano. Ahora el panorama ha cambiado gracias a la incursión de las mujeres en la profesión. Somos nosotras quienes integramos la perspectiva de género, de derechos humanos y de derechos de la niñez en la narrativa periodística y muchos hombres se han sumado a las nuevas corrientes. Este es el logro más grande en el periodismo de este siglo.

¿Cómo está siendo la oleada feminista que se está viviendo en los últimos años allí?

El movimiento feminista mexicano está muy vinculado a redes de organizaciones no gubernamentales de toda Latinoamérica. Eso le fortalece de una forma extraordinaria. Desde Chile y Argentina hasta Guatemala y México las redes de feministas han tenido grandes logros que han permitido transversalizar la libertad y la voz de las mujeres, niñas y niños en toda la gama de derechos. Estos movimientos se ven reflejados en la cobertura periodística del movimiento desde una perspectiva más global, como en los más recientes casos de la legalización de la terminación del embarazo en Argentina, las tomas universitarias de Chile, el caso de ‘La Manada’ en España o la expulsión del PRI en las elecciones más recientes de México. Todos están vinculados a la fuerza y a la unión de los diversos movimientos de mujeres a los cuales se han sumado cada vez más hombres. Las nuevas generaciones de feministas de entre 20 y 35 años han logrado integrar la narrativa del feminismo postmoderno a las redes sociales de una manera novedosa y profundamente útil. Gran cantidad de niñas y niños que he entrevistado en los últimos dos años tienen integrada la igualdad de género en su visión del mundo. Ese es un logro enorme del feminismo: que la sociedad conozca los efectos tóxicos del machismo en todas sus formas y comience a rechazarlo con una crítica basada en el conocimiento más que en la rabia o el miedo. Por otro lado, al igual que en España, hay un efecto boomerang del machismo recalcitrante que quiere amedrentar a las mujeres y a los hombres proigualdad por medio de las violencias tanto físicas como cibernéticas. En este momento el movimiento civilizatorio más importante se relaciona con la erradicación del machismo como valor cultural, por eso justamente acabo de publicar un libro, que pronto saldrá en España, denominado #EllosHablan: testimonios de hombres, la relación con sus padres, el machismo y la violencia.

¿Y en el caso del colectivo LGTBI? ¿Cómo se vive en las calles de las grandes ciudades?

Como en el resto del continente, aún hay discriminación y fobias que surgen de los movimientos conservadores y eclesiásticos, dependiendo de la región en que se viva. En México hay una gran cantidad de activistas por la diversidad que han creado una cultura de integración social importante. El arte ha sido una gran herramienta para acercar a la gente a estos movimientos. En la Ciudad de México, por ser la capital del país, hay mucha mayor aceptación. Eso crea una falsa ilusión de progreso respecto a los derechos de personas que no viven en la heteronormatividad. La transfobia es probablemente la más difícil de erradicar en mi país. Los avances son importantes y no deben escatimarse, pues son producto de décadas de movilización social y de cobertura periodística, que ha dado cuenta de los liderazgos en diferentes grupos proequidad.

¿Cuáles son las claves para realizar periodismo de paz de calidad, con recorrido social?

El periodismo de paz es una mirada integradora que va más allá de la investigación de hechos y del periodismo de datos, porque nos permite mostrar todos los daños colaterales, mirar el origen y las posibles salidas a los conflictos creados por la desigualdad, el crimen, la corrupción, el modelo económico o el abuso. No se trata de aleccionar sobre la paz: es un método para identificar cómo se construyen las violencias sistémicas, individuales y colectivas y cuáles son sus instrumentos normalizadores en la cultura. Por eso es en sí mismo un periodismo de largo aliento que permite dialogar desde la ética todas las realidades. Creo que el mayor aporte que hacemos quienes lo practicamos es justamente alejar al periodismo de los lugares comunes, la normalización del prejuicio y la transformación del lenguaje y, por tanto, de la narrativa noticiosa. Las y los periodistas y la política interna de un medio puede fomentar violencia y justificarla, demonizar o culpabilizar a las víctimas. En esa medida todo periodismo responsable debe asumir el rol que juega como portador de elementos culturales y políticos.

¿En qué consiste el proyecto ‘Somos Valientes’?

Nació a partir de años de investigar los crímenes más terribles. Descubrí la capacidad de resiliencia de niños, niñas, jóvenes y mujeres que, al convertirse en sobrevivientes, eligieron el camino de la empatía y la ayuda a las y los demás en lugar del camino de la venganza y la reproducción de la violencia. Por otro lado, me interesa demostrar que a quienes nos llaman heroínas o heroes por nuestra valentía e integridad, el sistema nos pone en pedestales para hacer creer que somos excepcionales. Yo estoy segura de que soy una mujer común con convicciones y solidez intelectual y que hay millones de personas cuyas aportaciones son benéficas a la sociedad. En ese sentido quise explorar la valentía desde la niñez creando una miniserie documental en la que entrevisté a niñas y a niños de diferentes provincias y ciudades que explican su mirada a la realidad y sus actos de valentía en un mundo que les mantiene en riesgo constante. Queremos hablar de la valentía como un valor social de seres sentipensantes, retar al machismo que destruye la fibra e integridad de niñas y niños.

¿Qué supone para ti haber recibido el Premio Reporteros del Mundo del periódico El Mundo? ¿Es la de los reporteros de calle una labor suficientemente valorada?

Siempre me sorprende ser premiada por hacer algo que me fascina, así que este premio me hace sentir honrada de que mi trabajo se conozca tanto en España y a la vez me permite recordarles a los mafiosos y políticos corruptos que nunca me detendré en mi labor periodística. También recordar a mis colegas que los medios deben ser autocríticos para tener el respeto de su audiencia. Las y los reporteros recibimos las peores pagas y nos la jugamos para hacer eso que sabemos hacer, pero al final siempre lo vale. La verdad nunca debe perder su valía e importancia, en especial en la era de las falsas noticias y el plagio indiscriminado y manipulador de nuestro trabajo. Hace falta devolverle la dignidad al periodismo, ahora más que nunca, puesto que somos capaces de incidir en políticas públicas, de incitar al diálogo, de, como dice Vicenç Fisas, romper distancias y estimular exigencias sociales.

¿Cómo te enfrentas a la página en blanco cuando comienzas a escribir un libro?

Soy una escritora disciplinada y escribo a diario: esté donde esté llevo mis libretas, documentos pequeños o grandes hechos, tomo fotos, hago apuntes, escribo ideas, citas de libros que estoy leyendo o epifanías que suceden cuando escucho a la gente en las calles o miro el mar en silencio. Necesito de espacios de paz y de soledad constantemente. Desde pequeña tengo la habilidad para hacer mapas mentales. Mi abuelo portugués decía que tengo espíritu de navegante y de brújula integrada para descubrir la verdad. Hago siempre un índice tentativo, un presupuesto de cuánto costará y cuánto tiempo tardaré en investigar, en contrastar y en escribir. También hago análisis de riesgo y planes de seguridad. Generalmente discuto algunos temas con amistades cercanas que me ayudan a reflexionar y profundizar en algunos puntos, al igual que con mi agente literaria y mi editor o editora. Me encierro y escribo como si no hubiese mañana, rodeada de la naturaleza, con mis cuatro perritas. Puedo amanecerme escribiendo. Una vez que he comprendido hacia dónde va la crónica puedo trabajar veinte horas seguidas, me cocino comida deliciosa y reflexiono, pongo música clásica o jazz. A veces con un vino para animar la inspiración cuando estoy en las revisiones finales o las conclusiones. Siempre escribo a mano (será que tengo 55 años), entonces lo paso a la computadora y eso se convierte en mi primera edición que voy limpiando. Mi más reciente libro lo comencé a investigar en octubre 2017 y lo entregué a la editorial en marzo 2018.

¿Cuáles son las señas de identidad que identifican tus libros publicados?

Creo que después de tantos años ya es muy claro mi estilo. La gente identifica mi voz narrativa, que abreva siempre de la prosa, huye del melodrama y logra ayudar a la o el lector a distinguir las diferencias conceptuales entre el conflicto y la violencia, entre el problema y su origen. Me gusta la crónica (una forma Latinoamericana poco usada en Europa), para aportar ritmo a las historias de vida que documento. Mis lectoras y mis lectores suelen decirme que libros como Esclavas del poder o Memorias de una infamia son muy duros, pero a la vez no pueden dejar de leerlos, porque les conmueven y les provocan empatía por las historias. Para mi ese es el logro más importante.

Por @casas_castro
Foto de @lydiacachosi

Llego la hora Lydia Cacho en Telemundo

Un especial de Telemundo Noticas conducido y producido por la periodista mexicana Lydia Cacho. Llegó la hora del debate entre hombres y mujeres sobre el acoso y las relaciones de poder. Filmado en Los Ángeles.

Etre journaliste a Mexique

Jean-Paul Matheux
Lydia Cacho est journaliste, militante des droits des femmes et des enfants. Son action lui a valu de très nombreux prix, mais aussi de très nombreuses épreuves : les menaces, les procès, la prison.
« Un pays vaut souvent ce que vaut sa presse », disait Albert Camus. Avec une journaliste de cette qualité, le Mexique a un avenir. Dans son livre, Mémoires d’une infamie, Lydia Cacho écrit : « Je crois avec ferveur que le Mexique peut se transformer, qu’un jour il connaîtra une vraie démocratie. Je crois au journalisme comme lanterne du monde, comme un droit de la société de savoir et de comprendre, je crois que les droits de l’homme ne sont pas négociables…Tant que je vivrai, je continuerai à écrire et grâce ce que j’ai écrit, je continuerai à vivre ».